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Chucho presenta su tercer álbum con una entrega "por capítulos". Mayo 2001 Recapitulación... y punto y aparte
Recientemente ha sido publicado "Los diarios de petróleo", el tercer álbum de Chucho, que marca una importante evolución y un cambio de rumbo absolutamente positivo. Eso ya no tiene nada que ver con los Surfin'. José María Ponce, Carlos Cuevas, Juan Carlos Rodríguez y el propio Fernando debutaron como Surfin' Bichos en 1988, pero la formación se completó con Joaquín Pascual para grabar lo que sería su primer álbum, aparecido al año siguiente. Su propuesta era tan original y llamativa que los reconocimientos llegaron por doquier y la discográfica RCA les tiró los tejos. Cuando lanzaron "Hermanos carnales", en el 92, estaba claro que escuchábamos a un grupo bien diferente de lo que se llevaba en la época. El disco, que en principio iba a salir publicado en formato doble, pretendía seguir una línea conceptual alrededor de la película de David Cronenberg "Inseparables" y, aunque finalmente salió como sencillo, dejó una impronta que colocó a la banda el status de "grupo de culto" dentro de las tendencias underground. Sin embargo, los tiempos no estaban a su favor y la banda permaneció sin crecer algunos años más en el panorama antes de disolverse por completo a mediados de los noventa. El espíritu Surfin' se perpetuó en Mercromina, grupo en el que tomarían parte Joaquín, Carlos y José Manuel Mora, que había entrado en los Surfin' alrededor de 1992. La herencia no quedó ahí. Fernando se reunió de nuevo con Juan Carlos y Javier Fernández y montaron otro proyecto al que llamarían Chucho. En 1996 se publicó su debut en formato EP con un título idéntico al nombre del grupo. El disco apareció en el sello propiedad de Fernando, pero, inmediatamente, la banda recibió la llamada de Virgin para incorporarlos a su roster de artistas. Ahora estamos en 2001 y tanto Mercromina como Chucho son dos propuestas consolidadas y diferentes. Dicha diferencia la ha marcado el tiempo: mientras que Mercromina sigue creciendo poco a poco con propuestas introspectivas y sutiles, Fernando y sus Chucho se han ido desmarcando de la línea mostrando en cada entrega una música más vital. Hasta más alegre. "Los diarios de petróleo", su último larga duración, les muestra más asequibles que nunca y separados por completo de la música complicada y concisa que hacían diez años antes. Ahora las circunstancias son diferentes y tanto la letra como la música de sus nuevas canciones lo evidencia. "El disco iba a ser doble, pero, habida cuenta de nuestra repercusión y de la dificultad que supone presentar un disco así hoy en día, se decidió sacarlo de otro modo: en febrero se publicó un maxi, en marzo otro, ahora se lanza el álbum y en verano se editará el último maxi. En todos ellos habrá canciones diferentes y juntos formarán la obra total. La idea de dividirlo es original y, a nivel estético, me gusta, ya que al final termina convirtiéndose en una especie de novela con capítulos", comenta Fernando sobre su nueva obra. Efectivamente, "Los diarios de petróleo" no es un disco al uso, sino una sucesión de entregas en las que, además, se sigue mostrando el gusto de este hombre por publicar en formatos pequeños entregando a la gente pildoritas de canciones con cierta frecuencia. "En Inglaterra se ha hecho siempre y es una buena idea para dar salida a canciones que, por los motivos que sea, no terminan de entrar en un álbum. Al principio me lo planteaba así, con la idea de editar las caras B que no aparecen en ningún sitio y que no tienen por qué ser peores que las canciones que integran un CD, pero el caso de 'Los diarios...' no es ése; por eso hemos llamado a los maxis igual que al álbum. En este caso se ha buscado una unidad y una coherencia. No ha sido solamente unirlas en base a los textos, ya que, aunque pueda parecer muy rebuscado, hemos tenido en cuenta hasta los acordes utilizados en las piezas que conforman cada maxi. En toda la obra hay una correlación a mantener y todo junto forma al final el álbum doble que motivó la idea", añade. El caso es que, con todo lo pintoresca que pueda resultar la edición del álbum, lo que más llama la atención