|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Joxe Ripiau ofrece en su cuarto la experiencia acumulada alrededor de mil ritmos Bomba de ron añejo. La cuarta entrega discográfica de Joxe Ripiau esconde la mayoría de edad de una formación tan atípica como efectiva. El cuarteto vasco, sin alardes de ningún tipo, ha esculpido un sonido propio sin complicaciones y con sabor. Quedamos con Iñigo Muguruza en una cafetería del centro de Madrid para charlar sobre el último disco de Joxe Ripiau. El es quién corta el bacalao en el grupo, quien ha ido madurando esta idea de combo que se trajo tras un viaje por Puerto Rico. "Bizitza triste eta ederra" es el título de este cuarto álbum en el que, una vez más, amargas risas se alternan con coloristas conclusiones devastadoras, se muestra un corazón impregnado de rabia y lleno de cariño, se muestra el lado amargo de lo cotidiano... todo ello bajo la luz de las buenas vibraciones. Tras darnos los abrazos típicos del reencuentro y con el "record" de la grabadora todavía en off, nos interesamos mutuamente por las ultimas actividades. La última vez que nos vimos dejamos a Joxe Ripiau con un viaje a Marruecos pendiente y supimos por la prensa de unos conciertos que dieron por Japón. Eso fue hace más de medio año. Iñigo lleva el estigma de la hiperactividad (cosa común en los hermanos Muguruza), por lo que pronto, lleno de entusiasmo, comienza a contar las últimas aventuras del grupo, andanzas anteriores a la grabación del CD que nos ocupa: "lo de Marruecos fue una historia totalmente aventurera; Alberto Markuerkiaga, el de las fotos de este disco y nuestro habitual road manager, nos invitaba a hacer una gira por la cordillera del Atlas, por una zona donde no llega la carretera. Allí se acaba, por lo que tienes que alquilas un burro y haces todo un circuito por pueblos donde no hay luz ni hilo musical, no conocen un trombón ni qué un acordeón: sólo conocen percusión, algunas panderetas y poco más. Hicimos una especie de txaranga, la famosa Txaranga Farrantxi, que, la verdad, últimamente no la hemos sacado mucho. Hubo momentos entrañables, como en un pueblo donde vimos una gente que venía de terminar la construcción de un puente. Igual eran cincuenta tíos con picos y la hostia y dijimos: 'ésta es la nuestra; es el momento de la txaranga'. Y ahí salimos. Al principio los tíos alucinados ('y esto ¿qué es?'), nos llevaron en volandas a la plaza y nos tuvieron allí tocando dos horas. Alberto, que sabe algo de árabe, les decía que tocaran ellos también y entonces fueron a por unas panderetas y empezaron a cantar. Está grabado en vídeo aunque no hay luz ni nada; sólo un lumigás que pusieron en la plaza. Al principio estábamos acojonaos perdidos. Cuando nos llevaban en volandas pensábamos: '¿qué pasa, que nos van a dar de hostias?' Je, je". Con el tiempo suelta algunas divertidas anécdotas más, como la visita inconsciente a un lupanar en uno de esos diminutos pueblos marroquíes. Joxe Ripiau tiene varias expresiones dentro de una misma cara: por un lado están sus discos, por otro sus directos y por otro la Txaranga Farrantxi, una mutación que se produce cuando el grupo está muy caliente; entonces Iñigo deja el bajo y toma el tambor, lo que permite la total autonomía de movimientos. Esta formación traspasa los escenarios. "No es algo premeditado" --explica Iñigo-- "El momento lo pide. ¿Nunca nos habéis visto? La gente nos sigue y, como solemos estar bastante bolingas para ese momento, la cosa resulta muy divertida: las percusiones, el trombón... Vamos por ahí haciendo música". Continuamos preguntándole por lo de Japón, un viaje largo del que también han sacado jugo para dar sabor a este nuevo disco. "Fue por el colega de una amiga nuestra que es japonés y que, curiosamente, se apellida Shina. Se vio la posibilidad de que nos organizara unas fechas por ahí y de conocer a nueva gente. Los cinco días allí fueron muy caros, aunque conseguimos una subvención e hicimos dos bolos. Fue una gira aventurera. Ahora vamos a mandar el disco a una distribuidora de allí. Tenemos un vídeoclip de los conciertos con los japoneses bailando y con Jonan Ordorika, nuestro técnico, partiéndose de risa". Las