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Habeas Corpus reaparece discográficamente después de tres años Cada vez más odio
"A este mundo le sobran casi tantas buenas intenciones como hijos de puta con nombre y apellidos que luego hablan de miedo. ¿De qué tenéis miedo? ¿Del lujo, del capricho, de los privilegios? ¿O más bien de perderlos? Lo nuestro sí es miedo: es miedo a esta vida, es miedo al propio miedo, es miedo al mañana. En definitiva, es el miedo al día a día en que vosotros ganáis y nosotros perdemos, el ojo por ojo de aquel pelotazo que nos dieron en la mani en la que defendíamos el puesto de trabajo que nunca tuvimos, el que jamás nos dieron". ("Cada vez más odio") Esto no es más que una pequeña muestra de la suficiencia que exhiben los miembros de Habeas Corpus a la hora de componer sus letras. Letras cargadas de ira, de rebelión, de argumentos tan válidos como utópicos y de ensañamiento contra quienes consideran culpables de la actual situación de la sociedad. No son, como podía esperarse, mítines ejemplarizantes o retahílas de tópicos aprendidos en manifestaciones juveniles. En absoluto: Habeas Corpus apoya con argumentos su reivindicación al odio y pone de manifiesto su total desagrado ante la educación recibida, una educación alienante que prepara monstruos para consolidar el actual sistema en el que el más injusto es el más rico y el más rico es quien hace las leyes. "Actualmente nadie quiere catalogarse dentro de un determinado terreno político "--comenta Mr. Chifly--". A nadie le gusta que le confundan con tendencias que pueden restarle votos y eso ha traído consigo el pasar a un plano totalmente hipócrita en el que la izquierda no tiene nada de izquierda y en el que la derecha dice que es el centro. Nosotros preferimos llamar a las cosas por su nombre y nos alejamos conscientemente de ese globo de 'demócratas' y 'tolerantes' que convierten en antisociales a quienes no están de acuerdo con su forma de actuar y que, cuando se vuelven, son quienes están financiando las guerras y la desigualdad en que se vive. Parece mentira cómo la gente olvida la memoria y cómo, aunque quienes ostentan los poderes se renueven, siguen defendiendo lo mismo". Mr. Chifly es uno de los dos guitarristas de la banda. El otro es Nano Vegano, quien, junto a Mars en las voces, Adrián en el bajo y Antonio en la batería, cerraron la formación de Habeas Corpus que ha firmado este "A las cosas por su nombre", disco ácido y acerado que agrupa en su interior unas letras demoledoras y un discurso musical tan poderoso como cuidado. "En nuestro material se tarda mucho más en hacer las letras que en componer la música. Pienso que, a nivel lírico, tenemos una puntuación elevada y eso es porque Mars es todo un escritor y mete el dedo en la llega sin entrar en los discursos típicos que no aportan nada. La idea de todo es no divagar y decir lo adecuado sin extenderse más de lo necesario, por lo que hay que tomarse tiempo para elaborar correctamente lo que se va a decir y escribir estrictamente lo justo. En 'A las cosas por su nombre' le ha costado más que en 'N.N.': se ha volcado más en la música que ya estaba escrita a fin de relacionar las dos cosas lo mejor posible", continúa Chifly. El resultado le da la razón: si en el anterior álbum de los madrileños las letras se extendían como en una pieza de hip hop aquí se ha reducido cada idea a una frase totalmente lapidaria, a un mensaje tan directo que casi te atraviesa como una lanza. Y lo mejor de todo es que, como dice el guitarrista, cada texto entra como un guante en un universo plagado de guitarras que amenaza con tumbar las paredes de tu casa. "Venimos del punk y del hardcore y, aunque en el disco anterior hicimos guiños a lo latino, aquí se ha reflejado más nuestro origen musical: todo lo anterior y la música metálica. Con el otro disco hicimos muchos arreglos y mucho trabajo en estudio, pero nos dimos cuenta de que no tenemos un nivel artístico tan elevado como para plasmarlo en directo del mismo modo. Por eso es por lo que hemos evitado todo eso en este nuevo álbum". El resultado es un cañón: imágenes cogidas en el momento y asociadas a sus causas y consecuencias pasadas por un tamiz en el que la distorsión sonora es la reina de la fiesta. Explosivo, radical, amargo como el café con guindillas. Habeas Corpus