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Orbital recupera en "The middle of nowhere" el sentido del pop electrónico. Mayo del 99

En medio de ninguna parte

Han pasado ya casi diez años y cinco discos desde que los hermanos Hartnoll se decidieran a unirse en lo que llamaron Orbital. Desde entonces han ido consolidando una forma particular de trabajar dentro de un estilo especialmente reacio a abrirse a mayorías. Ellos, con un tono de independencia abrumador, han ido saltando obstáculo a obstáculo hasta convertirse en uno de los proyectos más sólidos de la actual música electrónica.

Siempre me ha llamado la atención que, a estas alturas, alguien considere un single como un adelanto representativo de un álbum. Puede que, por eso, me extrañara tanto cuando, días antes de la llegada de Orbital a España, leía comentarios sobre la última obra de los hermanos Hartnoll apoyándose únicamente en "Style", el tema que fue publicado en formato pequeño hace algunos meses. "Nuestro primer objetivo siempre es hacer un álbum, no un single ni un maxi. Es la compañía discográfica la que se ocupa de elegir los singles o de extraer del disco una canción que, en su opinión, puede entrar en las radios", comenta sobre esto Paul, una de las dos mitades de Orbital junto a su hermano Phil. Estamos sentados en la carpa que sirve de solaz a los artistas que han participado o van a participar en el Espárrago 99, donde los Hartnoll son los encargados de cerrar la programación del escenario principal en lo que supone su única actuación programada para este año en España y una oportunidad de hablar con ellos cara a cara.

Previamente han ofrecido una rueda de prensa y ahora, afortunadamente, su compañía me permite secuestrarles unos minutos antes de que hagan caso a la televisión y conozcan la cocina española en una cena frugal. Hace algunos días que dispongo de una copia de "The middle of nowhere", el último lanzamiento del dúo y su primera obra en formato largo desde hace tres años. "Hemos estado mucho tiempo de gira desde que saliera 'In sides' en el 96 "--comenta Phil--". Luego nos quedamos algo estancados mientras hacíamos el tema para la película 'El Santo' y después de eso volvimos a girar por Estados Unidos. Creo que empezamos a componer para este disco en el 97 o en el 98, no sé. Esperábamos tenerlo terminado el año pasado, pero cuando lo estábamos acabando nos enteramos de los problemas que había en Polygram y consideramos que no era el momento más oportuno para entregar el disco".

Mucha actividad aunque no hubiera un álbum. Desde la aparición de "In sides" no sólo ha existido el tema para la peli protagonizada por Val Kilmer, sino que también han aparecido intermedios como la colaboración con el "metallico" Kirk Hammett, la presencia en el score de "Event horizon" junto a Michael Kamen y la banda sonora del dramón "The visit" emitido por el Channel 4. Además, hay que tener en cuenta que su gira por Estados Unidos se encuadró dentro del recorrido que el "Lollapalooza" realizó por la Costa Oeste norteamericana y que los hermanos Hartnoll han dedicado un buen período de tiempo a acomodar su propio estudio. Respecto a los problemas de Polygram a los que se refiere Phil ya hablamos en el número pasado con un extenso artículo de Diego A. Manrique. El resultado para Orbital ha sido, por ejemplo, que el single "Style" fuera distribuido aquí por esa major mientras que ahora es Dro quien se encarga de su catálogo en nuestro país. El sello London, propietario de Ffrr (la etiqueta en la que graba Orbital), ha cambiado de manos en este tiempo.

"The middle of nowhere" es un disco que nace con un handicap importante: el de ser el continuador de "In sides". Orbital alcanzó unas críticas elogiosamente unánimes con este álbum, aun cuando, probablemente, fuera su disco menos representativo. Con todo, "In sides" supuso, para muchos, el punto álgido en la carrera del dúo, uno de esos picos que es difícil repetir. "No tenemos "--comenta Paul--" una intención determinada de mejorar o superar lo que ya hemos hecho porque cuando componemos no tenemos en mente lo que hemos realizado anteriormente. Escribimos lo que nos surge y trabajamos con esa libertad que te da el hacer siempre lo que quieres. Puede que sea por eso que siempre prefiramos el disco que acabamos de hacer antes que el que hicimos hace tiempo, sea cual sea".

Si "In sides" era un álbum sombrío, lánguido y atmosférico, "The middle of nowhere" es su cara oculta (o su lado opuesto, como quieras). En el último disco de Orbital se recupera el concepto de pop electrónico y sus ocho temas representan melodías que giran sobre sí mismas componiendo piezas que son tan bailables como disfrutables en el sillón de tu casa. Recuerdan, por momentos, a la parte más asequible del primer Jean Michael Jarre mientras que el sentido minimalista de los loops también ofrece referentes del Vangelis más popular. "Cuando grabamos 'In sides' habíamos tenido una serie de problemas personales, entre los que se cuenta la muerte de un gran amigo "--recuerda Phil--". Puede que por eso aparecieran esas atmósferas y ese tipo de música tan triste. Mientras componíamos este disco estábamos de mejor humor. No es que hiciéramos las piezas más bailables a propósito, sino que nos surgían, de un modo natural, cosas más alegres".

