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La gaita se ha descubierto como un instrumento altamente rentable dentro del campo de la fusión. Mayo del 99

Gaiteros de fin de siglo

Hace pocos años, hablar de gaitas y gaiteros era hablar de música tradicional. Unicamente. La aparición del primer disco de Carlos Núñez hizo cambiar de opinión a casi todos y eso ha supuesto que en un breve espacio de tiempo aparecieran numerosas propuestas centradas en este instrumento. Lo mejor del asunto es que todas son distintas e interesantes comercialmente por cuanto han conseguido calar en el público mayoritario.

A la hora de escribir esto, José Angel Hevia lleva cuatro semanas instalado en el #1 de la lista de ventas de discos en España. Eso no tendría nada de anormal sino fuera porque estamos hablando de un gaitero, un instrumentista que, hasta hace bien poco tiempo, solamente era considerado por los pequeños sellos especializados en la música tradicional.

El éxito de Hevia no es un hecho aislado. Hace pocos días se ha lanzado al mercado el segundo álbum de Carlos Núñez, la verdadera bandera de esta generación de gaiteros. Carlos, en su nuevo "Os amores libres", presenta un proyecto tremendamente distante de lo ofrecido por Hevia, pero nada hace pensar que el público no lo acepte con el mismo agrado con que recibió "A irmandade das estrelas". Aquél fue el primer disco de gaita que contó con un apoyo de producción por parte de su compañía editora que hiciera olvidar las habituales estrecheces en las que los instrumentos tradicionales se tienen que ver cuando interpretan estilos cercanos al folk. El experimento funcionó tan excelentemente que ahora no es nada extraño que las grandes compañías estén buscando desesperadamente "su" gaitero siempre que presente algo original. Hace poco tiempo, un grupo gallego de música electrónica presentó su maqueta a una compañía multinacional y la respuesta de la A&R encargada del producto local fue que el tema sería interesante si añadían a sus ritmos sampleados el sonido de una gaita.

"Hay gente que coge algo de esto, algo de aquello, lo mete en una coctelera… y ya está. Pero mi forma de trabajar no es esa "--comenta Carlos Núñez--". Cuanto más purista quiero ser y más profundizo en la tradición veo que la música ha nacido ya mestiza, que no hay ninguna música pura. Con esa idea, lo que hay que hacer es tirar del hilo. En mi caso no hago una fusión cualquiera y ni siquiera me gusta ese término para definir mi música; yo trabajo sobre ritmos gallegos que no se habían desarrollado antes simplemente porque mirábamos siempre al norte, a Irlanda". A poca distancia geográfica del Vigo natal de Carlos vive Cristina Pato. Ella es la primera gaitera que ha conseguido grabar un álbum. Su propuesta también pretende separar el sonido de la gaita de las Escocias e Irlandas habituales y ponerla en otras culturas bastante diferentes, tales como la africana o la brasileña: "Quiero romper con el tópico celta. Eso limita el instrumento a una música concreta y hace olvidar que hay gaitas en todas las partes del mundo", señala Cristina.

El que abunden fusiones musicales cercanas a este particular instrumento no evita que se siga funcionando también sobre la música más tradicional. Susana Seivane, por ejemplo, mira más en esa línea. Es otra gaitera de nueva generación que acaba de poner en la calle su debut discográfico: "Mi estilo es a la antigua usanza, como los viejos gaiteros. Procuro aportar un aire innovador, pero, tanto en disco como en directo, mi repertorio y mi forma de tocar son las tradicionales", apunta. Susana descubrió la gaita, como casi todos sus compañeros de quinta, por herencia familiar. Su abuelo, Xosé Seivane, contaba con un taller de construcción de gaitas en Piquín, Lugo. Su padre continuó la tradición instalando otro en Barcelona, lugar en el que esta joven gallega que acaba de pasar la veintena recibió una gaita hecha a su medida a la edad de cuatro años. El hecho no sorprende: Cristina comenzó a la misma edad y Hevia reconoce que descubrió por primera vez este instrumento también a los cuatro años.