siempre se definió como un grupo en el que tan importante era contribuir a la escena musical como servir de formato expresivo a la difusión de las ideas de sus miembros. Se formaron en el 93 y enseguida se involucraron decididamente dentro del entorno alternativo surgido y avivado alrededor de colectivos activistas. Casas okupadas, manifestaciones artísticas a favor de causas exigibles y colaboraciones con grupos como ellos en álbumes recopilatorios fueron sus tres premisas básicas, todas enfocadas tanto a la reivindicación como a la satisfacción que supone poner en marcha un proyecto musical. Su debut llegó dos años más tarde con una cassette publicada por Potencial Hardcore, el sello estrella dentro de este ambiente, dirigido por personas que están continuamente a la caza y captura de bandas emergentes con la principal idea de facilitarles un vehículo expresivo con el que extender sus canciones. "Soziedad mecanizada" era, justamente, lo que se pretendía: un grito altisonante cargado de mala leche en el que la rabia podía con todo. Quizás en aquel momento no lo sabían hacer mejor, pero su receta caló hondo en el ambiente más decididamente activo y solidario y se hizo necesaria una reedición en compacto un año después debido a que las ventas habían acabado con la primera edición. También participaron, como ha venido siendo su norma desde entonces, en el "Concierto contra la represión", un álbum grabado en vivo en el Centro Social Okupado La Guindalera en el que también participaban Tarzán, Inadaptats y Speereth y en el que los beneficios de su venta se utilizaron para aliviar las penas de los detenidos en el desalojo de otro Centro Okupado, el Minuesa. Los miembros de Habeas Corpus no querían quedarse únicamente en ese circuito. En su idea no estaba abandonarlo, pero parecían apostar por la labor de crecer en popularidad y de favorecer en lo posible el hecho de vivir de la música. Eso dio paso a su fichaje por Mil a Gritos, el sello que puso en la calle "N.N." ("Ningún nombre") en enero del 98. El salto, que procuró a la banda un amplio reconocimiento en la totalidad del estado, trajo consigo, sin embargo, los sinsabores de sentirse desplazado por motivos poco entendibles. "Recibimos muchas críticas dentro del circuito alternativo. A algunos les molestó que nuestros discos aparecieran en las tiendas cuando lo normal es que los grupos que funcionan en esa dinámica tengan su propio mercado en sitios muy concretos y alrededor de los conciertos. Se nos acusó de pasar al circuito comercial y nos pusieron a parir por los precios con los que el disco salió a la venta. Con todo, hemos demostrado lo que teníamos que demostrar y hemos dejado claro que, cuando tenemos que estar en algún sitio, estamos". La historia, que nacía como si fuera de amor, trajo su sabor a hiel con desavenencias que los miembros del grupo no estaban dispuestos a tolerar. Para ellos es fundamental e irrenunciable que sus álbumes salgan a la venta con un precio razonable que lo haga asequible a la mayoría de sus seguidores, personas con pocas posibilidades económicas tremendamente comprometidas dentro de los movimientos sociales. Tampoco hubo detrás del disco el trabajo de distribución y promoción que la banda creía asegurados, por lo que la decisión de abandonar la compañía no tardó en llegar. El hecho puso detrás de ellos a numerosos sellos independientes y a alguna que otra major interesada en introducirse dentro de terrenos pantanosos. Pero, lejos de tomar una medida apresurada, Habeas Corpus dejó pasar el tiempo y concretó sus ofertas discográficas en discos como "Betizuen marruak" o "Errepresiorik ez!!", álbumes avalados por colectivos solidarios y realizados para recaudar dinero a fin de dedicarlo a causas como el apoyo a los detenidos por diversos sabotajes contra la presa de Itoiz o a quienes también pisaban la cárcel por denunciar el nivel de represión apreciado en Euskadi. También aparecieron piezas de Habeas Corpus en la banda sonora de la película de Fernando León "Barrio" y en el fantástico recopilatorio "Radical mestizo" editado por el sello Revelde. El último disco en el que se podía escuchar al grupo antes de que saliera publicado "A las cosas por su nombre" fue "Chiapas. Los ritmos del espejo", un álbum producido por la CGT y la asociación Rabiamuffin para obtener recursos con