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Un destino soleado
Insurgentes y festivas, las canciones del nuevo disco de la Gran Orquesta Republicana van cayendo sobre el salón de casa. Todo su feeling se basa en un ska que merodea alrededor de una voz rota de tanto contar historias imposibles. Hablan de imaginar un mundo diferente, de quererse, de salir de la mierda que nos rodea, de la pobreza, del mundo éste... Un disco que se comprende a la primera, sin dobles lecturas, aquejado de rock radical y nutrido del esplendor positivista. Pero esto es ahora. Retrocedamos unos años atrás y trasladémonos a Mallorca, aunque no precisamente de vacaciones. Por ejemplo, al año 93, al día en que Javier Vegas (voz, guitarra y portavoz del grupo en este artículo) y su hermano Nacho (saxo y coros) se ven sin grupo al disolverse los Skarabajos, con quienes llevaban desde el 88. Y avancemos, rápidamente, y saltándonos meses de incertidumbre y de comerse la olla, a unos años después: "el grupo se forma en la primavera de 1997 después de que a mi hermano y a mí, que llevábamos varios años sin tocar, nos rondara por la cabeza la idea de montar una nueva banda. Al principio, es cierto, se me pasó por la cabeza subirme a un escenario yo solo parodiando a un hombre-orquesta y tocando todos los instrumentos, de ahí que lo llamase La Gran Orquesta..., pero, finalmente, no me atreví y preferí juntarme con otros músicos y construir juntos una banda". Y, a partir de ahí, la locura de siempre: el trabajo de dar forma a una idea. Los planteamientos previos estaban claros en la cabeza de Javier. Todo podía ir rápido: sus textos y sus músicas estaban listas para ser maqueadas y ahí comenzó un trabajo de local que culminó con la grabación de una maqueta titulada "Todos locos pero contentos": "la primera maqueta la grabamos al mes de empezar con el grupo. Imagínate: el bajista llevaba una semana, el trompetista se aprendió las canciones el día antes... Aun así, el resultado estuvo bien y, cuando Propaganda la escuchó y nos propuso editarla en CD, dijimos: 'pues bueno. Es un buen principio. Acabamos de empezar y ya tenemos un disco en la calle. La cosa va deprisa...". Y aquella maqueta, como por arte de magia, gustó y se vendió, tanto por distribuidoras como en los conciertos del grupo. Mirándolo en la distancia, a Javi le resulta curiosa la cosa; la idea estaba, pero faltaban los ingredientes: "supongo que, como cualquier maqueta, ésta era una primera muestra de cómo podían ser las canciones, una idea. Después, con el tiempo, vas rodando los temas, les das vueltas y vueltas y, cuando grabas un disco, las canciones son más el fruto de la aportación de todos los músicos de la banda, algo que representa más al conjunto. Aun así, esa pequeña muestra gustó mucho". Y todo, como quien dice, improvisando; con cuidado pero sin pausa. En el 98 ya tienen claro un pedazo de repertorio que dé consistencia a su primer disco oficial; todo se ha conjuntado y el brillo deslumbra. Por si fuera poco, ahora es Tralla la que quiere meterles en un estudio para grabar: "con 'Lo importante está en tu cabeza', nuestro primer disco, la cosa fue diferente: el grupo ya estaba formado, llevábamos dos años tocando juntos e incluso grabamos una maqueta antes del disco (maqueta que nos dimos el gustazo de editar para regalar en un concierto aquí en Mallorca), por lo que lo llevábamos al estudio mucho más rodado y, dentro de nuestras limitaciones (nosotros mismos lo grabamos y lo mezclamos), quedamos muy contentos con el resultado del disco". Y el disco, ahora ya con más peso, les permitió tocar por un montón de rincones, lanzándose a salvajes girillas que les permitiesen amortizar el viaje desde la isla, algo muy común en los grupos que viven aislados por el mar y pendientes de un circuito, el de su tierra, un tanto reducido: "hemos tocado en Madrid tres veces y seguro que en septiembre presentaremos 'Optimista' allí. Es cierto que, viviendo en Mallorca, se hace más difícil tocar en la península, pero, de momento, no queremos renunciar a vivir en nuestra isla pese a los problemas que eso conlleva. Aquí se está muy