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M-Clan busca, en su tercer álbum, el gusto de la variedad. Septiembre del 99

Quitándose la etiqueta sureña

Siempre definieron su música como "rock clásico", ese estilo carismático que, a muchos (demasiados), se les antojaba demasiado sureño como para poder gustar al público español. Del mismo modo, cualquier sector de la crítica ha señalado como nota de identidad de la banda su calidad instrumental y lo fiable de su directo. Ahora, con todas esas etiquetas encima, los de Murcia buscan el paso adelante: abrir sus miras y mostrarse tal y como se encuentran en la actualidad.

Según llego al estudio me encuentro con Carlos Tarque y Ricardo Ruipérez (voz y guitarra de M-Clan) sentados en un sofá con Alejo Stivell. Alejo es el productor del nuevo álbum de la banda, trabajo que ha asumido una vez terminara la producción del próximo disco de Joaquín Sabina. Los tres están embobados mirando hacia lo alto un televisor en el que un equipo de baloncesto vestido con los colores de la selección española está ganado de diez a otro que defiende el pabellón de Estados Unidos. El momento de descanso se debe al hecho de que el próximo turno para grabar corresponde a uno de los teclistas que colaboran en el álbum. Iñigo Uribe, el que fuera habitual hombre de los teclados dentro del combo, decidió dejar la formación antes de entrar a grabar el nuevo disco y eso ha supuesto que, en esta ocasión, diferentes personas cubran su puesto en cada una de las doce diferentes canciones que integrarán el próximo trabajo de M-Clan. "Lo decidió él mismo "--me comentaría después Ricardo--". Vio que no estaba con fuerzas para grabar, que esto no le llenaba lo suficiente y que necesitaba orientar su actividad para otro lado. Fue una cosa bastante natural: vio que esto no le satisfacía y prefirió hacer otra cosa". La decisión de Iñigo no ha supuesto, en principio, ningún problema para el grupo. De cara al disco, su puesto ha sido suplido con varios colaboradores, mientras que en directo se ha incorporado un teclista de apoyo que, de momento, hará el papel de Iñigo aun cuando no esté totalmente integrado en el grupo.

Con un poco de pesar por mi parte, les retiro del televisor y les expongo mi deseo de escuchar lo que ya tienen grabado del nuevo material. Pasamos a la sala de control en la que Bret, el ingeniero norteamericano responsable de la mesa, está pulsando los botoncitos adecuados para que el teclista tenga pista. Amablemente prepara el ordenador y me suelta cuatro temas de lo que será, a finales de septiembre, el nuevo álbum de M-Clan.

Escucho "Funky", un tema poco habitual en los murcianos, con base de soul y con arreglos de coro que aún están por grabar. También suena "Serenade from the stars", una versión de la Steve Miller Band que supone la primera de las que M-Clan ha incluido en disco. "Con chilaba y cachimba" es un canto al universo marroquí en el que la tranquilidad es la ley y "La calma" es una balada acústica grabada en directo en una piscina mientras los grillos hacen la música de fondo. Les comento que el disco me parece diferente de lo mostrado en "Coliseum" (97) y "Un gran momento" (95), aunque contiene todos los ingredientes que han permitido que M-Clan sea uno de los grupos identificables a la primera escucha. "El primer álbum trataba de mostrar toda la energía que llevábamos contenida desde que empezamos a ser un grupo. En el segundo fue otro planteamiento: pretendíamos mostrar la intensidad que desatamos en nuestro directo. En éste, sin embargo, nos hemos fijado más en las canciones. Con los otros dos álbumes demostramos lo que podíamos hacer, pero en éste hemos compuesto mucho más para ver hasta dónde podíamos llegar. No teníamos prejuicios de ningún tipo y eso ha supuesto que los temas salieran más abiertos musicalmente. Antes casi nos negábamos a salirnos de nuestra línea, mientras que aquí hemos decidido que cualquier línea era buena siempre y cuando representara lo que queríamos hacer".

Eso ha traído consigo que el próximo álbum haya tenido un proceso de producción bastante diferente a los dos anteriores. En primer lugar, es la primera vez que M-Clan no se van a grabar a Norteamérica. "No es que nos hayan limitado los medios, sino que hemos pensado que esta situación era la mejor para este disco "--señala Ricardo--". El ingeniero del álbum es norteamericano, contamos con el equipo que en ocasiones anteriores teníamos que alquilar y hasta la mesa que hemos utilizado es idéntica a la que nos sirvió para grabar 'Coliseum' en Toronto. Trabajar de este modo no nos ha supuesto limitaciones, sino todo lo contrario".

