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Hechos contra el Decoro. Enero del 99

Consiguiendo la utopía

Comenzaron poco a poco intentando descubrir su propio estilo y tratando de causar estímulo a quienes les escuchasen. "Danza de los nadie", su segundo disco, desliza la rabia y los afilados textos entre excelentes arreglos de viento. Su objetivo apunta directo al blanco.

"Y no olvidéis que nadie somos la mayoría. Hay que romper con el mito. Ellos son pocos, aunque lo tienen todo… Hechos contra el Decoro quiere acceder a todo el mundo con su música: a unos para que no duerman y a otros para que se lo pasen bien". Con estas palabras concluye la presentación a los medios de comunicación de "Danza de los nadie", el nuevo CD de Hechos contra el Decoro. El disco contiene quince canciones con detonador incorporado y una onda expansiva que obliga por igual al baile y a la reflexión. Durante la rueda de prensa, los ocho activistas que componen el grupo no han cesado de quitar importancia al hecho de que estén despegando como grupo y dársela al aprendizaje que están adquiriendo. "Aprendemos a trabajar como grupo. Ocho mentes aportando dan cosas muy interesantes. De la asamblea que es el grupo hemos creado una piña; una piña que deja confrontaciones internas aparte para enfrentarse al mercado musical y todo cuanto lo rodea de manera clara. Salga bien o salga mal, hay que estar ahí y obtener lo mejor del grupo".

Los pasos que han dado como banda no difieren de los del resto de los grupos: "Los primeros coincidimos en un grupo llamado Ira Popular. Tras desaparecer, algunos continuamos con la inquietud de hacer un grupillo y nos juntamos con otra gente; ahí es donde empezaron a confluir ideas. Era una formación con bajo, tres voces y teclados. Fue el primer intento de lo que sería Hechos contra el Decoro. Así sacamos una maqueta financiada por un colectivo y la Asociación Cultural Gato Salvaje". Y así hasta que Fermín Muguruza bajó desde Irún a verlos en directo. "Nos hizo mucha ilusión verle allí. Al terminar nos propuso grabar para su sello 'Rabiamuffin', nuestro primer CD, y ahora este segundo. Es un rollo muy particular, un trato de tú a tú, sin diferencias. Eso es muy importante". Ellos, mientras, arrojaban las redes del boca a boca con concienciados esfuerzos en forma de sudorosos conciertos en centros okupados, asociaciones culturales y demás espacios alternativos, lugares que siguen considerando objetivo principal y segunda casa. "Muchos centros sociales y colectivos de barrio nos llaman para tocar y eso nos gusta. Nos muestra la conexión real entre HCD y aquello sobre lo que cantamos. La gira de este disco está organizada por movimientos sociales, salvo un par de festivales, y eso nos llena de sentido, solidaridad y posibilidades de ayudar directamente con nuestra música. No es sólo salir de gira: es intervenir directamente".

Autoexigencia

Aquí, en su manera de trabajar, en sus ganas de cambiar la mierda establecida, es donde se diferencian de la mayoría. Esa seriedad y autoexigencia que a muchos les parece excesiva se ha transformado en su secreto, dotándoles de credibilidad y dándoles fuerza. "Nos hemos juntado para hacer una serie de cosas sin depender de nadie, por nosotros mismos, como una organización horizontal, intentando buscar la participación de todos en el proyecto y ya no sólo a nivel creativo, sino en todos los aspectos. Y lo vamos consiguiendo. Esa es la utopía y se va consiguiendo. Vamos demostrando que hay una manera distinta de hacer las cosas. No sé: echando un vistazo alrededor se ve que lo difícil es continuar por el camino por el que va el mundo, por el camino de este día a día que cada vez está más deteriorado".

Además de irse a Italia para grabar "Danza de los nadie", HCD han participado en la banda sonora de "Barrio", la segunda película de Fernando León, una nueva aventura en la que ambas partes han quedado satisfechas. "Creo que con la banda sonora podemos conseguir adeptos al grupo y que conozcan nuestro mensaje, un mensaje que toca a millones de personas, lo mismo que 'Barrio', una película que refleja a todo el mundo de una manera más o menos exagerada según los casos".

Hechos contra el Decoro están ahí, rimando las consignas en las que creen, analizando un pasado muy reciente que estamos mamando ahora, disolviendo en ritmos provocadores sus denuncias y sus exigencias. Te lo puedes tomar a broma, pero ellos van en serio: su lucha es la nuestra.

Buitre no Come Alpiste

Hechos contra el Decoro. "Danza de los nadie". Gora Herriak 98

El mensaje es todo

Los textos de Hechos contra el Decoro van buscando la provocación, la reacción, el movimiento. La cosa no es fácil: hacer públicas tus reflexiones es compartir, en parte, tus ideales, ponerlos de ejemplo y esperar de quienes lo escuchan una buena interpretación. "La gente nos toma la palabra cuando decimos que somos un vehículo de expresión; nos toman en cuenta y eso convierte a Hechos contra el Decoro en una tribuna. En los conciertos lo notamos cada vez más y con más gente. La reacción es buena". Quizá esto cree la responsabilidad que siempre han buscado, una especie de grupo-aclara-ideas parecido a lo que ha tenido que hacer Fermín Muguruza desde el púlpito de Negu Gorriak, una mezcla explosiva que hace de lo ideológico o político algo personal y para nada inalcanzable. Quizá se trate sólo de perder el miedo a la hora de expresarse: "uno interpreta lo que vive. No es cuestión de hacer un trabajo de documentación ni nada de eso. Siempre hay lecturas que te influyen y de las que sacas ideas y herramientas de expresión. Se trata de hacer lecturas de lo cotidiano, de lo que te vas encontrando. Después pones eso lo mejor posible y tratas de sacarle la mayor parte de contenido posible". Lo cierto es que no se trata sólo de denunciar o quejarse: hay que plantear soluciones a todos los niveles. No todo es sentarse tras la ventana a ver pasar el desfile de sin sentidos que es esta tierra: se trata de tomar partido, de usar las neuronas, las piernas, los latidos del corazón o los brazos en favor de una vida digna, abrir los ojos y la boca, tener alerta las orejas y contemplar que todos tenemos idénticos derechos, que todos sabemos ser humildes y déspotas, que tan sólo se trata de usar el cerebro y pringarse hasta donde uno quiera. La guerrilla musical de HCD es humana, su mensaje es evidente, su sentido inconformista está más que justificado y lo mejor de todo es que vienen y están en la calle. "Somos gente normalita y anónima. No creemos que nuestro éxito sea masivo… Nosotros seguimos a lo nuestro a pesar de que este proyecto tome cada vez más importancia. A fin de cuentas, esa importancia es más bien en nuestras vidas". Así es: lo importante es tomarse en serio y tratar de buscar por todos lados un significado o un mensaje que alumbre el frío tratamiento y las lúgubres relaciones que tratan de imponer quienes creen que mandan sobre lo evidente. Es exigir respeto dándolo. La decisión es tuya y no todo son palabras.

B.N.C.A.

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