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El rock&roll vuelve a ser divertido gracias a los asturianos Babylon Chat Como animal caliente... Tienen el récord de conciertos suspendidos en España. Su cantante luce una cicatriz en la parte izquierda del pecho después de haberse acuchillado en una de sus actuaciones. Les gusta hacer sexo con todo lo que se mueva y tienen uno de los mejores directos que se puede ver en este país. No es que estén locos, es que son de quienes todavía creen en aquello de "sexo, drogas y rock&roll". "Dedicamos esta canción al hijo de Aznar...¡para que aprenda a follar!". Fue uno de los cariñosos comentarios que Igor Pascual, cantante y guitarrista de Babylon Chat, lanzó en su último concierto en Madrid. Antes de ello el grupo había desgranado buena parte de "Hotel adicción", su segundo y, hasta ahora, último álbum, y se habían comportado sobre el escenario como verdaderos animales. Lo de "animales" no es una figura literaria. Si en algo se distinguen los hombres del resto de los mortales que pueblan la tierra es en las formas, la educación... Babylon Chat no tienen ni lo uno ni lo otro. Sólo entienden de los instintos más básicos, de disfrutar la vida en cada uno de los minutos que esta tiene. "En Oviedo todo el mundo que está metido en la música se conoce y cuando alguien está montando algo enseguida encuentra a la persona que le viene bien para un grupo de tal o cual cosa. A nosotros, sin embargo, no nos llamaba nadie; no encajábamos en ningún sitio, por lo que terminamos formando nuestra propia banda. Teníamos ganas de dar una patada en el culo a toda la escena asturiana que existía entonces, ya que era aburridísima y no hacía más que joder el rock&roll. Mucha gente que iba por primera vez a un concierto y veía a uno de esos grupos con los que se te caía el alma a los pies pensaba que todos los conciertos eran así y no volvían". No es extraño que ninguno de los cuatro miembros de Babylon Chat descuadrara cualquier proyecto de grupo de la movida indie. Igor, Gabriel Cuesta (batería), Ricardo Saavedra (bajo) y Ricardo Nistal (guitarra) poco tenían que ver con los sonidos de power pop o con la movida noise. Pasaban de cantar en inglés y odiaban a los músicos que subían al escenario con la misma ropa con la que iban al instituto. Preferían a los New York Dolls antes que a Sonic Youth y eran capaces de cambiar de novia si la nueva tenía un disco inédito de Hanoi Rocks y la anterior era de las que se pirraba por P. J. Harvey. Lo suyo era rock'n'roll. "En Asturias no había ninguna banda que hiciera esto y muchos estaban hasta las narices de lo que había salido en los noventa. Cuando aparecimos hubo reacciones de todo tipo: unos se volvieron locos y otros nos preguntaban que de qué íbamos, que esto no era Los Angeles". ¿Que por qué les decían eso? Echa una mirada a las fotos y puede que lo entiendas. ¿Qué tenía que ver un tío con rimel y carmín envuelto en una camisa de leopardo con la actitud simplista del Xixón sound? ¿Qué hacían en el reino de Paco Loco unos tíos que sudaban como posesos en cada uno de sus conciertos? "La gente joven es ahora más conservadora que sus padres. Todos los grupos querían grabar un disco, enseñárselo a sus padres y salir en el Rock de Lux. A nosotros nos gustaba la época en la que quien tenía una banda de rock luchaba contra todo, esa época en la que ver un concierto de Iggy Pop, Elvis o los Doors era lo más cool. Eso se fue perdiendo durante los noventa, pero nosotros pensamos que, si no pones la vida en ello, un grupo de rock'n'roll no es nada". Lo primero que te viene a la cabeza es el tópico: "otro grupo de imitadores de los glamies de antaño". Puede ser. Pero eso no quita para que impacten en directo más que casi todos sus compañeros de generación, para que sean lo más desvergonzado que te hayas echado a la cara o para que exhalen un aliento sexual cada vez que abren la boca. Al fin y al cabo, como decía Chrissie Hynde, eso de "sexo, drogas y rock&roll" ya lo hacen casi hasta los directores de banco. "También es rock'n'roll leer libros o ir al cine. Lo que ocurre es que las cosas hay que hacerlas porque se sientan y no porque estén de moda. De lo que se trata es de vivir, de vivir con intensidad. Eso es lo que se perdió en los noventa. Esas bandas que dejaban de tocar cuando tenían exámenes...". Un álbum en el que la banda parecía un grupo de rameras y en el que las letras tenían influencias de Wilde, Shelley o Lord Byron llegaba después de su debut discográfico, un single aparecido en mayo del 96. El CD se llamaba "Sex shop". "En aquella época aún estábamos buscando nuestro sonido y puede que sonáramos más popies de lo que somos ahora. Ya aparecían cosas que nos identificaban, pero no podemos decir ahora que aquel disco refleje lo que hacemos". Lo que les hizo asentarse y ganar personalidad fue lo mismo