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Suede continúa su línea ascendente tras la repercusión de "Head music". Septiembre del 99 Complacidos con la existencia A la hora de escribir esto, Suede están programados como cabezas de cartel del FIB 99. Esa será su única actuación en España en lo que queda de año. Volverán, en su nueva gira, a principios del 2000. El tema no es para apenarse dado que, cuanto más tiempo pasa, el grupo liderado por Bret Anderson sigue mejorando. Su primer álbum fue recibido con una enorme algarabía por parte de la prensa británica, pero eso, como se ha dicho tantas veces, no supone nada en un país en el que las revistas musicales casi son revistas del corazón, con ediciones semanales y con la necesidad urgente de generar noticias allá donde sólo existen rumores. Publicaciones como "New Musical Express" o "Melody Maker" son capaces de alabar a cualquier grupo primerizo para, dos meses más tarde, cargar contra él si no hay nada más interesante que publicar. Es raro el grupo que no tiene en su currículum un "single de la semana" de alguna de las dos publicaciones y ello no significa demasiado dado que numerosas bandas que se han llevado el galardón ni siquiera han llegado a publicar un solo álbum. En el caso de Suede, sin embargo, la prensa acertó. "Melody Maker" los colocó en su portada el 25 de abril del 92, un mes antes de haber publicado ni siquiera un single. Hoy, siete años más tarde, es difícil discutir que son la banda número uno dentro del panorama del pop británico. "Head music", su último álbum, viene a consolidar lo que ya de por sí estaba consolidado con "Coming up", su disco del 96. Con él superaron las enormes dudas generadas por el público tras el lanzamiento de su fantástico "Dog man star" (94), un disco de tal calibre que hacía parecer imposible que Suede volviera a volar tan alto. "Coming up" no fue, desde luego, una prolongación de "Dog man star", pero demostró que la banda podía fabricar nuevos y brillantes discos que, además, resultaban tremendamente positivos a nivel comercial. Aquel álbum significó también la demostración de que Suede podía seguir construyendo maravillosas canciones sin la presencia de Bernard Butler, su primer guitarrista, que tuvo que abandonar la banda allá por junio de 1994. La carrera de Suede ha ido en progresión geométrica a nivel de respaldo de público, pero lo más importante es el hecho de que ello ha venido precedido siempre por discos excelentes que han ido definiendo un estilo propio que marca amplias diferencias con el resto de los grupos que dominan el pop británico. Cuando se pide a los miembros de Suede su opinión por Oasis o Blur, las otras dos reinas del imperio, se limitan a constatar que "existen; lo sabemos por la prensa", pero no se muestran, en absoluto, propensos a entrar en ningún tipo de dilema o discusión: ellos son Suede y no les importa nada más. "No creo que supongamos nada dentro del panorama musical británico en estos momentos. Unos pueden decir que somos una banda maravillosa y otros afirmar que no soportan nuestra música. Lo mejor es quedarse en el término medio", afirmaba Bret Anderson en su última visita a Madrid. Escribo esto cuando el grupo está metido en una de esas giras de promoción que parecen interminables. Esta es de las bandas a las que no les gusta perder el tiempo y, de ese modo, aprovechan los días (y hasta las horas) entre actuación y actuación en alguno de los festivales europeos en los que han participado este verano para seguir viajando concediendo entrevistas o haciendo apariciones televisivas. Su paso por Madrid, a mediados de julio, fue lo suficientemente rápido como para atender a la prensa a la que dejaron colgada tras su actuación primaveral, un pequeño set realizado en el mes de mayo en el que Anderson y sus compañeros presentaron ante un público reducido algunos temas de "Head music". En aquella ocasión apenas dispusieron de una hora para poder dar a conocer sus puntos de vista sobre la actualidad de la banda. En ésta, su tiempo fue algo mayor, pero ni siquiera llegó al día. Aterrizaron