anécdotas de los vascos por aquellas tierras son algo más que pintorescas. "En una de las fotos del interior del disco estamos en un karaoke japonés. Allí hay como listines de teléfonos de canciones, le dices que aparezca una y te salen los subtítulos en japonés, lo que resulta una putada. Nosotros improvisamos versos en euskera y los que nos escuchaban se partían. En otra ocasión fuimos a un concierto y nos empezaron a sacar botellas de sake y un vino chileno que se llamaba 'Los Vascos'. Todo era bastante surrealista, pero lo más alucinante es que no nos quisieron cobrar nada. Tienen un rollo de hospitalidad que te hace sentirte un poco incómodo; es demasiado". Tras los intercambios de información nos metemos de lleno en el nuevo disco, "Vida triste y hermosa", un álbum que sorprende nada más empezar gracias a esa preciosa tarantela titulada "I jitoen estigma", una composición que, desde la primera persona, expone los hábitos del pueblo gitano. La canción comienza "nosotros, que necesitamos estar bajo las estrellas, hemos sido encarcelados durante siglos". Iñigo, siempre reflexivo, nos comenta lo que inspiró el tema: "va sobre ellos. Hay bastante problema con los gitanos desde hace tiempo. Ahora estoy viviendo en Bilbao y no sé si os enterasteis del problema que hubo en una escuela: ¡Unas hostias, una bronca! La policía iba allí a proteger a los maestros porque los padres que no querían que fueran sus hijos al colegio con gitanos no les dejaban entrar...". En este tema nos encontramos con Bingen Mendizábal, la primera colaboración del disco. "Aquí toca el violín. Es un amigo de Vitoria que hace un montón de bandas sonoras de películas: hizo la de 'La madre muerta' y trabaja en casi todas las de Bajo Ulloa. También tiene el grupo Los amigos del Cáñamo". Enseguida se da paso a "Antoine nahasia" y "Armen kultuaren aurka", que siguen la línea típica del grupo, mezclando reggae, ska y ritmos latinos. "La primera habla de Internet y de la gente que está en su casa conectada todo el puto día. No bajan a los bares y terminan teniendo que ir a visitar al psiquiatra... por Internet. La otra canción es contra del culto a las armas, para denunciar y advertir a toda la gente que éste es un tema que no se puede tratar frívolamente". Pronto encontramos el trozo de Japón que se trajeron consigo. Se titula "Ichi do kiri dake". "El estribillo lo hizo Asier, nuestro trombonista, en una especie de japonés inventado. Una vez en Japón se nos ocurrió que los amigos y amigas que hicimos allí, y basándose en esa letra onomatopéyica de Asier, podían intentar amoldarlo al japonés de verdad. Fue muy curioso porque el esquema de japonés que tenemos nosotros es el de hormiga que trabaja trece horas al día y luego duerme en un nicho, con un televisor en el techo y todo eso. Sin embargo, la letra que hicieron fue 'el día de hoy no se repite, vamos a disfrutarlo que sólo se vive una vez'. La escribieron ellos, nosotros no les sugerimos nada". Los encargados de esa letra y de grabarla mediante una cámara de vídeo digital fueron Sinobu y Jian: "graban bastante bien los DVD y luego se trató un poco el sonido en el estudio. Grabamos un poco lejos a la chica que canta y eso ha producido que salga la reverb natural de la sala. Las frecuencias tenían un zumbido que no se ha podido eliminar del todo". El disco continúa su curso con "Sorgindu nahi ninduzun", una canción de amor donde colabora Garazi Muguruza. Al preguntar por ella Iñigo salta rápidamente "¡Eh! Que no es otro hermano Muguruza: es la hija de Jabier. Tiene quince años y la hemos metido porque canta muy bien, no porque sea de la familia. Lo demostró en el disco 'Ikastola berria', donde cantó 'Lo', un tema de nuestro primer disco". "Sobera isil" es la siguiente composición, un reggae espumoso donde colabora, al igual que en otras cuatro canciones, Mikel Azpiroz. Iñigo nos lo presenta: "toca el Hammond en los discos de Jabier Muguruza y también lo tocó en los dos últimos de Negu Gorriak. Hemos tratado de utilizar los instrumentos que van en directo, pero no puedes renunciar a los arreglos que te pueda sugerir un tema". Aprovecha para comentar precisamente esa parte de la composición que es el trabajo