El álbum ha sido grabado en Francia y solamente han quedado para Madrid algunos teclados y las voces. En año y medio el grupo ha compuesto casi una cincuentena de canciones forzándose a dar forma a todo aquello que les sugiriese algo. El proceso de selección de los doce temas que integrarán el producto final fue una de las discusiones más elaboradas que han tenido los miembros del grupo. "Hicimos veinte mil votaciones, pero aun así no éramos capaces de ponernos de acuerdo más que en veinte o treinta temas. Nos era imposible relegarnos únicamente a una docena", cuentan.

La decisión final se dejó al albedrío de Alejo dado que, en principio, él fue el productor elegido para comerse este tipo de marrones. "Está acostumbrado al mercado nacional y es capaz de elegir el material con mucho más criterio del que pueda tener un productor americano. Le escogimos para que sacara lo mejor de nosotros y nos presentara ante el público como una banda más variada de lo que habitualmente nos hemos mostrado. Es la persona ideal para dar un paso adelante".

El hecho de trabajar con Alejo supuso retrasar un poco el proceso de producción por cuanto el argentino estaba dándole vueltas al nuevo lanzamiento de Sabina. El tema, contrariamente a lo que supone en otras bandas, no planteó ningún problema a los murcianos: "Nosotros casi trabajamos más en invierno que en verano. No importa que el disco salga en septiembre siempre y cuando salga tal y como nos lo planteamos", dicen.

Parece que el primer objetivo de M-Clan con este trabajo es mostrar su proceso de maduración. "Ya llevamos seis años juntos y estamos en un punto diferente al que nos encontrábamos cuando grabamos 'Un buen momento' y 'Coliseum'. Hemos evolucionado individualmente y eso supone que el grupo también evoluciona. Poco a poco te vas dando cuenta de que tocar siempre las mismas canciones o hacerlas en la misma línea es algo aburrido y que necesitas revitalizarte dando pie a tu libertad creativa". Los miembros del grupo, al igual que un sector de la crítica, advirtieron que su estilo se estaba cerrando peligrosamente y no han tenido ningún reparo para dar a su nuevo trabajo novedades que antes no existían. "No es que vayamos a usar samplers ni nada de eso. Nuestras canciones surgen de otro tipo de cultura y no le encontramos ningún valor a hacer moderneces si las canciones no nos lo piden. A nosotros el cuerpo no nos pedía innovación, sino variedad", comentan.

Cabe la posibilidad, en un primer momento, de que el nuevo rumbo tomado por el grupo haya surgido debido a la influencia de bandas nuevas, grupos diferentes a los que los miembros de la banda solían escuchar anteriormente: "No: no es así. Ya no tenemos dieciocho años y no escuchamos los discos de la misma manera que los primeros Stones escuchaban a Muddy Waters, queriéndose parecerse en todo lo posible. A nosotros nos gusta casi todo dentro de la música acústica. De la que se hace con instrumentos normales, vaya", señala Ricardo sobre el tema y añade que "hay gente que tiene inquietud y pasta para experimentar con ritmos y sonidos y ése no es nuestro caso. Con todo, aunque tuviéramos los medios, el cuerpo no nos pide entrar en esos terrenos".

La evolución y maduración de la banda también tendrá su sitio en el directo, pero, tal y como podrás observar, la apertura estilística de las canciones no llevará consigo cambios trascendentales. "De momento estamos pendientes del disco y no hemos pensado en cómo será el próximo set de directo, pero sí se puede decir que estamos muy afines al nuevo material. No habrá cambios espectaculares y, aunque con el tiempo quizás nos planteemos incluir una sección de viento o coros, no es algo que tengamos en mente en este momento. Siempre hemos funcionado muy bien en directo y eso no anima demasiado a cambiar", afirman.

Una de las cosas llamativas de M-Clan es su nivel de ventas. Sus cifras serían consideradas imponentes dentro de una pequeña compañía, pero cuando están integrados en una grande, como es el caso de Dro, parece que todos los artistas tienen sobre sí una espada de Damocles pendiente de sus resultados. "Nuestras ventas son tan explicables como inexplicables, ya que no es que no vendamos, sino que vendemos lo que vendemos. Se supone que los resultados podrán ser mejores en el punto en que la compañía vaya mojándose más", medita Ricardo, aunque reconoce que "funcionan muy bien, siguen confiando en nosotros y no escatiman medios".

