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El mallorquín Joan Valent da un paso de gigante tras su fichaje con MuXXIc. Mayo de 2002

En la tradición clásica

No es nada frecuente que una compañía del talante de MuXXIc (Paulina Rubio es su mayor estandarte) se adentre en cosas que requieran complicación. Sin embargo, lo ha hecho publicando el nuevo álbum de Joan Valent, un extraordinario compositor mallorquín de la escuela clásica. Quizás ya es tarde para buscar al público que apareció al amparo de la new age, pero, de momento, la jugada tiene un indudable valor.

No hablamos de pop ni de rock, sino de aquellas corrientes que siguen la tradición acústica en base a chelos, violines y piano. En 1987 Joan presentó “Mort a la paraula”, su primera obra, y, desde entonces, el grueso de sus composiciones han sido piezas para cuartetos de cuerda, piano o cosas tan singulares como el “Kosé” (sólo para un chelo) o el “Metallum ballenae” (para seis… ¡percusionistas!). “Me gusta pensar en mi música como un concepto de belleza “--dice--”. Supongo que Rosendo o Iron Maiden también buscan la belleza; la cuestión es que cada uno la encuentra de una manera diferente. Lo que hago es rock’n’roll, pop y clásica: es una música que forma parte de la modernidad aunque no sea clasificable. El hecho de que un determinado sonido se asocie a un tipo concreto de música es un error: hay que aprender a desligarse de eso. El rock no tiene por qué ser solamente una guitarra distorsionada, sino lo que es en sí mismo”. Joan formó en 1996 Ars Ensemble, el grupo más estable que ha tenido hasta el momento, y con él ha grabado ya dos álbumes, el último de los cuales es “Ensems”. “Cuando montamos el Ars Ensemble queríamos un grupo de cámara con un sexteto de cuerda, voz y percusión. En principio deseábamos interpretar tanto como componer, pero, con el tiempo, me he quedado como único compositor”.

La música realizada por Joan y sus compañeros puede parecer lejana al aficionado más popular, pero no se puede negar que, en la mayoría de los casos, el hecho es debido a un desconocimiento general a la hora de abarcar más géneros y estilos que los que promocionan los medios masivos. “Cuando hicimos el primer disco “--recuerda Joan--” no pensamos que tuviese repercusión; únicamente queríamos una especie de ‘documento histórico’ que quedase con lo que habíamos hecho. Aquí es todo flamenco, pop, y un poco de jazz, por lo que se podría decir que cubro esa plaza que no existía en España y que sí hay en cualquier país del mundo. Resulta una suerte si te plantan delante un contrato para tres discos”. Absolutamente: si la música del mallorquín ya es, de por sí, llamativa lo es mucho más aún el hecho de que vaya a ser publicada en una compañía con amplios medios promocionales:”Conocía a David Loscos, el director del sello, a Carlos Sanmartín y a Ramón Trecet, que también estaba vinculado a él. Cuando estábamos trabajando en el disco de María del Mar Bonet se pusieron al habla con ella y, un poco más tarde, también con nosotros. Me gustaba la dirección que tomaban, por querer sacar lo de María del Mar y por la misma propuesta que nos hicieron. Se trataba de buscar un equilibrio entre las ventas y el desarrollo internacional de un modo lógico”. La captación de María del Mar Bonet trajo un estupendo resultado para MuXXIc, al menos a nivel de prestigio: tanto la propia María del Mar como Joan han sido ambos nominados para la próxima edición de los premios de la Música, cuestión que, en el caso del compositor, se repite por segunda vez. “Los premios Amigo son industria, pero me gusta pensar que los Premios de la Música no. Ayudar ayudan, y a mí, por lo menos, me hizo mucha ilusión que me nominaran”.

