|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
La descarga cubana continúa con el segundo álbum de Orishas y el debut en España de Nilo. Mayo de 2002 También se rima en el Caribe Dos ofertas latinas destacan este mes sobre el resto. El nuevo álbum de Orishas porque puede suponer la consolidación del grupo en nuestro país. Y el debut de Nilo porque presenta un nuevo modo de abordar la música, con evidencia cubana pero con unas formas tan elaboradas como sorprendentes.
Nilo ha evolucionado mucho desde entonces. En Ecuador tuvo la primera posibilidad de lanzar un disco, pero “Radio reloj” se quedó en el tintero sin que ninguna compañía mostrara interés en él. Lo mismo ocurrió con su “A forest named black”, un álbum firmado por Coconuts que realizó en Alemania. “Allí no había interés suficiente para sacar mis discos aunque a la gente le gustara mi música. Si no podía ser allí estaba claro que tenía que venir a España. Soy DJ y sé lo que a la gente le gusta, cómo reacciona. Mi estilo puede funcionar, lo sé.”, comenta midiendo lentamente cada una de sus palabras a fin de decir exactamente lo que desea. “Ya no me dicen que me parezco a nadie, si acaso a Orishas, pero creo que lo dicen en el mismo plan que alguien puede establecer similitudes entre los Beatles y los Stones, o entre Buena Vista Social Club y la Vieja Trova Santiaguera”. El caso es que, ya en España, se encontró con Juanjo Valmorisco, músico y productor sumamente personal que ejerce de controlador aéreo en terrenos novedosos desde su privilegiada “pequeña Jamaica”. “El fue el salvador de este disco “--dice Nilo--”; sacó lo mejor de mí haciendo que, si era necesario, repitiera las cosas cuarenta veces hasta que se entendieran bien mis palabras. Lo llenó todo de buena onda, hasta los momentos duros, y convertimos todo en una fiesta gracias a él. Si no llega a ser por Juanjo probablemente el disco no habría salido. Partíamos de un material hecho, pero hubo que empezar todo desde el principio otra vez y ningún otro de los productores que sugirió la compañía lo habría hecho con la misma ilusión”. El hecho de llamar al álbum “Guajiro del asfalto” no es, en sí, una definición del personaje de Nilo, aunque, como él mismo dice, “uno hace asociaciones” cuando el dicho se populariza. La frase surgió como una anécdota en la grabación del álbum, pero, de algún modo, coincide con una parte de la personalidad de este personaje: “Todavía soy, en cierta manera, como el que llega nuevo a la ciudad y se da de narices con la puerta del supermercado por no saber abrirla. Me choca lo ultramoderno”, afirma este singular rapero que, a la par que compone sus piezas, juega con material extraído de diferentes lugares a fin de dar continuidad a todo el disco. “Esos ‘interludios’ le dan la pimienta al disco, si bien muchos de ellos no han podido ponerse tal y como yo deseaba por cuestión de permisos, supongo. El unir de ese modo las canciones no implica que el disco sea conceptual. Eso ya lo utilicé en ‘Radio reloj’ y mi intención ahora es hacer algo diferente. Aquello es mi background y no puedo repetirme”. Nilo se muestra sumamente abierto a la hora de escuchar y recibir música. Si en el momento de hacer esta entrevista señalaba su aprecio por la última obra de System of a Down también añadía que “eso es en este momento, pero si me lo preguntas dentro de un rato quizás te digo que me ha impactado otra cosa. Es como Triple XXX, por ejemplo: lo escuché ayer y me gustó esa vulgaridad tan española plasmada de una manera tan creativa y tan sabrosa. En el caso de System of a Down me asombra cómo, siendo armenios en Gringolandia, dan al metal una melodía de su tierra”. De todos modos, ni los unos ni los otros sirven como referencia para hablar sobre la música de Nilo. Su definición puede resultar la más válida de todas las etiquetas posibles por cuanto el ambiente caribeño se respira en cada corte y lo ofrecido se sale de lo usual si nos atenemos al término “latino”. También en directo la oferta de este cubano se saldrá de la norma: “Me adapto. Quisiera tener un DJ y vinilo, pero… no lo tengo. Sólo tengo a Juanjo y su CD, unos amigos para hacer los coros y un percusionista. Mis conciertos serán una mezcla de improvisaciones y de los temas tal y como se conocen.” Orishas
