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Goran Bregovic visita España con un abundante aderezo musical. Junio de 2001

Para bodas y funerales

Goran Bregovic acaba de ser noticia en nuestro país y no porque haya sacado algún disco nuevo. De hecho, el ultimo trabajo firmado a su nombre es una recopilación aparecida el año pasado titulada "Music for films" y que, como su nombre indica, recogía algunas de las composiciones que el yugoslavo hizo para directores de cine como Emir Kusturica, Radu Mihaileanu o Patrice Chereau.

Lo que le ha traído a la palestra han sido dos cosas diferentes: por un lado la aparición del disco "Balkanica Goran Bregovic", donde la Orquesta Sinfónica de Atenas interpreta alguno de sus más famosos temas; por otro, la reciente gira por nuestro país comandando a cuarenta y tres músicos agrupados entre la Orquesta de Cuerda de Polonia, el Coro Masculino de Belgrado, Tres Voces Búlgaras y la Banda de Bodas y Funerales. Todo un lujo a precio de... ejem... lujo.

Es probable que los gitanos de las ancestrales fanfarrias de las que Bregovic se nutre para crear sus composiciones no diesen crédito si les dijesen que esa música sería representada por una orquesta tan prestigiosa como la de Atenas que, dirigida por Eleftherios Kalkanis, abandona por un momento sus habituales "Novena" de Beethoven o "Requiem" de Mozart para abordar composiciones tan vitalistas como el archiconocido "Kalasnjikov", tan festivas como "Wedding cocek" o tan entrañables como "Ederlezi". Pero ahí está y supone, cuando menos, una bonita extravagancia sinfónica que, muy a su pesar, palidece si la comparamos con el original. También es probable que esos mismos gitanos siguiesen flipando si supieran que dicha música, que en origen estaba concebida para bodas y funerales (parte de esa antiquísima costumbre balcánica), daría la vuelta al mundo en teatros de alta alcurnia y a precio de oro.

Para hablar de todo esto tuvimos oportunidad de charlar en rueda de prensa con el propio Goran. Es el turno de las grabadoras. Pero antes, si se nos permite, hagamos un poco de historia.

Hace mucho tiempo

Goran Bregovic nació en Sarajevo, de madre ortodoxa serbia y padre católico croata, hechos que no tendrían demasiada importancia para un joven que estudiaba el violín sin demasiada motivación. Eran los años 60. Con los 70 llegaron sus primeros grupos, inspirados al principio en la música folklórica autóctona pero pronto orientados al rock, una música satanizada por el régimen comunista pero que ejercía de bálsamo liberalizador y de protesta (sin miedo a ser detenido) entre la juventud. Primero sería Bestije, después Mican, Goran and Zoran y en 1974 llegaría Bjelo Dugme, grupo con el que graba catorce discos y que llega a ser una verdadera rock star en su país vendiendo cientos de miles de discos y girando continuamente.

Cuando en 1985 decide deshacer el grupo, Bregovic emprende una prometedora carrera como compositor de música para películas, haciendo especiales migas con su viejo amigo Emir Kusturica, al que conoce desde que éste tocaba el bajo en un grupo punk, y recuperando la vieja tradición balcánica de hacer un cruce ente la música militar y la zíngara. Esta loca mixtura y la fructífera amistad con Emir le ponen en el punto de mira internacional con las bandas sonoras de películas tan renombradas como "Les temps des gitans", "Arizona Dream" y, sobre todo, "Underground" (Palma de Oro en Cannes en 1996). Durante ese período estalla la guerra fratricida en su país, que pilla a Goran con un poco de sangre en cada bando (pues, para liar aun más la cosa, se había casado con una bosnia musulmana). Se le acusa de no tomar partido y él responde haciendo más música, mucha música.

Así se ven trabajos suyos en películas de Fabrizio Rossi, Philomene Esposito, Mira Furlan, Ademir Kenovic, Patrick Chereau, Radu Mihaleanu o Nicolas Klotz. También destacan colaboraciones con todo tipo de artistas de renombre, como Iggy Pop, Ofra Haza, Cesaria Evora, Scott Walker e incluso actores como Isabelle Adjani o Johnny Depp. Ahí es nada.

A partir de 1995, y tras diez años de no pisar un escenario, Bregovic se decide a presentar su propuesta en directo, mezclando en escena a músicos tradicionales y orquestas sinfónicas, propuesta que ha seguido utilizando y mejorando hasta nuestros días. También ha sacado tiempo para grabaciones en solitario, como "P.S.", "Ederlezi" y "Songbook".