Le comento que quince días antes había visto a Black Crowes en Festimad y que me había quedado impresionado cuando, al tocar un día después de Metallica, no habían podido acumular ni la mitad de público. ¿No será que el rock clásico no termina de romper en España? "Puede ser. Tal vez el público esté reacio por alguna razón. En el caso de los Black Crowes "--continua Ricardo--", pienso que sus canciones actuales no son tan directas como las que presentaron en los primeros discos. No quieren cambiar: son fieles a sí mismos y eso supone que, en ocasiones, el público no opine lo mismo que ellos".

Igual es que hay demasiados grupos dentro de un estilo que no tiene tanto público. "Los grupos que a mí me gustan "--insiste el guitarrista--" no venden nada aquí. En nuestro caso, el abrirnos a nivel de estilo puede servirnos para llegar a más público, pero ésa no es nuestra obsesión. Si vendemos… bien; y si no… también. Lo principal es sentirnos a gusto con nuestro trabajo".

Otra de las cosas que puede alejar del público masivo a bandas como M-Clan es su estética. Por suerte o por desgracia, la imagen se está convirtiendo en un punto fundamental de cara a la promoción de los grupos y, dentro de ese terreno, los murcianos no son de lo más mirados: "No creemos que sea tan importante. De hecho, creemos que el problema sería disfrazarse para salir a escena. Cuando vemos a grupos así, lo primero que se nos viene a la cabeza es decirles 'pero ¿de qué vais?'", comentan.

Estos rockeros no creen que su música haya dejado de tener la importancia que, clásicamente, ha tenido en el siglo XX. "El rock es el género que más va a perdurar. Es tan genéricamente grande que puede asumir a gente que disfrute con Elvis Presley o con Metallica, por ejemplo". Sí señalan, sin embargo, que el género sigue sin contar con espacios relevantes entre los medios de comunicación. A este respecto, Ricardo afirma que "el rock siempre ha sido marginal, incluso ahora. Tiene a su alrededor mucho de mito y aquí, en España, somos un poco analfabetos para entenderlo bien. Aún hay demasiados prejuicios sobre las pintas, las canciones o la dichosa colección de etiquetas que se inventan".

Otro de los momentos trascendentales por los que pasa actualmente M-Clan es la necesidad de encontrar nueva oficina de contratación. Después de abandonar Klink han dedicado todo su tiempo al nuevo disco y han dejado para más adelante sus deberes en este aspecto. "Había desavenencias comerciales y profesionales, por lo que decidimos cambiar de aires. Creemos que podían hacer más de lo que hacían y es por ahí por donde quisiéramos mejorar. Asumimos que este tipo de relaciones siempre tienen un principio y un final y que cambiar nunca es malo. Cuando el álbum esté en la calle nos preocuparemos por buscar y ver qué pasa", comenta Ricardo.

Sus desavenencias con su antigua oficina no supusieron, sin embargo, que el grupo dejara de tocar ni un momento tras la aparición de "Coliseum". "Hicimos una gira muy larga, de casi año y medio. Sólo paramos para ponernos a trabajar en el álbum".

Carlos, Ricardo, Santiago Campillo (guitarra), Juan Antonio Otero (batería) y Pascual Saura (bajo) se volverán a poner en ruta en el mes de octubre para presentar en directo el nuevo material. Es probable que por estas fechas se les pueda ver en Madrid, aunque sólo sea para hacer una pequeña presentación ante la prensa. Mientras, siguen dando los toques a su nuevo álbum con tanta ilusión como profesionalidad.

Les tiro unas cuantas fotos mientras Alejo está charlando en un despacho con una de las chicas que, en esta sesión, ha de hacer coros en alguno de los temas. Al tiempo que él enciende una barra de incienso, nosotros nos acercamos al televisor para ver el resultado final del partido de baloncesto. Quitamos el volumen a fin de no molestar al teclista, que sigue embebido en su trabajo, pero no dejamos de darnos cuenta de que los junior españoles han ganado a Estados Unidos y se han proclamado campeones del mundo. Ese mismo día Escartín se subió al podio del "Tour de Francia" y Hassan II era puesto bajo tierra.

¿Se pueden considerar esos hechos buenos augurios para M-Clan? Ya veremos.

E.P.

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