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Loquillo vuelve al terreno rockero tras la experiencia de "Nueve tragos" Reivindicando lo nuestro "Lo hago ahora porque no lo hace nadie, porque casi se ha convertido en algo underground. Desde el 93 se ha marginado al rock en este país, pero ahora el indie se ha ido a la mierda y el pop ha terminado convirtiéndose en lo que hacía Raphael. Las cosas ya se han puesto claras después de un tiempo un poco lioso y, como al rock se le ha dado de lado y yo siempre tengo un sentido de evolución por reacción, he hecho un disco de rock'n'roll. Ha sido como llevar el león a la selva porque discos de otra cosa los puedo hacer mejor o peor, pero de rock'n'roll... prepárate". Evidentemente es Loquillo. A estas horas prefiere el Cardenal Mendoza al Jack Daniels y el traje negro antes que el cuero, pero sigue teniendo el mismo punch que cuando empezaba en esto allá por los primeros ochenta. Se siente parte de una familia que, alrededor de la música, lee la vida de otra manera y si no entiendes eso siempre te dará la impresión de estar hablando con un borde integral. Su argumento principal es el respeto a los mayores. "En el rock no eres nada si alguien no ha hecho el trabajo antes. Tienes que defender lo que hubo y sabes que lo que vendrá después te defenderá a ti y a lo tuyo. Esto no es como el pop, donde sí te haces viejo, o como los grupos indies, que tenían la polla tan larga que siempre miraban para abajo en un escenario para ver que no les arrastrara por el suelo. Si el rock se convierte en una cutrería o en un ejercicio de intelectuales yo no quiero estar ahí". Su nuevo álbum, "Cuero español", vuelve a defender la idea. "Para ver el futuro hay que entender el pasado. Hay gente que opina que en la vida lo importante es coger tu tren, pero yo pienso que lo importante es cogerlo teniendo billete. A los Trogloditas ya nos han echado de muchos trenes por no tener billete y ahora no nos pueden echar de éste. 'Cuero español' es un álbum para pasar cuentas: Gary Glitter, Faces, Slade, Tom Petty, Bowie, Lou Reed... Ahora no escuchas esas cosas y es hora de recordar que existen y que son importantes". El recuerdo a otros tiempos es una constante dentro de "Cuero español", pero no solamente en lo referente a guiños musicales con los artistas citados, sino con una generación que, en España, fue la primera en vivir lo que por entonces era el rock. "Recogemos una tradición. Nadie reconoce que se ha hecho rock español y parece que hasta la palabra 'español' duele. Hay mucho de orgullo en el título, ya que no sólo no tenemos que avergonzarnos de gente como Burning, Ramón o Los Sírex, sino que hay que reconocerlos como las raíces del pasado que construyen el futuro. ¿No hay rock inglés? Pues también español. No latino, porque los romanos nunca llegaron a Cuba y yo no estoy dispuesto a que los mexicanos me enseñen que el rock se puede cantar en castellano". Y, como habla, cumple. Toda su arrogancia y chulería a la hora de hablar de "su" gente, "sus" amigos o "su" territorio se torna humildad y emoción cuando recuerda a un personaje como Pepe Risi, el emblemático guitarrista de Burning del que interpreta dos temas en el nuevo álbum. "Cuando grabé 'La vida por delante' me llamó a casa Ovidi Montllor. Me dijo 'sigue'... y al poco tiempo murió. Cuando hicimos 'Compañeros de viaje' Pepe se estuvo despidiendo tres meses y, al volver a Madrid, murió. Todo eso ocurre por algo. Yo he tenido la gran suerte de que ambos me dieran lo mejor y me dijeran 'sigue'. Eso me ha caído a mí y... es la hostia. Cuando llegué al estudio con las canciones dije: 'tenemos que hacer que esto suene de la leche, porque es el legado de Pepe'. Es cuestión de respeto, de respeto hacia ellos. Si no fuera por gente así nosotros no estaríamos aquí". Del mismo modo que concede todo su respeto a los mayores, exige lo mismo a quienes han venido detrás. "Conmigo no es difícil tratar, ya que hablo el lenguaje