que a cualquier grupo de rock: la carretera. Las bandas se curten cuando prueban audiencias, cuando cambian de local y de público. A mediados de los noventa muchos grupos estaban como locos porque tocaban en su ciudad, ante sus amigos, una vez cada dos meses. Conseguían juntar a trescientas personas y lo consideraban un éxito, pero casi siempre eran amigos que tarde o temprano se aburrían de ver siempre lo mismo. Babylon Chat tomó el camino contrario: cogió una furgoneta y buscó bolos allá donde existiera una tarima. Y con eso les llegó el escándalo. Conciertos suspendidos porque su imagen no era entendida (¿cómo iba a serlo?) por cabezas mandantes, público escandalizado cuando le animan a practicar el sexo con su hermano menor, gente ofendida al ver morrearse en escena a los componentes del grupo, adultos anonadados al ver dos guitarras que se comían la una a la otra... "No pretendemos causar indiferencia. Cuando alguien nos ve, o nos ama o nos odia. ¡Claro que nos han llamado maricones muchas veces! Pero las hijas de quienes nos lo decían venían luego a preguntarnos al camerino lo que las íbamos a hacer esa noche". La experiencia del contacto directo con el público y tener que tocar siempre tus propias canciones es lo que va generando un estilo, algo identificable que vaya dejando de lado las referencias obvias que le vienen a la cabeza a cualquiera que vea por primera vez a Babylon Chat. "Antes éramos más ingenuos, pero cuando has tenido vivencias es cuando puedes hacer letras que lleguen a la gente. A ninguno de nosotros nos molesta que, por nuestras pintas, la gente diga que somos como New York Dolls o como Hanoi Rocks. Es lo mejor que nos pueden decir ,ya que son bandas estupendas y, de alguna manera, somos una banda que tiene un punto de homenaje a aquéllas. Nos jodería que nos dijeran que nos parecemos a Martirio, pero... ¿a T. Rex? Encantados". Los buenos momentos llegaron cuando les apadrinó Aurora Beltrán, de Tahures Zurdos, en el programa televisivo "Compact Dyck", cuando tocaron con Eric Singer versiones de los Kiss o cuando vieron en directo a D-Generation. Lo malo era menos importante, pero también impactaba: perdieron a su guitarrista y se quedaron sin compañía. "Fue un momento duro y Ricardo nos comentó que él no iba a poder estar al cien por cien. No le apetecía pasar estos momentos duros y decidió dejarlo, por lo que probamos a ser un trío durante un tiempo hasta que apareció Héctor (Tuya). Es estupendo: siempre está en erección y besa como nadie". Encontraron discográfica del modo más natural. Después de abrir un par de conciertos para Ilegales los responsables de su compañía se fijaron en ellos, recibieron la maqueta con los nuevos temas y no lo dudaron. O tal vez sí. Lo malo de un grupo glamy es que la crítica siempre va a tener en mente a las leyendas del género. Es difícil explicar al personal que no todos los grupos que surgen alrededor del glam son meras copias de Bowie o Marc Bolan. "Somos una banda de rock'n'roll, pero con decir eso no sabes si estás al lado de Extremoduro o de Pretenders. El glam es una estética que limita y que orienta y las etiquetas, aunque joden, están hechas para orientar a quien no te conoce. Definirnos es fácil: nos interesa lo provocador. Y eso... está en el glam. También adoramos a gente de los cincuenta y disfrutamos con mucha música, pero lo que queremos hacer es esto y esa etiqueta es la que mejor nos puede presentar". Así nació "Hotel adicción", el segundo y extraordinario álbum del grupo. Al mismo tiempo, la formación cumplía su deseo de tener su compañía discográfica en Madrid, ya que "es importante. Los mejores grupos que hay ahora en España son de la periferia, pero los medios están en Madrid. Cuando llegamos aquí la primera vez veníamos acojonados, ya que no sabíamos cómo nos iban a recibir ni el nivel que tenían las bandas madrileñas. Cuando vimos lo que había nos convencimos de que somos la mejor banda y la más provocativa de las que te puedes encontrar actualmente". La crítica fue unánime y, a decir verdad, no he encontrado aún a ninguna persona que haya visto a Babylon Chat en directo y no se haya hecho fan de ellos. En cuanto a la provocación... no hay más que hablar. Puedes buscarte el grupo más radical de los radicales, cantar sus canciones en la Puerta del Sol con un megáfono y darte cuenta de que su mensaje es prácticamente asumido por todo el mundo. Sin embargo, dudo mucho de que seas capaz de hacer lo mismo con las canciones de los Chat. Hay que ser verdaderamente salvaje para hacerlo. Si haces la prueba en el salón de tu casa delante de tus padres probablemente pierdas mucho del respeto que te pueden tener. Les ofenderá tanto como ofendió en su día Elvis con su movimiento de caderas, Burning cuando hablaba de violaciones y atracos u Ozzy Osbourne cuando se comía un canario vivo. Con letras