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Deftones

Plaza de Toros de Móstoles. 6 de septiembre

De momento, poco se sabe de la próxima edición de Festimad. Sus organizadores, no obstante, han comunicado ya la fecha en la que piensan celebrar el evento (mediados de mayo) y han dado el pistoletazo de salida con un concierto que, para matar dos pájaros de un tiro, también formaba parte del programa de las fiestas de Móstoles, la ciudad que volverá a albergar el festival el año que viene.

La fiesta-concierto contó con la presencia en escena de Dut (que subieron al cartel aupados por la suspensión de Rip KC), B-Violet, Sôber y los Deftones como plato fuerte de la noche. El recinto elegido para dar la bienvenida a Festimad 2001 fue la Plaza de Toros Municipal, la cual, aunque lucía esplendorosa con su enorme escenario, no dejaba de producir una enorme cantidad de polvo causado por el suelo arenoso y el tiempo veraniego en el que aún nos encontrábamos.

Dut y B-Violet ofrecieron sus conciertos mientras una amplia cantidad de gente aún se preparaba fuera del recinto. Dentro, por esos motivos que nunca se entienden muy bien, no se podía beber más alcohol que cerveza y vino, por lo que, quien más quien menos, prefería agotar solidariamente sus viandas etílicas antes de entrar en el coso y eso, como es lógico, lleva su tiempo cuando el alimento está servido en minis o botellas de dos litros.

Sôber ya gozó de una asistencia considerable y chocaba comprobar que la gente se movía con una comodidad pasmosa cuando se había colgado el cartel de "agotadas las localidades" algunos días antes de la celebración del concierto. La explicación vino dada por motivos de seguridad que, probablemente, todo el mundo agradece: si bien es cierto que la Plaza de Toros puede albergar una entrada mucho mayor lo cierto es que las salidas de evacuación aconsejaban no superar el aforo de las cinco mil personas. De ese modo todo era mucho más cómodo y, en el caso de que hubiera surgido algo que obligara a abandonar el recinto, el hecho se habría realizado con bastante holgura.

A todo esto, Sôber, con todos sus miembros enfundados en ropa negra y con luces oscuras propias del ambiente de su música, fueron desgranando su material consiguiendo, en ocasiones, que el público se sintiera ya preparado para los platos mayores. Su oferta, con sonidos adustos y momentos de dureza, cuajaba bien como anticipo de lo que traerían a continuación Deftones.

Los californianos aparecieron en escena a eso de las once de la noche. Una música tranquila y melódica sonaba mientras los miembros de la banda iban cogiendo sitio y terminaba al tiempo que Chino Moreno, el vocalista, se subía a dos podiums colocados delante de los monitores y empezaba su particular comunicación con el público. Deftones necesitó tres o cuatro temas para que quien no estaba en las primeras filas empezara a contactar con ellos. Primero llegaron tres recuerdos a "Around the fur" ("Be quiet & drive", "Around the fur" y "My own summer") y la bajada de Chino al foso a fin de cantarle a la gente delante de su cara. Luego, ya con el pulso cogido, los norteamericanos dieron un repaso más abierto al resto de sus discos tocando algo de su reciente "White pony" ("Change", "Digital bath", "Korea") y dando amplia cancha a "Adrenaline" ("Root", "Nosebleed", "Seven words"...)

Las piezas de Deftones iban desenvolviéndose en un ambiente tenso que no evidenciaba muchas diferencias entre la parte rítmica de sus diferentes temas. Mientras Chino alternaba la languidez de sus melodías con gritos prolongados por el efecto del eco, el resto de sus compañeros colocaban un muro sonoro que, por obsesivo, terminaba taladrándote la cabeza. Duros y consistentes, los californianos terminaron por arrancar saltos de la gente cuando su vocalista callaba y dejaba como todo frente del asunto la locomotora humana que suponían sus instrumentistas. Estos, embebidos en sus evoluciones, no paraban de dar vueltas a sus formas sonoras dejando que fuera el volumen el que fuera ganando metros de cara al público.

Con una puesta en escena bastante sencilla, Deftones terminó por hacerse con el personal cuando aún quedaban en su set list un buen montón de temas. Habían creado el ambiente necesario, golpeado los oídos del oyente y cogido al personal en una bolsa metálica que reflejaba bastante fielmente lo que estos chicos han dejado ya claro en sus álbumes.

Era lo que el público iba buscando y lo que, de momento, Deftones pueden ofrecer.

E.P.

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