del rock: si una cosa es de una manera, nos damos la mano y todo funcionará como entre colegas. Lo que no aguanto es que me quieran vacilar o que me pregunten estupideces en las entrevistas. Yo abandoné una compañía discográfica porque me pidieron una maqueta, he mandado a la mierda a periodistas por hacer el chorra y he partido una botella de whisky a un tío en la cabeza por molestar a mi amigo. Quien trata conmigo debe saber que hace negocio gracias a mí, que llevo en esto lo suficiente como para haber vivido todo lo que él conoce de oídas y que, ante todo, me debe un respeto. Yo, con la gente inteligente, nunca me cabreo". Esa actitud y el hecho de que no todo el mundo vea la vida como él convierte a Loquillo (todo el mundo sabe que es José María Sanz) en un personaje singular y polémico. Tanto que sus últimos cuatro discos se han grabado en cuatro compañías diferentes. "Con elegancia" apareció en Picap después de que dejara colgada a Hispavox porque uno de sus ejecutivos pretendió "revisar los textos en un disco de poesía". Después de aparecido el álbum no le gustó la actitud de dicha compañía ("en Cataluña todavía existe la palabra y el concepto de 'amo' y yo no lo trago") y accedió a volver al grupo EMI (Hispavox es una de las divisiones de la multinacional), el cual estaba preparando el recopilatorio "1978-1998", y se mostraba dispuesto a publicar su siguiente proyecto. "Nueve tragos", sin embargo, un disco de swing, salió con Zanfonía por cuanto Loquillo había empeñado ya su palabra, la misma que permitió que el siguiente disco con los Trogloditas, este "Cuero español", saliera con la división estratégica de EMI. Una de las dificultades que puede acuciar a las compañías a la hora de tratar con el Loco es su amplitud interpretativa, ya que igual graba textos de poetas con formato acústico con Gabriel Sopeña que se embarca en una banda de swing o reivindica el rock más clásico. "Los discos hay que hacerlos cuando a uno le apetece. Si no hubiera hecho 'Con elegancia' o 'Nueve tragos' probablemente no habría acumulado energía suficiente para grabar otra vez rock'n'roll. El rock puede aburrirme y no quiero convertirme en uno de ésos que hace discos como churros todos en el mismo plan. Trabajar con Gabriel me permite tener lo que yo llamo 'sonido autochoque'. Es lo que me permite grabar poesía en castellano o catalán cuando todo el mundo canta en inglés, montar una banda de swing cuando todos van de solistas o hacer rock cuando nadie le hace caso. Esto último es llamativo: en un festival como el Viña Rock se juntan treinta mil personas y dan medio palo al festival de pijos de Benicàssim o al de la vaca, donde sólo juntan doce mil personas. Sin embargo, los medios hacen mucho más caso a éstos que al Viña". Lo último que Loquillo grabó en estudio con los Trogloditas (Ricard Puigdoménech, Josep Simón y Jordi Vila, "el resto son músicos, y sirven para equilibrar") se remonta a 1996. Se trataba de "Tiempos asesinos" y, desde entonces, ha llovido bastante. "Soy un buen jugador de póker y sé retirarme a tiempo a esperar que venga la mano buena. Hace unos años había un jaleo enorme: los indies, los radicales, el pop... Ahora todo está más claro; cada uno está en su sitio y es un buen momento para volver a grabar rock'n'roll y reivindicar el sonido del punk. El del cuero, no el de las crestas". "Cuero español" llega pocas semanas después de que Loquillo hubiera sido nominado a los Premios de la Música por "Nueve tragos" en la categoría de "mejor disco de jazz". "Es gracioso que después de veinte años en esto el año pasado me nominan por 'Con elegancia' en el apartado de nuevas músicas y este año en el de jazz por 'Nueve tragos'. Igual hago un disco de folk para que me nominen también". Sobre el evento en sí, el cantante catalán comenta que "una cosa son los premios, que teóricamente te los dan tus compañeros, y otra los juegos florales que se montan en la entrega. En la última edición apareció más