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Doctor Deseo vuelve a las andadas con una madurez más que consolidada. Mayo de 2002 Una puta contenta
Con “Atrapado en tu silencio… de incertidumbres y caricias” el grupo pareció tomar la determinación de ampliar sus horizontes. El hecho venía pidiéndose desde los más recónditos puntos de este país, pero, desgraciadamente, sólo provenía de aficionados a lo oculto, a la búsqueda de joyas enterradas debajo de la arena. Doctor Deseo no es un grupo (aunque podría serlo) de radios continuas ni de despliegues mediáticos que vayan más allá de la zona de Euskal Herria. Probablemente sea por ése el motivo por el que sus canciones son adoradas en su tierra pero prácticamente desconocidas más allá. Aun así, el asunto no debe asustar: vivimos en un país en el que nadie reconocería a los Beatles si éstos fueran sus vecinos pero en el que muchos matarían por el disco pirata que un día grabó un artista deficiente en el cuarto de baño de su casa siempre y cuando ésta estuviera en Liverpool o en Seattle. En el caso de los Deseo el tema va más allá: mientras que cientos de músicos se desviven por aparecer en un programa de radio local, Francis, Kike, Josi, Txampi y Raúl sólo se exhiben lo justito. Les gusta el escenario, pero no el show business. “En estos momentos hago unas sesenta entrevistas por cada disco. No quiero ni imaginar lo que tendría que hacer si fuéramos mucho más conocidos. No sabría si mi profesión sería ser un entrevistado profesional o un cantante. Además, nadie regala nada y lo que me gusta es tocar y hacer canciones; no quiero pasarme la vida metido en una furgoneta oliendo los pies del resto del grupo. En el ámbito de los músicos es donde más desquiciados puedes encontrar por metro cuadrado; procuro pisar suelo y, aun así, no siempre lo consigo”, dice Francis, vocalista, frontman y principal compositor de la banda. Es una declaración de principios: Doctor Deseo tiende a grabar, a tocar durante un año y a esconderse públicamente al siguiente. Ni siquiera aceptan una figura de “músicos de culto” que les consolide en un circuito minoritario. Lo suyo pasa, casi, por hacer su circuito lo más cómodo posible. “La mayor parte de los músicos de ese tipo residen en el extranjero y los pocos que hay por la península son excepciones. Una carrera de larga duración implica tomar precauciones y, a nuestro estilo, así tontamente, éste es el séptimo disco que hacemos. Aunque no vivimos de ello nos ayuda”, añade. Lo único bueno del caso es que, desde que aparecieron un día para tocar en Madrid, parecen haber incluido la ciudad en su agenda. Para presentar “Atrapado en tu silencio…” tocaron en El Sol ante una mínima clientela plena de fans entregados y eso no ha parecido desanimarles, más bien al contrario: “¡Por supuesto que bajaremos a Madrid! Nos gustaría hacerlo por lo menos dos veces en esta gira, amén de unos doce conciertos más fuera del País Vasco, Navarra y alrededores”. En Euskadi, por supuesto, la historia es completamente diferente: Doctor Deseo es un grupo sobradamente conocido y sus conciertos se convierten en eventos mayoritarios, algo llamativo si tenemos en cuenta que el estilo del quinteto se maneja dentro de un pop de lo más contaminado. En sus canciones aparecen gestos de cabaret, formas intimistas de cantautor, guitarrazos que exhiben dolor y hasta ritmos inorgánicos procedentes de máquinas de última generación. No son, tal y como estamos acostumbrados, una oferta guitarrera y reivindicativa ni una asociación de folk con obsesión por las raíces. “Nosotros somos putas que, por un módico precio, ofrecen la máxima satisfacción al cliente y además gozan con lo que hacen. ‘La niña de rojo que dibuja esquinas,/ que vende su gracia por veinte monedas,/ se parece a mí’. El que no se sienta puta que levante la mano”, indica Francis a la hora de definir la banda. Siempre ha dejado claro que su visión