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Sugar Ray firma su tercera entrega con un disco de pop. Marzo del 99 ¡Se acabó el metal! Si los veías como una renovación para la música metálica ya puedes ir quitándote la idea de la cabeza. "14:59", el último trabajo de los californianos, está plagadito de pop, de melodía y de canciones asequibles. Se suele decir que, en el rock, la mayoría de los grupos empiezan por las tendencias más extremas porque lo más importante para ellos es expresar juventud, oposición, rebeldía sustantivos todos que suelen identificar a la mayoría de las personas que, inquietas, tienen ganas de poner de manifiesto algo que se salga de la norma. También se suele decir que quienes empiezan así y se mantienen terminan hartándose muy pronto de ello, empiezan a abrir sus orejas a otros tipos de música y terminan, tarde o temprano, por desear hacer algo distinto. El caso de Sugar Ray no es exactamente ése. La mayoría del público les conoce por lo plasmado en "Floored", su segundo disco, pero en "Lemonade and brownies", su álbum del 95, ya dejaban claro que se les había pasado la edad de gritar a diestro y siniestro. En "Floored", sin embargo, la tónica general era música pesada, densa, tremendamente enérgica y que apuntaba con claridad a un metal evolucionado en el que cabían hasta las colaboraciones de Craig Bullock, Mr. DJ Homicide, quien se convertiría de hecho en el quinto miembro del grupo. Curiosamente, la canción del disco que hizo que muchos norteamericanos se fijaran en el quinteto no era un tema metálico, sino una especie de reggae titulado "Fly" en el que contaban con la aportación de Super Cat, el famoso maestro de ceremonias jamaicano. En aquel disco también aparecía una versión del "Stand and deliver" de Adam Ant y algún que otro tema, como "Cash", que reivindicaba el punk más natural; pero, justo es decirlo, el grupo suscitó, sobre todo, el interés del público más metálico, de aquél que encontraba sus nuevos objetivos en las bandas de rap metal y que estaba buscando desesperadamente a alguien que retirara de una vez a los dinosaurios de siempre. Ahora, con la aparición de "14:59", queda claro para todo el mundo que Sugar Ray no son esa "esperanza blanca"; de hecho, el disco viene a colocarles en una tierra de nadie en la que pueden tanto perderse como encontrarse. Cuentan ya con un éxito (o así cabría llamar a los tres millones de copias despachadas con "Floored") y lo fundamental para muchos sería consolidarlo. "Comenzamos a trabajar en este disco con la actitud de hacer algunas canciones para la radio "--dice al respecto Marc McGrath, el vocalista de Sugar Ray--". No hay nada malo en meterse en un proyecto sabiendo que tienes que fabricar un single para tu compañía, especialmente si estás deseando hacer eso como banda. Llamadme ridículo, pero realmente disfruto cuando escucho una canción nuestra en la radio". La cuestión es que empezaron haciendo "algunas canciones" y al final les salió un disco entero, un álbum en el que el metal sólo aparece en el tema que abre el título y que cuenta con una duración de cuarenta y siete segundos. "New direction", el tema en cuestión, es también el que cierra el álbum, aunque en esta ocasión está interpretado en versión instrumental y pasado por el ritmo de polka. "Siempre hemos dicho que haremos cualquier cosa y probaremos cualquier sonido "--se explica Murphy Karges, el bajista de la banda--", que incluso haríamos una polka. No lo habíamos hecho por lo que ahí está". ¿Es esto malo? Puede. Siempre hay integristas en el lado metálico de las cosas, seguidores de pro incapaces de permitir que su banda se pase al "enemigo" sin retirarles la palabra y tildarles de vendidos: "¿Mi banda versioneando a Steve Miller? ¡Nunca!". Evidentemente, ese público está perdido para Sugar Ray, sobre todo después de que Rodney Sheppard, el guitarrista del grupo, incida en la diferencia: "Solíamos hacer música más dura, como Korn, Limpi Bizkit y los Deftones, pero ya no somos así. Este disco son loops de batería y melodías". Craig, el hombre de los platos, lo plantea de otra manera: "¡No sé por qué todo el mundo dice que hemos tomado una nueva dirección! ¡Antes no hacíamos sólo rock! Construimos temas con melodía, buenos temas que suenan bien. Para cosas más fuertes ya está gente como Korn o los Deftones, grupos a los que no vamos a ganar en su terreno. Nosotros vamos a hacer lo que mejor se nos da igual que ellos tocan lo que se les da mejor". Cuando Craig señala que Sugar Ray no han hecho sólo rock tiene razón. En "Lemonade and brownies" se podían escuchar temas de soul en falsete ("Hold your eyes"), esencias de música disco con el acompañamiento de Janine Harris ("Danzig needs a hug"), un tema blando que discurría entre loops ("Scuzz boots") y hasta una versión en formato country escondida al final del disco. Obviamente, la pregunta se cae por su peso. Si en 1995 tocaban de todo, ¿por qué ese salto hacia la tendencia dura en "Floored"? ¿Buscando el éxito desesperadamente? Craig contesta: "No nos trajo tanto éxito; no nos fue como queríamos. Nosotros asumimos 'Floored' del mismo modo que el primer álbum, pero cuando explotó 'Fly' la gente dijo que habíamos cambiado. Nosotros no teníamos intención de