veces Franco que Elvis Presley y salió a presentar Matías Prats, algo que no puedo entender. Los Premios Amigo son más legales. Es otra cosa y no engañan a nadie. Es una parte del negocio en el que las compañías dan premios a sus artistas". Admite que no pudo girar con el material de "Nueve tragos" porque en España no hay casinos "tipo Las Vegas". "El rock se hace en estadios o salas, la poesía en teatros y el swing en casinos, pero aquí los casinos contratan a magos y a malabaristas", ironiza. Los próximos proyectos que Loquillo tiene en mente pasan por un homenaje a los grupos españoles de los años sesenta y por un híbrido entre la poesía y el swing. "También tengo otra cosa que está por ver. El rock necesita algo y todo lo que está saliendo ahora tiene que llevar a algún sitio. Este género es el que más se extiende y el integrismo que había antes ya no existe en los chavales jóvenes. Ahora echo a faltar a alguien que recoja toda la evolución que se ha hecho, por ejemplo, entre los Sírex y los Troglo". Sobre "Cuero español" señala que "es el mejor disco de los Trogloditas que hemos hecho en doce años. En los otros me equivoqué con el productor, pero en éste he trabajado con Jaime Stinus, con el que me entiendo perfectamente en todo lo que hago. Ahora, además, he aprendido el negocio, algo que nunca creí que pudiera hacer. Yo me metí en esto como todos, para hacerme fotos y follar, pero ahora, mira por dónde, sé decir qué letras me vienen mejor, cómo puedo rendir más... todas esas cosas". Aunque pueda parecer curioso, Loquillo no es de quienes se aleja de su entorno para grabar o de quienes prefiere hacer esa labor por la noche. "Grabamos el álbum en Barcelona y lo mezclamos en Girona, en el campo. No es nada bueno grabar rock en el campo, ya que te vuelves místico y no haces más que fumar porros. Eso hay que grabarlo en la ciudad, tragándote los atascos y cargándote de adrenalina. Es como grabar de noche: por la noche se bebe, se folla o se hacen rayas, pero no se graba rock porque hay silencio. Yo tampoco soy de quienes se ponen para grabar: creo que es un error. Cuando cantas eres un actor, la canción te da la piel y tú tienes que meterte en ella". Hablando de la grabación vuelve a salirle el brillo en los ojos, apaga su cigarrillo y se echa hacia delante en el sillón donde está sentado: "El rock es mitología y en el rock hay rockers, no músicos. El músico va donde va la pasta, pero el rocker está siempre en el filo. Hay cosas que están superadas, por supuesto, pero no se pierde el hecho de que encima de un escenario te juegas la vida mientras que en el pop simplemente te la ganas. Sigo creyendo que el rock es una actitud y de los grupos jóvenes no quiero virtuosismo o virguerías. Quiero buenas fotos, buenas poses... actitud". Con las mismas, piensa que la gira que ya ha iniciado este año y que presenta el material de "Cuero español" "es la gira del año. El resto de las bandas no existen". Ya han caído un par de coñacs. Hemos hablado de casi todo y el Loco me ha explicado cómo deben defenderse los rockeros madrileños para que el circuito de salas les conceda el respeto que merecen. "Si alguien en mi ciudad, en mi casa, me pide un alquiler para tocar es que no sabe con quién está hablando. Si en una sala se portan así conmigo saben que van a tener problemas porque esa gente no termina de entender que, si trabajan, es gracias a mí. No puedo creerme que gente como Rosendo tenga que alquilar una sala para tocar después de estar en esto veinte años y ser uno de los padres de casi todo. Si esto lo hiciera una sala de Barcelona al día siguiente estaría cerrada", comenta. Su forma de hablar es propia del clan y él asume que es uno de los "padrinos". "Yo puedo dar la charla a mis amigos, pero ay de aquél que se la dé. Se las tendrá que ver conmigo. Y eso vale para la gente con la que trabajo, con mi familia o con quien se ha ganado mi respeto". Esa forma de expresarse es la que ha cargado a Loquillo