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Mary Gauthier ofrece su candidatura como nueva dama del country. Julio 2002

Música con corazón

Y ella siempre lo aclara: “la música country al viejo estilo”. Si alguien va a escuchar a Mary Gauthier que no se imagine nada con fusiones o con aledaños poperos. Si la das a elegir entre Garth Brooks o Elliott Murphy ella lo tiene claro: Emmylou Harris, aunque “la música no es como elegir un equipo de fútbol. O te gusta o no te gusta, pero es imposible decir quién es el artista que más te agrada porque hay muchos que me encantan”. Mary pasó por Madrid para presentar al público su último trabajo discográfico, “Filth & fire”, un muy digno sucesor de “Drag queens in limousines”, el álbum que la descubrió para el mercado norteamericano.

Mary Gauthier encontró en la música algo que no le daba su vida familiar en Louisiana. Lo intentó la primera vez a los quince años, cuando robó el coche de sus padres y se dedicó a vivir aventuras que terminaron con ella en una cárcel de Kansas City tres años después. La vuelta al redil familiar tampoco pudo con ella y, a los diecinueve, volvió a repetir la operación para no volver más. Llegó, incluso, a montar un restaurante de cierta fama local, pero, finalmente, lo vendió al mejor postor y lo fió todo a su guitarra. “Lo hice porque estoy loca y porque soy un poco estúpida. Me considero una escritora y una cantautora, y quería dedicarme a esto”.

El resultado, aunque no la ha hecho famosa, va por buen camino. “Dixie kitchen” (99), su primer disco, la permitió descubrir el futuro que la esperaba: “Creo que esta vida sí me proporciona lo que no me proporcionaba la vida con mis padres. Me he encontrado a mí misma, a mi alma, y ahora estoy mucho más feliz que entonces. Viajo todo el tiempo, escribo canciones en casa y, de vez en cuando, hago un disco. Luego vuelvo a hacer lo mismo: viajar, escribir…”. Lo único malo que ha encontrado a su nuevo ritmo vital es perder a su pareja: nadie parece dispuesto a compartir su vida con alguien que se pasa la mayor parte del tiempo de hotel en hotel en los más recónditos lugares del mundo.

“Dixie kitchen”, además de descubrir a una nueva artista, descubría también otra cosa: aún quedan mentes que adoran el típico estilo tradicional del “storyteller” americano. Mary es de las que no necesita más que su guitarra para ponerse delante del público. Hacer un disco es, para ella, algo diferente, pero no mucho más: “Yo le doy las canciones al productor y le pido que me haga un disco; le doy un poder casi absoluto. Yo sé hacer canciones, pero no tengo la más mínima idea de grabar un disco”. Puede que fuera por ello por lo que su primer álbum se convirtió rápidamente en dos. A finales del 99 aparecía en el mercado “Drag queens in limousines”, un trabajo que abrió las orejas de un público interesado y que hizo crecer el nombre de Mary dentro de los ambientes más country. “Amo esos dos discos “--comenta--”. Son como mis hijos, así que… no puedo hablar mucho de ellos. El primero era el más tradicional y ‘Drag queens’ tenía algo más de producción. Ese fue el álbum que me permitió consolidarme y avanzar”. No estamos hablando (que nadie se crea lo que no es) de un estallido multivendedor ni de una aparición propia de una cantautora “fashion”. En absoluto: Mary ha causado impresión en el público y en los medios que, decididamente, se dedican al ambiente más underground de la música tradicional. Muchos de los artistas que se mueven por el circuito apenas llegan a vivir toda su vida de su trabajo, pero otros, con el tiempo, consiguen encaramarse a ese Olimpo del que no sales jamás. Dylan, Pete Seeger, la propia Emmylou o Allison Krauss comenzaron con los mismos pasos, tocando en pequeños clubs con el único acompañamiento de su guitarra. “Este es el estilo que me gusta. Soy una contadora de historias y ésta es la mejor música para expresarlas. También me ayudó a que me conociera la gente del sur, de donde soy. Allí esta música es muy popular”, añade Mary.

Con terreno (pequeñito) conquistado, la cantautora no dudó en buscar nuevos horizontes. Si bien en Europa el country no es un estilo de masas, siempre se encuentra un circuito en el que ir haciendo adeptos: “Me va mejor en Europa que en América. Aquí me acogen muy bien, escuchan mis canciones y se genera un feeling especial en los conciertos. En América no soy tan conocida y no sé muy bien por qué, ya que he tocado mucho y mis canciones suenan en la radio. Para mí es un misterio”. Después de publicar “Drag queens in limousines” Mary viajó durante un año por Estados Unidos y el viejo continente. Eso hizo que su disco más novedoso, “Filth & fire”, haya tardado dos años en llegar aun cuando sus dos primeros trabajos llegaron casi de una tacada. “Tardé mucho en ponerme a escribir. Necesitaba tiempo y, cuando estoy de gira, no lo tengo. Yo no soy de las personas que escriben en la carretera, ya que lo encuentro agotador”. Los textos de Mary hablan “del amor y de todos los problemas que le rodean: las dificultades humanas para relacionarse, la vida dura que llevan algunas personas…”. Con una personalidad como ésta, la cantautora no puede asumir que, actualmente, la música sea sólo un elemento para divertir: “es difícil para la gente que hace música no ser solamente un entretenimiento porque, en el fondo, sí tienes que generar algo de ese tipo. Si no, sería una mierda, ¿no? Pero, por otro lado, la música necesita corazón y puede ser algo más que mera diversión”. Hablando de ese modo no es extraño que su búsqueda de emociones no pase por los mecanismos habituales: “Odio la radio. Las canciones que ponen son malísimas y termino cabreándome si la tengo puesta mucho rato. No soy, aunque pueda parecerlo, una persona solitaria. Al contrario, disfruto con una buena conversación, unos buenos amigos y una buena comida. Lo que ocurre es que odio la estupidez”.

Mary tiene previsto empezar a trabajar pronto en su cuarto disco, pero, de momento, dedica más tiempo de su escritura a un diario de gira que, ocasionalmente, cuelga en su página web en forma de pequeños fragmentos. Si bien le gustaría verlo algún día publicado lo cierto es que, de momento, bastante trabajo tiene con encargarse de cumplir todas sus citas de directo.

E.P.

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