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Los bilbaínos Platero y Tú presentan su nuevo disco empaquetado y franqueado Correos se vuelve rockero Es su octavo disco, pero suena tan fresco como cualquiera de los anteriores. El rock'n'roll clasicote y guitarrero de los bilbaínos ya está preparado para salir de nuevo a la carretera. El avance de su próxima gira llega envuelto en papel de estraza y atiende al nombre de "Correos". ¿Será por eso por lo que se lleva tres años con su predecesor? "¿Que qué tenemos para gustar a la gente? Pues, probablemente, que no vamos de palo. Hacemos lo que hacemos y nos divertimos. Aunque trabajamos en esto, no nos lo tomamos como un oficio. Sí sabemos lo que cobramos y esas cosas, pero lo que quiero decir es que no somos diferentes cuando estamos encima del escenario que cuando estamos abajo". "Yo creo que nos tomamos esto más en serio que un oficio". Hablan Juantxu y Fito, bajista y vocalista de Platero y Tú. Están contestando a la pregunta acerca del motivo por el cual una banda sin misterio, embebida en el rock más clásico que se puede hacer ahora en España, es capaz de poner boca abajo los enormes pabellones en los que toca. El mercado marca otra cosa: abundancia de artistas melódicos y adolescentes frente a la invasión latina de golpe de cadera. Ellos, sin embargo, mantienen su discurso desde hace ya diez años y, a la hora de verlos y escucharlos, da la impresión de que el tiempo apenas pasa. Ahí están Fito con su pelo justito y sus patillas de gancho, Iñaki con su acentazo, Juantxu con su melena superlarga y Jesús con sus silencios. Los cuatro con nuevo disco en un momento en el que el público mayoritario parece decantarse por guaperas y bailones. "Es cojonudo que haya de todo y ésas... son cosas que alguien trae a España y funcionan. Nosotros no hacemos música para la masa. Hacemos rock y, por tanto, música para gente que se considera especial. Siempre tiene que haber 'música democrática', para todos, pero el público de esa música, habitualmente, no es gente que disfrute con ella. Oyen la radio, tararean los temas... pero muchas veces no se fijan ni en quién canta ni en cómo se llama la canción. La quitan de su cabeza en cuanto sale otra pegadiza". En su opinión, el rock es todavía un modo de vida, una forma de funcionar que cada día te identifica ante las personas que te rodean: "Sí hay cosas que marcan diferencias entre alguien que vive el rock o alguien que vive del rock. A nosotros nos gustan los bares, su ambiente, esa forma de ser en la que no tienes aspiraciones grandilocuentes. En mi caso "--Juantxu dixit--" prefiero ver a AC/DC antes que irme de vacaciones a las Bahamas. Son ese tipo de cosas las que te identifican. No es que el rock sea el centro de tu vida, pero casi. Hay gente que se muere por un autógrafo de Ronaldo mientras que, en mi caso, prefiero uno de Ted Nugent". Es muy lógico pensar que, en los tiempos en que vivimos, llevar cierto tipo de vida, aunque sea sin desmanes ni lujos, es algo que sólo se puede permitir quien tiene recursos para ello. "No estamos hablando de comportarnos como estrellonas del rock. Un repartidor de pizzas o un carnicero también pueden vivir así porque el disfrute está en la sencillez. No es lo mismo que el artista de rock que, en el fondo, cuando termina su espectáculo, disfruta con otro ritmo de vida y con un montón de cosas raras. Esa gente puede ser muy engañosa". Su postura parece asentada ya en un "disfrutar de lo que tienes" dado que su carácter no es el apropiado para disfrutar con más. Una de las cosas en las que se tenía esperanza hace cuatro años era la posibilidad de que Platero y Tú, junto a Extremoduro, realizasen una gira por Latinoamérica mientras dejaban reposar a su público en España. El proyecto era abordado como una experiencia más, pero no llegó a consolidarse, probablemente, porque ya no hay ganas de crecer y volver a empezar. "Estuvimos en Cuba en una ocasión y tocamos por allí, pero no hemos vuelto a hacer nada en referencia a eso. Hemos llegado a la conclusión de que es una tontería irte donde tus discos no salen y donde la gente no demuestra un interés hacia ti. No estamos hablando de ir a Argentina para tocar delante de trescientas personas, sino de ir allí y, probablemente, encontrarte un garito en el que apenas convoques a una docena de tíos. Es algo que ni nos planteamos ya. No tenemos tanta energía como para hacer eso que no nos apetece cuando aquí hay gente que demuestra interés en nuestra música", comenta Iñaki. "Hay mucha gente que habla de sus giras europeas o de la cantidad de bolos que ha