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John Scofield se llena de groove en su reciente "Bump"
Abril del 2000

Compaginar los silencios

Nadie puede negarle su calidad como guitarrista. Ni su eclecticismo. En ocasiones, Scofield ha buscado sonidos y melodías de un talante tan personal que el público podía parecer perdido. Ese problema desaparece con su nuevo trabajo, ya que, en "Bump", el instrumentista ha preferido formas más tradicionales partiendo del r'n'b, el blues y el funk.

"Tenía ganas de hacer un álbum así. No puede decirse que sea un disco de blues tal y como lo haría B. B. King, pero sí que es un disco un tanto bluesy. En él hay diferentes facetas, ya que en los últimos años he querido experimentar tocando con gente joven a la que le gusta el funk y el r'n'b. Eso me ha orientado hacia esos géneros y me he animado a seguir esa dirección", comentaba John Scofield en su último paso por Madrid. Actualmente el guitarrista está metido de lleno en una gira de promoción que prácticamente le impedirá actuar antes del verano. En esas fechas, sin embargo, no pasará por España. "Puede que el año que viene", señalaba, aunque para entonces es posible que el material de este "Bump" haya quedado anticuado dado que Scofield ya tiene grabado lo que será su próxima obra, un disco acústico en el que han participado, entre otros, Billy Higgins, Kenny Garret, Christian MacBride y Brad Mehldau. "Ese se parece más a lo que la gente espera de mis discos, aunque lo cierto es que ya no pienso demasiado en cómo van a salir los temas. Simplemente salen". No es lo único que el guitarrista tiene en mente, ya que, además, anunció una posible grabación con Al Foster y Joe Lovano para la etiqueta Blue Note. Sería una nueva experiencia después de que estos músicos giraran con Scofield el año pasado.

De momento, sin embargo, no parece que nombres tan importantes vayan a coger sitio dentro de la actividad que el instrumentista está desarrollando. En "Bump" participan ocho músicos que se reparten las tareas dependiendo de los temas a interpretar. Son David Livolsi, Eric Kalb, Johnny Durkin, Johnny Almendra, Mark De Gli Antoni, Tony Scherr, Kenny Wollesen y Chris Wood. "Estoy muy feliz y me considero afortunado por haber tocado con gente como Miles Davis, Herbie Hancock o Sonny Rollins. Son algunos de mis ídolos y no paro de escucharlos. Sin embargo, para mí, ahora mismo lo más satisfactorio es tener una banda que funcione por sí misma, algo que muchas veces no se consigue con estrellas", señalaba Scofield al tiempo que añadía: "No hay una diferencia generacional entre los músicos de la banda y yo. Todos estamos en el funk, en una dirección que nos gusta". Como se puede ver, entre los artistas que han acompañado a John en "Bump" no aparecen saxos ni trompetas, algo curioso cuando estamos hablando de un disco de groove y de r'n'b. "Ahora no se me ocurren músicos que entraran en ese contexto. Quizás Dave Sanborn podría haber quedado bien, pero con Lovano, por ejemplo, suelo tocar otro tipo de cosas", explicaba. En el disco tampoco hay ningún órgano y la parte de los teclados queda limitada al uso de varios samplers en seis temas. "Así doy más espacio a las guitarras, que es lo que quería hacer en un disco como éste".

Scofield se ha ganado una reputación especial no solamente por el abanico tan grande en el que trabaja estilísticamente, sino también por su peculiar técnica. Comenzó a tocar la guitarra cuando tenía once años y lo que tocaba era rock'n'roll, algo lógico en un muchacho nacido en Dayton, Ohio, a primeros de los cincuenta. Sin embargo, poco después de entrar a formar parte de sus primeros grupos adolescentes, conoció a Alan Dean, un jazzman de Wilton, Connecticut, la ciudad a la que su familia se había mudado. Con Dean empezó a practicar el jazz y el género le gustó tanto que decidió ir a la renombrada Berklee School para mejorar su forma de tocar la guitarra. Curiosamente, había tantos guitarristas esperando su acceso que Scofield tuvo que ingresar como estudiante de contrabajo, instrumento con el que estuvo practicando durante seis meses antes de poder sentarse en el pupitre de Berklee. "Ultimamente ha habido una gran explosión de guitarras dentro del jazz. Muchos músicos han llegado ahí desde el rock", comentaba cuando se le pedía su opinión de la escena guitarrística actual. Scofield, como casi todos los músicos, adora a los clásicos como Jim Hall o West Montgomery, pero hace tiempo que decidió que lo suyo habría de ser diferente: "Lo que yo hago es una alternativa al sonido tradicional de esos músicos. Busco mi sonido todos los días, aunque... alguno de ellos no lo encuentro".