bestiales y con un discurso animal es difícil sonar en las emisoras, aunque "Hotel adicción" tiene canciones que pueden flotar en las ondas sin escandalizar a gente más o menos abierta. "¡Claro que queremos sonar en la radio y vender discos! Para comprar cocaína de buena calidad y romper los televisores de los hoteles hace falta tener pasta. Eso no quiere decir que vayamos a hacer concesiones para salir aquí o allá, ya que quien está equivocada en esto es la radio, no nosotros. Ponen canciones de amor cuando lo que quieren los adolescentes es follar". ¿Y la tele? "No nos importaría tocar hasta en el programa de María Teresa Campos. Primero tocaríamos y, después, le entraríamos a la presentadora ¿Tú crees que le gustaría hacer sexo anal con los cuatro?" Hay otra cosa que les identifica. Son provocadores, pero... con clase. "Lo de las pastillas no es asociable al rock, el porro es hippioso y la cultura del caballo es de quienes van en chándal. A nosotros nos gusta la liturgia de la cocaína: el espejo, el billete de cinco mil, el efecto que causa... Con el LSD ves a Dios, pero con la coca tú eres Dios". La clase, el glamour, también se evidencia en la vestimenta. Colores chillones, boas, cuero ajustado hasta que te duele la entrepierna, rimel, carmín, uñas pintadas de negro. "Nuestra ambigüedad sexual no es una foto. Hemos experimentado bastante y sabemos de lo que hablamos", comentan. De lo que hay actualmente en el panorama musical les gusta el rock escandinavo, pero no el heavy de espadas y caballos blancos, sino los grupos de actitud, como Hellocopters, Gluecifer o Backyard Babies. "Son grupos que cuidan el espectáculo, que tienen cultura musical y que tocan muy bien... Sí, nos parecemos. Tenemos las mismas influencias y nos podremos llevar con ellos un par de años. No es raro que estemos en el mismo lío, ya que somos parte de la ola de recuperación del rock'n'roll. En el 77 fue el punk, en el 87 los grupos de Los Angeles y, a finales de los noventa, las bandas suecas. Cada cierto tiempo hay un período de renovación". Sobre el grunge opinan que "tuvo bandas interesantes, pero los peores fans de la historia; eran gente bien jugando a vestirse como cerdos. Con el heavy era lo contrario: los grupos no nos dicen nada, pero tienen un público que es el más fiel del mundo y que mantendrá a sus grupos digan lo que digan los medios. Son gente que flipa en los conciertos y que adora la música esté o no esté de moda". Por supuesto, las tendencias techno o el pop no son cosas que les llamen la atención lo más mínimo: "no tienen ninguna liturgia", apostillan. Babylon Chat son reivindicadores de la tradición más básica del rock'n'roll, entienden esta música como surgida de una actitud teenager y no les agrada ver cómo su género de música se intelectualiza. "El tío que tiene cuatro mil discos en su casa y que se sabe los títulos de todos los piratas de los Ramones es un intransigente. Lo que tiene que hacer es ir al concierto y disfrutar, no estar analizando si han cambiado una nota o si el guitarra ha tocado mejor o peor. Esto se hizo para que nos lo pasáramos bien". Les pido que personifiquen su opinión sobre la escena actual hablando del panorama rockero español. "¿Extremoduro? No es que nos guste, pero pensamos que el Robe es una persona honesta. Otra cosa es que sus fans sean tan lamentables como los de Sting, Phil Collins o Dire Straits: no ven más allá. Lo de Dover es otra cosa: la hermana mayor es interesante y nos gustaría hacerla algo. Les admiramos mucho por lo que han alcanzado y por cómo lo han hecho, metiendo guitarrazos en los 40 Principales. Puede que hayan influido en gente que nunca se habría aproximado al rock si no fuera por ellos. ¿Medina Azahara? Nos parecen ideales; están con nuestra compañía y, probablemente, gracias a ellos podemos grabar. Llevan sus abrigos con gran estilo". No es que tengan una actitud de crítica para todo, sino que todo lo ven con una actitud propia de los veinte años. Probablemente sea éste su mayor encanto. Se estaba haciendo desagradable la escena española con tanta gente que se preocupa más por estudiar una oposición que por ligar con chicas, más por los resultados de un equipo de fútbol que por formar parte de una pandilla... Babylon Chat son el antídoto perfecto para todo ello. Divierten, tienen canciones capaces de sorprenderte en cualquier momento y en directo son una verdadera ametralladora. Lo único malo que tienen es que nunca caerán bien a los padres de sus fans. "Pueden preferir para su hija un estudiante de derecho, alguien que le asegure que la mantendrá como a una reina, pero en el fondo saben que, cuando su yerno se vaya a trabajar, su hija vendrá a buscarnos para que la demos lo que de verdad necesita. Si el padre pusiese menos problemas ahora habríamos ganado tiempo". E.P.
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