Orishas surgió, curiosamente, en París. Allí fueron a parar los miembros del grupo Amenaza invitados para participar en un festival, pero el productor Miko Niko hizo cambiar el curso de los acontecimientos. Buscando algo original que proponer a las discográficas contactó con el grupo y empezaron a componer lo que sería, finalmente, el material de “A lo cubano”. Miko, que estaba dentro de la nómina de productores de EMI Francia, consiguió lo que, para los miembros de la banda, fue toda una sorpresa. Después de grabar en Port de Valois y de mezclar en Toulouse salió al mercado “A lo cubano”, un disco que, aparte de tener repercusión en Europa y América Latina, consiguió romper brecha en Estados Unidos con excelentes críticas y generando una abundante contratación para Orishas. “Fue un sueño hecho realidad. Pasar de la nada a… algo así”, señalan estos tres cubanos de pintas espectaculares. “El disco ya es un clásico del rap”, añaden; “genera una nueva etapa dentro del rap latino. Es una mezcla de música cubana y exhibe una identidad donde se pueden ver reflejados más de doscientos grupos que hacen este tipo de música en nuestro país. Nosotros fuimos los primeros en darle a esa música un sello de calidad”. Su nuevo álbum es “Emigrante”, un disco en el que se ha repetido básicamente el mismo equipo y que aporta “más variedad. Tenemos la presencia del funk, el reggae… Todo salió sin darnos cuenta, pero nosotros cuidamos una mayor presencia de cuerdas y el hecho de que, armónicamente, las voces tengan más riqueza”. “Emigrante” es, evidentemente, un disco “mucho más melódico” que el anterior, lo que ha venido generado por “las experiencias captadas a lo largo de dos años en los que hemos tenido oportunidad de conocer a grandes personalidades de la música: Iggy Pop, Manu Chao, Kool & The Gang, Compay Segundo, los Van Van, Macy Gray, Deftones… Nos hemos mezclado con muy diferentes tipos de público: mayores y pequeños, raperos y latinos…”. El nuevo trabajo del trío, es, lógicamente, un reto para ellos: “Se dice que el segundo disco es el más importante para un grupo, así que… estamos expectantes. Teníamos claro que no queríamos repetir lo hecho, pero, al mismo tiempo, tampoco deseábamos separarnos de lo mostrado en ‘A lo cubano’, conservar los elementos del proyecto y usar cosas diferentes. En principio sale en quince países de Europa y para el mes que viene se hará el lanzamiento americano”. La elección del título del álbum no es algo gratuito: “Somos emigrantes y, cuanto menos, dos veces a la semana nos los recuerdan con la excusa de cualquier trámite. Cualquier servicio de un país te lo restriega por la cara y todavía tienes que dar las gracias. Hemos visto esa situación a lo largo de todo el mundo, ya que viajamos mucho, y hemos tocado esa realidad con nuestras mismas manos. En el ser humano, llamar a alguien emigrante se ha convertido en un hecho despectivo cuando la naturaleza siempre ha mostrado que emigrar no es sino buscar nuevas fronteras. Eso nos demuestra cómo se pueden llegar a perder los valores humanos cuando a uno le miden por lo que tiene y no por lo que es: un millonario que se cambia de país para no pagar impuestos no es considerado un emigrante en ningún lado”. La esencia musical de Orishas alcanza un alto interés por cuanto representa una unión verdaderamente conseguida entre el hip hop más contemporáneo y la tradición musical de su país de origen. “Los españoles y los africanos nos trajeron su cultura. Lo malo que tuvo eso es que ya no quedan indios en Cuba, pero lo bueno es que recibimos una enorme abundancia de estilos y formas musicales. Dado que, según se ha desarrollado la música en el último siglo, la isla ha estado aislada por el bloqueo norteamericano, los estilos cubanos se han conservado muy puros. Nosotros tratamos siempre de conservar eso a cualquier precio”. La oferta musical de Orishas ha sido bien recibida en todos los países donde han tocado, incluso en lugares tan pintorescos como Suiza o Bélgica, tradicionalmente aislados de la música latina. O en Inglaterra, el país más aislacionista del mercado musical. “Ahora les toca a los indios. Los norteamericanos siempre han tenido las puertas abiertas en todos los sitios y, si no era así, las abrían. Ahora se está descubriendo todo el tesoro musical del continente americano porque el europeo lo necesita por su forma de vida”, comentan al mismo tiempo que analizan el porqué de esta invasión: “Buena Vista Social Club fue el fenómeno necesario para que la gente pudiera conocer y entender la música cubana actual. Los artistas cubanos salían de la isla y llenaban conciertos, pero no vendían discos; su música era consideraba únicamente como festiva. Aquí ha llegado más fácil lo tradicional, lo más asequible, pero ahora que vienen otros estilos la gente se interesa, pregunta, busca cosas”. Orishas, que ya ha dado comienzo a una nueva gira internacional, pasará por Barcelona el 10 de mayo y se presentará en Madrid con un concierto en La Riviera el último día del mismo mes. E.P. Nilo. “Guajiro del asfalto”. Chewaka
|