Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

Cujo. Julio de 2002

Los perros y las pulgas

Para un grupo que empieza a labrarse sus terrenitos en el mundo de la música, un retiro momentáneo, un paroncillo o similares es la peor estrategia a seguir. Son miles los grupos, cientos los discos y no todo el mundo tiene a bien seguir a un grupo. Más bien es al contrario, es el grupo el que debe perseguir y mimar a sus seguidores. El nombre de Cujo sonó con una discreta repercusión hace algún tiempo. Se trataba de una propuesta llena de incandescente rabia pop-rock y de unos chavales que defendían sus canciones y que estaban dispuestos a ir a la luna para dar un bolo a cuatro marcianos. Dejemos que nos explique el portavoz del combo el lanzamiento de este nuevo disco, un trabajo que llega tras ese parón: “El disco se grabó con muchas ganas y un cierto ánimo de revancha. Queríamos que reflejase el momento actual de la banda dado que han pasado más de cuatro años entre un disco y otro. No hemos estado parados ni nada por el estilo, sino todo lo contrario”. Y dejemos, de paso, que nos cuenten cómo se ha aprovechado este tiempo de barbecho, en qué sentido (musicalmente hablando) ha crecido la banda: “creo que estamos en nuestro mejor momento a todos los niveles. Lo que ocurre es que también estamos más liados con nuestros respectivos trabajos y nos gustaría dedicarle más tiempo al grupo, pero, evidentemente, ninguno de nosotros vive de esto. En cuanto al nuevo disco, creo que es un gran disco, con buenos temas y buen sonido (100% materia prima, nada de relleno)”.

Efectivamente, Cujo ha madurado. La música ha sufrido algunos cambios, aunque, principalmente, las pesadas guitarras gobiernan temas que se saborean a la primera escucha. “Seguimos siendo un grupo de rock de guitarras con potentes melodías. Siempre lo hemos sido. Quizás el disco anterior salió más cercano al pop, pero lo que nos importa son las canciones; lo demás es secundario…” Ahora, puestos delante del álbum, trataremos de desglosar el problema. Tanto tropiezo en una carrera musical se puede atribuir a muchas causas. Por ejemplo: a los fallos de la compañía discográfica. En ese sentido, los miembros del grupo flotan en la incertidumbre: “Supongo que nunca hemos estado en el lugar y en el momento adecuado. Siempre hemos ido un poco a nuestro aire, con las ventajas y las desventajas que ello conlleva. Nuestra música va de por libre y, la verdad, es que nunca hemos tenido una oferta realmente interesante. La actual compañía es Satchmo Records, un sello de Lleida especializado en jazz. La relación es mínima, por lo que, de momento, es una incógnita saber cómo nos ira en un futuro”.

Las canciones vienen en inglés, a pesar de que el grupo viene del norte. “Nos gusta cómo suena el inglés y lo aprendí desde pequeño, por lo que me pareció una buena forma de aprovecharlo y practicarlo”, nos cuenta su vocalista y guitarrista, quien, al preguntarle por el nombre del grupo, nos muestra alguna influencia en el plano literario: “El nombre lo sacamos de una novela del gran Stephen King, fan de AC/DC y los Ramones. Es el título de la misma y el nombre del perro protagonista”. Y, continuando por la senda de los gustos personales, sabemos que Cujo ha tenido el privilegio de tocar con algunos de sus grupos favoritos. “Personalmente, Kim Salmon es un tipo al que admiro y respeto, así que compartir escenario con él estuvo bien, pero sin más. Como anécdota diré que con Kim Salmon & The Surrealists tocamos en En Canal, un pabellón reconvertido en local por una asociación de Bellas Artes que se cerró hace tiempo. El tío flipó bastante cuando llegó y lo vio; estaba muy escéptico, pero el concierto fue un éxito, ya que se llenó y al final se les notaba satisfechos. La parte negativa de tocar con estos artistas es que te pagan muy poco (a veces nada), pero, por ejemplo, los de Sebadoh tuvieron el detalle de invitarnos a desayunar… (entre otras cosas)”. Finalizando, repasamos el grupo de colegas que se han acercado por el estudio para echar una mano a la grabación: “Las colaboraciones fueron surgiendo. Al final dispusimos de más presupuesto, por lo que grabamos en Tío Pete, en Urdúliz, un estudio de grandes medios pero con poco tiempo (ocho días en total). El disco está grabado y mezclado por José Lastra, técnico del estudio, por lo que se puede decir que está producido a medias entre él y nosotros. Hubo sus tensiones porque teníamos diferentes opiniones, pero, en general, estamos satisfechos con el resultado. Colaboraron Alfredo, de Leslie Nielsen; Pit y Txomin, de John Wayne, y Miren Iza, ex bajista de Electrobikinis, quien cantó el último tema del disco. Son amigos y nos gusta lo que hacen, por lo que fue algo muy natural”.

Turrón & Babas