Una cosa que no debe hacer olvidar esta peculiar explosión es el enorme talento que atesoran estos músicos, ya que no se habla, en esta circunstancia, de recién llegados al amparo del oportunismo. Si bien Susana comenzó a tocar desde cría en la banda tradicional Toxos e Xestas, su trayectoria la permitió progresar e incorporarse a Rexumeiros, formación en la que coincidió con Bieito Romero, el actual líder de Luar na Lubre. Por su parte, Cristina terminará este año su licenciatura de piano que la ha llevado diez años de los dieciocho con los que cuenta y Hevia posee, tras treinta y un abriles, cinco escuelas de gaita propias en Asturias.

"Yo me he estado preparando toda mi vida, desde los ocho años, para este momento "--señala Carlos Núñez--". Aunque estudié música clásica, cuando empecé a soñar y cuando más aprendí es cuando empecé a tocar delante del público y a viajar. Yo no he sido profesional hasta hace muy poquito y eso ha sido un hecho consciente. No quise empezar hasta que vi claro que el momento había llegado. Todo el tiempo que estuve con los Chieftains lo considero un aprendizaje. Por eso, cuando veo que ahora la industria se interesa por algo de esto, aunque sea en plan rápido y mal hecho, constato más que las prisas no son buenas". Mientras hablo con Núñez con motivo del lanzamiento de su último álbum puedo percibir su obsesión por la perfección. Para grabar "Os amores libres" se ha tirado trabajando tres años y ha contado con una ristra de colaboradores de ésas que provocan que el libreto del compacto tenga multitud de páginas. A raíz de ello, da la impresión de que la valoración de los otros proyectos que hay en el mercado le parecen… poca cosa: "Cada uno tiene que buscar la felicidad como más le gusta y como puede. Como gallego, ya te lo estoy diciendo todo: como le gusta y dentro de sus posibilidades. El lado preocupante de esto es el de la explotación rápida y fácil que quieren realizar las compañías discográficas. Eso sucede en todas las partes del mundo y en todos los géneros, pero la gente, del mismo modo que sabe diferenciar entre una buena guitarra flamenca y la que tocan los Gipsy Kings, también sabrá valorar estas cosas en relación a la gaita".

Respecto a este tema, le pregunto a Cristina Pato si no puede resultar negativo el hecho de que ahora, mires donde mires, aparece un gaitero (o gaitera, en su caso), si no se corre el riesgo de que la gente termine cansándose de este sonido. "Creo que sí "--contesta--", y yo la primera. Ahora todo el mundo sabe lo que es una gaita y por ese lado el tema es positivo, pero nuestra mayor preocupación debe ser, precisamente, no saturar al público. Yo lo he intentado en mi disco, ya que, educada como pianista, pienso que la gaita es un instrumento de muchos decibelios que, además, tiene un sonido plano". Hevia, por su parte, tiene una opinión diferente: "Los gaiteros han estado ahí siempre y siempre van a estar. Lo que tiene que proporcionar este boom de grabaciones es que, cuando haya pasado, deje tras de sí un público que haya descubierto el instrumento y que se preocupe de escuchar lo que salga aunque no cuente con tantas campañas de promoción como hay ahora".

Hevia ha colaborado a este hecho con una innovación técnica. Desde muy joven, él ha sido el diseñador de las gaitas que ha usado y en su "Tierra de nadie" ha presentado al público mayoritario lo que él llama la "gaita electrónica multitímbrica". "Es un instrumento electrónico que dispone de un controlador MIDI. Eso permite utilizar la gaita del mismo modo que un pianista puede usar un teclado electrónico. Se puede reconvertir el sonido y hacer sonar a la gaita con el sonido escocés, asturiano, gallego… incluso como otros instrumentos", señala. Este hecho, que ha sido respaldado por más de trescientas mil personas que han comprado su primer álbum, no es, precisamente, del agrado de Carlos Núñez. Carlos afirma que "cuando se tiene un aparato en las manos que suena a gaita escocesa es como cuando se tiene uno que suena a guitarra flamenca. Sobre la gaita escocesa, los escoceses dicen que se tarda siete años en aprender a tocarla y siete generaciones en aprender a entender su música. Cada gaita es una especialidad y requiere un aprendizaje de muchos años. Yo hago la fusión con elementos de verdad: si toco con un gaitero escocés llamo a Fred Morrison y si toco con un gaitero irlandés llamo a Paddy Keenan. Yo no toco la william pippe ni la highland pippe: toco la gaita gallega. Cuando trato de producir fusión trato de hacerlo con maestros; y no es cualquier tipo de fusión".