Sin duda, "The middle of nowhere" recuerda más a los primeros álbumes de Orbital que a su penúltima entrega. Parece ser que los Hartnoll han dejado su lado más denso para sus proyectos cinematográficos mientras que su ambiente de composición ha ganado en luminosidad. "Eso es "--bromea Phil--" porque en nuestro nuevo estudio tenemos ventanas, grandes ventanales que proporcionan luz y un espacio amplio".

Los inicios de Orbital se remontan a 1989. En aquel tiempo, el concepto de música de baile era poco menos que un engendro. A medio camino entre el techno de Detroit (imitado hasta la saciedad por cualquier DJ europeo) y la mákina más mediterránea, la mayoría de los artistas que trabajaban en las corrientes electrónicas se conformaban con hacer un single que tuviera alguna repercusión para pasarse el año siguiente haciéndole remezclas y más remezclas con el fin de explotar la vaca hasta el máximo. Se daba (como se da aún) la circunstancia de que, antes de editar un nuevo maxi, los artistas preferían inventarse una nueva personalidad y un nuevo nombre. Fue en ese ambiente en el que Paul, escondido tras el pseudónimo de D. S. Building Contractors, debutó en el terreno discográfico colando un par de temas suyos en un recopilatorio de Ffrr, el cuarto volumen de "House sounds of London". Lo de Orbital vino después, cuando Paul convenció a su hermano para colaborar juntos y un año más tarde lanzaban "Chime" en un pequeño sello propiedad de Jazz M.. El tema vendió en un suspiro más de cien mil copias, por lo que la pareja proveniente de Sevenoaks, un suburbio del condado de Kent, se convirtió en un objetivo prioritario para los sellos especializados.

Ffrr, filial de London, fue quien hizo la mejor oferta y así, en 1991, el dúo hizo su debut en formato grande, un disco sin título que, a la larga, se ha ganado el nombre de "álbum verde" debido al color de su portada. "Puede que no tuviéramos un concepto determinado del disco "--comenta Paul sobre el hecho de no haber puesto título a su primera creación--". Cada tema era realmente singular y quizás no había una unidad remarcable. Con el primer álbum no había ningún problema al respecto, dado que muchos artistas lo sacan sin ponerle ningún título, pero, claro, el segundo ya era otra cosa. A las compañías discográficas les jode mucho trabajar un álbum al que ni siquiera pueden llamar por su nombre. Resultaba curioso saber cómo funcionaría eso".

Curiosamente, si algo llamaba la atención en el álbum verde de Orbital era, precisamente, que no era un disco creado con la habitual dinámica de "cortar y pegar" que tanto se usa dentro de la música electrónica realizada con ordenadores. Desde aquel debut se apreciaba claramente que los Hartnoll tenían un espíritu más "musical" que el que dominaba por entonces las grabaciones de música de baile. El disco no era, para nada, una recopilación de singles o maxis construidos cada uno por su lado.

La idea se acentuaba con el segundo trabajo, un álbum doble editado en 1993 que, como Paul señalaba antes, tampoco contaba con título. El que ya se conoce como "álbum marrón" demostró que Orbital no era un grupo del montón, sino una de las ofertas más sólidas surgidas de la nueva generación de músicos electrónicos. Otra cosa que ponía de manifiesto, y que era avalada por los Hartnoll, era que el dúo era un grupo de directo, algo anormal dentro del estilo. En aquel año realizaron su segunda gira por Estados Unidos y agotaron las localidades para sus dos conciertos, celebrados en nochevieja y en año nuevo, en el Brixton Academy de Londres. "Si te pones a pensarlo bien "--incide Phil en este terreno--" verás que para nosotros es esencial tocar en directo. Cada músico puede verlo de una manera, pero si la radio no te hace caso, no tienes cantante y no dispones de una manera de difundir tu música en los medios de comunicación el único modo que tienes de entrar en contacto con tu público es el directo".

En el 94 llegaría "Snivilization", un álbum que sería precedido por la edición de unas sesiones grabadas por los Hartnoll en el popular programa radiofónico de John Peel. Aquel año trajo consigo otro de los hitos en la historia de Orbital: el comienzo de su participación en grandes festivales. Glastonbury primero y Woodstock más tarde fueron estaciones de paso para un viaje que aún no ha terminado.

