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Andreas Johnson (marzo del 2000) Destinado al éxito Hay ocasiones en las que algo es inevitable. Una de ellas es el éxito del sueco Andreas Johnson. Su primer álbum ni siquiera vio la luz en España, pero"Liebling", su nuevo álbum, viene con la vitola de convertirse en uno de los más destacados del año. El muchacho, que tiene veintinueve años, no sólo ha conseguido hacer un álbum realmente fantástico, sino que además cuenta con la imagen ideal para convertirse en el próximo sueño de las jovencitas. "No tengo miedo a convertirme en un simple póster. Sé el modo de evitarlo. Al principio no tenía intención de ser una estrella, pero con el tiempo me di cuenta de que puedes llegar a convertirte en eso sin necesidad de degradar tu música. Me gustaría que se destacara mi faceta de compositor antes que la de guaperas, pero tampoco puedo evitar el resultar atractivo si la gente me ve así. Algún día seré gordo, y viejo, y quiero que ese día permanezcan mis canciones". Tan claro lo tiene Andreas como lo pudiera tener cualquier artista que cuente con un álbum como "Liebling". En él hay composiciones que recuperan la mejor esencia de todos los músicos que le han influenciado en su corta carrera. "Claro que no tengo problemas en que se diga que me parezco a Bowie. El es un genio que se reinventa en cada disco. A mí me influyó mucho su música de los setenta y los ochenta, pero ahora no le escucho tanto porque procuro estar más en mi tiempo". Andreas tuvo unos padres que resultaron ser músicos profesionales de jazz, por lo que su infancia discurrió de club en club y de jam en jam. Al principio toda su ilusión era ser un niño normal, pero, al establecerse cerca de Estocolmo se encontró con un panorama en el que solamente se podía decidir por los deportes, la música o las drogas. Eligió la música, y para fastidiar a sus padres, se decidió por el punk. "Sólo me importaba la actitud y el volumen pero mi hermano me obligó a escuchar a gente como Dylan, Bowie, Iggy Pop... El caso es que descubrí que me encantaba ese tipo de música". Se fue a Estados Unidos y montó Planet Waves, una banda que, aunque no lo parezca, no eligió su nombre como homenaje a Dylan. Con ellos volvió a Suecia y grabó un álbum en el 95, pero no prosperó. Posteriormente lanzó otro en solitario en un plan acústico y tampoco prosperó. "Decidí hacer mi música en solitario porque cada decisión que tomábamos tenía que ser el conjunto de cinco decisiones. Lamenté mucho que el grupo se deshiciera, pero es mejor así", comenta Andreas. "Liebling", su segundo disco en solitario, no tiene nada que ver con su debut. Es una colección de canciones de pop rock cargadas de melodía, esencia de los setenta y un sonido contemporáneo que convierte cada tema en una verdadera joya, tanto a nivel musical como comercial. "Siempre escribo muy deprisa y la mayoría de las canciones me vienen del subconsciente. Tengo quince minutos geniales en los que me surge la idea sobre la que luego puedo trabajar. La crítica siempre dijo que mis canciones eran muy buenas, pero nunca tuve un éxito comercial. Ahora puedo tenerlo y me siento un poco sorprendido". Su música preferida, con todo, también incluye a artistas de los noventa como Depeche Mode, Chemical Brothers, Björk o Beck, aunque no se olvida tampoco de los músicos de su país. "Backyard Babies es un grupo que me encanta. En Estocolmo también hay espacio para el rock y, seguramente, en poco tiempo se podrá ver a muchos artistas suecos con carrera internacional". Ahora su prueba de fuego con el público español es responder en directo tan sólidamente como lo ha hecho en su disco. La cita es el 21 y 22 de marzo en el Chesterfield Café y, si todo va como se espera, este chico rubio con ojos azules podrá presumir de haber conquistado al público español.
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