en Barajas a la hora de comer y, tras cumplir con el objetivo promocional, volvieron a embarcarse para dormir en Lisboa, ciudad en la que continuaron su periplo. Bret Anderson, Richard Oakes y Simon Gilbert fueron los representantes "suedianos" que pasaron por aquí. A Bret no le gusta hacer entrevistas en solitario. Es consciente de que su labor de frontman y compositor le convierte en el más deseado por la prensa y el público, pero mantiene una postura solidaria con sus compañeros y da la impresión de que, con cada respuesta que da, está pidiendo la aseveración del resto de la banda. Con todo, él es quien suele tomar la iniciativa a la hora de contestar y quizás eso se deba a que es el más dotado para ofrecer titulares. Hablando casi sin abrir la boca y jugueteando todo el rato con aquello que llega a sus manos, contesta a las preguntas mirando a sus compañeros y calla religiosamente cuando alguno de ellos hace intención de decir algo. Muestra un humor inglés muy acentuado, diciendo frases irónicas sin aparentar una mueca de sonrisa. Richard es el guitarrista de Suede. Se incorporó a la banda tras la salida de Bernard Butler y ha terminado siendo la media naranja perfecta para Bret. "Cuando él entró en el grupo es cuando nos empezamos a sentir una banda de verdad, no un grupo de individuos que hacían música. Su incorporación nos hizo realmente fuertes", comenta el vocalista sobre Richard. Por su parte, Simon es, como casi todos los baterías, la persona calmada. Si bien parece distante, nunca pierde por ello el interés por lo que se dice. Es quien asevera las contestaciones de Bret y quien relaja el ambiente cuando éste se pone tenso. Los otros dos componentes de Suede son Neil Coding, la última incorporación, y Mat Osman. Neil es el teclista que se incorporó al grupo para la grabación de "Coming up" y, al mismo tiempo, es el primo de Simon. "El que Neil entrara en el grupo no fue una cuestión de necesidad musical. Nunca nos planteamos si necesitábamos realmente un teclista. Lo que ocurrió es que estaba siempre con nosotros, nos acompañaba en las giras y tenía un espíritu e ideas similares a las nuestras. Un día surgió que colaborara con nosotros tocando los teclados y ahí se quedó, como parte integrante del grupo", cuenta Bret. Mat, por el contrario, es junto a Bret, el núcleo primigenio de Suede. Los dos fueron al mismo instituto y los dos colaboraron en su primera experiencia musical, una banda llamada Geoff que empezó a funcionar allá por 1981. Hasta el 89 estuvieron dando tumbos con pequeñas actuaciones y formaciones ocasionales, momento en que decidieron poner un anuncio en el "New Musical Express" solicitando un guitarrista. En su mensaje no pedían un virtuoso ("Algunas cosas son más importantes que la habilidad", escribían), sino alguien que compartiera sus gustos: Smiths, Cocteau Twins, Bowie, Pet Shop Boys Aquellos gustos, curiosamente, han cambiado mucho. Cuando les pregunto los nombres de los grupos que pondrían ahora en un anuncio similar Bret me comenta que se decidiría por Prince y los Sex Pistols, cosa cuanto menos pintoresca teniendo en cuenta el tipo de música que hace ahora Suede. Los inicios de Suede fueron realmente patéticos. Sus actuaciones, realizadas con el apoyo de una caja de ritmos, se contaban por fracasos y cuando conseguían que algún periodista les fuera a ver éste les ponía a parir sin ningún rubor cuando se ponía a escribir. La cosa no mejoró tras la entrada de Simon, un tipo que, antes de formar parte de Suede, se ganaba la vida vendiendo entradas en el ULU, sala en la que, curiosamente, coincidió con la banda y acordó su participación en ella. Lo que sí mejoró, y rápidamente, fue el concepto musical del grupo, quien, poquito a poquito, empezó a consolidar una cierta base de adeptos que les generaron cierta relevancia. Su primer intento discográfico fue la grabación de "Be my God", un single que ni siquiera salió a la venta. En octubre de 1990 abandonó la banda Justine Welsch, una guitarrista que posteriormente participaría en Elastica y que tuvo una corta estancia entre Bret