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La cinta del Canci. Junio de 1999 Merecido tributo a la sala Canciller La sala madrileña Canciller puede ya "descansar" en paz después del merecido tributo rendido a éste, uno de los locales de rock más conocidos no sólo en Madrid, sino también en el resto de la piel de toro e, incluso, fuera de ella. La compañía RCA acaba de editar un CD con dieciséis temas --"La cinta del Canci"-- de los grupos de rock nacional más emblemáticos que han pasado por el famoso local de la calle Alcalde López Casero y que, en palabras de Juan Antonio Rodríguez, quien fuera propietario del local, sirve "de agradecimiento a la sala por lo que ha significado y representado para la juventud, la música y, en definitiva, la cultura a lo largo de sus catorce años de existencia". Juan Antonio explicó que la iniciativa partió de la propia compañía, que se puso en contacto con él a través de un interlocutor. "Quiero agradecer la idea de RCA, ya que estamos abiertos a cualquier iniciativa que sirva para recordar lo mucho que significó la sala para el panorama musical español", comenta Juan Antonio, quien reconoce que no ha participado en la selección de temas que incluye el disco. Estos pertenecen, entre otros, a bandas como Boikot, Reincidentes, Los Enemigos, Extremoduro, Ska-P, Porretas, Leño, Siniestro Total, Los Suaves, Sociedad Alkoholika, Rosendo o Tahures Zurdos. "Ha sido la compañía quien ha elegido a los grupos y, aunque hay posibilidad de editar una segunda parte de este homenaje, yo hubiera metido otras bandas, sin quitar a las que están, como Barón Rojo, Ñu, Obús Está claro que el CD es más comercial que otra cosa, pero esto no desmerece la finalidad de la iniciativa". Según Juan Antonio, "las bandas participantes no han puesto ninguna pega para salir en el disco. Están encantadas de rendir un homenaje a una sala que les vio nacer y triunfar. Incluso en algunos casos, como el de Boikot, fueron ellos quienes se ofrecieron a participar al conocer la idea de RCA". Juan Antonio recuerda los principios de su andadura al frente de locales de música rock y heavy allá por finales de los años 70, cuando la dictadura franquista daba sus últimos zarpazos y se despertaba la esperanza ante la tan cacareada transición democrática. "Nos embarcamos en la historia para potenciar el rock como una alternativa, para la gente que no tenía cabida en otras salas y que tampoco encontraban los discos de sus bandas preferidas, como Deep Purple o Rainbow. Los grupos, a pesar de tener, hace veinte o veintidós años, seguidores en España, no venían a actuar porque eran rechazados por organismos oficiales y por medios de comunicación. Nosotros conseguíamos los discos importados a través de Discos Melocotón". Ante este desolador panorama, Juan Antonio montó la sala Barrabás en Vicálvaro, verdadero germen de Canciller. "Tuvo mucha acogida, pero también muchos problemas con las autoridades y la represión, ya que nosotros dimos acogida a jóvenes marginados y rechazados por la sociedad por sus gustos o sus pintas". Una vez que Barrabás se quedó pequeño --allí actuaron grupos como Leño, Barón Rojo o Medina Azahara--, Juan Antonio alquiló Canciller en 1980. "Recuerdo que el primer concierto fue el de Bella Bestia, que fue subvencionado por la Junta Municipal de Ciudad Lineal, en aquella época regida por el PSOE". A partir de ese momento, la sala despegó y empezó a traer a grupos extranjeros, como Deep Purple, Iron Maiden, Ramones, Marillion y así hasta un sinfín. "Muchos de ellos elegían la Canci para iniciar su gira europea", recuerda Juan Antonio. Pero con el éxito llegaron también los problemas. "Las protestas vecinales y de una iglesia cercana fueron el principio de un acoso prepotente e injusto por parte del Concejal de la Junta Municipal de Ciudad Lineal Jorge Barbadillo (del PP) quien se empeñó a cerrar la sala y no paró hasta conseguirlo. Este concejal no aceptó ninguna sugerencia ni valoró lo que Canciller representaba. Su prepotencia pudo más que nosotros. Luchamos en los tribunales con nuestro propio dinero, en clara desventaja frente a la Junta". Tras dos años de juicio, el caso llegó al Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que dio la razón a los responsables de la sala. "La reacción del Concejal fue la de levantar un muro justo delante de la puerta. Empezamos de nuevo la lucha en los tribunales para tirar el muro, lo que conseguimos, y volvimos abrir Canciller en abril de 1995. La sorpresa llegó cuando al mes y medio el Concejal cerró de nuevo la sala. Para abrirla teníamos que iniciar de nuevo todos los trámites. Llegados a este punto, decidimos tirar la toalla y abandonar la lucha", comenta Juan Antonio, quien añade que "todo esto ha sido como una película, una pesadilla y, sobre todo, un gran palo moral. Cuando me muera me moriré con Canciller", matiza. La rocambolesca aventura de la sala es, si cabe, más increíble al saber el motivo del cierre: la falta de seguridad. Esto es así ya que, según el dueño, "Protección Civil, que en estos temas tiene más autoridad que el Ayuntamiento, realizó un informe en donde certificó que la sala tenía todas las garantías y medidas de seguridad necesarias". "En definitiva, todo tuvo una motivación política y es necesario que la gente lo sepa, conozca esta grave injusticia", destaca Juan Antonio, para quien "la contribución de Canciller a la juventud y a la música española no tiene precio. De allí salieron grupos que no eran nada, como Ska-P o Def con Dos. Actuar allí les infundía respeto por no estar a la altura de la sala", dice su propietario. Según él, "entrar en el Canciller era entrar en el cielo. Los grupos están indignados y todos ellos me mostraron su apoyo". Juan Antonio recuerda con especial emoción el paso por Canciller de grupos como Rory Gallagher, Marillion, Deff Leppard o Manowar. Así mismo, un concierto que también recuerda con especial afecto fue el de El Molina (Ñu), que dio pie a crear un sello propio, de nombre Barrabás, en el que sacaron algunos trabajos gente como Boikot, Porretas o Leize. Juan Antonio regentó posteriormente el Canciller II, en San Blas, y actualmente lleva el bar Studio Rock, en Argüelles, al tiempo que monta algunos conciertos en esta capital y no descarta en un futuro montar de nuevo una sala al estilo de Canciller. "Canciller era un espacio de desahogo y libertad para los jóvenes que iban allí a escuchar su música y estar con su gente", comenta Juan Antonio, quien insistió de nuevo en la aportación de la sala al panorama musical español, "algo que todavía no es reconocido por todo el mundo, pero iniciativas como la de RCA sirve para empezar a hacer justicia". Varios. "La cinta del Canci". RCA
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