de la vida musical es similar a la de las prostitutas: su trabajo es proporcionar placer procurando también recibirlo. El hecho va mucho más allá de una gracia de café; no es un dicho al azar. Los ambientes de arrabal arrasan como tema principal en las letras de la banda y las funciones básicas humanas se entretejen crudamente con el entorno personal. “Nunca canto sobre nada que no conozca de primera mano. Emociones, miedos, frustraciones, deseos, historias … Desde luego son míos, pero sólo me interesan en la medida en que son de más gente”, añade el compositor. “Suspira… y conspira” se mueve en la línea de toda la producción de Doctor Deseo, pero, como en cada uno de sus trabajos, hay ciertas peculiaridades: “ Este es el disco más introspectivo de toda nuestra carrera, el más pegado a las tripas. Un disco de búsqueda. Esto no significa que cuente mis interioridades por capítulos. Sólo me interesa lo íntimo en la medida en que es mío pero también tuyo o de otros; en pocas palabras, que lo que ocurre en mis tripas sé que ocurre en otras muchas. O sea, que es íntimo y social a la vez. Busco emociones ciertas”. El disco se grabó en el estudio de Iñaki Antón, el famoso “Uoho” de Platero y Tú o Extremoduro, durante un período de veinte días que se fueron distribuyendo a gusto del personal. “Iñaki es amigo mío y, aunque no compartimos exactamente estilos, sabía que era una máquina en la mesa de mezclas. Iba a estar más atento a lo que yo le contase e intentaría llevar a buen puerto las ideas sobre sonido que yo quería, ya que soy yo el productor. Lo bueno de trabajar con él ha sido también que lo hemos hecho a nuestro ritmo y no de la forma estresante de los estudios comerciales. Ha sido un placer currar e ir de copas con Iñaki”. Curiosamente, la aportación del “Uoho” no es la única “plateresca” que aparece en “Suspira… y conspira”. Fito, quien simultanea su actividad entre Platero y su propia banda Los Fitipaldis, también tiene su huequito en el álbum: “También es amigo y, puesto que aparecía por allí, le lié para que grabara unos coros, ya que su voz aguda va perfectamente con la mía, más grave. El es algo más purista y quizá más rockanrolero que yo, aunque es posible que haya alguna cercanía emocional entre su trabajo en solitario y el nuestro. Desde luego mucho más que la que pueda haber con Platero y Tú”. Otras aportaciones foráneas, aparte de las del propio quinteto, son las de Batiz, habitual compañero de Fito, los coros de Airoa Rentería, de Zea Mays, la guitarra flamenca de Aitor Airiano (Peace Monkeys) y el piano de Rafa Acebes. ¿Qué es lo que ha cambiado en este álbum en referencia a los anteriores de Doctor Deseo? Pues, básicamente, poco: “Somos dos años más viejos; espero que también más listos y, por lo tanto, con capacidad para hacer mejores canciones”, indica Francis. Lo más llamativo, desde el punto de vista externo, es la racionalización que, en “Suspira… y conspira”, se hace de los elementos electrónicos. El anterior disco de la banda supuso, en ese aspecto, una ruptura evidente con respecto al resto de su discografía. “Siempre hay algún pureta resistente a los cambios, pero, en general, fue bien aceptado. De hecho, es el disco nuestro que más se ha vendido”, sugiere el vocalista, quien añade que, en este aspecto, “hemos utilizado esos elementos de forma mucho más inteligente y, puesto que éste es un disco más emocionante, los hemos usado de forma más cálida, creando texturas próximas a la psicodelia, a las atmósferas ‘románticas’. Para mi gusto esta todo mejor integrado con las guitarras, evitando los fuegos artificiales”. A nivel de contenidos podría señalarse una mayor amargura contenida, una explosión hacia dentro de todo aquello que se lanza desde fuera: “Cuando murió Gloria Fuertes, leí, por casualidad, un obituario en un periódico y me sorprendieron unos versos suyos que más o menos decían: ‘Ahora que me estoy muriendo,/ siento que he aprendido a vivir./ ¡Qué putada!’ Quizás de ese aprendizaje, y de la huida de la imbecilidad que rige nuestro sistema primermundista, tratan las claves de este disco. Un intento de quitarnos de encima al jodido policía que todos llevamos dentro. Aunque hay algún tema con espíritu punk, en general, la intensidad prima sobre la velocidad”. Cierto, pero todas estas claves hay que ponerlas siempre en el particular diccionario de Francis y los suyos. Es como el caso del título, por ejemplo: “En la contraportada hay una chica masturbándose. En general, se refiere a la sexualidad femenina en la que me parece que residen muchas de las claves para escapar de la estupidez al uso, para huir del futuro organizado por los bancos, donde en un instante cabe toda la eternidad y con la yema de un dedo puede parar el mundo. Hay mucho que aprender”. El aprendizaje al que se refiere Francis es una cuestión vital, nada relacionado, en absoluto, con los entresijos de un oficio o con la técnica para llegar un poquito más allá en los terrenos de la popularidad. Una de las críticas que siempre se ha hecho a una banda como Doctor Deseo es su gusto por alejarse temporalmente de la música, aunque ellos, en su particular visión de las cosas, lo entienden de un modo bien diferente: “Nunca me alejo del mundo de la música; prácticamente todos los días estoy escuchando música, tocando la guitarra, intentando hacer letras, escuchando una nueva sonoridad, fijándome en una línea de bajos, canturreando en guachi-guachi, yendo a conciertos... A lo que me refiero es al show business, a todo lo que ronda alrededor de la música y a una pequeña fama, al Francis público. De eso es de lo que desconectamos. Hay bastante más mierda de lo que las revistas cuentan”. Como se puede apreciar, y aunque pueda parecer lo contrario, la música no es un simple hobby para esta gente. “La palabra hobby me repatea. Todo lo que hago está ligado a la necesidad y hacer música es una de ellas, quizá de las más importantes, pero también hago pan tres días a la semana y también me parece muy importante. En el ámbito de Euskal Herria hacemos conciertos a los que acuden desde mil a ocho mil personas; por eso para mí es un placer tocar en la sala El Sol de Madrid para trescientas. En la anterior gira hicimos cerca de los cuarenta conciertos. Nos parecen más que suficientes para no hacer que la música sea una rutina”. Apareció la palabra mágica en universo tan singular: si te tomas la música como un trabajo termina convirtiéndose en una rutina funcionarial. Para Francis y los suyos lo intrascendente es ese aspecto de oficinista que asumen los artistas en cuanto tienen que trabajar la promoción. O el puntual ego que surge de cada uno cuando se ve valorado como artista más que como persona. No es extraño, por tanto, que la opinión del grupo en relación al panorama del pop español no vaya muy allá. No parecen encajar bien en los gustos mayoritarios ni en los terrenos lúdicos que, con todo, aporta la música. “Curiosamente, la mayor parte del pop español es en inglés, aunque sigue habiendo genialidades, para mi gusto. Por citar algunas, Mercromina, Chucho, Albert Pla, Javier Corcovado, los Kikes y sus grupos, Fito y los Fitipaldis, Lagartija Nick, y algunos otros. Por cierto: me duele mucho la separación de uno de mis grupos preferidos, Los Enemigos”. A él y a muchos. Doctor Deseo y Enemigos son (o han sido) bandas muy similares en terrenos de actitud. A ninguno de los dos se les puede discutir su talento y, en ambos casos, han sido lo suficientemente coherentes y razonables como para mantener carreras largas sin entrar nunca en formas y terrenos de los que, con el tiempo, te arrepientes. El caso es que, como dice Francis, los Enemigos ya no están. ¿Podría disfrutar un fan de aquéllos con un grupo como Doctor Deseo? Sin duda. Siempre y cuando les conozca, claro. E.P.
Doctor Deseo. “Suspira… y conspira”. Gor |