La reina de la new age
Ha vendido más de cuarenta y cuatro millones de discos y parece que "A day without rain", su nuevo álbum, continuará la tónica marcada por sus anteriores "Watermark", "Shepherd moons", "The memory of trees" y el recopilatorio "Paint the sky with stars". El "sonido Enya" vuelve a aparecer tras dos años de trabajo en el estudio y cinco después de que apareciera su última grabación inédita.
"Admito que cinco años sin sacar un disco puede parecer mucho tiempo. Después de que saliera 'The memory of trees' estuve haciendo una gira de promoción que me tuvo ocupada hasta la primavera del 96 y luego entré en el estudio para grabar los dos temas nuevos que aparecían en 'Paint the sky with stars'. La promoción de este disco también fue larga y no paré hasta el 98. Fue en diciembre cuando empecé a preparar este nuevo álbum, así que hacerlo me ha llevado algo menos de dos años. No es tanto", comenta Enya en la presentación de su nuevo álbum ante la prensa madrileña. Evidentemente, el tiempo no es un problema para esta mujer dado que, entre sus preocupaciones, no está precisamente el avasallamiento de prisas con el que convivimos casi todos los humanos. Ha aparecido con media hora de retraso sobre la cita prevista y no contestará a preguntas durante más de ese mismo tiempo. "No pierdo los nervios con facilidad. Para mí componer es como abrir mi diario y no oculto nada. Según te vas haciendo mayor el carácter se va dulcificando y yo, además, vivo en un entorno muy tranquilo que me ayuda a tener este carácter", añade.
Físicamente está estupenda, guapísima, sin rastro de los años en los que no ha pasado por aquí. Puede que su ritmo de vida sea el ideal para mantenerse así dado que la actividad de Enya no parece demasiado abrumadora. "No me ha sido posible actuar con más asiduidad porque es muy complicado reproducir en directo los sonidos que plasmamos en los discos "--comenta--". Para mí es prioritario el trabajo en el estudio aunque aprecio mucho la retroalimentación que supone el tocar en directo. Ahora estamos viendo la posibilidad de grabar un especial para la televisión. En él veremos como funciona nuestra interacción con la orquesta". Esos parecen ser los elementos que esta mujer necesita para ponerse a tocar delante de la gente. Y no es extraño. La sonoridad de sus álbumes ha dado pie a un sonido particular, a un mundo sonoro en el que lo bucólico se entremezcla con lo lírico en pasajes relajados que envuelven su voz. Ese sonido ha conseguido vender cuarenta y cuatro millones de copias de todos sus álbumes, una cifra que la coloca, sin discusión, como la reina universal de eso que se dio en llamar "new age". "Me preguntan continuamente sobre ese término, sobre si me siento cómoda con que mi música se defina así. Para el artista, las etiquetas no significan nada. Cuando entro en una tienda de discos y veo todas las secciones que hay (clásico, pop, new age...) no las atiendo demasiado. Lo importante es estar feliz con tu propia obra, con lo que haces, y conseguir que quien lo escuche también se sienta igualmente feliz".
Naturaleza
Si bien a lo largo de su discografía los elementos naturales han sido la principal fuente de inspiración de esta mujer, en "A day without rain" aparecen otro tipo de elementos a partir de los cuales surgen las composiciones: "Se trata más sobre la vida y el amor. La vida está ligada a la naturaleza, por lo que todo se entremezcla todo de un modo natural. En estas canciones he pretendido resaltar lo emocional buscando un equilibrio en todo ello", señalaba Enya cuando se la preguntaba por las motivaciones que la hacen componer, y añadía que "soy una compositora muy lenta. Intento expresar mis emociones y sentimientos y, cuando entro en el estudio, siento algo similar a encontrarme ante un lienzo en blanco. Actualmente me encuentro muy a gusto con mi vida y con mis emociones. Al terminar el álbum quedé muy satisfecha con el resultado y no me pareció que me quedara nada en el tintero".
En "A day without rain", Enya ha mantenido el equipo de trabajo que tan buenos frutos le ha dado en el pasado. Nick Ryan, su productor, y Roma Ryan, el letrista, son considerados por la compositora como parte propia de Enya y, como tales, fundamentales en el resultado final de sus obras. "Mi principal instrumento es el piano. Suelo componer primero una melodía con él o cantándola y, a partir de ella, Nicky realiza los arreglos. Aunque utilizamos una tecnología muy sofisticada, a la hora de grabar él intenta recoger la música con el mismo sentimiento con el que se expresan las cosas en directo. Luego vamos añadiendo el resto de los elementos con los instrumentos y técnicas más adecuadas".
Tanto en su nuevo disco como en sus obras anteriores, Enya siempre ha añadido a su música un componente espiritual que, evidentemente, la ha ayudado a conectar estupendamente con su público. "Ese componente es muy fuerte "--comenta--". Me educaron dentro de la religión católica, pero no soy una practicante de ir con frecuencia a la iglesia. Sin embargo, sí disfruto cuando voy a una de ellas y está vacía. Esas situaciones me aportan sosiego y tranquilidad". El tema resulta recurrente por cuanto la tranquilidad y los sentimientos son palabras que fluyen de su boca casi continuamente: "Todos mis discos son una expresión de cómo me siento en el momento de hacerlos. Necesito conectar con la música para expresar esos sentimientos", añade. Dichos elementos son una constante también en "A day without rain". A través de sus canciones se respira esa placidez que aporta la naturaleza en soledad y la relajación que supone escuchar una música sin ritmos marcados.
Con una personalidad como la suya, espiritual y tranquila, no es extraño que Enya no relacione todavía un medio como Internet con su propia música. "Internet aún está en los inicios, pero no sé si será un buen medio para que la gente capte todo lo que yo quiero transmitir", comentó sin perder en ningún momento la sonrisa.
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Enya. "A day without rain". Wea 857385986
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