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Habeas Corpus sigue incidiendo en la rabia con los textos de su nuevo álbum. Junio de 2002

Crudeza en clave hardcore

La globalización, la eutanasia, las enfermedades mentales, la explotación, la falta de entendimiento… Las temáticas abordadas por Habeas Corpus en su nuevo trabajo (“Otra vuelta de tuerca”) no dejan lugar a dudas. “Para hablar de cosas optimistas ya hay otros grupos “--afirma su vocalista--”. Habeas Corpus lo que quiere expresar es rabia”. Y lo expresa, sin duda.

No estamos, en absoluto, ante una banda convencional. Desde su nacimiento, Habeas Corpus se colocó entre ceja y ceja la idea de servir “de banda sonora a una serie de expresiones y movimientos con los que coincidimos”. Y, por el momento, ha sido fiel a ese principio en cada una de las cuatro grabaciones que ha realizado. Su reciente “Otra vuelta de tuerca” no es sino un paso adelante en el que el grupo, que cambió de batería tras la entrega de “A las cosas por su nombre” (00) (ahora es Antonio Fernández el responsable de ese apartado), consolida su formato “anti-sistema”. “Desde que grabamos nuestra primera maqueta (Sociedad mecanizada, 95) se nos ha señalado como un grupo con ideas pesimistas “--comenta Mars, cantante y letrista de la banda--”. Yo creo que son, únicamente, realistas; la cuestión es que las visiones de cada uno con respecto a la realidad pueden ser diferentes. En nuestro caso, si resultamos pesimistas, es porque la realidad lo es. Nuestros textos son críticos: hay otros grupos que hablan de otras cosas y que miran más lo positivo de la vida, pero Habeas Corpus no es así. Somos crudos en la música y en las letras. De todos modos, hay un canto de esperanza y de cambio en lo que hacemos”.

Los textos, durísimos, de Habeas Corpus se ven envueltos en formas de hardcore con guitarras abrasivas y ritmos sumamente cortantes. La voz, que en esta ocasión se atreve a cantar en alguno que otro tema, suele ofrecer un discurso agresivo sin ninguna intención melódica. La dureza va implícita en la música del quinteto (Chifly, Nano y Adrián completan la formación) y cada uno de sus discos incide más aún en los aspectos sucios de la sociedad metiendo el dedo en cada una de las llagas que se encuentra. En “El punto de mira”, por ejemplo, plantean el hecho de que Estados Unidos, aun tras los sucesos del pasado 11 de septiembre, es cualquier cosa menos una víctima; “Mirando hacia otro lado” dibuja a la sociedad actual como absolutamente inhumana, y dentro de “En el mejor de los mundos” se analiza si un mundo mejor viene acompañado, necesariamente, de un mejor sistema.

“Otra vuelta de tuerca” llega después de tres discos en los que el grupo ha ido afianzando su estilo y depurando, de algún modo, su expresividad de cara a hacer sus piezas más asequibles. “En el primer y segundo disco utilizaba una forma de escribir que iba in crescendo “--continúa Mars--”. Las letras eran cada vez eran más elaboradas y utilizaba muchos recursos lingüísticos; hasta tomaba notas de libros. Cuando estaban terminadas trataba de meterlas dentro de la música con calzador. Buscaba casi la exclusividad, dirigía las letras hacia un ambiente elitista en el que se pudieran entender sin preocuparme cuánta gente era la que realmente podía coger su contenido. A partir de ‘A las cosas por su nombre’ todo eso cambió. Los textos se hicieron más explícitos y, en ‘Otra vuelta de tuerca’, han seguido esa línea acentuando su crudeza. Ahora utilizamos una forma más clásica de componer: el texto se adapta a la música”.

La racionalización de las letras (o su accesibilidad) pasa, en esta ocasión, por la inclusión de la melodía en algunas de sus canciones. Mientras que anteriormente todo podía parecer una verborrea absolutamente eléctrica, ahora se ha tenido en cuenta el matiz, el buscar una mayor conexión entre el ambiente proporcionado por la música y las ideas expresadas en los textos. “Siempre hemos aceptado que venimos del hardcore y, hasta nuestro nombre, si lo contraes (HC), hace referencia al hardcore. El cambio es producto de la evolución y de las referencias que te llaman. Siempre estás escuchando cosas que, en un momento dado, te influencian. Papa Roach, Linkin Park… todas son bandas que te influyen a la hora de matizar los temas. Te influyen tanto como te puede influir tu situación personal en ese momento. Todo forma parte de ti mismo”.

