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Reincidentes editan "¿Y ahora qué?" preguntándose por el futuro Desde Andalucía con rabia Si el rock español tiene nombres propios es evidente que Reincidentes es uno de ellos. No es solamente por su nivel de ventas, sino porque reúnen junto a sí casi todos los estereotipos que caracterizan y agradan al público mayoritariamente rockero de este país. Son sencillos, llanos, fáciles de tratar y con un contacto directo con la calle. Eso sí: cuando cogen sus instrumentos y los enchufan no dejan títere con cabeza. No es sólo su fuerza, plasmada ya en nueve discos (incluyendo un recopilatorio y un directo) y dos vídeos, sino su actitud, marcada por una enorme concreción en sus letras y por unas posturas reivindicativas que enseguida conectan con el público joven. Reincidentes tiene listo ya su nuevo trabajo, "¿Y ahora qué?", un disco que surge después de una enorme gira que ha convertido su "Algazara" (el último álbum, grabado en directo) casi en disco de oro. Lo del "disco de oro" (ventas de cincuenta mil unidades de un mismo título) no es una situación importante cuando hablamos de rock cantado en castellano. Los artistas que lo han conseguido se pueden contar con los dedos de las manos, pero la circunstancia supone siempre un índice de aceptación tremendamente representativo. "Si nos dieran un disco de oro se lo regalaría a mi padre, como hice con el título de Historia", comenta Fernando Medina, el vocalista y bajo de la formación. El, al igual que Manuel Pizarro, encargado de la batería, están licenciados en historia y rompen la habitual imagen que el rock melenudo tiene todavía en este país, la de que todos los músicos son una especie de paletos con la única intención de decir que "no" a todo lo que se les ponga por delante. "Cuando tienes un conocimiento de causa más profundo puedes hablar con más propiedad de las cosas que ves. Lógicamente eso no implica que nuestras canciones se conviertan en una clase de materialismo dialéctico, pero nos permite tratar las cosas con un poco de mímica. Con todo, intentamos mantener la función poética, que es lo que hace que la música llegue mejor a los oídos de la gente". Fernando está sentado al sol en medio de ninguna parte cerca de Jerez de la Frontera junto con Manuel, Carlos D. Reinhardt y Nacho Pujol (ambos técnicos de sonido que son considerados enteramente miembros del grupo, con el mismo poder de decisión que el resto de los componentes). Ellos, junto con Finito de Badajoz (que aparecerá más tarde) y con Juan M. Barea (los dos guitarristas de Reincidentes), se han olvidado del mundo y se han largado al medio del campo a configurar lo que será su siguiente trabajo discográfico. El sitio es ideal; encerrarse al lado del mar sin nadie alrededor es la mejor dinámica para una gente acostumbrada a tratar continuamente con sus amigos. Por la mañana, un poco después de que Fernando apareciera quejándose de un corte producido al afeitarse, hemos escuchado cuatro de los temas que conformarán el disco. Y han sorprendido: lo escuchado recuerda más al punk del 78 que al sonido habitual al que nos tiene acostumbrado el grupo. Sus temáticas, sin embargo, no cambian y continúan reflejando la idea que esta gente tiene entre ceja y ceja desde que comenzaran a tocar juntos en 1987: "Domesticao" se explica con su propio título, "Poema social de guerra y muerte" utiliza una letra de Miguel Hernández con una base musical que el poeta nunca habría podido ni imaginar, "Hablando con mi cerebro" es un medio tiempo precioso que esconde más de lo que aparenta en sus primeros compases y "Ya está bien" es el típico tema en el que toda la rabia y mala leche de la letra encuentra conexión con una interpretación arrebatada. Suena a Reincidentes, no hay duda, pero hay cambios. "Se quiere sonar cada vez mejor, más fuerte, con más impacto. Si metes tu mensaje en un soporte que es cada vez mejor vas hacia delante, ¿no?" Sí, claro. El que sigas vistiéndote con pantalones de pitillo y camisetas de grupos heavies no implica necesariamente que todo tu ser esté agarrado al pasado. "La imagen que llevamos en el escenario es la misma que tenemos en la calle. Así estamos cómodos; nosotros no tenemos problemas de peluqueros o estilistas para hacer nuestros discos". No podrán quitarse de encima el ser un ejemplo de "costra" por quienes disfrutan con la modernidad y el diseño, pero, por el contrario, pueden presumir de mover en directo a mucha más gente que los apuntados a la última y vender más discos que los