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Tahures Zurdos cuenta con nuevo disco cambiando otra vez de compañía
Julio del 2000

A la tercera... la vencida

Doce años, ocho discos, cinco compañías discográficas, un sinfín de conciertos en directo y un solo cambio en la formación durante toda esta trayectoria. Unos cuantos éxitos mayoritarios, un paso al olvido, un renacer en cada disco y un estilo definitorio que hace plenamente reconocibles cada una de sus canciones. Ahora presentan "El tiempo de la luz", un nuevo arranque que nos hace recuperar a uno de los grupos fundamentales del pop español de los noventa.

Han pasado por todo. Han caído muchas veces y se han levantado muchas más. Casi les molesta hablar de lo amargo porque en su cabeza abunda la idea de dar en los morros a todos quienes no han confiado en ellos en estos últimos años. Se les ilumina la cara cuando les comunican que ya son "disco colorado" en la mayor emisora del país y se afianzan en la idea de que sus álbumes, si están bien trabajados, pueden vender cantidades importantes. Probablemente ya pensaban en ello cuando montaron el grupo hace más de una década.

Aurora Beltrán, su hermano Lolo, Javier Lizarazu (apodado

Puntxes) y Juan Manuel Ugarte, el único miembro que no estuvo en su disco de debut, son ahora un grupo ilusionado. También lo eran cada una de las veces en las que creían haber tomado la decisión adecuada, pero, por lo que sea, ahora creen que han dado en el clavo. El motivo es su fichaje por Epic, una compañía que trabaja estupendamente los medios radiofónicos masivos y que, nada más salir publicado su primer single, les ha asegurado una difusión que no han tenido en años. No les importa cómo se consigue eso, pero lo desean. "Las radios hacen caso a las compañías, no a los grupos. Nosotros tenemos poco poder en esas cosas", dicen.

El argumento principal de todo se llama "El tiempo de la luz", un álbum que hace el número ocho en su discografía y que les muestra en un momento dulce. "Se ha hecho con la tranquilidad espiritual que te da el saber que todo funciona bien", comentan relacionando dicha tranquilidad con el hecho de haber grabado el álbum en los estudios Sonido XXI de Navarra, su tierra. Puede ser el renacer ante un mercado mayoritario del que el grupo desapareció tras el lanzamiento de "Azul" (1996). Con aquel disco, hoy descatalogado, se sintieron maltratados al pensar que la compañía que les acogió en su seno, la RCA, les había fichado para deshacer la banda y relanzar a Aurora con una carrera en solitario. Aurora dijo no y la compañía se negó a promocionar el disco. Aquello cerraba una etapa que se comenzó con ilusión tras haber publicado "La caza" (1994) y terminar su relación con EMI, compañía en la que también dieron a luz "Arido" (92) y "Nieve negra" (91), el disco que les descubrió ante el público masivo.

Aurora comenzó a tocar la guitarra cuando era cría. Tuvo una enfermedad que la obligó a estar dos años sentada y eso la dio un montón de tiempo. Más tarde dio lecciones de violín, trabajó en orquestas y pasó a formar parte de Belladona, banda con la que se estrenó discográficamente en "Las mujeres y los negros primero". Lolo, su hermano, también cogió la guitarra pronto y, por lo que se dice, completó su habilidad con participaciones en rondallas y con la ayuda de un cura.

Puntxes estuvo en un par de bandas antes de formar Tahures: los respetados Tubos de Plata y otra menor llamada Indiaman. Por último, Juanma entró en el grupo en 1989, cuando ya se había publicado un mini LP en Oihuka que supuso el debut de Tahures Zurdos. En aquellos seis temas el bajista era Luis Salcedo.

Todos son navarros, aunque los padres de Aurora y Lolo vienen de Jaén. Por la época en la que formaron el grupo abundaba en el norte el llamado "rock radikal vasco", pero ellos aceptaban como influencias nombres tan clásicos en el rock como The Who, Led Zeppelin, Bowie, Lou Reed... "Ahora nos gustan otros grupos, por supuesto, pero ellos tuvieron influencias en todos. Son la biblia y es raro que alguien te influencie más que ellos", comenta Lolo mientras da un trago a un vino de Valdepeñas que, extrañamente, está riquísimo.

Su crecimiento fue muy rápido. Tras aquel mini LP vino el álbum "Tahuria" (1990), en el que el grupo iba definiendo su estilo gracias a canciones como "Noche de amor" (recuperada ahora en su nuevo disco) o la versión del clásico de Bowie "Five years", uno de los himnos generacionales que el duque blanco incorporó en su mítico "Ziggy Stardust".

Llegó el salto a la multinacional y vino el éxito. Un tema como "Tocaré", bandera de "Nieve negra", atrajo sobre ellos la atención de un público numeroso. Su estética, tradicional y sencilla enfrentada a los "diseños modelnos" de la época, junto con unas letras cuidadas y preciosistas en un momento en el que ese asunto no abundaba, colaboraron a que Tahures Zurdos se convirtiera en uno de los primeros iconos rockeros "con chica al frente" que conseguía vender discos a paletadas. "Hace algún tiempo, en un estudio, nos encontramos un número de 'Primera línea' de esos años y traía un reportaje sobre las chicas que había dentro de la música "--recuerda Aurora--". Todas iban monísimas y muy arregladas y en el artículo se comentaba que yo era la más vulgar. Ahora ninguna de las otras chicas que aparecían en el reportaje están en la música".