Hall, Georges Benson, Pat Martino, B. B. King u Otis Rush fueron los primeros guitarristas a los que estudió detenidamente, lo que le permitió ir prosperando en un estilo propio que parte, básicamente, de la improvisación. "Leer música es demasiado difícil. Prefiero improvisar y muchas veces lo hago como si estuviera cantando, poniendo en la guitarra la melodía principal". En poco tiempo trabajó con Gary Burton, Gerry Mulligan y Chet Baker, pero cuando verdaderamente pudo demostrar su capacidad fue cuando Billy Cobham le llevó a su grupo para sustituir a John Abercrombie. Cuando aquella banda se deshizo Scofield ya era un reputado guitarrista al que no le faltaba trabajo ni como músico ni como maestro. "Ahora no tengo tiempo para enseñar "--comentaba--", aunque me sigue encantado salir con músicos y hablar solamente de música".

Desde entonces ha tocado con los más reputados músicos (hasta Miles Davis contó con él en una de las formaciones de su grupo), lo que le permite tener una enorme experiencia y un saco de anécdotas para contar: "Un día Pat Metheny me habló de un bajista que era lo mejor que había visto nunca. Decía que era mejor con el bajo que cualquier otro instrumentista con cualquier otro instrumento. 'Lo malo' decía Pat 'es que él lo sabe'. El bajista era Jaco Pastorius. Cuando le conocí él estaba empezando, pero estaba totalmente maduro, tanto como compositor que como instumentista. Era realmente increíble", recordaba. Scofield ha participado recientemente en un disco homenaje a Weather Report, el grupo en el que Jaco Pastorius maravilló al mundo.

John sigue de cerca el panorama guitarrístico y se siente atraído por la técnica de Charlie Hunter, un instrumentista desarrollador de un modelo propio que le permite tocar al mismo tiempo el bajo y la guitarra. Con todo, es difícil que Scofield precise a la hora de decantarse por artistas jóvenes. "Ultimamente escucho mucha música de los años cincuenta. ¿Los noventa? Hum... bueno. Creo que se acabaron ya, ¿no? Tendría que pensar, pero, por ejemplo, me ha gustado mucho el último disco de Santana y estoy contentísimo por su éxito en los Grammy". Admite que, con el tiempo, su música se está volviendo más sencilla, algo que le sirve también para llegar a un público menos exigente. "Me estoy simplificando "--dice--". Busco cosas sencillas y profundas. Eso es algo bastante difícil de encontrar".

Escuchando los últimos trabajos de Scofield se aprecia claramente la tendencia. Atrás quedan los tiempos de los solos virtuosísticos de nunca acabar. "Si hay algo que detesto en el músico de jazz es que no pare. La música pierde alma si no la compaginas adecuadamente con los silencios. Yo no quiero que los músicos toquen conmigo ,sino que todos toquemos juntos. En muchas ocasiones veo que todo funciona mejor si solamente apoyo o punteo lo que otro músico toca. No se puede estar tocando sin parar todo el rato".

Comenta que "ahora hay tantos estilos musicales que me resulta imposible conocerlos todos. De cualquier modo, sí me parece que se está volviendo a mirar al pasado". Ubicar a Scofield en un único estilo es realmente complicado. Su sonido (casi siempre toca sin púa y sin usar las uñas) es ya tan identificable como el de los grandes maestros y, lo utilice donde lo utilice, caracteriza a su música dotándola de un sello personal. Uno de los terrenos en los que el guitarrista no ha entrado de lleno y sobre el que tiene curiosidad es la música latina, forma a la que, según él, se ha acercado en una de las composiciones de su nuevo álbum. "El tema se llama 'Chichón', y está en castellano porque creo que tiene cierto sonido latino. El título es la traducción de 'Bump', que es el nombre del álbum. Mi mujer lo buscó en el diccionario".

Otra cosa que particulariza a John Scofield es su manera de presentarse ante el público. Siempre amable y simpático, llega un momento en el que pierde el control olvidándose de que los oyentes están delante de él. "Tengo ese problema. Me meto tanto en la música que, al final, siempre termino dando la espalda al público. Procuro no hacerlo, pero... no soy demasiado consciente. Siempre quiero ver la cara del batería y, cuando me doy cuenta, resulta que ya me he vuelto a dar la vuelta".

E.P.

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