a gustito. Aun así, cada vez actuamos más y más en la península y en septiembre estaremos allí de gira". La cosa es que aquel disco salió y se rodó hace dos años. Las prisas del principio de detuvieron y Gran Orquesta... volvió, de nuevo, a funcionar a su propio ritmo: "En la música, como en casi todo actualmente, parece que si no sacas un disco cada año, si no tocas cada semana, no existes o no estás haciendo nada. Además, la prensa y las radios sólo te hacen caso si eres novedad; yo veo la música de otra manera, como una forma de vida, y mi vida me gusta tranquila, o acelerada en ocasiones, pero quiero ser yo quien la acelere o la tranquilice y no que el mercado discográfico me diga cuándo tengo que hacer canciones. Sé que es difícil de conseguir porque vivimos dentro del sistema, pero hasta el momento, y más estando en una discográfica pequeña como Tralla Records, hemos podido respetar nuestros planteamientos". Y además de replantear sus ideas, crear nuevas canciones y tocar puntualmente, La Gran Orquesta Republicana cambia un poco su formación original: "después de convivir cuatro años llegó un punto en el que dos de los seis dijeron: 'hasta aquí hemos llegado, seguid vosotros'. Supongo que pasa en cualquier relación: la gente toma caminos diferentes y tiene necesidad de hacer otras cosas. Pero los que quedamos teníamos claro que queríamos seguir, por lo que buscamos y encontramos otras dos personas con las que compartir este proyecto que es La Gran Orquesta; y, aunque la rotura de una relación personal duele, el inicio de otra ayuda y aporta nuevas energías y otros puntos de vista que pienso que son positivos". Desconociendo su primer disco, me imagino que ese cambio de formación se habrá dejado notar en las composiciones de este su segundo trabajo: "puede que 'Lo importante ...' sea un disco más acelerado, con una energía más primitiva; era el primer disco que hacíamos y sólo pensábamos en tocar deprisa, deprisa. En cambio, con este 'Optimista', hemos intentado demostrarnos que tocar rápido no significa siempre contundencia y, aunque hay varios temas rápidos, otros son intencionadamente más lentos y no por eso pierden contundencia y bailoteo; en cuanto a las letras, hacemos menos referencias a las familias reales porque pienso que ni se merecen que se hable de ellos, aunque sea mal, y hemos dado paso a una república más soñadora y donde el único que reine sea el optimismo". Precisamente esa palabra, la del titulo, resume afinadamente el carisma del discurso de los textos de Javier. Quizá todo sea una declaración de principios, como el pececillo que nos saluda, con paraguas, desde el fondo del océano: "más que de principios es una declaración de intenciones, de sacar lo bueno de lo que nos rodea. Lo malo ya nos lo sabemos, así que empecemos a buscar y disfrutar con lo positivo porque eso es y será lo que nos dé energías para seguir y contagiar a otros. Si riendo contagiamos la risa, seguro que siendo optimistas contagiaremos optimismo". De eso no hay duda. Su música está hecha para bailar en alguna verbena enrollada, para poguear en alguna okupa maja, para las fiestas del barrio en el parque, para fomentar el buen rollito a golpe de ska y cañita, para que se te quede grabado algún estribillo en el disco duro durante toda la noche, para pasar un buen rato, tanto los que están sobre las tablas como los del gallinero...: "pienso que es algo que hay que rescatar. Muchas de las orquestas actuales de fiestas se componen de dos músicos: uno toca el teclado y pone música pregrabada y otro canta en play-back, por lo que hay que apoyar a las orquestas con un montón de músicos que aguantan el tirón y siguen disfrutando tocando en directo de pueblo en pueblo. Nosotros queremos ser una de ellas". Y además del peso de la verbenilla, de eso que denominan todos como pachanga ("lo he buscado en el diccionario antes de responder y pone: 'Pachanga: Cierto baile...' Así que han acertado, porque hacemos música para bailar".) La Gran Orquesta aporta el peso de ponerse guitarrosos y rockeretes cuando el momento lo exige, y bien orgullosos, por cierto: "Sí. Yo creo que e hay