en estudio, un trabajo que, en su caso, supone un tiempo de creación: "estuvimos dos semanas grabando y, después de una semana sin oír absolutamente nada, nos juntamos otra vez y lo mezclamos. Es una cosa que ahora se hace bastante: se trata de oír los temas con un poco de perspectiva. El método está bien; pasa cierto tiempo y luego vuelves diciendo: 'quiero oír esta', 'a ver este arreglo' o 'ahora se me ocurre que aquí puede quedar bien esto otro'. Lo escuchas otra vez y decides: 'pues ésta no me ha gustado', 'ésta va fuera' y tal, porque si no lo haces así terminas casi sin saber lo que has grabado, si te gusta o no te gusta". Continuando con los cortes del disco llegamos a la revisión de "Batzuk Babilonia", una tema perteneciente a su debut "Positive bomb". "Esa está por ese curro del estudio del que hablábamos antes. Resulta que hicimos una versión ska durante la grabación y nos gustó. En realidad teníamos previsto meter una versión de Bob Marley de la que finalmente no nos ha llegado el permiso. Nosotros creíamos que era de Billy Banton, un músico jamaicano, y resultó ser una grabación superviejísima de Marley. Se lo mandé a Rita Marley y al abuelo de Bob, que son quienes llevan estos asuntos, pero no nos han mandado aún la autorización. Aunque estaba grabada, mezclada y todo, no la podíamos usar, por lo que sugerí el meter 'Batzuk Babilonia' para que el disco no se quedara corto". Algo similar a esto les ocurrió hace un par de discos, cuando quisieron publicar una versión del "Girls" de los Beastie Boys. Iñigo Muguruza nos comenta que "los Beastie Boys no dan permiso a nadie. También les pasó a Def con Dos cuando quisieron hacer el 'Fight for your rights'. Yo creo que los tíos están bastante mosqueados con su primera época: eran bastante sexistas y tenían unas letras así un poco...". " Iñigo sigue detallando casos de versiones que, al contrario de la de Marley, sí se pueden disfrutar en sus conciertos en directo, como el caso de "Soledad" de Mano Negra. Siguiendo con el disco llegamos a "Gas light", el tema que, en opinión de Iñigo, une a este disco con su antecesor "Paradisu zinema", ya que la canción esta inspirada en una película de George Cuckor. Tras ella viene "S.D.F." de la que el mismo Iñigo, curioso observador y excelente retratista, nos dice que "viene a ser un poco como la 'Cumbia de los olvidados' que hicimos en el anterior disco. Está basada en una historia que vi en París el año pasado y me sorprendió mucho, me desanimó. Vi a quienes ahora llaman S.D.F., el término político de 'Sin Domicilio Fijo'. Estaban durmiendo en las rejas del Metro donde salía un calor insano". Iñigo va ojeando el libreto del CD y contando lo que le va saliendo de dentro, lo que ha grabado en su disco duro durante los viajes que, por placer o por trabajo, se ha marcado en los últimos años. "Gabriela", la siguiente canción, es un tema inspirado en el libro "Gabriela, clavo y canela", del brasileño Jorge Amado. El capitulo marroquí esta plasmado en "Bi bihotz". "La voz principal es la de Latifa Baouali, una chica de Rabat que vino a Bilbao con una compañía de teatro y una obra llamada 'Fuenteovejuna' en la que sólo actuaban mujeres. Cantaba una canción y, cuando la escuché, me quedé flipado. Quedé con ella, le propuse cantar con alguno de nosotros y la vez siguiente que la compañía vino a Bilbao cantó ante la cámara de vídeo. Se grabó muy bien". Curiosamente esta canción se montó al revés que todas las demás: a partir de la voz femenina se fueron metiendo el resto de instrumentos y voces. Es la canción en la que, musicalmente, más arriesgan los Ripiau introduciéndose por caminos de bases pregrabadas y loops diversos y dando un excelente toque de raï al tema. "La semana pasada la mandé el disco y alucinó en colores, ya que ella no había oído más que lo que había grabado. Es una canción tradicional de Marruecos y tiene ciento y pico años. Ocurrió una cosa bastante curiosa con ella porque yo no sabía lo que decía la letra y la comenté que me lo escribiera para luego traducirlo al euskera y cantar la segunda parte. Cuál no sería mi sorpresa cuando vi que era extremadamente triste y que el disco se llama 'Vida triste y hermosa'. Dice: 