Le pregunto a Susana Seivane, la parte más tradicional del asunto, por los dos temas: por la posibilidad de saturación y por lo que puede suponer incorporar las capacidades electrónicas a un instrumento como la gaita. "No veo por qué la gaita tenga que cansar más que otras músicas. Hemos estado inundados por otros estilos y no saturan, así que no veo que éste tenga que ser diferente. El que las compañías se hayan dado cuenta de que en Galicia, Asturias y otros muchos sitios hay un sinfín de gaiteros es bueno, siempre será bueno. Respecto al tema de la fusión "--continúa Susana--", me parece bien siempre y cuando no desprestigie ninguna cultura. En mi caso no es un objetivo, sino, tal vez, una consecuencia, ya que en algún tema puedo utilizar instrumentos africanos aun cuando esté haciendo música gallega. Usar la tecnología no significa cambiar el sentimiento que provoca la música".

Lo que sí parece evidente es que cada uno de los cuatro entiende la música de una manera diferente o, mejor aún, sabe exponerla de modo que no coincida con las corrientes al uso. Puede que éste sea el mejor aspecto del "boom gaiteiro", que sus mayores exponentes no se han quedado en lo simplemente tradicional, en aquello que no ha sido capaz de conquistar más que a públicos locales. Susana, que es la que más cerca está de ello, se ha ido moviendo dentro de la tradición sabiendo aprovechar el momento creativo que se vive dentro del ambiente folkie. En su álbum ha contado con cuatro miembros de Milladoiro, con Beto Niebla de Os Cempés, con Anxo Pintos de Berrogüeto, con Xosé Liz de Beladona e, incluso, ha cedido espacios para el bajo eléctrico o el acordeón en temas que ha arreglado especialmente después de haber tocado más de ocho años en diferentes festivales.

Hevia, por su parte, ha cogido el puntito de unir la gaita con la música pop en una propuesta fácilmente asequible para el público mayoritario. "No es algo que haya sido pensado "--comenta sobre el tema--". Es un discurso musical que se ha generado a lo largo de muchos años. En el disco quería plasmar ideas estéticas, no trabajar con el objetivo de algo que pudiera resultar popular". En su caso se añade, además, el hecho de ser el único gaitero asturiano que ha destacado entre la ofensiva gallega. "Cada pueblo tiene su manera de interpretar la gaita, pero pienso que es más una cuestión individual "--continúa--". La gaita gallega y la asturiana son, evidentemente, dos instrumentos diferentes, tanto en su historia como en su repertorio, pero, en el fondo, la filosofía de ambos en la misma y su lectura depende de cada individuo".

Lo de Cristina Pato tampoco tiene demasiado que ver. Ella reconoce su pasión por la música clásica y afirma que si pudiera escoger a un colaborador de lujo para su disco se quedaría nada menos que con Stravinsky, aunque hubiera que resucitarlo. No ha querido ser la compositora de los temas incluidos en "Tolemia", su disco de debut, porque "sólo compongo para piano o cuarteto de cuerda. Prefiero la faceta de instrumentista. Debe ser por la tradición de los músicos clásicos, que siempre tocan cosas de otros. Quienes han hecho las canciones de 'Tolemia' sabían lo que yo quería; de ese modo, el disco ha salido más colectivo y yo me he limitado a lo que hago mejor".

Cuestión aparte es lo de Carlos Núñez. Además de gaitero, el vigués es un investigador nato obsesionado con la música tradicional y con sus contactos interculturales. "Hemos grabado 'Os amores libres' en diez países diferentes y con más de ciento cincuenta músicos. Este disco lo ha soñado mucha gente antes que yo. El rollo de juntar la gaita con la guitarra flamenca, la música celta con el flamenco, lo árabe… todo eso. Yo he tenido la suerte de poderlo realizar", afirma.

Como ya pasara en "A irmandade das estrelas", el elenco de "Os amores libres" impresiona. Cabe preguntarse si con una nómina de este tipo entre los colaboradores puede hacerse un producto mediocre. "Antes de llegar a tocar juntos "--comenta Carlos al respecto--" hay todo un proceso de conocernos, investigar, dar cien o mil vueltas a cada pequeño detalle. Cada tema tiene muchos resortes y mucha alquimia. Al final dispones de los mejores maestros, pero, por ejemplo, conseguir que Paddy Keenan, el príncipe de los gaiteros irlandeses, con su vida caótica y perdido sin teléfono, se meta en el estudio y grabe con Mike Scott, el cantante de Waterboys… eso es lo realmente difícil. Ya juntos es fácil hacer que surja la chispa".