maestros de lo "cool". "En una sociedad tan teledirigida por los medios de comunicación es algo necesario que, a nivel musical, haya un mensaje contra el régimen que vivimos. Nosotros asumimos que se nos pueda ver como representantes de ello porque convocamos a gente y hay un público que nos sigue, pero en ningún momento pretendemos hacer un mitin". La pretensión no siempre es un logro y si algo es valorado por el público de Reincidentes, aparte de su música, es su manera de expresar la realidad que vivimos. "Sí. Es cierto que si el público es muy joven puede caer en la idea de convertirnos en una especie de líderes, pero ésa no es la postura adecuada para escucharnos. En este álbum tratamos de ponerlo de manifiesto con letras que abundan en el combate contra la indiferencia, en la idea de pensar por ti mismo. No se trata en ningún momento de dirigir ideas, sino de proporcionar mensajes", comenta Fernando después de pensarlo durante un rato y de dar un trago a la litrona que va corriendo por el corro. "Analizamos cruda y rígidamente el pasado y el presente, pero con el futuro queremos ser optimistas. Hay que pensar que esto se puede reconducir". ¿Reconducir? Es la palabra mágica. Una de las mayores críticas que siempre se han dirigido a bandas como Reincidentes es lo fácil que resulta poner a parir todo. Lo difícil siempre es ofrecer una salida, una forma de arreglar lo que todos sabemos que está mal en este país. "Partiendo de que España no es un país y de que su realidad es como la millonésima parte de la que nos interesa, pues la verdad, está difícil. Es necesaria una educación que no genere el egoísmo, cortar un par de cuellos a nivel económico y evitar la corrupción allá donde se da. Lo principal es cambiar la mentalidad económica de la gente". Les señalo que hace unos días Santana exponía en Madrid que la revolución actual no se podía realizar contra los gobiernos, que ese esquema de lucha ha fracasado y que no ha conseguido cambiar nada. El guitarrista comentaba que ahora la revolución consistía en repartir el dinero. "Una cosa es la caridad y otra la conciencia revolucionaria. La caridad es una gran virtud, pero no la revolución: no es cambiar los esquemas por los cuales el de arriba está arriba y el de abajo abajo", comentan sobre el hecho. "Ortega decía que la revolución sin dinero era imposible "--añade Fernando en su faceta de historiador--". La caridad de las ONG, por ejemplo, está bien planteada. Para conseguir pensar es necesario que la gente no se muera antes de haber cumplido los veinticinco años". Es inevitable. Los temas surgen porque tienen que surgir. Hablar de un álbum de Reincidentes siempre lleva a ciertos lugares comunes, situaciones casi diarias que, sin querer, han de repetirse disco a disco porque la realidad social no cambia tan deprisa como desearíamos. "Cada vez es más difícil hacer una letra, pero por una mera cuestión de vocabulario. La frase te empieza a sonar a otra que ya escribiste. Por desgracia, hay que decir siempre lo mismo, pero no quieres hacerlo de la misma manera". En ocasiones, la concreción es tal que las canciones surgen sobre temas muy determinados, sobre situaciones temporales que provocan indignación pero que se superan con el tiempo. "Cuando tienes muchas canciones y has de elaborar un repertorio para el directo no te vas a poner a hablar ahora de la Expo, por ejemplo". ¿Y cuáles son los temas actuales que nos preocupan? Varios. Por ejemplo, la situación de tregua por la que pasó Euskadi, rota hace pocos meses. "Tratamos el tema en 'Gracias a todo', una canción en la que canta con nosotros Fermín Muguruza. A mucha gente del estado no le ha extrañado que se acabe la tregua. El gobierno ha tenido diecinueve meses para tomar decisiones y no ha dado un paso y si algo está claro en esto es que hasta que no se siente la gente en una mesa y hable no se va a arreglar nada: tendremos el mismo problema con más o con menos armas. Simplemente, no ha habido ninguna voluntad de mejorar: la tregua les pilló a contrapelo y les resultaba más rentable la otra situación para seguir ganando votos". "En lo que sí se ha mejorado "--añade Carlos--" es en la unidad que ha surgido en Euskadi. Allí se han dado cuenta de que sí se puede lograr la paz y eso, de por sí, es una mejora porque se empiezan a poner medios para trabajar". La relación de Reincidentes con Euskadi no es nueva. Sus seis primeros discos salieron editados o reeditados (el caso de su debut) con el sello vasco Discos Suicidas y el público del norte siempre les ha