es la calidad que atesora. Ya pasaron los tiempos casi fúnebres en los que Fernando se encerraba dentro de sí a la hora de componer y mostrar. Ahora todas las canciones se muestran desnudas al alcance de cualquiera y aportan una vitalidad pop que no requiere del oyente una preparación o comunión previa. "Musicalmente, y a nivel de textos, es un disco mucho más equilibrado y menos críptico que lo que hemos hecho anteriormente. Profundiza en la vena de 'Tejido de felicidad', nuestro anterior álbum, pero aporta más claridad y es más narrativo. En esta ocasión he pretendido ser más personal, más conciso, y eso puede derivar, en ocasiones, en excesos de sinceridad. Digo lo de 'excesos' porque, cuando dejas en las canciones algo muy personal, siempre aparece el pudor con el que te preguntas si no estás, realmente, dejando demasiado". "Los diarios de petróleo" dejan de lado la parte más difícil de la música de Chucho, sus trabajos envolventes y sus canciones lisérgicas, para volverse anímicamente dinámicos. En las piezas del álbum, la densidad que siempre tiene la música de Fernando se tiñe de vitalidad y hasta de diversión. La evolución tiene que ver, lógicamente, con el modo en que se ha abordado la realización del disco y con el momento actual que viven sus autores. "Es como un punto de diario y, al mismo tiempo, de recapitulación: situarse en el tiempo, mirar atrás y ver. Puede que eso haya traído consigo algo más equilibrado y estable debido a mi situación personal. Yo veo el álbum más trabajado, fruto del hecho de buscar las virtudes y los defectos de los anteriores discos y de dar vueltas alrededor de ellos. El anterior era un compendio de canciones de épocas diferentes y reflejaba más el momento del grupo que el mío personal. Allí aparecían por igual tanto las canciones que hicimos por encargo para la banda sonora de 'Abre los ojos' como piezas que ya tocábamos en 1996. Lo cierto es que, con todo, nos quedó un álbum coherente y unitario, ya que todas las canciones eran asumidas por todos y habían pasado a formar parte de nuestra historia". Una muestra del cambio que ha sufrido Chucho como banda es la incorporación de Emilio Abengoza como teclista fijo dentro del grupo. "Al principio "--señala Fernando--" éramos un trío. Luego pasamos a tener dos guitarras. Ahora, teclista. Me pasaba, y me sigue pasando, que soy incapaz de tener un músico de apoyo solamente para los conciertos. Cuando necesitamos un músico para los directos siempre terminamos abduciéndolo y termina entrando a formar parte del grupo. Supongo que influirá el componente personal que hay en Chucho y, al fin y al cabo, siempre viene bien gente fresca que aporte cosas". Más diferencias con lo ya hecho vienen refrendadas porque "hemos pasado de un momento de madurez en el grupo a otro en el que lo que hago es más personal y es asumido por el resto de la banda. En algunas canciones hablo de cosas que todos podemos compartir y que nos unen, pero, por lo general, en este álbum hablo más de cosas propias que de lugares comunes". Ello viene mostrado hasta en el mismo título de la obra, en el cual, según Fernando, "no se busca necesariamente lo críptico. Si una palabra sugiere no hace falta explicar lo que, en concreto, quiere decir para mí. 'Diarios de petróleo tiene muchas explicaciones, pero lo mejor de él es lo que sugiere: la prospección, por ejemplo". Si bien hoy en día está claro que Chucho es una banda, no es menos cierto que, en el fondo, dicha banda sigue siendo liderada ostensiblemente por el ex-componente de Surfin' Bichos. "Es el canal de mis canciones, sí, pero no sería lo mismo sin ellos. Todos los músicos de Chucho son capaces de componer y componen, pero dejan sus piezas para otros proyectos que ellos mantienen. Desde el principio, este grupo fue el vehículo de mis canciones y sigue siéndolo", remacha Fernando. La carrera del grupo ya se ve refrendada por tres discos que han ido mejorando la propuesta en un alto grado, pero, puestos a mirar más allá, el líder de Chucho no duda en señalar a su actual grupo como una continuación de lo que fuera su primera banda. "Hay veces en las que no distingo lo que es de Surfin' Bichos de lo que es de Chucho. Se da la circunstancia que, en algunas