'me gustaría tener dos corazones para dejar uno sufriendo y vivir con el otro'. Luego me dicen que este disco tiene unas letras muy tristes y es que ésa es así". El último tema se abre con un sampler de Tom Waits, un guiño al genio americano que da paso a la canción que da titulo al disco: "Es una especie de baladilla con una guitarra eléctrica y tal. Tenía mas instrumentación, pero la dejamos más cruda porque nos parecía que le daba un punto de carne de gallina con esos acoples y una guitarra solamente dando los acordes". Una vez más Iñigo habla de lo que engendró esa canción: "está basada en la manera que tiene un escritor llamado Alvaro Mutis de hacer pinceladas. Tiene un personaje y escribe pinceladas de su vida: una moneda que cae rodando por un barrio de Amsterdam y entra en una alcantarilla, la risa de una mujer en el puerto de Hamburgo... El tema está basado un poco en ese estilo pero con hechos que han pasado, como la pistola con la que nos atracaron en México en un taxi y cosas así". De la producción de la obra se ha encargado Kaki Arkarazo, aunque "más bien es nuestra. Lo que ocurre es que es un técnico de sonido que siempre, quieras o no, acaba ahí implicado: 'ahí quedará bien esto, ahí lo otro...'. Así que le dijimos que hiciera unos coros en 'Gabriela' de los que, al final, ya se ha encargado que queden bastante altos", bromea Iñigo. Para no dejar a nadie fuera hay que hablar de la ayuda que ha tenido Asier a la hora de reforzar los vientos: "han sido arreglos de los suyos, pero se los curró con Fermín Goñi, que tocaba con los Huajolotes. El es quien ha tocado la trompeta". Dejando el disco de lado, nos interesamos por el estado de salud del grupo, por los años que han pasado desde la formación. "Hemos ido poco a poco; no ha sido sacar el primer disco y arrasar. Lo que lo que suele pasar con los grupos que hacen un disco y pum es que con el segundo no hay pum". Iñigo, que ha pasado por grupos como Kortatu, Delirium Tremens o Negu Gorriak, que se ha pateado medio globo terráqueo con esto de la música, sigue con su modesta valoración: "Nuestro trabajo ha sido de hormiguita, tocando todos los años por todos lados. Somos un grupo de directo". Por último le preguntamos por los proyectos paralelos. "Estamos con un montón de ellos. Yo tengo el de hacer un grupo nuevo, más cañero, de hardcore, un trío. Para final de año Joxe Ripiau nos vamos a tomar un tiempo de descanso y ahí voy a dar rienda suelta a ese proyecto que ya está bastante currado; tengo diez canciones o así con intención de hacer disco. Lo he montado con un chaval de Eibar en la batería y otro de Irún. También estoy estudiando cine y hemos hecho un corto que se llama '¡Hola mundo cruel!'. Está dirigido entre los que hacemos el curso y ha sido un caos, aunque lo bueno es que en tres días de rodaje aprendes lo que no aprendes en un año. Jabier ha sacado otro disco, 'Fiordan', hace unos meses". Iñigo continúa pasando lista al resto de los componentes de Joxe Ripiau: "Sergio, el percusionista, está con La Bemba Blanch. En ese grupo también esta el Benas, el guitarrista que toca con mi hermano Fermín. Estuvieron en tratos con Revel De Discos, pero al final no llegaron a ningún acuerdo porque parece ser que el nombre no es tan apropiado para la discográfica, que no son tan rebeldes y se interesaron mucho por la línea política. No se podía pasar de la raya y tuvieron discrepancias, por lo que, al final, no grabaron aunque siguen adelante. Además tiene otro grupo llamado Simbium Pandora. Por lo visto, el nombre es un tipo de virus y hacen una especie de power pop con una onda un poco siniestra. Tienen cosas guapas. Javier, con sus libros y sus discos, actúa muy a menudo por aquí, y Asier ahora mismo sólo está con Ripiau. Antes estaba con Skándalo Público y hacían ska mezclado. Sacaron una maqueta en que la portada era como una ikurriña pero con los colores de la bandera española. Era un poco provocativa". Pues larga vida a todos los Ripiau y que todas las sensaciones que transmiten, lo amargo, lo dulce, lo ácido y lo salado, sigan fluyendo a través de sus canciones. Kike Buitre & Kulumeta Joxe Ripiau. "Bizitza triste eta ederra". Esan Ozenki 175
|