Aquellos tiempos quedan lejos, pero siguen siendo los mismos que entonces. Han madurado una barbaridad y Lolo ha conseguido ser padre.

"Nosotros no nos guiamos por lo que le gusta a la gente porque el público es muy maleable. Hacemos siempre discos con los que estamos satisfechos y entendemos que quien quiere ese disco está dispuesto a trabajar por él. Desde que hemos firmado con la nueva compañía nadie nos ha andado con mariconadas ni nos ha dorado la píldora. Al contrario: cada día nos dan una alegría y eso nos afianza en nuestra idea de que hemos acertado. Nosotros nunca nos hemos quedado sin discográfica; siempre nos hemos ido cuando no hemos estado satisfechos. Y lo que nos ha hecho más insatisfechos es que muchos pensaran que los discos se venden solos, que por tener un nombre ya tienes que tener un éxito. Si nosotros hacemos nuestro trabajo, el disco, queremos que quien tiene que venderlo también trabaje". Afirman que quieren tener la oportunidad de equivocarse, pero que de momento no la han tenido, que siempre que han pensado en los porqués de que tal o cual disco no tuviera repercusión no han encontrado responsabilidad que cayera sobre sus hombros. Ni siquiera admiten que pueda haber bajado la calidad de sus álbumes. "El disco que rompió, 'Nieve negra', no está ni entre nuestros cinco mejores álbumes, pero en él se apostó realmente por nosotros. Cuando tocamos en directo nos piden canciones que no aparecieron en las radios ni como disco rojo, ni amarillo, ni nada. Eso quiere decir algo porque esos temas, si los conociera más gente, quizás habrían traído otro tipo de resultados", comenta Lolo.

"No sabíamos si llamar al disco 'El tiempo de la luz' o 'Estamos hasta los cojones' porque, la verdad, últimamente no hemos tenido suerte. El caso es que a nosotros nos gusta esto, no vender corbatas o algo parecido", añade Juanma.

"El tiempo de la luz" pasa, por tanto, por ser la espinita que por fin se desclava. Es un disco en el que predominan las canciones de amor y los tiempos medios, pero en el que también aparecen letras sinuosas que hacen alusión al mundo en el que nos movemos. "El manual", por ejemplo, es una canción que parece escrita precisamente para ser escuchada el día en que hablamos con el grupo. Cuarenta y ocho horas antes ha acontecido un atentado en Durango y en Madrid se ha lanzado un cóctel Molotov contra las oficinas de una ONG pocos días después de que un perturbado matara a hachazos a su compañera. "Como siga todo así la canción seguirá vigente. No hace referencia a la zona en la que vivimos, sino a un montón de sitios en el mundo en los que ocurren cosas parecidas. Lo ideal sería que canciones de este tipo no tuvieran sentido y no hubiese que escribirlas. Constantemente se violan los derechos humanos en muchos sitios y de vez en cuando necesitas creerte que existen realmente esos derechos", comenta Aurora, la autora de esta canción y de casi todo el repertorio de los Tahures.

En "El tiempo de la luz", sin embargo, comparte autoría con dos pesos pesados. Uno es Murray Head, artista del cual aparece aquí la versión en castellano de "Say it ain't so Joe" que ya publicaran en su anterior "Tak". La canción ha vuelto a incluirse en este álbum con vistas a que, probablemente, el disco sea publicado también fuera de nuestras fronteras y esté dirigido a un público que no tiene que conocer necesariamente lo ya hecho por los navarros. La otra versión que aparece en "El tiempo de la luz" es "La noche es", una estupenda revisión del "Because the night" que escribiera Bruce Springsteen y popularizara Patti Smith en "Easter". "Ella ha sido un icono para todas las chicas que nos hemos dedicado a esto y él es todo un caballero dentro del rock. Con todo, lo que nos ha llevado a grabarla no ha sido ninguna especie de homenaje, sino el deseo personal de poder haber escrito canciones como ésa. Es buenísima".

Tahures tienen tras de sí una carrera larga y consolidada. Comenzaron en el rock, pero con el devenir de los tiempos sus canciones han ido teniendo un mayor matiz de pop que, sin embargo, se acelera y explota en el escenario. "Hay gente que dice que, con la edad, se te pasa el tiempo del rock "--afirma Lolo--", pero yo lo veo al revés: es el tiempo del pop el que se te acaba cuando ya no eres un adolescente. Puede haber gente que nos considere de tal o cual manera por sonar en las radios mayoritarias, pero la imagen que se da del grupo en una sola canción no tiene por qué identificar totalmente al álbum. Personalmente, creo que es tan bueno sonar en los 40 como en cualquier otro sitio; lo único diferente es el poderío que tiene una u otra emisora. Si resulta que hay gente que te va a criticar por tener éxitos, vender muchos discos y que la gente te conozca yo quiero que me critiquen. ¡Me encanta que me critiquen por eso! Nosotros amamos las canciones intensas, sean rápidas o lentas, las que te golpean el estómago o te ponen el pelo de punta. Si hacer esas canciones y que vendan supone que me pongan a parir... ¡que me pongan! Menudos gilipollas".

