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Tres saxos históricos. Enero del 99 Nuevos lanzamientos en "Ultimate" Ya hemos comentado en alguna ocasión la gran idea del sello Verve al crear la serie "Ultimate". Dentro de la misma, músicos aún en activo eligen el repertorio de una serie de álbumes recopilatorios dedicados a los clásicos del jazz. El mes pasado dábamos noticia del lanzamiento de los discos dedicados al pianista Bill Evans y al trompetista Dizzy Gillespie, dos genios donde los haya. Ahora nos detendremos en una tríada encantadora dedicada a algunos de los mejores saxofonistas que ha tenido el género a lo largo de los años. Estamos hablando de Coleman Hawkins, Stan Getz y Ben Webster. Entre los tres, Hawkins es sin duda el músico más reseñable, tanto por su capacidad como por su evidente influencia en músicos posteriores. Este hombre, que falleció en 1969, cursó estudios clásicos desde muy pequeño y ello le permitió, al mismo tiempo que adoptar una técnica impecable, ir adaptándose a las tendencias más vanguardistas según iban llegando éstas al mundo de la música. Cuando debutó en la orquesta de su colegio, a los once años, ya era capaz de dominar con soltura el piano y el violonchelo. Por aquel tiempo solamente llevaba dos años tocando el saxo tenor. Hawkins se movía entonces en un jazz clásico, tremendamente influenciado por las corrientes de Nueva Orleans y las formas dixie. Así seguiría hasta que coincidió con Louis Armstrong, otro visionario como él que intuyó que el jazz no podía quedarse limitado a lo que genios como ellos pudieran hacer dentro de orquestas de baile. Junto a él, el saxofonista descubrirá las enormes posibilidades de la improvisación, el lirismo que puede existir en formaciones pequeñas y el gran goce que supone tocar sin las ataduras de una orquesta. Viajó a Europa y, al volver a Estados Unidos, encabezó sus propias formaciones con un talante nato de líder. Ello no supuso que abandonara los pequeños combos, ya que a partir de los años cuarenta entró en continuo contacto con los músicos jóvenes, a los que enseñaba y de los que aprendía. A mediados de los cuarenta Hawkins era ya un músico de lo más influyente en el panorama jazzístico y sus conocimientos musicales le permitieron entrar en el bebop no sólo con facilidad, sino con gusto y disfrute. Su estilo y formas se ven reflejadas en numerosos saxofonistas que le han considerado el más grande, aunque esta apreciación, lógicamente, es personal de cada uno. Entre sus más grandes seguidores se encuentra Sonny Rollins, autor de la selección que ocupa el álbum que ha sido lanzado en la serie "Ultimate". Rollins, otro auténtico revolucionario del instrumento, tocó con Hawkins en 1963, aunque se quedó prendado de él cuando escuchó su "Body and soul" de 1939, uno de los discos más vendidos de la historia del jazz y una verdadera obra maestra. Webster y Getz Webster es otro de los músicos a los que Hawkins influyó poderosamente. Sus carreras tienen tantos paralelismos que es difícil considerarlo casualidad. Como Hawkins, Webster también estudio piano, aunque prefirió el violín al violonchelo. Como él, pasó por la orquesta de Fletcher Henderson y, del mismo modo, tocó con Duke Ellington en la década de los cuarenta. Fue allí, precisamente, cuando Webster comenzó a subir escalones entre las preferencias del público, por lo que, también como Hawkins, no tardó en participar en las numerosas giras del Jazz at the Philarmonic. Todo ello no es óbice para que Webster creara y diera forma a su particular estilo, convirtiéndose él también en uno de los saxofonistas tenores más trascendentales del mundo del jazz. Murió en 1973, pero su música sigue tan vigente como entonces. Una de las particularidades de Ben Webster es la dificultad que existe para encuadrarle en un estilo en concreto. Su técnica, tremendamente pulida, y sus adaptaciones dan a cada una de sus interpretaciones un toque atemporal que le permitía hacer suya cualquier partitura. Sus baladas, sobre todo, demuestran el enorme feeling que Webster tenía cada vez que agarraba su saxo mientras que las piezas más movidas podían convertirse en verdaderos incendios gracias a su fogosidad. Webster terminó su carrera en Europa después de establecerse en Copenhague en 1965 y trasladarse posteriormente a Amsterdam, ciudad en la que moriría. Lo curioso del álbum de "Ultimate" dedicado a Webster es que el recopilador de su obra hay sido James Carter, un músico con no demasiada trayectoria, lo que destaca entre la nómina de artistas encargados por Verve para este proyecto. Por citar a algunos de sus compañeros podríamos recordar que Nicholas Payton, Herbie Hancock, Roy Hargrove, George Benson, Chick Corea, Dee Dee Bridgewater, Wayne Shorter o Abbey Lincoln han realizado recopilaciones para "Ultimate". Sin duda, la participación de Carter en la banda sonora de "Kansas City" le ha acercado más al sello Verve después de haber publicado tres referencias en Atlantic. Otro de los recopiladores de lustre de "Ultimate" es Joe Henderson, quien se ha ocupado de la selección del último álbum que nos ocupa, el dedicado a Stan Getz. Este hombre se pasó toda su vida demostrando ser un todoterreno. Despuntó en las formas del bebop, con "Early autumn" se convirtió en uno de los líderes de la estética cool, fue una de las cabezas más visibles del movimiento de la west coast y lanzó al mundo la bossa nova brasileña. Nunca se le consideró el mejor, pero siempre estuvo, sin ninguna duda, entre los mejores hasta que falleció en 1991. Sus pasos por Europa y sus coqueteos con la música latina le ayudaron para fortalecer y definir un estilo que casi siempre estuvo oculto entre sus más grandes éxitos: piezas lentas y populares que ayudaron a que el público mayoritario creyese que Getz era un saxofonista blando. Su historia, sin embargo, con abundantes partes escabrosas y con un sentido de lo más bohemio dentro de su vida, estuvo muy lejos de las formas almibaradas que dieron a Getz su mayor proyección comercial. En el material seleccionado por Henderson se le puede apreciar en numerosas facetas, si bien Getz es de esos músicos que difícilmente se disfruta en su máxima intensidad con un único disco. Su eclecticismo fue tal que su obra ha sido recogida en abundantes cajas recopilatorias sin que ninguna tenga mucho que ver con la otra. Aparte de las obras citadas, "Ultimate" cuenta con interesantísimas recopilaciones de Clifford Brown, Ella Fitzgerald, Billie Holiday, Wes Montgomery, Oscar Peterson, Bud Powell, Nina Simone, Sarah Vaughan, Dinah Washington y Lester Young, aunque la serie no se da por terminada. E.P. Ben Webster. "Ultimate". Verve 557537 Coleman Hawkins. "Ultimate". Verve 557538 Stan Getz. "Ultimate". Verve 557532
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