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Tracy Chapman visita España para presentar “Let it rain”. Diciembre 2002

El renacimiento

Su compañía apunta que, con sus cinco discos y un recopilatorio, Tracy Chapman ha vendido un millón de copias en nuestro país. Eso la pone contenta de cara a la publicación de su nuevo “Let it rain”, un disco que no está, precisamente, a la altura de los mejores que ella ha hecho.

Tracy Chapman surgió de la peculiar escena folkie americana, ésa que se curte en pequeños locales y en salones universitarios concierto a concierto. Cuando empezó a actuar dicha escena estaba de capa caída: después de la explosión de los 60 y 70 daba la impresión de que el público tenía ya tantos cantautores comprometidos como deseaba y que apenas había hueco para alguno más. Pero la Chapman (Cleveland, 1964) tuvo suerte: tropezó con un estudiante cuyo padre trabajaba en una editorial musical. El hijo influyó en el padre y el padre en Elliot Roberts, quien tenía cierta visión del asunto y había llevado, entre otros, a figurones como Neil Young o Joni Mitchell. Entre ambos consiguieron que Elektra grabara el primer disco de Tracy. Resultado: varios discos de platino y cuatro Grammys.

Eso sucedió en el 88, año en el que esta negrita de extraño peinado alucinó al mundo entero cuando participó en el concierto homenaje a Nelson Mandela. Salió al escenario acompañada únicamente por su guitarra y entonó “Talkin’ ‘bout a revolution” dejando el absolutamente silencioso estadio de Wembley. Parecía que había nacido una estrella con cosas que decir.

Pero no fue así. “Crossroads” (89), un álbum mucho más comprometido en sus textos, no obtuvo el enorme respaldo popular que tuvo su debut. Muchos empezaron a pensar que la Chapman era flor de un día, otros supieron ver que su escena natural no era la de los grandes públicos. Ella, por su parte, tomó la decisión de espaciar sus trabajos hasta que tuviera algo que decir. “Nunca elijo un tema sobre el que escribir. Más bien es él el que me elige y puede surgir en cualquier momento: de una conversación, de una lectura… Tengo que estar preparada para el momento en que aparece la inspiración”.

Y la inspiración no le llegó hasta tres años más tarde, cuando lanzó al mercado “Matters of the heart”. “No recuerdo que hubiera pasado tanto tiempo entre esos discos. Es cierto que no soy tan prolífica escribiendo como otros artistas, pero no existía ningún motivo especial para que se distanciaran en el tiempo”, comenta. El hecho no es raro dado que, para Tracy, a partir de aquel momento, tres años era lo mínimo que se separaban sus discos hasta que, con “Let ir rain”, ha roto la norma. “New beginning”, que parecía ser su renacer comercial en 1995, no tuvo continuación. Hubo que esperar hasta el año 2000 para que la cantautora volviera a ofrecer canciones nuevas.

Y las que ofreció hicieron esperar, de nuevo, lo mejor. El álbum (“Telling stories”) la reconcilió con el público internacional y resultó una extraordinaria excusa para recuperar sus canciones más populares en “Collection”, un recopilatorio que se publicó un año después. Ahora aterriza este “Let it rain” que vuelve, como en su día hizo “Crossroads”, a indagar en el lado más oscuro de la acústica música de Tracy. “Son canciones que he compuesto a lo largo de los dos últimos años. Hay algunas que las acabas en un solo día, pero otras… tardan años en terminarse. Es un proceso fascinante el que la inspiración se convierta en canción, en algo de tres o cinco minutos que cuente todo lo que quieres decir. Puede que mi música sea sencilla, pero a mí no me parece sencillo el hecho de componerlas. Para grabarlas estuvimos solamente dos o tres meses trabajando de lunes a viernes durante diez horas diarias”.

El hecho de titular el disco “Let it rain” tiene, según su autora, un motivo: “Es también el título de la primera canción, la que hace las veces de introducción a lo que es el disco completo. La lluvia tiene un significado simbólico: suele estar asociada a días tristes y grises, pero, al mismo tiempo, es buena y necesaria. No se puede prever, ni evitar, ni provocar; lo único que puedes hacer con ella es taparte para no mojarte. Es como la vida: todos tenemos momentos en que las cosas no resultan como deseamos y lo único que podemos hacer es aguantar el chaparrón”. Las cosas a las que se refiere Tracy pueden ser de lo más diferentes: lo mismo se centran en una relación personal como en una causa social de gran impacto. Ahora, por ejemplo, admite estar preocupada por “las elecciones legislativas en mi país, el conflicto con Irak o el papel de nuestro gobierno en el mundo; las mismas cosas que a la mayoría de la gente. Espero que todos esos problemas se solucionen finalmente de un modo pacífico”.

La cantautora vuelve a ofrecer sus canciones en un territorio muy definido, con una instrumentación mínima y con su voz en primer plano. Es como si quisiera huir de cualquier elemento que evitara el contacto directo con el oyente, aunque… no es así: “Siempre me ha interesado la tecnología, ya que, al fin y al cabo, grabo discos. Con cada uno de ellos me involucro más en las labores de producción y procuro aprender un poco más sobre la parte técnica. Intento mejorar como guitarrista y compositora, pero también en esa faceta”.

Tracy, que no suele componer para otros artistas (“sólo Tom Jones me ha pedido una canción”), se valora en sus facetas de compositora e intérprete, pero no entiende que esa labor tenga que estar unida, necesariamente, a las labores promocionales, lo que hace que, periódicamente, se pierda o desaparezca sin que se vuelva a saber de ella hasta que graba otro disco. “Componer e interpretar está relacionado. Ambas cosas son parte de mi vida, ya que forman un todo que es la música. A la hora de componer requiero tiempo y soledad. Es mi vida y no es nada que pueda interesar a nadie más”. Posturas como ésta son las que la convierten en un verdadero Guadiana dentro del mercado discográfico, sobre todo ahora que el terreno femenino de la música estadounidense parece estar reservado a chicas explosivas que triunfan básicamente en torno al vídeoclip. “El negocio de la música “--apunta Tracy sobre este hecho--” siempre ha tenido una parte de imagen y sensacionalismo, algo que se hizo aún más importante tras la implantación de la MTV. Lo que ocurre es que se han visto ya tantas cosas y tan espectaculares que ahora es muy difícil llamar la atención si no haces algo todavía más espectacular. Eso supone que artistas con talento no reciban la atención que merece su obra, o que se les quiera ofrecer al público como algo que realmente no son. Yo no quiero juzgar esta cuestión: todo el mundo tiene derecho a ser como quiera y, si en cualquier industria se juega con la sexualidad para vender, parece lógico que también se haga en la música. No es, además, una cosa que sólo afecte a las mujeres: también se hacen grupos de chicos con esa orientación”.

La cantautora señaló que el año que viene volverá a entrar en gira y que le gustaría volver a tocar en España, país del que conoce bien poco: “Siempre que he estado aquí ha sido para trabajar y apenas he podido ver nada. Respecto a la música española no podría citar ningún nombre, pero seguro que he escuchado algo: escucho música de todo tipo”.

Es de suponer que, si vuelve, Tracy presente en directo el material de “Let it rain”, un álbum tan personal que no resulta el mejor para acercarse a esta cantautora por primera vez. Aun así, si ha conseguido vender con su propuesta un millón de discos en nuestro país (“No lo sabía. Me acabo de enterar hace diez minutos”), todo es posible.

E.P.

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