Cuando habla de su proyecto, Carlos es capaz de no parar en una hora: "Tuve la idea cuando comencé a tocar con músicos irlandeses. Es como si te vieras en un espejo. Yo les tocaba melodías gallegas y ellos siempre me decían que sonaba a flamenco. Para mí el flamenco era muy lejano, ya que yo era, como todos los músicos gallegos, de los que miraba a Irlanda en vez de al sur. Ese fue el punto de partida para que me interesara por el flamenco, por encontrar puntos de contacto, por la convivencia, por ver cómo el flamenco y la música celta se parecen en la parte salvaje y antigua". Algunos días antes había escuchado el nuevo disco de Carlos y, a tenor de ello, le señalo que a mí se me antoja una fusión poco natural la realizada entre el flamenco y la música gallega. El, lógicamente, no está en absoluto de acuerdo: "Ha sido un traje a medida. No he puesto a los músicos cualquier tipo de melodía. He investigado y he llegado a la conclusión de que hay ritmos que son comunes en la conexión Galicia-Flamenco: muiñeiras que ellos llevan por ritmo de zapateado, de tanguillo, jotas o foliadas que se ven en el sur como alegrías o bulerías… Cada tema de este disco es una investigación detrás de algo determinado".

Siguiendo esta tónica, Carlos se ha introducido también en otras músicas que, si bien tienen orígenes diferentes, mantienen, a sus ojos, similitudes rítmicas que hacen factible la fusión. "Me he interesado también por la música de los gitanos cuya música nadie sabe de donde viene "--comenta--". Según vas hacia el este compruebas que son mejores músicos. Eso nos llevó a Rumania y trabajamos con gitanos que sólo hay en esas latitudes. Del mismo modo, me interesé por los gitanos de la música celta. Ellos no son gitanos de raza, sino de vocación: nómadas y bohemios que son incapaces de tocar dos noches lo mismo. También con la música del Magreb, con aquélla que ha sido conservada en el norte de Marruecos como música culta y en la que ellos encontraban similitudes con alalás gallegos. Seán Ó Ríada, el fundador de los Chieftains, ya sospechaba que en Marruecos había música similar a la irlandesa y, si te fijas, también hay dólmenes y menhires". El último camino de Carlos para dar a luz "Os amores libres" ha sido la música judía: "Ellos conservaron melodías que provienen de la tradición gallega y en el álbum utilizamos una cantada por Noa. Se puede decir que el disco es el recorrido por la parte políticamente menos correcta de la música celta. Nunca se habían realizado estos encuentros".

El cartel de Carlos Núñez entre los gaiteros sigue siendo el de un superclase. Hevia me comentaba que "me gusta muchísimo. Conozco a un montón de gaiteros que suenan a Chieftains, pero Carlos sólo hay uno. Tiene su propio discurso y acierta a la hora de exponerlo y expresarlo". Cristina Pato también le tiene en gran concepto: "siempre rompiendo. El nos abrió el camino a todos". Carlos, por su parte, se siente reacio a hablar de sus compañeros de generación. Como buen gallego, evita responder a lo que no quiere y se limita a señalar que "me veo muy contento al ver que se ha producido toda esa explosión, pero el papel que a mí me corresponde es el mío. No me voy a prestar a hacer plástico ni música standard de producción rápida".

La idea de Carlos puede encuadrarse dentro de la que comparten muchos: es la hora de los gaiteros y tonto será el último que no tenga a alguno en su catálogo. Con todo, sería difícil y arriesgado señalar que este boom ha sido un invento generado por las discográficas. Susana Seivane me comentaba que "las compañías han aprovechado el momento en alza de una buena generación que ha trabajado mucho" y, desde su punto de vista, es un acierto que el mundo discográfico haya mirado a la gaita por una vez. Susana, por ejemplo, no ha sido requerida por ninguna multinacional que la haya arreglado los dientes para quedar guapa en las fotos. Su álbum ha llegado por medio de Do Fol, un sello gallego especializado que ha lanzado a muy buenos grupos en los dos últimos años, entre los que se podrían citar Berrogüeto u Os Cempés.