hecho en México y por ahí, pero, casi siempre, se habla de pequeñas actuaciones. Yo, cuando lo escucho, digo: 'pues muy bien', pero a mí no es algo que me ponga demasiado. ¿Para qué vas a ir a Holanda, por ejemplo, si la gente ni te entiende?", añade Fito. Para ellos, por supuesto, esa historia de que "el rock está en un mal momento" es algo irrisorio. "Nos lo dicen cada vez que sacamos un disco "--señala Iñaki--", da lo mismo el año que sea. Lo hemos oído tantas veces que ni pienso en ello ni me veo en la necesidad de aclararlo. Quien quiera pensarlo, que lo piense". No sacaban un disco desde que en octubre del 97 se pusiera a la venta "7". Para muchos grupos españoles puede parecer un espacio demasiado largo entre disco y disco, pero para Platero no. Ellos son conscientes de que, con lo alcanzado, no pueden estar continuamente en la cresta de la ola y por eso reparten su tiempo entre diferentes proyectos. Platero y Tú y Extremoduro se han convertido ya en una especie de mancomunidad que alterna sus trabajos, sus giras, sus discos y sus proyectos paralelos: mientras Platero descansaba, Fito se daba el gusto de lanzar un álbum en solitario e Iñaki ocupaba su tiempo como guitarrista de Extremoduro y, mientras era la banda de Robe la que desaparecía del panorama, el peculiar personaje aparece en la nueva obra de los de Bilbao o aprovecha para dar los últimos flecos a su disco con Manolito Chinato en el que Iñaki ejerce de productor. "Este no es un país en el que puedas estar de gira continuamente. Si hoy tocas en un sitio, vuelves al año siguiente y juntas un tercio de gente. Funcionar como lo hacemos es bueno porque todos obtenemos un beneficio, ganamos experiencia y hacemos cosas diferentes. Hay ocasiones en las que estar metidos en tantas cosas puede estorbar un poco en la obra de cada uno, por temas de tiempo y esas historias, pero, en general, procuramos ordenar las cosas para estorbarnos lo menos posible". No ha sido, por tanto, el compendio de actividades platerescas lo que ha hecho que "7" y el nuevo "Correos" se separen tanto en el tiempo. "El motivo es que no teníamos canciones. Puede haber cosas que nos hayan entretenido un poco, pero no ha sido eso lo importante. Lo fundamental es que hasta que no tenemos canciones que nos dejen a gusto no nos ponemos a hacer un disco". Y, con el disco, es de suponer que vendrá una nueva gira. "Sí, pero aún no sabemos nada. No nos preguntes si va a ser con Extremo, con los Fitipaldis o con lo que salga porque esas cosas nunca las decidimos en una oficina, sino que nos surgen charlando en el bar. En octubre haremos un par de conciertos y nos dedicaremos a promocionar el disco, por lo que lo más posible es que la gira empiece después, para noviembre o así". "Correos" no es un título identificativo para el octavo álbum de Platero y Tú. El nombre del disco se eligió en razón de la portada, un bonito grafismo en el que se aparenta que el disco es un paquete postal con cuatro sellos en cada uno de los cuales aparece uno de los componentes de la banda. Los sellos tienen los valores de diez, quince, dieciocho y veinte pesetas, lo que permite que cada uno de ellos tenga un color diferente. "El que tiene menos valor es el de Fito, pues sabíamos que no se iba a quejar", bromea Juantxu haciendo alusión al tema. Las canciones del álbum no ofrecen demasiada diferencia con lo que uno está acostumbrado a escuchar al grupo. No obstante, los cuatro componentes de la banda son conscientes de que lo mejor de su música es tener un estilo definido, un sonido identificable sobre el que apoyar todas sus composiciones. "Hemos conseguido que las canciones suenen distintas pero que tengan el sello identificativo de Platero. Dicen cosas diferentes, suenan de otro modo y el tratamiento de la producción se ha orientado por otro lado. Si lo oyes sabes que las canciones son nuestras, pero en ningún momento la cabeza se te va a ir a un estribillo de otro tema ya hecho". La dinámica de los textos no es, con todo, tan diferente como se puede dar a entender en principio. Lo mostrado en "7" ya mostraba un cierto alejamiento de las canciones de barra y de chicas que caracterizaron los primeros álbumes del grupo. Esos temas siguen estando presentes en "Correos" por cuanto, como dice Fito, "vamos más a los bares que a los museos y las letras que escribo surgen de lo que hago todos los días". Una canción curiosa en este terreno es "Entrando cruzado", una pieza en la que, a primera vista, se pone en cuestión el uso de los avances tecnológicos. "No es exactamente eso "--añade el propio Fito--". No estamos en contra de