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Javier Vargas graba en directo después de mucho tiempo para decidirse Blues transatlántico Es la primera entrega de tres. "Madrid-Chicago" es el álbum en directo que recopila material y lo presenta con formas nuevas. Más adelante vendrá el desenfreno y la imagen. Es la aventura de un nuevo viaje de Javier Vargas. Si en su día hizo el Madrid-Memphis, ahora le toca cambiar de ciudad. Llevaba tiempo anunciándolo: "Me gustaría grabar un directo", decía cada vez que hablabas con él. Y no ahora, sino hace unos cuantos años. La mejora de contratación y de nivel que han terminado teniendo las giras de Vargas animaba al guitarrista a plasmar esas experiencias en un álbum en vivo. Además, la nómina de sus colaboradores, tanto nacionales como norteamericanos, crecía. Un día se encontraba tocando con Larry Graham y poco después subía al escenario que ocupaba Prince, coincidía con Santana y hacía jams con Larry McCray. ¿Cómo no reflejar esos momentos, si se pudiera, en un álbum que quede, que cierre la etapa más bluesy de Vargas para orientarse definitivamente a la fusión consistente y eminentemente latina que había cuadrado perfectamente en "Feedback"? Y entonces el directo llegó; se presentó como "Live. Madrid-Chicago", pero se parecía poco al directo de los sueños de Vargas. Ni era doble, ni tenía aquellos invitados memorables, ni presentaba esas jams extasiantes que él comentó en su día que quería plasmar. Lógicamente, todo tenía una explicación: "Sí, claro que he grabado un álbum doble, pero casi ha resultado un doble de Chicago y uno aquí, en Madrid. Me junté con tanto material que tuve que darle cuarenta mil vueltas para ver cómo lo presentaba. Al final se decidió sacar primero este 'Madrid-Chicago'; luego, probablemente por noviembre, aparecerá otro disco que titularemos 'One night in Chicago' y, como final de una trilogía, saldrá un vídeo que tendrá material que no haya aparecido en ninguno de los dos discos". Así la cosa está más clara. Esas jams de doce minutos, esas versiones diabólicas que recrudecen el blues hasta la espina dorsal y esos acelerados calentones sufridos en el Buddy Guy's Legends de Chicago no permanecerán inéditos, no se quedarán sólo en este "Madrid-Chicago" que, quiérase o no, sabe a poco. "La gente me pedía un directo y yo tenía muchas ganas de grabarlo. En ocasiones, como cuando toqué en el Festival de Montreux, me habría encantado tener una unidad móvil para grabar. Ahora me planteo que mi próximo disco en estudio tardará mucho en llegar, ya que quiero trabajar con este material a tope. El grupo sonaba bien, el repertorio estaba rodado... era el momento ideal. A cada cosa le llega su momento y el de grabar en vivo ha llegado ahora". Lo curioso, aparte de otras muchas cosas, es que, al final, el álbum ha quedado con mucha más unidad de la que se pensaba en el principio. No se ha gestado con un plantel de figuras invitadas al uso ni con un corta-y-pega de escenas guardadas en el álbum de fotos. Todo fue más sencillo: se planteó grabar, se eligió el repertorio y, en base a él, los invitados. "No se trataba de hacer una banda para una jam: eso quedó más para la parte de Chicago y aparecerá mejor en el siguiente álbum. Los invitados que aparecen en 'Madrid-Chicago' son puntuales y tratan de reforzar la idiosincrasia de los temas interpretados. Escuché a Chicuelo y creí que su guitarra cuajaría estupendamente en 'Del Sur'. Necesitaba una voz femenina para 'Illegally' y escogí a Elena Andújar. Marchena es un cantaor que venía estupendamente para 'Amapola negra'. David Montes cubría perfectamente la parte latina de 'Chill out', el bandoneonista Jorge Lema aportaría mucho matiz en 'Buenos Aires blues'... Todo surgió así", comenta Vargas. Todo muy atadito, como el viaje transatlántico que ha supuesto el álbum, grabado mitad y mitad en el antro de Chicago y en los estudios Kirios de las afueras de Madrid. "La elección de grabar en el estudio vino dada para facilitar la producción del vídeo. Montamos el escenario, invitamos al público... se trataba de conseguir el ambiente de un concierto pero con la comodidad de otra infraestructura". El otro escenario, el Buddy Guy's Legends, no se eligió, sino que apareció como por arte de magia. "Nos invitaron a tocar allí y no me lo pensé. Contratamos