"Cuando se habla ahora del rock "--irrumpe Aurora--" hay mucho maquillaje. Es como lo de los grupos independientes, que vendían mucha actitud y que luego resultaron ser una moda que se pasa. Dentro del rock español hay cosas alucinantes: Hermanas Sister, B-Violet, Babylon Chat (por supuesto)... Pero todo se mueve en base a coordenadas. A raíz del éxito de Dover, por ejemplo, las compañías empezaron a hacer caso a ese tipo de grupos y todos querían uno. Luego vino lo latino. Ahora vende M-Clan y se vuelve a mirar a las bandas. Es un tema de ciclos".

Atendiendo a la cuestión cíclica casi podría calificarse a Tahures como uno de los grupos clásicos dentro del panorama español, ya que han pasado por una buena colección de modas y han sobrevivido a todas. "Lo peor es la gente que identifica a un grupo solamente por una canción. Es como lo de M-Clan, currando y haciéndolo de maravilla, y ahora un montón de gente va a buscar en sus discos canciones como la versión que han hecho en el último disco. La gente que les ha criticado por vender con esa canción es realmente imbécil porque siguen siendo un grandísimo grupo y quienes crean que sólo tienen eso para defender su música también son bastante capullos", argumenta Juanma.

Su visión de las cosas no puede parecerse a la de un grupo primerizo, pero tampoco responde a la del artista acomodado que no necesita preocuparse de lo que haga. Han vivido tantas situaciones y han visto pasar a tanta gente por su lado que pueden representar una opinión muy solvente de cómo está actualmente el panorama musical español. "Enrarecido "--dicen--". Todo el mundo está al quite, a clonar y a buscar algo similar a lo que funciona en ese momento. Nos gustaría ver ahora la cara de quienes dijeron que cantar inglés no funcionaba siendo español".

Sobre las compañías independientes opinan que están en una situación "muy buena porque dan un punto a la gente que quizás otras compañías no aceptarían. Nosotros hemos tenido suerte en ese aspecto porque siempre hemos hecho lo que queríamos y hemos podido seguir. Lo que no entendemos muy bien es la postura de quienes defienden las compañías independientes por algún extraño motivo y luego se quejan de que sus discos no están en las tiendas o de que no se hace nada con ellos. Esa posibilidad de distribución o de promoción siempre llega por medio de las compañías grandes".

Respecto a las giras, defienden la idea de que en España no puede existir ese concepto. Tocas cuando tocas y donde tocas, pero es sumamente difícil organizar las fechas y los lugares de un modo lineal que permita montar lo que habitualmente se entiende por una gira. En determinadas ciudades, además, la infraestructura de salas y su modo de funcionamiento no ayuda nada a la hora de montar un concierto. En Madrid, por ejemplo, las salas no contratan y eso supone que los grupos tienen que asumir todos los gastos de producción y publicidad cada vez que tocan aquí.

Entre sus proyectos a largo plazo no está un cambio radical o un invento extraño. Contemplan con interés la posibilidad de trabajar con más recursos, pero analizan puntillosamente la inversión que supone cada mejora. En sus próximos conciertos contarán con un quinto músico de apoyo y recuerdan con agrado la actuación que realizaron para la ETB en la que disfrutaron con el respaldo de una orquesta de cuerda. A nivel estilístico no descartan hacer incursiones en otros géneros, pero siempre como una aventura pintoresca que no afecte al estilo definitorio de la banda.

Les sigue ilusionando salir a tocar en vivo y argumentan que probablemente no existirían como grupo si no tuvieran esa posibilidad. Cuentan con la fidelidad de mucha gente y están deseando ver cómo funcionan los nuevos temas en directo.

Antes de despedirnos les pido que definan rápidamente su historia discográfica. "El debut fue adorablemente ingenuo. Luego 'Tahuria' nos dio a conocer y fue como nuestra primera comunión. Ahí pudimos meter 'Tocaré' y no la sacamos en el disco, lo que te indica nuestra gran visión comercial "(se ríen)". 'Nieve negra' es el que llegó al gran público y el salto a las multinacionales. De 'Arido' dicen que es el más conceptual y para nosotros significaba la negativa a hacer otro 'Tocaré'. 'La caza' es el disco que mejor nos sonaba hasta éste que hemos hecho y 'Azul' significó nuestra espinita por todo lo que trajo consigo. A cuenta de eso, 'Tak' fue muy crudo y muy natural, como volver de la oscuridad".

"El tiempo de la luz" podrás definirlo tú mismo dado que, seguramente, lo escucharás en todos los sitios. Es lo bueno, si funciona, de haber dado con quien sabe vender tu música.

E.P.

Tahures Zurdos. "Tiempo de la luz". Epic

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