Le comento a Paul que cuando ellos comenzaron a tocar el concepto de "rave" era algo casi clandestino y que, sin embargo, ahora nos encontramos en uno más de los festivales en los que Orbital son uno de los platos fuertes. "Cuando nosotros empezamos la gente sólo quería escucharnos hacer 'Chime' y un par de canciones más. Cuando nos poníamos en directo diferíamos bastante de lo que se hacía entonces y aportábamos otra intención, lo que supuso que la gente quedara muy sorprendida por ello". "Han pasado diez años y el concepto de este tipo de música ha cambiado "--interviene Phil--". Antes era despreciada y considerada vulgar; ahora, sin embargo, la gente la aprecia y una prueba de ello es su presencia en los festivales. Cuando empezamos nunca podríamos haber pensado que propuestas como las que hacemos podrían llegar a tener una aceptación de este tipo algún día".

Uno de los motivos de que Orbital triunfe en directo es que cuidan su puesta en escena, algo fundamental cuando el público se enfrenta únicamente a dos personajes que se colocan delante de un montón de instrumentos que casi les superan en altura. Para su gira del 94 crearon un escenario giratorio, en su paso por Benicassim se les pudo ver acompañados de un vídeojockey y en su actuación en el Espárrago presentaron lo que ellos llaman "dinámica del movimiento", un montaje con paneles giratorios y con proyecciones continuas. Todo va en función del espectáculo que, casi siempre, termina convirtiéndose en una fiesta comunal en la que los dos miembros de Orbital son lo menos vistoso dentro de un enorme party dominado por el baile. "Nos gusta la idea de que la gente haga lo que quiera con nuestra música. Los dos pensamos que es más para escucharla que para bailar, ya que lo que nosotros intentamos es provocar emociones. Si esas emociones llevan al baile es, por lo menos, porque hay una respuesta del público", afirma Phil.

En 1995 Orbital entró en otros campos. Realizó las remezclas del "Bedtimes stories" de Madonna y se involucró en la música de un juego para las playstations de Sony llamado "Wipeout". "Tengo un hijo de diez años "--me dice Phil--" y está loco por los vídeojuegos y la televisión. Es asombroso ver cómo han cambiado los hábitos de la gente en esta década. El caso es que, quieras o no, no se puede volver atrás".

Luego llegó "In sides", lo que para muchos es su obra maestra. El disco era un cambio radical en el concepto musical del dúo, pero les permitió conquistar a un público que no estaba, desde luego, por la música de baile ni por las corrientes vanguardistas. El disco, además, supuso su mayor éxito a nivel de ventas y su consolidación como una de las mayores estrellas dentro de las corrientes electrónicas. Es curioso que un álbum como aquél surgiera de un par de chicos (ya no tan chicos) que encontraron su pasión por la música entre el punk de segunda generación y el hip-hop norteamericano. "Bueno; aún es una parte nuestra "--señala Phil--". Puede que gente como nosotros, que hace música electrónica y bandas sonoras, no encaje muy bien en los parámetros de esos estilos, pero, desde luego, son influencias que tenemos. Todas las músicas influyen en todas las músicas".

Las bandas sonoras son una de las espinas clavadas que tienen los Hartnoll. Si bien les llueven las ofertas para aportar temas en un montón de películas, su deseo sería hacer un score completo, de principio a fin. Esa dinámica de composición es la que se utilizó en "In sides" y demostró que los hermanos se sentían cómodos y prolíficos en esa dinámica.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención de Orbital es que nunca, ni por equivocación, han hecho público el deseo de montar su propio sello, algo que parece ya habitual dentro de su estilo en cuanto uno empieza a ganar un mínimo dinerillo. "Nos gusta demasiado hacer música como para dedicar el tiempo a lo que supone tener tu propia empresa. De verdad: ni se nos ha pasado por la cabeza. Sería una verdadera pesadilla", comentan casi a dúo.

Es hora de terminar. La pareja está calentando ya su cabeza pensando en su actuación y aún tienen que cumplir compromisos con algunos compañeros. Resulta curioso ver a Phil con sus bermudas y con esa calva que convierte su cabeza en un verdadero huevo. Junto a él, Paul parece todo un dandy, con camisa de flores y sus chistes de humor inglés. "Antes de hacer Orbital "--dice--" siempre me peleaba con los miembros de los grupos por los que pasé". "Bueno "--añade su hermano--". Nosotros también discutimos, pero no es lo mismo. Empezamos haciendo algo a nivel de hermanos y ahora, diez años después, lo seguimos llevando igual. Las cosas nos han ido bien juntos".

E.P.

Orbital. "The middle of nowhere". London 398427194

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