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Vertical entra en España. Diciembre 2002

Un sello “scottish”

No es muy frecuente disponer en nuestro país de los lanzamientos de un sello escocés, aunque, a partir de ahora, se podrá disfrutar de uno. Se trata de Vertical, una nueva etiqueta surgida al amparo de dos de los miembros de Capercaillie que ha encontrado en Sanctuary un vehículo para su distribución internacional.

Sanctuary tiene distribución en España, concretamente la realizada por la compañía Dock, así que, de momento, los lanzamientos que realice el sello Vertical verán la luz en nuestro país. “Ha sido creado para Escocia y para los artistas escoceses, ya que, en los últimos tiempos, en todo el Reino Unido no hay un vehículo que facilite la difusión de su música. En principio se partía de artistas ubicados en el entorno celta, pero el panorama se ha ampliado enseguida para poder abarcar también la evolución posterior de nuestra música”, comenta Donald Shaw, cerebrito interno de la idea que se presenta ante la prensa española custodiado por dos de sus más relevantes artistas: Karen Matheson y James Grant. Ambos presentan también sus primeros lanzamientos en Vertical y han trabajado juntos desde que Grant compusiera buena parte de los temas que integraron el debut en solitario de Karen, mucho más conocida por el público español como la voz solista de Capercaillie, banda donde también milita Donald, su marido.

“Mi anterior disco en solitario lo grabé en Survival, un sello que también nació con una vocación independiente pero que cambió su dinámica del mismo modo que cambió la escena musical en Escocia. Cuando terminé mi contrato con ellos hablé con Donald y decidimos que ‘Time to fall’ se publicara dentro del nuevo sello Vertical para poder controlar todo lo que esté a su alrededor. En Survival no lo hicimos así y la compañía terminó girando hacia el marketing más de lo que nos gustaba”, comenta la propia Karen cuando se la pregunta por su decisión de integrarse en el roster de artistas del nuevo sello. “Para mí no es una necesidad el hacer discos en solitario fuera de Capercaillie. Es, más bien, un lujo que me permite expresarme aparte del resto de los componentes del grupo. Hay veces en las que, dentro de una banda, no puedes ser tú misma por plegarte a las decisiones comunes”, añade.

El nuevo disco de Karen lleva por título “Time to fall” y aparece seis años después de “The dreaming sea”, la primera obra que firmó en solitario y que no supuso, en absoluto, un alejamiento de su actividad con Capercaillie. “El nuevo disco es una progresión natural a partir del anterior. Es una evolución desde allí y resulta más maduro y con más color”, indica la vocalista. El otro lanzamiento que se comercializa en nuestro país con la etiqueta Vertical es el “I shot the albatross”, el nuevo trabajo de James Grant: “Es una especie de experimento: trato de encajar música y poesía de escritores que me gustan. Nunca antes lo había hecho y me ha resultado bastante complicado. Hasta ahora pensaba que la poesía era poesía y que la música era música, pero, después de esto, pienso que, quizás en el futuro, la canción puede ser el nexo entre las dos. Realmente, creo que si los artistas de pop aceptaran esta teoría mejorarían mucho en sus letras”.

Aparte de Karen y James, Vertical también tiene publicados o en fase de grabación discos de otros artistas: los propios Capercaillie, Michael McGoldrick, Shooglenifty, Alyth McCormack, Nusa, Andrew White, Mystery Juice, Mairead Nesbitt… Algunos de ellos han participado también en “I shot the albatross”. “Hay un refrán que señala que, si matas a un albatros, la mala suerte cae sobre los pescadores. Yo no lo creo y me arriesgo a decirlo. El título del álbum refleja lo que tiene dentro de sí: ganas de romper tabúes y leyendas”, añade James. Karen, por su parte, resulta menos ambiciosa en su álbum: “No hay un mensaje definido en las canciones: solamente reflejan el lado bucólico y melancólico que no puedo exponer en Capercaillie”.

Los principios sobre los que desea trabajar Vertical a la hora de difundir la música escocesa cuentan ahora con un nuevo amigo: hace unos años el pueblo escocés voto su autonomía del parlamento británico exponiendo su deseo de decidir su futuro alejado de las decisiones que se tomaran en Londres. Aunque la autonomía económica aún no ha llegado, el parlamento de Edimburgo ha comenzado rápidamente a facilitar el crecimiento y difusión de todo lo que tenga que ver con el espíritu tradicional escocés. La música, lógicamente, está en el punto de mira. “La escena musical ha cambiado enormemente en toda Gran Bretaña desde la aparición de la música dance y de los artistas fabricados. Eso ha minado considerablemente algunos géneros, especialmente los que no siguen las pautas del modelo inglés. Glasgow, por ejemplo, tuvo un momento muy bueno dentro de la escena rockera, pero lo que se vivía allí últimamente no tenía nada que ver con lo que ocurrió hace unos años. Afortunadamente, el gobierno escocés ha percibido esta problemática y ha tomado interés por nuestra propia cultura. Hace dos años comenzaron a ayudar a la música tradicional y estas ayudas han ido creciendo hasta afectar también, actualmente, a la música pop. El disco de James, por ejemplo, cuenta con una subvención del concejo de arte del parlamento escocés”, apunta Donald, quien, curiosamente, será el productor del nuevo trabajo de los asturianos Tejedor. Para este compositor y teclista, la música española no está tan lejos de la realizada en territorios celtas: “Berrogüeto, por ejemplo, es uno de los mejores grupos del mundo. La conexión entre los músicos españoles y los escoceses es frecuente y natural. No obstante, en Galicia y en Asturias está naciendo la nueva música irlandesa”.

La música de Karen, Donald y James se expondrá en directo en España en un par de meses, alrededor de febrero, y será entonces cuando se pueda evaluar el contacto del público español con la nueva propuesta de estos artistas. James, más conocido en estos pagos gracias a su paso por Love & Money, aclara que, actualmente, el contacto entre los músicos de pop y los de folk no es tan distante como antaño: “Hay un respeto mutuo entre las dos escenas. Hace algún tiempo no nos entendíamos tanto; ellos miraban como nos emborrachábamos cantando y no entendían nada. Ahora parece que sí. Hace diez años les resultaba hortera que alguien tocara un violín o un acordeón, pero parece que esas barreras ya se han derribado”. “Afortunadamente “--añade Karen--”, ya no hace falta que nos pongan etiquetas de la música clásica o la new age para poder llegar al público”.

E.P.

James Grant. “I shot the albatross”. Vertical
Karen Matheson. “Time to fall”. Vertical

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