con tantas antipatías, aunque nunca consigues saber si su actitud es parte de una interpretación o una forma de ser real. "¿No somos los chicos malos? ¿Es que ya se ha olvidado eso? Cuando somos malos podemos ser muy malos", comenta. Antes de despedirnos deseo preguntarle un par de cosas sobre hechos que el Loco siempre comenta cuando habla de su carrera. Uno es el referirse a menudo a su canción "Los ojos vendados" como la primera "censurada por la democracia". La canción se refiere a la tortura y fue editada como single dentro del álbum "Mientras respiremos", pero determinadas emisoras se negaron a pincharla dado su contenido. Obviamente, antes de publicarse "Los ojos vendados", las emisoras de este país ya se habían negado a radiar multitud de canciones cuyas letras no les hacían gracia, lo que invalidaba por completo el argumento de Loquillo. "Se basa en un caso real: un amigo mío al que confundieron con un etarra y al que torturaron. Cuando salió la canción no hubo problemas porque mucha gente pensaba que hablaba de sexo. Pero cuando apareció el vídeo fue cuando todo el mundo pensó que sería mejor retirarla. Ahora, con el tiempo, veo que tenía razón y que los mismos que la retiraron han terminado entonando el mea culpa. Mi error fue hacer de ello una bandera. No supe pararlo y me encontré, por primera vez, con el poder real". Le señalo que él mismo autocensuró "La mataré" en uno de sus últimos conciertos en Madrid argumentando que nunca la volvería a cantar mientras los "machitos" no dejaran de maltratar a sus chicas, parejas, mujeres... Era el concierto de presentación de "1978-1998" y el single promocional era, precisamente, "La mataré". "No es que no la vaya a volver a cantar o que no me guste esa canción. Lo que ocurría es que me parecía de un mal gusto enorme cantarla ese día porque en esa semana tres mujeres habían muerto maltratadas por su pareja. Para ser coherentes, también retiramos el single. Yo no estoy diciendo, por ejemplo, que 'Otelo' no pueda representarse porque anime a los hombres a matar a sus mujeres, pero sí que sería de muy mal gusto hacer esa obra en una semana tan trágica como aquélla". Queda hablar de su habitual queja contra las emisoras que piden derechos de autor o editoriales para radiar las canciones. Loquillo se ha quejado numerosas veces de eso, pero, curiosamente, nunca ha dejado de sonar en las radios. "Puede ser "--responde--", pero nunca porque haya cedido derechos de autor. En este tema, además, creo que las emisoras privadas pueden hacer lo que les de la gana, pero hay que dar un cante a las emisoras públicas como Radio 3. Es inconcebible que en ella se escuche más música en inglés que en castellano". Le hago notar que él se sintió particularmente molesto porque las emisoras catalanas no ponían sus canciones dado que en las mismas predomina la música en catalán. "Si cuando se empezó a hablar de normalización lingüística se hubiera asumido con naturalidad que la radio pública pusiera música en cualquiera de los idiomas españoles este proteccionismo de ahora no tendría sentido. Lo de Cataluña es horrible y mucha gente me da la murga allí porque canto en castellano. Tú fíjate que Mónica Naranjo, Sergio Dalma, Jarabe de Palo, Serrat... el ochenta por ciento del mercado de la música española es de músicos catalanes y todos prefieren grabar con compañías de Madrid. Yo nunca me he sentido aquí ofendido por ser catalán, pero allí no recibo más que reproches. En el pregón que dio en Madrid Manuel Vázquez Montalbán con motivo de las fiestas de Mayo dijo que esta ciudad tenía que aprender a convivir con el resto de las particularidades que tiene el estado español. Montalbán se olvidó de que Madrid es la ciudad donde más respetan las diferencias, algo que no sucede en Cataluña o en Euskadi, donde mucha gente se cree que en Madrid todos son fachas". Aclarado. E.P. Loquillo y Trogloditas. "Cuero español". EMI
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