de las canciones que hago, meto referencias a frases o canciones que ya utilizara con anterioridad. Creo que eso amplia el significado de las frases y los sentimientos que evocan se conectan de canción a canción. Para mí, '78' es mi quinto disco, no el primero de Chucho". La facilidad para reasumir canciones antiguas o para darlas una lectura diferente tiene mucho que ver con el modo en que Fernando crea sus letras. "A la hora de componer, aunque ahora use más narrativa, sigo utilizando muchas imágenes cinematográficas. Las canciones, una vez que las grabas, dejan de ser tuyas, por lo que hasta tú mismo terminas viéndolas significados diferentes a los que en principio las diste". Esa manera de ver una continuidad a lo largo de toda la obra escrita no quita el que se aprecien diferencias entre lo que fueron los Surfin' y lo que es, actualmente, Chucho: "Seguramente el grupo tiene algo que allí faltaba o le falta algo que allí sobraba. Se da la circunstancia de que somos gente diferente y de que uno, a nivel personal, cambia según pasa el tiempo. En algunas cosas he madurado, otras las habré perdido... igual ahora te planteas determinadas situaciones en forma diferente a como lo hacías". De todos modos, uno puede pensar que el que cada vez que se hable de Chucho uno termine hablando de Surfin' Bichos es algo que puede llegar a molestar. "No. En absoluto. Es lógico que se hable de ello porque es una parte importante de mi vida. Con este disco incluso está más justificado por cuanto tiene un punto de recapitulación que anima a ello. Siempre estamos intentando asumir un pasado, aunque a veces nos cueste, y en Surfin' Bichos hice canciones que son muy importantes para mí". Una cosa curiosa y circunstancial que tiene Chucho a su alrededor es haber sido encuadrado siempre dentro del saco de la música denominada como "indie". Con los Surfin' Bichos ocurrió lo mismo aun cuando el grueso de la producción de ambas bandas se realizó siempre al amparo de compañías multinacionales. "A nivel de funcionamiento no nos afectó demasiado "--recuerda Fernando--" porque cuando estalló el boom indie a nivel mediático nosotros casi estábamos dando fin a la banda. Nosotros siempre nos sentimos, eso sí, alejados de los grupos de nuestra generación dado que teníamos unas raíces de blues y de rock que no eran muy frecuentes cuando aparecieron los Surfin', pero, con las mismas, tampoco podíamos adscribirnos demasiado a lo que llegó después. Quizás fuimos algo precursores respecto al planteamiento artístico, pero, por lo general, nosotros usábamos frases como 'perversión sixty's', 'psychoblues' o 'pop bastardo' para definir nuestra música. Poco que ver con la música indie". El hecho de aparecer desconectados, en tierra de nadie, dentro del cambio generacional que afectó a la música española a principios de los noventa no supone, en absoluto, que no queden fans de los Surfin' que querían una continuación más acorde a sus gustos que a lo que empezaba a aparecer en envases a granel. "No tuvimos problema para conectar con aquel público cuando formamos Chucho. De hecho, era una de las razones por la que se creó. Teníamos un feedback con la gente que nos pedía más canciones y yo, por mi parte, también tenía el deseo propio de seguir componiendo. El que te encuadraran dentro del indie supone, como con todas las etiquetas, que algunas puertas se te abran y que otras se te cierren. Modas aparte, a mí sí me gusta que se me relacione con lo independiente, me parece positivo. Siempre he asociado el término a que la compañía trate mejor tu disco aun cuando se haya hecho con menos medios; las compañías independientes quieren más a la música que lanzan que a los resultados comerciales que suponen. Lo malo es que, cuando se sobreexplota un término, al final no identifica a nada. En el caso de lo indie se volcaron muchas esperanzas en que realmente hubiera un relevo dentro de la música española, pero como no se tradujeron en nada...". Lo que sí ha traído consigo esta historia, y que no siempre es positivo, es el hecho de que el nombre de Fernando haya entrado en esa nebulosa indefinible que terminan siendo los "músicos de culto". "Sí. Lo he apreciado y, realmente, me crea cierta sensación molesta. Por un