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¿Para qué otra cosa? "No sé. Hacemos rock guitarrero. Así, no sé: Hanoi Rocks, MC5, Rolling Stones, Alice Cooper... Rock de siempre: guitarra, bajo y batería, volumen muy alto y...". Malasaña sigue provocando fuegos fatuos que recuerdan lo que un día pudo llegar a ser (y fue) un cocedero de rock and roll descarado, orgulloso, vicioso, sexual y pesado. Esos resplandecientes brillos salen de las cajas de pino, aún abiertas, que conservan a músicos que durante los primeros 90 se empecinaron en formar bandas de demoledoras guitarras, contundentes bases rítmicas y anglosajonas voces. La media de edad supera sin rubor los treinta, pero aún quedan ganas de seguir haciendo ruido, de hacer sudar al personal o al menos, hacerles menear un pie. "Nos juntamos hace año y medio; todos veníamos de otras bandas: Astray (guitarra y voz) vivía antes en A Coruña y tocó en Eskizos y High Time, Ignacio (batería) estaba en Micromachines y en Esteban Light, Gabi (guitarra y voz) estaba en Las Válvulas y yo (Juancho, bajo) estaba en The Crepitos; antes vivía en León". Los cuatro se quedaron sin grupo y estuvieron un tiempo viviendo casi como personas normales, pero, cuando empezaron los picores y les juntaron los bares, la cosa empezó a tomar forma: "Astray y yo nos vinimos a vivir aquí casi a la vez y ya nos conocíamos de cuando estabamos tocando con los otros grupos, a finales de los ochenta. Un buen día, en un bar de Malasaña, decidimos montar un nuevo grupo y llamamos a Ignacio y Gabi". Pronto empezó la maquina a escupir un poderoso jugo lubricado por el tándem guitarrero Astray-Gabi: canciones rápidas, en inglés y con una densidad considerable. "Ellos son los que llevan el peso de las composiciones; cada uno canta sus letras, por lo que llegan, muestran la idea... y a por ello. Las letras de Gabi son sobre movidas que le pasan, algo más concreto, pero las de Astray, van sobre cosas mas abstractas: drogas, sexo... son más químico-personales". Ni cortos y ni mucho menos perezosos, los cuatro deciden apuntarse al Concurso Rock Villa de Bilbao en su edición del año 2000. Y van... y la ganan. "Sí. Lo ganamos. Ni mucho menos nos lo esperábamos; no es que nuestra música sea algo nuevo. El caso es que ganamos y nos dieron una pasta para grabar un disco. Llamamos a Fernando "(Pardo, de Sex Museum, por ejemplo)" para que nos dirigiese la grabación, para que produjese. Es alguien a quien conocemos desde hace tiempo y sabe de nuestros gustos y del sonido que buscamos, así que nos metimos un par de semanas en los Estudios Box, en Madrid". Allí se registran los catorce temas del disco, incluida una versión del "She's like heroin to me" del fallecido líder de Gun Club Jeffrey Lee Pierce. Resaltan, además de su pasado en grupos y el nunca haber abandonado del todo este mundillo del rock, la constancia que han mantenido desde que empezaron con el proyecto Bummer: "grabamos una maqueta antes del disco, pero, sobre todo, hemos tocado, un par de veces al mes como mínimo". Una vez ganado el concurso y con la pasta en la mano, se las ven y las desean para dar con un sello que quiera lanzarles el disco: "fue complicado. Ibamos de compañía en compañía y nada, hasta que finalmente dimos con Bitter Sweet. Es un sello nuevo que ha sacado discos a los Gigolo Aunts, a Jet Lag y el nuestro. A quienes lo dirigen les conocemos desde hace tiempo y, en cuanto vieron que andábamos buscando compañía, se ofrecieron". Aprovechando que tenemos delante a Ignacio y Juancho, les preguntamos de dónde se sacan ánimos para seguir formado grupos que, providencialmente, nunca salen del escaso circuito rockero de este país: "yo qué sé. Nos gusta. Hasta ahora llevamos muchos años tocando; ¿para que vamos a dejarlo ahora?" Pues tiene razón. El nuevo disco será presentando, con toda la contundencia que requiere su estilo, en la sala Suristán el día cinco y los chicos (bueno, ya no tanto) están llenos de alegría porque, a finales de este mes, telonean a los Nomads en las cuatro fechas que hacen por la península. Dicho queda. Turrón & Babas.
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