cambiar: sólo queríamos tocar mejor". El caso, como se decía al principio, es mejorar. "Sí hay un cambio fundamental en este álbum "--añade Craig--": aquí hay mucha más melodía en contraposición a los chillidos del disco anterior". Siempre puede haber gente que piense que Sugar Ray no lo tienen aún demasiado claro, aunque, y eso es evidente, los resultados parecen darles la razón. Sus temas ya han sido incluidos en dos bandas sonoras y la popularidad de la banda es tal que hasta un tipo con tatuajes como Mark ha sido elegido por la revista "People" como uno de los tipos más sexy del 98. El éxito, con todo, no ha venido acompañado por más evidencias que alguna regalía. "Es un éxito que nos ha permitido comprarnos una casa y un coche nuevo a cada uno. Coches no muy lujosos, excepto el de Craig: un BMW equipado con stereo y con televisión", señala Mark. Sobre su éxito "sexy", apunta al sentido del humor que caracteriza a la banda: "Tuve muy pocas experiencias sexuales en el instituto y no pude esperar a que terminaran las que tuve. Sólo lo hacía por contárselo a mis amigos. Estaba aterrorizado, ya que no estoy muy dotado. Nunca utilizaba las duchas del gimnasio porque a los diecisiete todavía no tenía nada". Curiosamente, este sentido del humor es otro de los argumentos que la banda utiliza para contestar sobre las preguntas acerca de "14:59". "Nuestra intención era que todo el mundo supiera que no nos tomamos demasiado en serio: somos perfectamente conscientes que todo puede haber terminado mañana", señala Murphy Karges, el bajista de Sugar Ray. Muestra de esta visión de las cosas es el título elegido para el álbum, una broma sobre la apreciación de Andy Warhol cuando señaló que todo el mundo tiene en su vida un cuarto de hora de fama. "A nosotros sólo nos queda un segundo", comenta Craig explicando este particular. "No es que queramos sentirnos poperos, pero ahora tampoco nos sentimos rockeros duros. Hay veces en las que comienzas a madurar, a crecer Y, dependiendo de lo que ocurra a tu alrededor, surgen direcciones para componer. Hemos encontrado algo de nosotros que no sabíamos que teníamos y lo estamos explorando. Hacemos canciones que nos representan ahora", me dice Craig al otro lado del teléfono. Ineludiblemente me vienen a la cabeza los inicios de Sugar Ray, los tiempos en los que, aún en cuarteto (Craig se unió al grupo para la grabación de "Floored"), hacían versiones de los Clash y de Culture Club en fiestas privadas. Se hacían llamar Shrinky Dinx y ensayaban en el laboratorio dental donde Rodney estudiaba para ser protésico. "Estábamos rodeados de dentaduras. Eran unos espectadores excelentes, sonriendo todo el rato", comenta Mark recordando la época. Luego comenzaron a hacer, como dice Craig, "canciones que les representaban. Cuando llegamos por primera vez a Los Angeles todo era cerveza, chicas y coches. Ahí es donde teníamos puestas nuestras mentes". Fue entonces cuando, en homenaje al famoso multicampeón de boxeo Sugar Ray Leonard, cambiaron el nombre y consiguieron un contrato con Lava/Atlantic que les permitió debutar en 1995. Más tarde, con "Floored", encontraron a su hada madrina: el productor David Kahne. Con él llegó el éxito de "Fly", lo que ha hecho que Sugar Ray repitiera la experiencia para "14:59". "Antes mi voz parecía colgar de un hilo "--señala Mark hablando de Kahne y de su trabajo en el nuevo álbum--": en un tema chillaba, en otro hacía un falsete David me enseñó dónde está realmente mi voz". Otra de las cosas que caracteriza a Sugar Ray es el eclecticismo de sus componentes. Murphy es el enamorado del punk, a Rodney le gusta el reggae, Mark es la parte metálica y Stan es el más melódico. Craig, lógicamente, es el espectro del hip-hop. "Todos tenemos nuestro papel "--comenta--". Nos juntamos y así es como salen las cosas". Lo mejor es mantener, si se puede, el espíritu que les llevó a esto. Ellos afirman que lo conservan cuando señalan que "nos metimos en esto de coña y estamos exprimiendo la diversión al máximo". Prueba de ello es que mantienen unas relaciones estupendas con grupos de su entorno, como Incubus, Korn, Save Ferris o No Doubt, bandas con las que comparten fiestas y juergas después de los conciertos. Su última gira se cerró en el Hollywood Palladium con un lleno absoluto y la anterior les encuadró dentro del cartel del "Warped Tour 97". Actualmente están preparando su nuevo tour, en el cual estarán acompañados por Everlast, la banda del antiguo cantante de House of Paints que ha conseguido alzar el single "What it's like" en las listas alternativas estadounidenses. El resto de su actividad se centrará en apoyar el nuevo álbum. "Esperamos que estalle", comenta Craig. Ya no hacen metal, pero no por ello se sienten menos apoyados por su compañía. "Cuando haces que ganen dinero es sorprendente lo que te apoyan. Queríamos satisfacerles, por lo que, como un pasatiempo, hemos quemado cuatrocientos mil dólares tan rápido como hemos podido en la grabación del disco". El nuevo material se conjugará en sus directos con los temas viejos, aunque todavía es una incógnita cómo se lo tomarán los fans que conocieron a la banda por "Floored". E.P. Sugar Ray. "14:59". Lava Atlantic
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