Escuchar “Ensems” puede resultar una experiencia para aquel aficionado que no haya pasado más allá del pop o del rock. Pero no es para asustarse: lo generado por Joan y sus compañeros no hurga en la complicidad ni requiere estudios de trigonometría física por parte del oyente: es solamente una manera diferente de abordar la composición, un modo que, en el fondo, recuerda a la música sinfónica de toda la vida aun cuando el lenguaje utilizado esté tan cerca de aquéllos como de las nuevas generaciones. “Me encantaba el heavy metal, pero… llevo estudiando música desde los cinco años y siempre había una partitura de Beethoven sobre el piano. Yo iba al Rockola en la época de la movida cuando venía a ver a mis familiares en Madrid, pero aún no escribía música y, por otro lado, me encantaba tocar a músicos como Bach. Según seguía estudiando vi que me gustaba más la tradición clásica que la música pop. El rock, de hecho, lo he conocido posteriormente”. Estudiar y conocer, como casi siempre sucede, lleva a aumentar el nivel de exigencia. Es como todo: el fan de un solo grupo apenas es capaz de apreciar lo que hace otro y el de un estilo concreto no entiende el lenguaje de otro diferente. En el caso de Joan sus orejas no están cerradas, sino que seleccionan de un modo más exquisito: “Me gustan el pop y el rock, pero muy bien hecho. Mi asesor para estas cosas es Nacho Mastretta, que me enseña a comprar música de los cincuenta, los sesenta… Hace poco compré la integral de Rickie Lee Jones y pensaba ‘¿por qué no se producen aquí los discos así?’ El pop tiene cosas magistrales, pero la cuestión no es ésa; es cómo se presenta. Cuando yo hago arreglos para un disco de pop busco lo mismo que cuando adapto a Berlioz: no hay por qué conformarse con menos”.

El mallorquín tampoco es, como uno se puede imaginar antes de conocerle, el típico ratón bibliotecario capaz de emocionarse por una obra vulgar de Bach (sí, también las hizo) antes que por algo más ligero pero con más calidad. Su capacidad le ha permitido involucrarse en el mundo del pop como arreglista profesional (Aute, Luz Casal, Bunbury, Serrat, Tam Tam Go…) y abordar un terreno tan curioso como la composición de bandas sonoras. “No me planteo diferencias cuando trabajo en el pop. De hecho, no lo veo como pop. Veo música con una intención y me entrego a ella igual que cuando interpreto una sonata de Beethoven. Al fin y al cabo, ése es el oficio de un compositor, el tener conocimientos para abordar cualquier tipo de música contemporánea. Es lo mejor de ser músico y aquello con lo que más disfruto. El cine es un episodio más. Si me cae bien el director y me parece honesto con su proyecto… pues entro. Es un lujo porque lo puedes hacer siempre en períodos de descanso y tienes una especie de carretera asfaltada. La historia ya está contada y sabes lo que tienes que expresar”. Podría señalarse, por tanto, que la mayor diferencia entre un tipo como Joan y cualquier otro músico de su calibre es, únicamente, su herramienta de trabajo: “Es que lo que yo controlo es esto; es lo que manejo bien y donde me siento cómodo. Una orquesta y un piano es mi banda. Del mismo modo que Paul McCartney puede tener su grupo yo tengo mi sexteto. Con el tiempo quiero meter también acordeón y hacer algo con la electrónica, aunque… luego resulta que vas a Finlandia por lo que sea y allí descubres cualquier cosa que te influye”.

Tras montar el Ars Ensemble, Joan y sus compañeros dieron forma a “Ars”, su primer trabado discográfico. Fue publicado por el sello Iberautor y obtuvo suficiente resonancia como para animar a pensar que el proyecto no había de ser flor de un día. Tanto “Ars” como el reciente “Ensems” han contado con la producción de Suso Saiz, personaje indispensable para entender los últimos años de Joan. “Es el culpable de que viva en España. Cuando volví de estudiar en Estados Unidos quería estar con los míos y pensé que en Mallorca estaría bien. Pero el panorama resultó patético, me desanimé mucho y pensé en volverme otra vez a Estados Unidos. Fue entonces cuando Suso me señaló que debía tener paciencia ya que aquí no había nada como lo que yo hacía. De hecho fue él quien me propuso grabar algo. Juntamos a un quinteto de cuerda con amigos de la Orquesta de Palma e hicimos cuatro temas. Era el germen de todo”.