las nuevas tecnologías, ya que están de puta madre y nosotros somos de los que nos servimos de ellas. Siempre grabamos con lo último y agradecemos que todo ello nos haga las cosas más fáciles. Lo que intento decir es que no es eso lo único que vale y que no por estar rodeado de nuevos inventos hay que olvidarse del resto de las cosas". "No se puede renunciar ni a lo nuevo ni a lo viejo "--comenta también Iñaki--". Hay que ser tonto para pensar que los usos de las nuevas tecnologías no nos van a afectar y que en poco tiempo no dependeremos de ellas". Sobre el "nuevo sonido" es difícil hablar. Platero siempre se mueve en territorios clásicos, sin escarceos innovadores, arropando sus guitarras con una base rítmica sobradamente solvente y con un sonido puro que permite diferenciar cada instrumento dentro de un todo. "Nosotros, cuando empezamos, lo llamábamos burrock'n'roll, pero comerse la cabeza con eso de las etiquetas es más para la prensa y los críticos que para nosotros", señala Iñaki, mientras que Fito afirma que "no sabemos hacer otra cosa. Hay muchas veces en las que nuevos sonidos o estilos te llegan y te gustan, pero eso no implica que tengan cabida en tu música. Podemos apreciar lo que hace la gente por otros derroteros, pero no afecta en absoluto a nuestra manera de componer o tocar". Si tuvieran que explicar a alguien que no les conociera cómo es su música usarían los nombres de Ted Nugent, Rory Gallagher, Leño, AC/DC, Alarma, UFO... bandas todas encuadradas en sonidos guitarreros que no desdeñan ni la distorsión ni la limpieza a la hora de tocar. "En las revistas dicen que nosotros somos una de las influencias de las bandas nuevas y puede que sea verdad. Cuando tú empiezas a tocar siempre te fijas en los grupos que te gustan y nosotros ya llevamos en esto suficiente tiempo como para ser veteranos. No es que creáramos un estilo, pero sí es cierto que cuando aparecimos no había ningún grupo que hiciera punteos a dos voces. Si acaso Barón Rojo". El disco no ofrece ningún invento adicional que no sean las canciones y el habitual libreto. "Siempre intentas ofrecer todo lo que puedes y eso hace que muchas bandas incluyan pistas interactivas o virguerías en las carpetas, pero, si lo piensas, al final lo único que te importa del álbum es la música. Si hay una pista en CD ROM la ves una vez en el ordenador y luego te olvidas de ella. Nosotros también teníamos intención de poner una, pero al final no la terminamos a tiempo y no lo consideramos tan importante", señala Iñaki. Lo que sí tiene "Correos" es la habitual colaboración de Robe ("no es una colaboración: es que tiene llaves del estudio y aparece cuando quiere") y la versión de "Pero al ponerse el sol" que ya se incluyera en la banda sonora de "Muertos de risa". Con "Correos", Platero y Tú cierra su octavo disco en diez años, bagaje bastante contundente si se consideran las ventas y repercusión que el grupo consiguió a partir de "Hay poco rock'n'roll", su álbum del 94. "Los mejores recuerdos siempre van asociados a conciertos", señalan los miembros del grupo. Juantxu, por ejemplo, no puede olvidar las actuaciones de Anoeta o los dos llenos consecutivos en el Palacio de los Deportes de Madrid. Iñaki, por su parte, recuerda los primeros conciertos en los bares de Bilbao donde la gente comenzaba a cantar las canciones en lugar de corearlas solamente. "Mi mejor recuerdo "--añade Fito--" es cuando Rosendo nos entregó el disco de oro. El peor fue al terminar el acto: nos lo quitaron para colgarlo en algún sitio". Su admiración por Rosendo no es nueva. En una ocasión Fito comentó que en su tierra les decían que eran el grupo vasco que hacía mejor rock madrileño. La aparición de "Correos" coincide en el tiempo con el reconocimiento que el Ayuntamiento de Leganés ha realizado hacia Rosendo poniendo su nombre a una calle. "A nosotros no nos pondrán una calle en Bilbao. Probablemente nos pondrán una denuncia o, como mucho, si le ponen nuestro nombre a algo será a una entrada de garaje", bromean. El tiempo ha pasado en estos diez años y, en el caso de Platero, para mejor. Ellos no hacen análisis de situación ni se ponen a evaluar si la escena rockera española ha ido a bien o a mal. Saben que ellos están ahí y lo que los demás hagan es su problema. "El que tiene la razón en esas cosas es el público. Da lo mismo que la crítica diga que esto está bien o mal, que está de moda o que está pasado, que cambias o que te repites. La gente es la que, al fin y al cabo, nunca se equivoca". E.P. Platero y Tú. "Correos". Dro 8573848812
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