los que apoyar a la guerrilla zapatista. Evidentemente, el haber tenido en las tiendas sus discos a precios desorbitados era algo que poco tenía que ver con ellos a tenor de sus actuaciones posteriores. "Nuestra vida diaria nos impide dedicar más tiempo a la composición porque todos tenemos nuestro trabajo y hay que atenderlo. Eso, y el hecho de que nos hemos dedicado mucho al directo, ha colaborado a que entre disco y disco haya pasado tanto tiempo. También influye el hecho de que seamos muy críticos con nuestro trabajo, que no demos un tema por cerrado a la primera y que lo dejemos correr en directo para ver cómo funciona. Han sido dos años cribando el material, desestimando unos temas y mejorando otros", señala Mr. Chifly cuando se le pregunta por todo este tiempo sin álbum en la calle. Junto a ese hecho siempre está, también, el cambio de componentes. Habes Corpus tiene ahora nuevo bajista con respecto a la formación que firmó "N.N." y pocas fechas después de cerrarse el nuevo disco también vivió un cambio de batería. "A las cosas por su nombre" se grabó de un tirón el verano pasado, aunque eso supuso estar trabajando en la preproducción del disco durante bastante tiempo antes. Cada día pasaban por los madrileños estudios Box todos los componentes del grupo ordenados según su plan preestablecido a fin de terminar el disco en la fecha prevista sin tener que dejar nada colgado por ello. "Aun con todo, se ha retrasado algo dado que surgieron algunos roces con el productor. Mirándolo ahora no se puede decir que fuera nada importante; simplemente esos detalles en los que el músico es más pejilguero que quien lo ve desde fuera. En el estudio, y con la presión de la grabación encima, sí notamos ciertos momentos de tensión", recuerda Chifly. El resultado ha sido más duro que lo que se presentó en "N.N.": "Más guitarrero, con ritmos más contundentes y con sonidos más metálicos. Al contrario de lo que hicimos en el anterior disco, en el que cada canción tenía que tener un arreglo diferente, aquí hemos hecho prevalecer las dos guitarras. En 'A las cosas por su nombre' queríamos que el sonido tuviera una base más pesada". El asunto se ha conseguido plenamente y para ello también han colaborado unos textos más secos, más determinantes y más adecuados a la interpretación del vocalista. Si en "N.N." había parrafadas en las que se hacía difícil respirar, cada verso del nuevo trabajo es un escupitajo en la cara de la sociedad. "La canción es un vehículo para dar ideas. No es que queramos educar, sino que la utilizamos como un vehículo de expresión, como un medio de comunicación". Y... ¿qué se comunica? "Nos han educado para ver y asumir la sociedad tal y como nos la muestran. Pero, si solamente te enseñan el blanco y el negro, es imposible ver los grises. Actualmente, si no asumes vivir formalmente en el régimen capitalista te consideran fuera del tren y, directamente, van a por ti". El hecho supone arramplar desde abajo con todo aquello que genera infelicidad, con todo lo que supone un freno a la libertad individual y con el uso inadecuado que se hace del poder generado por nuestro sistema político. "La palabra 'democracia' está totalmente trastocada en su sentido. Si miramos a nuestro alrededor tenemos de todo excepto el poder del pueblo, que es, precisamente, el significado de esa palabra. La democracia no es solamente una elección de cargos cada cuatro años para que luego los elegidos hagan lo que les dé la gana. La gente que lo ve así podrá llamarse 'constitucionalista', pero en modo alguno 'demócrata'. Esa situación parte de un engaño". La situación, como siempre, supone partirse la cabeza y los puños golpeando ante una pared de hormigón armado construida, a lo largo de los siglos, para no poder ser derruida. La rebelión contra el muro genera odio debido a la frustración y como contraposición al amor que sirve de referencia a los sentimientos: "Van unidos y se llevan el uno al otro. El odio corroe, te recome... pero estás obligado a odiar". La idea de avanzar en la difusión de sus ideas y de su música parece haberse conseguido tras la repercusión alcanzada con "N.N." El álbum tuvo mucho de positivo y, aunque generó críticas, sirvió como lanzadera para convertir a Habeas Corpus en un grupo de referencia. El hecho de crecer, con todo, supone que numerosas veces