Parte sumamente importante para alcanzar el fruto deseado es, en “Otra vuelta de tuerca”, la figura de Dani Alcover, el productor que ha moldeado sin fisuras el álbum. “Nunca habíamos tenido un productor. En el disco anterior trabajamos con Eugenio Muñoz, pero no tenía convicción en nuestra música y eso, de alguna manera, se notaba. No llegamos a entendernos. El grupo pretende siempre mucho por sí mismo, pero el productor únicamente pretende por aquello que se le paga. En aquel momento pensamos que era lo mejor, pero es el tiempo el que te dice si aciertas o no y nosotros, por lo menos, no quedamos todo lo satisfechos que nos habría gustado. En esta ocasión queríamos trabajar con Arispont, ya que nos gustan sus resultados, pero económicamente no se ajustaba a nuestro presupuesto. Preferíamos ajustar más en esa faceta a fin de que la compañía pudiera trabajar un poco más holgada en el aspecto promocional. Elegimos entonces el número dos, Dani Alcover. También nos gustaban sus resultados y era mucho más accesible. Además, nosotros queríamos la implicación del productor y Dani se implicó enseguida: aportó ideas, nos ayudó mucho en el acabado de los temas y fue resolutivo dentro del aspecto técnico. Hizo un gran trabajo”.

El resultado del álbum supone, para los miembros de Habeas Corpus, un paso más en una evolución palpable entre cada una de sus obras. “Se crece a todos los niveles “--dicen--”: en cuanto a matices, a intenciones… La evolución se ha encaminado hacia la creación de una personalidad. Ahora somos diferentes del principio: tenemos las mismas referencias, pero un camino propio. Hemos abandonado la idea, que se podía ver en ‘N.N.’ (98) de tocar muchos palos. Ahora hay una dirección con música y letras más crudas. Nos ha costado tres discos llegar a ello, pero… ahí andamos”. Dicha evolución ha generado también que, entre grabación y grabación, el tiempo se haya acortado. Si anteriormente los discos de Habeas Corpus se separaban entre sí casi tres años, en esta ocasión todo ha ido mucho más deprisa. “Nos lo propusimos así: grabar con una mayor continuidad y establecernos un programa de trabajo para acortar esos tiempos. Pretendemos que la gente no se olvide de nosotros dado que, como no somos ni Metallica ni Faith no More, no podemos estar ausentes durante mucho tiempo. Afortunadamente, tenemos el apoyo de una compañía y despertamos el interés de la gente, por lo que, sin necesidad de hacer algo mecánico, sí nos planteamos que nuestros discos salgan, a partir de ahora, cada año o año y medio. Es una forma de mantenernos vivos, de profesionalizarnos un poco en todos los sentidos”.

El apoyo citado de su compañía es otra novedad en un grupo que, para cada grabación, parecía destinado a tener que negociar con un sello diferente. “Estamos contentos de cómo se ha portado Desobediencia. Eramos un poco reacios a firmar con ellos y, cuando nos propusieron hacerlo por tres discos, preferimos probar con uno solo debido a las experiencias negativas que habíamos tenido anteriormente. Sin embargo, el trato ha sido muy personal y siempre ha estado cerca cuando nos ha hecho falta”.

“Otra vuelta de tuerca” cuenta también con otra novedad dentro del catálogo de Habeas Corpus. Si antes su grafismo era espectacular, en esta ocasión se han decidido por una portada escueta, casi simbólica, que añade poca información sobre lo que lleva el disco en su interior. “Queríamos que fuera más cuadriculada y minimalista, salir un poco del ámbito gráfico de los grupos antisistema. En la portada hay una relación con el título haciendo la imagen más subliminal. El resto, tanto música como letra, es mucho más concreto”, afirman.

El material de HC nunca ha sido para timoratos ni para mentes políticamente correctas. Atacan verbalmente todo aquello que no les parece correcto y, a decir verdad, parece que nada les pareciera bien. Nunca se paran a buscar aquello que puede producir satisfacción y su mirada, como ellos mismos comentaban, va orientada siempre a la parte más cruda de las cosas. Eso hace que la banda llegue perfectamente a un público que tiene como mayor preocupación la lucha contra el sistema establecido. Una gran parte de las actuaciones de Habeas Corpus se realizan dentro de conciertos o festivales solidarios en los que los fondos recaudados se encaminan al apoyo de luchas muy concretas y poco atendidas por los medios de comunicación. La venta de sus discos, con las mismas, se maneja muy bien en ese círculo, pero no siempre se aprecia una repercusión en los canales más habituales. “No vendemos mal tal y como está el panorama, aunque el retroceso que ha dado la industria discográfica en los últimos años también ha afectado a las compañías pequeñas. Nuestras expectativas siempre se han dirigido a tocar en directo y es ahí donde sí hemos notado que el disco anterior ha llegado más allá que los anteriores. En nuestros discos hemos renunciado a recibir los royalties correspondientes por las ventas para facilitar que su precio sea más razonable. Sabemos nuestro alcance y tratamos de poner fáciles las cosas”, comentan.

Comprando su nuevo álbum en Madrid el oyente recibirá también una entrada para su concierto de presentación en esta ciudad. Será, si nada se tuerce, el próximo veinte de junio en la sala Divino Aqualung y supondrá, como suele ocurrir con este grupo, una nueva comunión entre su público y sus canciones. Será cuestión de ver cómo se reciben los cambios estilísticos que ha afrontado la banda y de evaluar, de alguna manera, mayores posibilidades de crecimiento.

E.P.

Habeas Corpus. “Otra vuelta de tuerca”. Desobediencia

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