lado, siempre es bueno encontrar una realimentación con un público crítico que siempre está ahí, pendiente de lo que haces; pero, con las mismas, muchas veces te es imposible llegar a otro público que, si te conociera, apreciaría tus canciones por esa circunstancia que no es, al fin y al cabo, sino obra de la mercadotecnia. Yo ya podría, probablemente, estar así todo el tiempo y vivir de esto, pero me interesa más llegar a más gente con la que, seguro, tengo cosas en común. Es gente que igual no está pendiente de los circuitos o los medios especializados y de llegar ahí... Es muy complicado". Puede que, gracias a "Diarios de petróleo", un disco asequible y amigable, el salto pueda estar a la vuelta de la esquina: "En esta ocasión quiero ser claro en las letras, ya que tengo algo que decir y pretendo hacerme entender. Lo que mostraba otras veces eran sensaciones caóticas muy personales, pero ahora mi intención es contar cosas". El mensaje está, al mismo tiempo, mostrado con una música que no exige de los oyentes una capacidad específica. "En el álbum hay, si los buscas, muchos palos de raíz: rock, blues, soul, jazz... Lo que quería era buscar, pero utilizando el lenguaje del pop y del rock. Es como el caso de un pintor, que puede utilizar todas las técnicas que quiera. El músico se puede surtir de varios lenguajes para subrayar más adecuadamente lo que está diciendo. En esta ocasión son los lenguajes más asumidos los que hemos usado. Hemos encontrado más pericia para avanzar en este sentido". De cualquier modo, que nadie piense que el cambio de rumbo afectará radicalmente a lo mostrado a lo largo de una trayectoria ya prolongada. "Siempre ha habido cercanía entre mis canciones y yo, sensaciones mías o asumidas por el grupo. Aquí tenía más claro qué vivencias quería contar, por lo que he procurado ser más concreto, menos difuso. Eso es lo que me ha llevado a buscar formas musicales que podríamos llamar... más standard". En esta ocasión, y escuchado el resultado, uno sí puede hacerse la impresión de que el público alrededor del que se mueve Chucho puede ampliarse aunque, según dice Fernando, "me conformo con seguir así, con el status que vamos manteniendo. Aún es pronto para juzgar la carrera del grupo dado que sólo tenemos, con éste, tres discos, pero lo cierto es que el segundo vendió mejor que el primero y que todavía hay mucha gente que aún nos está descubriendo. Actualmente hemos superado ya el mejor nivel de ventas que obtuvimos con los Surfin', en las giras cada vez tenemos más público y la respuesta que recibimos es siempre positiva aun cuando no hayamos publicado disco". Fernando es consciente de las dificultades que una propuesta como la suya tiene a la hora de crecer. "Hay demasiadas circunstancias que analizar al hablar de eso. El éxito se da en casos contados y, aunque lo principal para ello es que un disco sea bueno, hay un montón de cosas que no dependen de ninguna de las voluntades de quienes participan en el disco. Los canales se complican más cada día: antes eran canales masivos en los que o se entraba o no se entraba, pero ahora hay mucha diversificación en ese terreno". En "Diarios de petróleo" no hay, por si alguien lo esperaba, invitados al uso o recursos típicos de los que tanto se dan en los lanzamientos actuales. Fernando sólo ha recurrido a colaboradores ocasionales atendiendo a la pertinencia artística de las canciones en las que habrían de participar. Así, aparecen en el álbum músicos clásicos de viento o cuerda, una trikitixa o, ¡sorpresa!, sus dos hijas. "Isabel, que participa haciendo coros en nuestros discos, se vino conmigo al estudio durante unos días y, claro, se trajo a las crías. En un momento dado necesitábamos voces... y ellas estaban allí. Es, como pone en los créditos, una invasión de voces infantiles". El álbum será publicado a mediados de mayo, pero no será presentado en público inmediatamente. Fernando ha tenido ya experiencias en las que una presencia demasiado adelantada no ha jugado a favor de promocionar el álbum. "Lo dejaremos sonar", señala sin aventurar una fecha fija en la que empezará a tocar el material nuevo. E.P. Chucho. "Diarios de petróleo". Chewaka
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