y sus compañeros. Puede ser por suerte o por cosa del destino, pero a esas alturas la progresión comenzaba a ser consistente y, en dos años, todo lo que antes eran críticas se volvieron parabienes. "Pasamos una época "--recuerda Bret--" en la que nadie estaba interesado en nosotros y lo cierto es que eso era bastante comprensible. Recibir malas críticas no tiene que importarte, sino que tiene que hacerte duro para saber aceptar la opinión de los demás. Nosotros fuimos aprendiendo y mejorando y la opinión de la crítica cambió". Y cambió radicalmente. La ya citada portada del "MM" fue un paso decisivo: habían firmado un contrato con Nude para publicar dos singles y la promoción que eso supuso antes de salir el primer disco fue importantísima a la hora de que la gente se fijara en ellos. Los singles tuvieron cierta repercusión y su primer álbum fue considerado como "el debut más esperado desde el 'Never mind the bollocks' de los Sex Pistols". "Fue un momento muy excitante para nosotros y, sobre todo, nos sacó de la cola del paro. Decían que íbamos a ser muy grandes, pero sabíamos que de esas cosas nunca te puedes fiar. Todo eso cambia rápidamente y no te puedes tomar nada en serio", señalan los miembros de Suede. Con todo, el disco cumplió cualquier tipo de expectativa y se convirtió en el debut más vendido de la historia británica desbancando de tan pintoresco honor al "Welcome to the pleasuredome" de Frankie goes to Hollywood. Una de las cosas que colaboró para que Suede estuvieran en el punto de mira de muchos aficionados fue su ambigüedad sexual. Su música tenía evidentes reminiscencias de las figuras del glam (Bowie especialmente) y los miembros de Suede no se cortaban a la hora de definirse bisexuales o de tomar posturas peculiares en sus shows. "Sí. Eso fue al principio "--recuerdan--", pero los comentarios venían probablemente por el contenido de nuestras letras, ya que lo único que hacíamos nosotros era tener unas pintas ridículas vestidos con ropas que quitábamos a nuestras hermanas. Afortunadamente, ahora no es importante". Sin embargo, les señalo, la sexualidad ha sido utilizada tantas veces como elemento promocional que, en ocasiones, ha terminado siendo más importante en un grupo que su propia música. Bret responde: "No tenemos el control de todo lo que se ha dicho o se dirá sobre nosotros y, aunque algo de lo que sale en la prensa puede retratarnos, no siempre estamos de acuerdo con lo que se publica. Los medios dan a la gente lo que la gente quiere leer y, desgraciadamente, a la gente le importa más tu opción sexual que si una canción está hecha en fa mayor o en do menor. Claro que hay riesgo de que se tergiverse tu mensaje, pero " Tras el debut llegó lo más difícil: consolidarse. Suede lo hizo con "Dog man star", un disco que, probablemente, ya ha quedado como uno de los clásicos del pop de los noventa y que, para muchos, sigue siendo la mejor obra de la banda. "Creo que es un buen disco "--interviene Bret--", pero, escuchándolo ahora, me parece como sobreactuado. Tenía muy buenas canciones, pero también había demasiados arreglos y estaba sobreproducido. Yo prefiero los discos que hicimos después". Aunque, lógicamente, cada uno tiene su opinión, no puede dejarse de lado el hecho de que "Dog man star" significó para la banda un nuevo comienzo, ya que, durante su grabación, Bernard Butler, el guitarrista que contestó al anuncio del "NME" y que se convirtió en uno de los pilares de la primera etapa de Suede, fue expulsado del grupo. Aquel período no es uno de los mejores recuerdos que tienen los actuales componentes de la banda y cierran la cuestión señalando que Suede cambió a mejor tras la salida de Bernard. Les preguntó si tienen una opinión sobre el disco en solitario que lanzó el guitarrista hace no mucho tiempo. "Sí "--salta Bret sin mover un músculo--": sabemos que existe". Otro de los reveses que sufrió el grupo fue su asalto al mercado norteamericano. Al llegar allí recibieron la notificación de que no podían usar su nombre dado que en Estados Unidos ya existía una banda llamada Suede. "Era un