una unidad móvil y conseguimos a Ian Taylor para controlar. Salió una jam de lo más potente y se grabó todo. El noventa por ciento del material que se hizo allí es válido para aparecer en el disco". Los invitados a la jam fueron el inefable Larry McCray y el armonicista Sugar Blue. Se contactó con él y todos quedaron citados para ensayar antes de que comenzara el show. "Sin embargo, no apareció hasta diez minutos antes de empezar a tocar. Dio lo mismo, ya que en el escenario nos entendimos como si hubiéramos tocado juntos toda la vida". Sugar Blue no es un personaje muy conocido en España aun cuando tiene grabados varios discos a su nombre. Curiosamente, su interpretación más conocida no está en un disco suyo; él es el armonicista que toca en el "I miss you" que los Rolling Stones incluyeron en su disco "Some girls". Una cosa está clara con la aventura: lo planteado en el brillante "Feedback", esa fusión latinoguitarrística que tan buenos resultados ofreció, queda apartado de momento ante el sentimiento bluesy de Javier Vargas. Cierto es que en "Madrid-Chicago" aparecen algunos de los temas de tan fantástico disco, pero eso no es óbice para que la línea argumental de la trilogía de directos sea decididamente el blues. "Creo que he vuelto a la raíz. Me encanta estar asociado al blues y, aunque eso suponga también una asociación a una minoría, me da igual. La fusión me ha ayudado mucho para llegar a un público más amplio, pero no quería cerrar etapa sin hacer este directo. Veía que si no lo grababa ahora no lo grababa nunca", comenta Javier. Curiosamente, el guitarrista ha vuelto a utilizar su antiguo nombre de guerra, Vargas Blues Band, para firmar este disco. "No me pegaba bien poner sólo Vargas", añade. El mercado español sigue siendo reacio a este género, pero Javier, afortunadamente para él, cuenta con el apoyo de una compañía que le da cancha. El asunto tiene su curiosidad por cuanto él puede considerarse el único músico español que graba blues estando en la nómina de una multinacional. "A la gente enrollada, a la que le gusta la música, le gusta el blues. Es el principio de todo y no habría rock'n'roll si no hubiese habido blues. Puede que no se vendan muchos discos, aunque en ocasiones eso sucede, ya que nosotros, con el 'Madrid-Memphis' por ejemplo, vendimos mucho. Hay que mandar a la gente el mensaje de que si sólo van a conciertos y no compran discos los artistas no podrán vivir. Mira lo que ha pasado con Van Morrison, que le echaron de su compañía porque no vendía. Afortunadamente no creo que él haya tenido problemas para encontrar otra". Le comento a Javier que, tal vez, el público que compra los discos de blues es gente más bien adulta, personas que no se pirran por tener la última novedad y que tampoco consumen música en grandes cantidades, público que prefiere ponerse el disco en su casa con una buena copa servida y un sillón donde escuchar cómodamente. "No me lo creo "--ataja--". Si te pones un disco de Muddy Waters con tu batín y tus zapatillas puedes terminar comiéndote el puro. El blues es la madre del cordero, no una música que se pueda escuchar tranquilito en zapatillas. Y tampoco estoy de acuerdo con que sólo compren blues los adultos. Ahí están las remezclas que hace Moby, por ejemplo, sobre piezas de blues. Lo de las ventas depende mucho de la inversión que la compañía discográfica realice sobre los discos y aquí no se invierte demasiado en este estilo. Es algo similar a lo que pasó con Santana: dejaron de invertir en él y dejó de vender. Ha cambiado de compañía, le han dado el empuje que necesitaba y mira a lo que ha llegado. El público del blues es, principalmente, como el público de Santana: va a ver la guitarra". Igual, le digo, no es lo mismo el público norteamericano que el español. "Para mí el público es igual allí o aquí. Es gente que se enrolla y que disfruta. En los sitios que he actuado sólo he visto a un público diferente: el italiano. Toqué allí y vi que todo eran parejas que iban de la mano, chica con chico y chico con chica. Me llamó tanto la atención que cogí el micrófono y les dije 'soltadlas; ya saben caminar solas'. A mí no me conocen en Estados Unidos como se me conoce aquí, pero, con todo, la gente reacciona bien. Van a verme sabiendo poco de mí y me escuchan antes de opinar". En una ocasión leí que en España