Frente a frente

Lo primero que llama la atención de la gira española de Bregovic es el enorme numero de músicos que trae, todos de tan distintas escuelas: "Es complicado a nivel de organización. Es una formación de orquesta sinfónica. Hace unos años empecé con una formación de orquesta todavía más grande, después fui eliminando aquellos elementos que no daban lo que quería para mi música o que estaban demasiado ordenados. Ahora está la Orquesta de Cuerda, que es de Polonia y que son músicos muy disciplinados; también está el Coro Masculino, que es un coro de iglesia de liturgia ortodoxa de Belgrado, y después las voces femeninas son Voces Búlgaras. Además, he reemplazado los metales sinfónicos por una orquesta de gitanos, por lo que he quitado instrumentos demasiados acordados para sustituirlos por otros más tradicionales. O sea, que se trata más o menos de una orquesta sinfónica pero en la línea que yo quiero, ya que mi música está entre la disciplina y la anarquía". Disciplina y anarquía, dos conceptos que se podría pensar que son opuestos en términos musicales pero que Goran los hace confabular de maravilla. "En un grupo de rock la relación es más íntima y más compacta, mientras que en un grupo con tanta gente es más complicada. Yo soy mediterráneo y mi orquesta tiene esas dos facetas: la que da la orquesta polaca, mucho más disciplinada, y la de la fanfarria, que es mucho más anárquica. Los metales de la fanfarria son difíciles de acordar y a mí me gusta que sea así. Conforme vas más hacia el sur hay más riesgo de que los violinistas se alejen del virtuosismo. La lectura de una partitura es la misma en Estocolmo y Estambul, pero la música que se factura es diferente. Antes de esta formación ya he intentado agruparme con músicos del norte y del sur".

Inquirimos ahora para saber un poco más del origen de la música que él firma, la balcánica, con ese componente tradicional y de raíces: "Se dice que es una música que tiene, en parte, influencia de las tres religiones porque es fronteriza con muchos sitios: es entre ortodoxa, católica y musulmana. Era la única música que se producía durante cinco siglos en esas fronteras, la música de un mundo que va a desaparecer, una música en la que las bodas y los funerales son los dos momentos más importantes en la vida y que es algo que actualmente no existe en los países: ésa es mi inspiración principal. Mi primer trompetista es de un pueblecito donde hay treinta casas; cuando se casó había mil quinientas personas que venían de todos los pueblos de alrededor y, cuando sea su funeral, también se congregará mucha gente. Es difícil imaginar este tipo de fenómenos viviendo en grandes ciudades como París, Madrid o Nueva York. Es música que ya no está de moda, de tiempos que desaparecen; las bodas y los funerales no tienen la misma importancia en los países modernos". Otro componente importante de su música es el de la tradición militar: "En los Balcanes todo es música militar y es la tradición más sólida. Cuando llevas a la novia se toca una marcha militar; además está por todos los sitios".

De todas formas podría pensarse que, tocada en recintos de renombre de todo el mundo, esa música pueda perder su sentido original: "a veces toco sólo con la banda de bodas y funerales y es una sensación distinta. He tocado en las mejores salas de Europa, pero también en plazas y sitios pequeños, me gusta tocar de todas formas. No he parado de ofrecer conciertos en Europa, este año también tocaré en Brasil y Argentina, y el año que viene en Japón. Es curioso y difícil imaginar que hay gente que me escucha por todo el mundo".

Hay un tema que no queremos dejar de comentar con Goran y es el qué le diría a esas voces que maliciosamente le acusan de robar directamente del legado zíngaro: "No conozco a ningún compositor que se haya inventado algo; Stravinsky o músicos como él siempre se han basado en la tradición, han aprendido de ella. Todo lo que es tradición se puede robar; el sentido de tener tradición es justamente robar". Ya que habla de Stravinsky le pedimos opinión sobre lo que ha hecho la Orquesta Sinfónica de Atenas con su trabajo: "Muy kisth lo de la Orquesta de Atenas; yo no lo soy tanto, je, je", responde con ironía.

Otro tema casi obligatorio de conversación es el cine: "me han propuesto un proyecto de Hollywood con un contrato en el que durante seis meses no podría hacer otra cosa, un contrato de exclusividad, y eso no me interesa. Cuando uno es joven piensa que tiene tiempo para explorar todas las posibilidades, pero ahora pienso que la vida es corta y hay cosas que me interesan y cosas que no". Le preguntamos si le ha interesado "Unza time", el disco del director Emir Kusturica con la No Smoking Orquesta: "Lo de Emir también es muy kisth, muy alegre su trabajo"."

La rueda de prensa va finalizando. Aún tenemos tiempo de preguntar un par de cosillas, así que nos interesamos por saber si se encuentra más cómodo trabajando con grandes estrellas anglosajonas (Iggy, Scott Walker...) o con esas otras de lo que llaman músicas del mundo (Ofra, Cesaria...): "Si el mundo lo dividimos ente el industrial y el menos manufacturado yo me quedo con el segundo. Yo hago justo lo contrario a lo del mundo moderno. Yo he puesto juntos dos arquetipos muy fuertes y veo cómo se desarrolla la unión. Por un lado, yo he producido discos a artistas griegos, polacos y yugoeslavos, y quiero saber también con el paso del tiempo cómo evoluciona eso y de qué forma influye la tradición. La idea de que mis canciones estén por el mundo, aunque no se sepa quién las ha compuesto, es reconfortante". A juzgar, por la respuesta no se ha enterado de la pregunta; quizás sea cosa de la traductora --Goran habla en francés--, por lo que nos despedimos con algo más directo: ¿cómo se las apaña para trabajar música balcánica desde París, su residencia actual? "No trabajo en París. Me gusta trabajar en Belgrado, que es donde tengo mi equipo y mi estudio". Ahora sí.

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