problema y una putada. No podemos abordar el mercado estadounidense de la misma manera que el europeo. Todo tiene que hacerse específicamente para aquel país, con un nombre diferente, y eso limita una barbaridad la promoción que pudiéramos tener", comenta Simon sobre una cuestión que aún permanece. Lo peor para ellos es que "sabemos que tenemos allí algún club de fans y que hay gente que se interesa por nosotros, pero no sabemos cómo hacerlos crecer". Eso, afortunadamente, no afecto a la carrera de Suede en el resto del mundo. Sus actuaciones se multiplicaron y su caché también. Toda la prensa internacional coincidía en ver en ellos la recuperación del glam puesta al día, por lo menos en el terreno musical, ya que su puesta en escena se hizo más sobria y formal. "Siempre nos sorprendió eso. Nunca pretendimos parecernos a los grupos de glam ni sabemos cómo puede surgir ese comentario", dicen. Tampoco compartían las afirmaciones que les ubicaron dentro de la moda del britpop. "Somos británicos y hacemos pop. Si es por eso De todas maneras, ningún músico al que le preguntes se sentirá a gusto en cuanto le cuelgues una etiqueta. Además, el britpop fue un invento de periodistas perezosos". Tras el aplauso unánime a "Dog man star" comenzaron las dudas de los más exigentes. "Coming up" vino a dilucidarlas demostrando que, si bien no se pueden hacer siempre obras maestras, sí parecía evidente que en esta banda había suficiente talento como para que un álbum suyo tuviera tantas buenas canciones para que merezca la pena gastarse el dinero en él. Su tercer disco fue el espaldarazo a nivel internacional y los singles que salieron del mismo ("Trash", "Beautiful ones", "Saturday night" y "Lazy") funcionaron estupendamente en todas las radios de Europa. Eso les supuso ampliar numerosamente su público, gente a la que Suede quiso presentar material anterior, pero menos conocido, con "Sci-fi lullabies", un álbum doble en el que se recogían canciones aparecidas como caras B de singles y material inédito. "Para nosotros era importante que la gente que nos conoció con 'Coming up' las escuchara. Son canciones a las que queremos mucho y que eran desconocidas para quienes nos han descubierto recientemente", comentan. Ahora está de plena actualidad "Head music", su nuevo álbum, un disco publicado en mayo que está cumpliendo las expectativas marcadas. El grupo evoluciona, pero siendo fiel a un estilo propio y, sobre todo, demostrando una enorme capacidad para componer piezas pegadizas que reivindican el espíritu del pop. Hay quien ha tildado su nuevo álbum como "más artificial" que los anteriores y Bret se muestra receptivo ante la crítica: "No lo considero mal. De hecho, es como se supone que debe ser. Nuestros discos anteriores eran más orgánicos y no queríamos repetirnos haciendo lo mismo. Es como empezar una nueva etapa en la que, sónicamente, sonamos de manera diferente". Hablando de "Head music", los miembros de Suede consideran que "éste es, realmente, nuestro primer disco que suena moderno. Esa es la principal diferencia con los anteriores. No es sólo cuestión de arreglos e instrumentación, sino también lo referente a las composiciones". La misma actitud de cambio y mejora es planteada para sus actuaciones en directo. "Seguimos mejorando y sabemos que siempre se puede mejorar más. Para eso nos ayudan un montón los festivales en los que participamos. Por un lado, nos permite tocar delante de enormes audiencias, lo que aporta mucha experiencia; por otro, nos facilita ver a muchos grupos para aprender de ellos". Su directo está siendo calibrado actualmente por medio mundo dado que en este mes Suede comienza una gira por el sudeste asiático previa a la que realizarán en Europa. Dentro de esta última, el grupo reconoce su deseo de volver a España, pero eso no será antes del año 2000. Cada vez que Suede ha tocado en nuestro país ha demostrado una enorme mejora con respecto a su anterior visita, por lo que no es descabellado esperar lo mismo para su próxima llegada. Ojalá sea así. E.P.
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