tengas que poner la cara ante quienes aman lo marginal, lo propio, y que no perdonan a quienes salen del círculo privado que, en el fondo, consideran de su propiedad. La situación ha sacudido a numerosos grupos de pensamiento comprometido que tienen que lidiar como pueden ante quienes les consideran traidores a una causa o vendidos a la popularidad. "El movimiento se demuestra andando. Yo no puedo criticar a nadie de quien no conozco su trayectoria. Hay grupos que, aunque estén en multinacionales y vendan muchos discos, han demostrado siempre un compromiso con las causas que creen justas. Ahí tienes a Chumbawamba, por ejemplo, que pueden sonar en las radios convencionales pero que están siempre donde deben estar. La valoración que se hace de las bandas depende mucho del público. No se puede evitar que cierta gente que te escucha se dirija únicamente al fiesteo, pero eso no dibuja en absoluto a quien está encima del escenario. Juzgar a los músicos por la reacción de su público es algo equivocado". Habeas Corpus continuará con su dinámica de apoyar aquellas causas que considere justas y de decir en todo momento lo que opinen como más apropiado. Eso supondrá, como ya ha sucedido, que en diferentes emisoras de carácter público se nieguen a pinchar su nuevo álbum o que en otras abiertas al oyente les llamen por teléfono para criticar su postura. No parece que eso les vaya a hacer cambiar y prueba de ello es que su concierto de presentación del nuevo álbum en Madrid estaba previsto ser realizado en el Centro Cultural de Prosperidad, un centro alternativo ubicado en terrenos propiedad del Arzobispado que la autoridad eclesiástica madrileña quiere eliminar para dar una salida más rentable a los terrenos que no ha usado en los últimos treinta años. El concierto ha sido finalmente suspendido, pero, acostumbrados a la situación, los miembros del grupo insisten en que tocarán allá donde crean que pueden colaborar. "No hacemos gira. Tocamos allá donde nos sale y muchos de nuestros conciertos son organizados por diferentes colectivos que saben que pueden contar con nosotros. En Madrid, en concreto, no solemos tocar mucho. No queremos quemarnos en esta ciudad y preferimos movernos todo lo que sea posible". Colaborar con organizaciones activas trae consigo entrar en el diluido saco de la "beneficencia". Sin embargo, el término puede no adaptarse mucho a lo que los miembros de Habeas Corpus pretenden hacer con su música. "Si la mayor parte de los beneficios de un concierto van para quien lo organiza no estamos hablando de un concierto benéfico, sino de una patraña. El beneficio debe ser completo y el destino del dinero totalmente claro y evidente. Nos gustan esos conciertos en los que notas que colaboras en algo, en los que todo el mundo va codo con codo y en los que no se pierde nunca el discurso que pone todo eso en marcha. Muchos conciertos benéficos se organizan para dar relevancia a artistas en decadencia o para promocionar algo concreto aprovechando una causa. Luego, todo se soluciona aportando una pingüe cantidad de lo recogido dejando la mayor parte para los organizadores". "A las cosas por su nombre", disco aparecido en una fecha tan pintoresca como es el 20 de noviembre, acentúa, más si cabe, el discurso ideológico de este quinteto. Producido por Eugenio Muñoz y masterizado por Juan Hidalgo, cuenta con colaboraciones de gente de Kashad, El Corazón del Sapo, BKC, EZDM y con las propias de Furgoman, Trash y el popular Reverendo. El libreto, estupendamente diseñado, que acompaña al CD cuenta, además de con las letras de las canciones, con textos escogidos de Jesús Ibáñez. Un disco para no dejarlo pasar. "Estamos programados a imagen y semejanza de la imagen de las vallas publicitarias. Nos crean necesidades allí donde no había nada y, por cada solución, nos dan un nuevo problema. Son los dueños de nuestras vidas, nos dan la respuesta a todas sus preguntas. ¡Muera la muerte y sus formas de vida! ¡Muera la muerte y que muera nuestra vida! Somos el ciudadano medio creado por los medios. Somos consumidores, audiencia y electorado. Tenemos los derechos que ellos quieren que tengamos. Nos prestan la palabra para después silenciarla". ("Muera la muerte") E.P. Habeas Corpus. "A las cosas por su nombre". Desobediencia 78245
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