el blues podía correr la misma suerte que corrió el reggae: todo estaba tan orientado a una figura que, cuando desapareció, el público no se preocupó por el resto. Aquí sigue siendo Bob Marley, aun muerto, el único artista de reggae que consigue unas cifras de ventas interesantes, caso paralelo al de B. B. King en el caso del blues. "Yo piense que son situaciones diferentes. Marley era, como Jim Morrison o Jimi Hendrix, una revolución musical y, en su caso, hasta política. Era un mito. B. B. King es el embajador del blues, pero musicalmente no es tan fundamental. Yo hubiera tenido miedo cuando murió Stevie Ray Vaughn, pero no si desapareciese ahora B. B. King". Javier tiene, según cuenta, preparado material de sobra para realizar otro disco en estudio, pero dicho proyecto tendrá que esperar. "Ahora compongo cosas latinas, temas algo sixties... Tendrías que oírlo para hacerte una idea de lo que es en realidad. Cojo de todo con tal que me enrolle y, como tengo tanto tiempo hasta el momento de volver a grabar, lo guardaré todo para ver cómo aguantan las canciones cuando las vuelva a escuchar antes de entrar en el estudio. Soy perfeccionista por naturaleza y siempre quiero hace lo mejor. Cada día cojo más experiencia y más capacidad para sacar lo mejor de mí". Mientras llega ese momento, Vargas no dejará de realizar colaboraciones y proyectos paralelos. "Había visto a Cristina Pato en la tele "--dice--". Llevaba el pelo verde y parecía divertida. Cuando me propusieron hacer una colaboración con ella me pareció interesante, algo diferente, por lo que decidimos grabar 'Celtic blues', un tema mío, en su próximo disco. La chica tiene talento". Se declara abierto a estudiar cualquier colaboración que le propongan y habla de un proyecto en trío que supondría un tributo al rock argentino. "No lo editaría con mi nombre, sino que yo sería simplemente uno de los músicos. Yo viví en Argentina y hay muchas canciones que han tenido una gran influencia sobre mí. He elegido doce para versionearlas, pero eso es una cosa que aún no está acabada y que no sé el tiempo que me llevará". Del mismo modo, habla de producir un disco a Marchena, aunque "lo malo de estas cosas es que todo lleva curro y tiempo, algo que no me sobra". De momento, lo más inmediato es la cesión de una versión del "Born to be wild" (remezclada sobre lo aparecido en "Madrid-Chicago") para la película "Año mariano". El caso, como se comprueba, es no parar, seguir trabajando procurando hacer siempre lo que le guste, algo fundamental para continuar en esto. "Soy un corredor de fondo y gano consistencia con los conciertos, en la carretera. Nunca me han intentado vender como la última supernovedad y noto que, según se me acepta más, sueno más. Yo siempre desconfío de lo que se me vende exageradamente y espero que nunca pase eso conmigo", dice, aunque no descarta realizar su labor promocional de cara a facilitar que la gente sepa de qué va su último disco: "Es otra cosa diferente a lo que haya hecho: el sonido del directo, las reinterpretaciones de material antiguo, otro cantante, improvisación... La producción también aporta mucho calor y ha tenido un soporte alucinante. Creo que es un documento de lujo. Verdadera candela". No se presentará en vivo hasta el mes de septiembre, cuando comenzará una gira española. Hasta entonces participará en festivales en Europa y girará por Estados Unidos. A ello colabora el cambio de oficina que ha realizado últimamente obligado por un deseo de cambio y superación que habrá que valorar en el futuro. De momento no se olvida de su amigo Jeff Espinoza, ocupado actualmente con la grabación del segundo disco de Red House ("no descarto hacer cosas con él en el futuro y me gusta mucho lo que hace con Simón"), ni se cierra en banda a escuchar música más contemporánea. "Prodigy, Moby, Massive Attack... Oigo mucha gente de la que no sé ni el nombre. Igual es siempre el mismo con distinto nombre. Creo que con las máquinas se puede ser original, aunque no creo que nada pueda sustituir al esfuerzo de un músico cuando pone su alma tocando. Hay veces que pienso que lo único que traen las máquinas a la música es la desaparición de puestos de trabajo, como en todo". Lo siguiente, en noviembre. E.P. Vargas Blues Band. "Madrid-Chicago". Dro
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