una buena parte de rock en la orquesta y el pop está muy presente en el ska. Pienso que el ska tiene parte de rock, parte de reggae y parte de pop. ¿O me equivoco?. No tenemos esas tendencias como la de algunos grupos asépticos e indiferentes que ponen cara de tristes todo el rato y hacen que la música parezca algo aburrido. Respeto su tristeza, pero a mí no me interesa". Y eso seguro que se debe a ser cinco en el grupo (además de Javi y su hermano Nacho, están Nacho Vegas, Felip Dokolomanski y Jaime Femenias) y tener todos voz y voto para los arreglos. Imagino que las estanterías con los discos serán variadas y la mixtura resultante curiosa: "puedes encontrar desde el jazz más alocado al metal más oscuro, pero la mixtura, como tú la llamas, es totalmente intencionada. Nosotros pretendemos hacer música bailable, que te cuente cosas y te ponga de buen humor, y la mezcla ayuda al bailoteo y al buen humor". Quizás el grupo evolucione hacia algo más serio (con perdón), hacia algo más complicado. No sé si estará entre sus planes el no quedarse encasillados en ese estilo ska-latino o como se quiera denominar: "muchas veces hay estilos inventados por los medios y pienso que lo latino puede ser uno de esos casos porque nadie sabe muy bien qué es y qué no es latino. Yo soy una de esas personas y es que, si Enrique Iglesias hace música latina y también La Gran Orquesta hace música latina, llevo un lío musical que no me aclaro. En cuanto al ska, está claro que Nacho y yo hemso tocado muchos años en una banda de ska y nos sigue gustando el ska, por lo que supongo que La Orquesta sigue teniendo una buena parte de ska en su música. Pero no sólo de ska vive el hombre, así que hacemos rock, reggae, calypso, rap, pop, rancheras, hardcore, punk y pachanga. Todo eso han dicho de nosotros en algún momento los medios de comunicación; y yo alucino. Pero mientras no consigan definirnos con una palabra es que la cosa va bien". Y dejando de lado lo musical, vayamos, en este último tramo de la hoja, a tratar de ver el universo literario de Javi, responsable de lo escrito: "en las letras cae todo lo que nos pasa por la cabeza: historias u opiniones sobre cómo está el mundo, sobre cómo estamos nosotros en él o sobre cómo soñamos que esté en un futuro. A veces tienes ganas de gritar que no estás de acuerdo con algo y otras puedes contar una historia puntual sin mayor importancia; después, cuando alguien lo escucha le da su interpretación, por lo que, al igual que con la música, intentamos provocar una reacción, utilizar el lenguaje para comunicarnos". Esto nos lleva a seguir mirando los créditos del disco y ver que hay dos letras de gente consagrada: la primera es un texto de Eduardo Galeano en la canción "Escribo": "a veces pienso: 'con gente que escribe como Galeano, ¿para qué voy a hacer letras?' Con sus libros podría tener canciones para cien discos. Tiene una forma de decir y de contar que me encanta". El otro texto extraño es de Mario Benedetti, un poema que ya adaptó Nacha Guevara hace tiempo: "cuando ensayamos la canción el bajista me dijo: 'esto es una versión de Nacha Guevara'. El no sabia que la letra era de Bennedetti y yo flipé: '¡qué dices!' Todavía no he escuchado la versión de Nacha Guevara, pero no me extraña que el texto haya sido musicado porque 'Te quiero' es un poema precioso". Por último, y con la perspectiva que da Mallorca, le preguntamos por las bandas con las que se han cruzado en la carretera, por su afinidad con otros grupos del panorama: "muchas veces afecta lo personal. Hay grupos con los que tocas y ni te hablas y casi ni te ves antes ni después del concierto. En cambio, con otros coincides, compartes amplis y batería, charlas y conectas, y eso afecta para que les sigas y les escuches más en lo musical. ¿Quieres nombres? Pues ahora mismo se me ocurren los de gente como Color Humano, La Humera (Cantabria) y muchos más...". Pues por ahí va la pista. No te los pierdas. Para septiembre los tendrás descargando sus trastos desde una camioneta matricula de Mallorca. Si puedes, échales una mano. Turrón & Babas
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