reconocido como una de sus bandas favoritas. Tras aquella época, que acabó con "Materia reservada", comenzó su andadura en RCA, una compañía que vio el potencial del grupo y que se planteó seriamente lanzarles en territorio latinoamericano. Hace pocos meses se ha puesto a la venta en Argentina "Algazara" y las pretensiones de la banda son que "¿Y ahora qué?" salga simultáneamente en México, España y Argentina. Mientras la gente se prepara para ir a comer me doy una vuelta por el estudio. Sobre las paredes de la cabina están colgadas las "ordenes del día", una especie de diario de grabación donde se dan consejos, consignas y normas de funcionamiento para que todo cumpla, más o menos, los plazos previstos. "No hablar del CD ROM" es la indicación más repetida junto con los avisos para surtir al productor de todo lo necesario para que realice su trabajo en las mejores condiciones. "¿Y ahora qué?" tiene previsto incluir una pista que pueda ser corrida en el ordenador para que los fans puedan acercarse a la dinámica de grabación del grupo. Hacerlo, sin embargo, parece más complicado de lo que se planteaba en realidad y genera excesivas tensiones en las sesiones de grabación. Ese es el motivo de que cada día todo el mundo se levante con la premisa de no mentar el asunto. Entraron aquí el 13 de enero y tienen previsto largarse a Londres el 20 de febrero a fin de masterizar el disco. Sus tres últimos trabajos han pasado por las mismas manos y el grupo ve justa la relación calidad-precio que ofrecen los estudios londinenses en los que dan los últimos toques a sus álbumes. El ambiente distendido y hasta divertido que se da en numerosos momentos choca en ocasiones con una idea mantenida por ciertos críticos para quienes es incongruente hacer música divertida si cantas sobre temas serios. "Los Clash eran muy serios, ¿no? Y nadie discute que la música de los Clash era divertida". La portada del disco hará referencia a una era dominada por la tecnología y la comunicación en la que, con todo, un tercio de la humanidad vive en el umbral de la pobreza. Puesto en el terreno de abogado del diablo les señalo que en numerosas ocasiones he escuchado la típica crítica de que bandas como Reincidentes ganan dinero cantando las miserias de la gente. No hay ofensa, pero se respira algo de indignación al oír el comentario. "No es que ganemos dinero; es que estamos viviendo de ello "--contesta Fernando--". Tocamos en un grupo de rock y hace tiempo que nos dedicamos a esto en exclusiva. El éxito nos ha acompañado y me mosquea que la gente piense que no tenemos que ganar dinero. La relación trabajo-dinero en nuestro caso es justa y quien no lo vea así es que ni siquiera tiene una mínima mentalidad sindical o laboralista del tema. Es como si el artista fuera el único que no tuviera que tener eso; todo el mundo puede ganar dinero, pero el artista tiene que ser sólo un elemento para tu diversión". Están pendientes de que Amparo Llanos, de Dover, confirme si puede o no acercarse para grabar en el álbum. Mientras, andan liados con el resto de sus colaboradores, ya que en este disco participarán desde el fotógrafo hasta el manager. Descartan una canción sobre las ETTs porque no consideran que tenga la suficiente fuerza que se autoexigen y buscan el final más adecuado para "Televisión", una pieza sobre este medio de comunicación. En el disco no hay ningún guiño flamenquito, algo que casi siempre aparecía en sus anteriores entregas. "Finito no quiere que eso se convierta en un sistema o en un tópico", comentan. En sus ratos perdidos, si hay alguno, la música que escuchan parece abrirse para ponerse en el mundo. "Desde Pablo Milanés hasta Chemical Brothers cabe todo", dicen, pero eso no parece influirles demasiado a la hora de pensar en remezclas o versiones, ya que ponen una cara de lo más extrañada cuando se lo comento. "Hemos hecho alguna versión en acústico para la tele, pero nuestras canciones son muy inmediatas para hacer remezclas con ellas". Fernando ve acumularse el trabajo poco a poco. Además de su faceta "Reincidente", es productor de numerosas bandas con próximo lanzamiento. El ha sido el encargado de la mesa en el nuevo disco de Desastre y en los próximos debuts de Gérmenes y Resaca Permanente. Cuando vuelva de Londres volverá a entrar en el estudio para comenzar a grabar el segundo disco de los Sublevados. Mientras, la cosa no para. Todo sigue su curso siempre y cuando "no se hable del CD ROM". E.P. Reincidentes. "¿Y ahora qué?". RCA
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