Carlos Vaso. Mayo 2001
Un poco de todo
El
líder de los ya casi legendarios Azul y Negro, precursores en los años
80 de ritmos electrónicos poco más que rudimentarios (acordes
a la época), acaba de sacar a la calle su tercer trabajo en solitario, lejos
ya de sus comienzos aunque sin despegarse de las máquinas. Carlos Vaso
firma "The musical mystery box", quince cortes con sorpresas incluidas,
con temas y formas variadas, donde una multitud de instrumentos se dan cita
y se mezclan con sintetizadores y tecnología de vanguardia. Un disco
que ha tardado dos años en ver la luz por compromisos profesionales.
"Yo tengo mi propio estudio de grabación, Technovision, y trabajo
no sólo como técnico, sino también como arreglista y productor discográfico.
Así, procuro aprovechar para mí aquellos paréntesis que se originan
en el estudio a lo largo del año. Por eso me ha llevado tanto tiempo
la producción; de haberme dedicado de forma exclusiva quizá
lo habría terminado en un par de meses, pero casi prefiero hacerlo
como lo he hecho, sin prisas pero sin pausas", nos dice Carlos, quien
niega que este trabajo siga la estela de los anteriores. "Quien me conoce
sabe que soy totalmente contrario a las repeticiones en la forma de componer
la música de un disco a otro, por lo que este tercer trabajo no tiene nada
que ver con los dos anteriores: 'Innovate' (1998) y Simbiosis' (1999). Mientras
el primero era un recordatorio de lo que fue Azul y Negro en los 80, el segundo
fue una incursión en la música más acústica, relajada, con matices
étnicos y eclécticos". Y ahora qué? Para Carlos, "The musical mystery
box" es un trabajo acorde con los tiempos que corren, que "mira
descaradamente al nuevo siglo, a las nuevas tendencias y a la música más
avanzada. Soy el hombre de las sorpresas, nadie sabe (ni yo mismo) por dónde
voy a salir en el próximo trabajo que haga". Sin embargo, el pasado
pesa y uno no se puede desprender de él fácilmente. Carlos nos dice
que "de Azul y Negro quedará siempre la esencia, la forma de entender
la música. Una característica que siempre permanece en todos mis trabajos,
por encima de cualquier arreglo por extraño que quiera plantearlo,
son esos planos melódicos que tanto éxito nos entregaron en los 80
y que muchas veces trato de disimularlos a toda costa, pero al final siempre
me sale esa vena, esa línea melódica que se impone, y es que
no concibo la música sin la melodía: si no la pongo parece que le falta
algo, como si estuviera incompleta". Con todo esto, Carlos acaba por
definir lo que hace, en este mar de etiquetas que es la música electrónica,
como "una especie de caleidoscopio musical que mira directamente a ese
conglomerado de las nuevas tendencias de la música más avanzada y,
a medida que lo giras, en cada tema se van formando pinceladas de cada una
de aquéllas". En definitiva, en este disco podemos encontrar pinceladas
de trance, de deep house, de ambient o de dance, todo ello bajo el personal
sello y estilo de Carlos y mezclado con ramalazos pop o blues.
Todo, al fin y al cabo, con la pretensión de "descubrir auténticas sensaciones electrónicas hechas por alguien que se rebela al 'establisment' musical al uso, marcado por las multinacionales, y que con su independencia absoluta hace lo que le da la real gana, sin tener que dar cuentas a nadie. Sueño con que la música vuelva a ser un arte y no un puro negocio".
Y a eso es, en parte, a lo que también se dedica este músico de vocación a través de su sello, Vaso Music, donde cualquiera puede editar su propia música sin compromisos de ningún tipo. Los interesados en este nuevo disco de Carlos Vaso lo pueden conseguir, además de en todas las tiendas Tipo del país, en su página web www.azulynegro.com.
Oscar Santamaría
Carlos Vaso. "The musical mystery box". Vaso Music
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