Aquello podía haberse convertido (todo apuntaba a ello) en una pieza más del singular ambiente del clásico de nuestro país, ese círculo cerrado que, lejos de captar aficionados, es sostenido por instituciones públicas dado que supone, por lo general, lo único que pueden entender los políticos cuando relacionan las palabras “música” y “cultura”. Pero no fue así: “Si funcionas en este tipo de música… o confías en las instituciones o te buscas la vida. Yo pienso que el círculo ministerial es un error: si tu música sola no vive… no sé, no me la creo. Desde Estados Unidos a Moscú la gente busca sus opciones y ahí están Sakamoto, Arvo Part… Si tus composiciones no te permiten vivir da clases de armonía, pero todo antes que caer en vivir de la oficialidad”.

“Ars” puede, verse, en la distancia, como un avance de “Ensems”, pero no como una primera parte. El nuevo disco del mallorquín avanza en lo ya ofrecido abordando las nuevas piezas desde un territorio menos exótico: “Es la evolución de ‘Ars’. En aquél estaba impregnado de Egipto y de Turquía, pero éste es un viaje más a lo emocional, al norte del Mediterráneo, a la música más… blanca, podríamos decir. Cuando se habla del Mediterráneo no se puede olvidar que músicos como María del Mar Bonet, Morricone o Goran Bregovic también son mediterráneos, que no todo queda en el norte de Africa. Y ahí está la intención del álbum, algo más lógico que el anterior”. Curiosamente, aunque el talante de Joan como creador no puede olvidarse del mar a cuyo lado nació, el ambiente mediterráneo de sus composiciones acepta cualquier otro tipo de fusión: “Las colaboraciones del disco tienen poco que ver con el Mediterráneo, la verdad: Joxan Goikoetxea, Pablo Guerrero, Tejedor… La música es de quien la escribe y yo estoy situado en el mundo; puede que en lo que hago haya una vinculación al Mediterráneo, pero mi espíritu es de los cinco océanos”.

El objetivo actual de Joan no es pretencioso. “Es la música menos comercial porque es la que menos apoya la industria”, dice aun cuando en el brillo de sus ojos delata otras aspiraciones: “La pretensión no es vender. En este tipo de música si vendes diez mil discos haces un verdadero milagro, y si llegas a treinta mil es que estás en el repertorio de Dios. Ahora bien: puede funcionar. El anterior funcionó y, en principio, sólo aspirábamos a vender quinientas copias. Hay gente que reclama música, no éxito. Vi que gente muy rockera escuchaba el anterior disco y que le gustaba”.

A la hora de plantearse el directo hay que darse cuenta de que no estamos hablando de un espectáculo al uso. “Nuestro problema es que somos diez, pero lo tenemos todo preparado para que suene correctamente. Es espectacular y nos lo pasamos muy bien. Muy intenso y sorprendente”, comenta el mallorquín de su actividad sobre el escenario. Lo que Joan y los suyos ofrecen no tiene nada que ver (por aclarar) con lo que algunos músicos de pop o rock han realizado basándose en el formato orquestal. “Lo que hizo Björk me parece impresionante y, como en todo, hay cosas buenas y otras que no lo son. La colaboración que realizaron Bowie y Philip Glass era la bomba, pero escuchar a la ELO con orquesta…”.

La mejor definición de la música de Valent y los suyos es simple: “Vengo del mundo clásico. Soy un compositor de vanguardia. Esta nueva evolución aborda el cambio de lo conceptual a lo emocional, pero mis referencias siguen siendo Beethoven, Mozart, Sostakovich…” Algo que, por desconocido entre la gente joven, no deja de ser lo suficientemente sugerente como para haber formado la historia musical de la humanidad de Occidente. Joan no aspira a eso, pero sí confía en el mismo camino estético que aquéllos.

E.P.

Joan Valent. “Ensems”. MuXXIc

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