El caso de Cristina Pato es similar. Ella formaba, y sigue formando, parte de Mutenrohi, una formación con solera dentro del folk gallego. Antes de eso se curtió durante diez años en la Real Banda de Gaitas de la Diputación de Orense. Su "Tolemia" ha sido editado por Fonofolk, una división específica de Fonomusic que ya avanzara sus propósitos con los dos volúmenes de "Naciones celtas".

Puede que sea Hevia el caso más sospechoso, aunque ello sea debido, únicamente, a lo innovador de su sonido, capaz de conquistar a masas y de introducirse en terrenos radiofónicos y televisivos hasta ahora impensables para una gaita. "Yo tenía otras expectativas "--dice José Angel--". Creía que mi música iba a gustar, pero esto del número uno y esas cosas era algo insospechado".

Lo más llamativo a nivel de público es, sin duda, el hecho de que compañías multinacionales que muchas veces ponen reparos para lanzar al mercado las novedades de los grandes músicos internacionales que tienen en sus catálogos acepten editar proyectos tan sumamente arriesgados como éstos. "El disco ha llevado dos años de producción "--comenta Hevia--", por lo que supone una apuesta enorme". "Creo que se vieron seducidos por la idea "--añade Carlos cuando le pregunto por este tema--". Era un gran riesgo porque el proyecto era la mar de aventurado: juntar músicos árabes, celtas… irnos a estudios londinenses con productores de techno, poner esos aparatos al servicio de la música tradicional… no es usual. Hoy la industria es conservadora y, sin embargo, se mostró receptiva antes esta locura".

El interrogante que se plantea ahora es: ¿hay futuro?. Carlos Núñez acaba de presentar su disco y tiene planteado comenzar una gira por Estados Unidos que terminará a tiempo para tenerle en España este verano. Lógicamente, no quiere hablar de proyectos venideros, aunque admite que ya tiene en mente lo que formará parte de su próximo disco. "Las nuevas ideas están en la parte más profunda del corazón, pero si algo tengo claro es que no quiero que mi próximo disco tarde tanto tiempo en hacerse. Un álbum como 'Os amores libres' hay que hacerlo al menos una vez en la vida, pero es imposible repetirlo siempre", dice. Cristina Pato aventura una propuesta de lo más llamativa y señala que "me gustaría grabar a dúo con un pianista". Cristina tiene previsto entrar próximamente en gira por España con los Chieftains, banda que llegará a nuestro país para presentar su reciente "Tears of stone" por diversas ciudades de nuestra geografía. También Susana está liada con sus compromisos de directo. Después de que en mayo presente su material por Galicia, participará en festivales y confirmará sus fechas veraniegas para algunas actuaciones en Alemania y otros países europeos. Hevia, por su parte, quiere "trabajar con tiempo el segundo disco, ya que, gracias al éxito del primero, podré disfrutar de una mejor producción en el siguiente. Musicalmente no pienso cambiar mi filosofía, ya que creo que eso es lo más determinante para llegar a la gente. Me es indiferente que llegue a más o menos gente: lo importante es mantener mi discurso y demostrar que es propio". José Angel ha visto la edición de su disco en cuarenta y cinco países, lo que le ha proporcionado una interesante gira que le llevará desde Chicago hasta Alemania o Polonia.

Le pregunto a Carlos si el hecho de que nuestros gaiteros comiencen a actuar en el extranjero es positivo para que el terreno internacional de la música tradicional empiece a mirar a España con respeto. "Cuando empecé a salir fuera "--me contesta--" me llevé el gran golpe de ver que la España multicultural que nosotros sabemos que existe es totalmente desconocida en el extranjero. Cuando hay que poner un color o una música a España siempre se suele recurrir al sur. En Estados Unidos no entendían que un gaitero llegara de España. Le tenías que explicar que este país es un cruce de culturas y todo eso. Queda un enorme camino por recorrer y hacer carrera internacional nos permitirá dar a conocerlo".

E.P.

Carlos Núñez. "Os amores libres". Ariola 74321663032

Susana Seivane. "Susana Seivane". Do Fol 15

Hevia. "Tierra de nadie". Hispavox 7243498338

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