Sin
lugar a dudas, ya desde el principio, desde el título de su tercer disco
("Palosanto"), el guitarrista Carlos Piñana deja claro que lo suyo es,
ante todo, el sentimiento flamenco. "Palosanto es el tipo de madera que se utiliza
para hacer las guitarras flamencas. Me gustó porque es original y sugerente
y tiene una fuerte carga flamenca". Antes de este trabajo ya salieron a la calle
"El cuidado de la esencia" y "Cal-líbiri", que se diferencian de este
tercero por su menor variedad y porque en "Palosanto" se nota, como no podía
ser de otra manera en un músico que tiene ahora veinticinco años,
una lógica evolución tanto a nivel compositivo como a nivel interpretativo.
Carlos, considerado guitarrista de vanguardia, nos explica que en este trabajo
"podemos decir que hay varias pasiones mías. Un Carlos Piñana
de larga tradición familiar flamenca que me obliga a respetar los toques
clásicos (como el tema 'La taranta'); también está la influencia
de la música clásica por mi formación en el conservatorio
('Tarde de inspiración') y el haber trabajado con músico cubanos,
lo que me abrió las puertas a la música caribeña y al jazz.
Es un potaje, pero todo dentro de mi clave, de mi sentimiento flamenco. Ahí
esta el truco: que el disco, que todo lo que hagas huela a flamenco". Así,
con esta receta casi culinaria, Carlos se muestra más que satisfecho
con este disco, cocinado en el estudio durante cinco largos meses, porque cree
que fija su sonido, un sonido propio y reconocible. No obstante, y a pesar de
la defensa a ultranza del flamenco, Carlos no entiende esa lucha irreconciliable
de quienes se llaman puristas contra todo lo que se salga de sus cánones.
"La pureza es lo que uno lleva dentro. Para mí, este disco es mi pureza.
Yo respeto la tradición, pero también entiendo, por mi juventud,
que hay que abrirse a los nuevos tiempos. Hay una lógica evolución
que no se puede parar, eso sí, siempre desde el respeto a las claves
clásicas del género".
Desmenuzando un poco más este trabajo, viendo su mecanismo, preguntamos
a Carlos cómo se salda la lucha entre sentimiento y técnica: "Yo
diría que hay un cincuenta por ciento de cada uno en el disco. Y tiene
que ser así. Es tan importante la técnica, el virtuosismo, como
el sentimiento, que cuando toques con la guitarra transmitas algo a los demás,
que te salga de dentro, algo que se ha abandonado un poco últimamente".
Por otro lado, este guitarrista considera que, si bien el disco no va a vender
doscientas mil copias, hay algunos temas comerciales ("Nace una rosa") que pueden
llegar fácilmente a la gente. "Este disco tiene una carga emocional que
puede gustar incluso a quienes no les guste el flamenco", nos dice quien en
los próximos meses iniciará una gira por diversas localidades
españolas, incluida esta capital preolímpica (sic).
En este disco han colaborado artistas de la talla de Carlos Benavent y Jorge
Pardo, además del grupo habitual con el que toca Carlos, que incluye
a su hermano Curro o a Eva Durán.
Oscar Santamaría