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Fermín Muguruza se consolida como brigadista. Junio del 99

La vuelta al mundo en una idea

Aparte de un deseo concebido, el último disco de Fermín Muguruza viene a ser un compendio de ideas largamente alimentadas. Grabado en estudios de Roma, Caracas, Los Angeles, Biarritz, París, Barcelona o Londres, supone una colaboración tanto musical como ideológica. En "Brigadistak sound system" hay mucho más que canciones; hay, como dice el propio Fermín, "una misma actitud ante la vida".

Ya no se trata de Kortatu. Ni de Negu Gorriak. Y tampoco es una continuación de la colaboración que Fermín llevó a cabo con Dut en el último año. Ahora se trata de un disco en solitario, aunque esa palabra tenga poco sentido en este caso. Lo que ha realizado Muguruza en "Brigadistak sound system" es casi todo lo contrario: se ha reunido con amigos de todo el mundo en una cerrera de millares de kilómetros a fin de juntar afinidades. La bandera musical es el reggae, pero la más evidente viene por parte de un internacionalismo entendido casi como dogma de fe. "Yo no me puedo definir como nacionalista porque no lo soy: no puedo entender la independencia del País Vasco si no entiendo de igual manera la liberación de cualquier otro pueblo. Es incoherente quien ahora defiende el derecho a la autodeterminación de Kosovo y, sin embargo, no admite ese derecho en el caso de Euskadi", señala.

"Brigadistak sound system" podrá verse sólo como un álbum de reggae, pero, si lo hace Fermín, se convierte en algo más. Este hombre aporta tal carisma en su figura que hace imposible que una obra suya sea un disco más lanzado en el saturado panorama discográfico. Después de una carrera de quince años en primera línea, su álbum no puede ser una producción sin relevancia. "Cuando hice la gira con Dut "--comenta explicando el origen del álbum--" tuve la oportunidad de entrar en contacto con un montón de gente con la que hacía tiempo no hablaba. Eso encendió otra vez esa mecha comunicativa que siempre habíamos tenido. Al acabar los conciertos volví a contactar con ellos y todos me comentaban un interés por hacer algo juntos. Así fue naciendo una especie de borrador de lo que podría ser el siguiente disco".

El proyecto iría tomando forma sin marco definido. No se trabajaría en un estudio, ni con una banda, ni con un marco cerrado para las canciones que iban surgiendo. Todo sería mucho más amplio, mucho más abierto a las incorporaciones de los colaboradores que podrían encontrarse en cualquier parte del mundo. "Me encontraba sin banda pero con un montón de ideas, por lo que decidí regresar a los sitios en los que había tenido una conexión y trabajar con la gente de allí en lugar de buscar un grupo. Cuando tenía compuesto el tema, lo grababa en una maqueta y lo enviaba. Todos a quienes recurrí respondieron con una ilusión y unas ganas que me empujaban cada vez más a llevar el proyecto a cabo. Cuando recibían el material aportaban su personalidad, lo arreglaban y casi lo hacían suyo. Luego yo me desplazaba allí, lo ensayábamos un par de días en el local y lo grabábamos en el sistema que pudiéramos".

¿El resultado? Espectacular. Después de un enorme proceso de mezcla y edición, "Brigadistak sound system" aparece con catorce temas y con la presencia de gente de Banda Bassotti, Desorden Público, Tijuana No, Hechos contra el Decoro, Manu Chao, Spartak Dub International, P-18, Inadaptats, Parabellum, Todos tus Muertos, Aztlan Underground y hasta un tema en el que el ingeniero es el mismísimo Mad Professor.

 

"Compañeros del mundo: por favor,/ sigan viniendo a las comunidades indígenas en resistencia./ Les pedimos que no cejen / en sus esfuerzos y solidaridad./ Su presencia es imprescindible/ para evitar la barbarie" (Brigadistak)

 

En Irún llueve. Como siempre. Aquí es donde Fermín Muguruza tiene su cuartel general. Mientas escucho en un discman "Brigadistak sound system" voy leyendo los textos traducidos de cada una de las canciones que integran el álbum. Este saldrá a la venta algunos días después y ya ha empezado a realizarse su promoción. En muchas paredes de Euskadi se puede ver el bonito cartel en el que una bailarina china vestida con el uniforme del ejército empuña un fusil mientras danza. La portada del álbum también hace alusión al compromiso y al baile: presenta una enormidad de razas rodeadas de columnas de sonido viviendo una fiesta en la que no deja de estar presente el combate. "Según trabajaba las letras ha resultado que muchos temas han ido cogiendo una relevancia posterior. Es, por ejemplo, el asunto de Kosovo, que aparece en una canción junto al Congo o Sierra Leona. Todas las letras son una invitación a salir del círculo de la pasividad. Forman un viaje en el que voy coincidiendo con gente diferente en sitios diferentes, pero con los mismos problemas: kurdos, mapuches… La cuestión es que seamos conscientes y que demos lo que podamos en el terreno solidario del internacionalismo".

En otras ocasiones he hablado con músicos cuyo discurso es, más o menos, el mismo. La diferencia aquí es que, en esta ocasión, lo defiende alguien que lo ha vivido de cerca y que siente el problema a flor de piel. "Hay muchas veces en las que estar tan implicado es casi perjudicial. A mí también me parece cansino, por ejemplo, el asunto de Chiapas y cómo lo usa mucha gente, pero yo, al trabajar de cerca con el EZLN y el FZLN, sé la necesidad real que ellos tienen de que el tema no se agote porque una falta de interés internacional podría llevar consigo una intervención militar en la zona. Esta problemática la utilizan muchas personas y muchos grupos de música incluso a nivel comercial, pero en mi caso, al tener un compromiso tan marcado, se convierte en un handicap porque hay personas que no admiten que yo me pueda ubicar en el radicalismo y en la extrema izquierda", señala Fermín. El tema no es nuevo: parece que ciertas ideas son solamente propiedad de los biempensantes y que cualquier persona que opine del mismo modo no puede pertenecer a una tendencia ideológica que no esté controlada por la mayoría.

Este hecho es, precisamente, una de las notas de filiación de Fermín, un personaje cuya opción contestataria viene de lejos: "Desde que formamos Kortatu, hace ya quince años, teníamos una conciencia política y social muy marcada. Eso se ha ido transmitiendo en el País Vasco generación tras generación. En esa época estábamos en las asambleas, en los comités antirrepresivos, en la creación de gaztetxes, en la apertura de radios libres… Fue un momento muy preciso, con una explosión de movimientos sociales en los que la música estaba muy involucrada".

Fermín y el resto de los componentes de Kortatu habían vivido de cerca lo que se dio en llamar el "Ex dok hamairu", un movimiento musical reivindicativo en el que participaron numerosos cantautores que, al mismo tiempo que una regeneración democrática, reclamaban la normalización del uso del euskera.

Mucho ha llovido desde entonces, pero… hay cosas que no han cambiado.

 

"Los esclavos de la mundialización:/ Sierra Leona, Kosovo, Congo…/ La guerra ha mutado en mero espectáculo./ Convertidos en espectadores indiferentes/ los asesinos cantan 'All you need is love' en la reunión del G-7./ Según parece "todo lo que necesitas es amor" (Urrun. "Lejos")

 

Mientras termino de escuchar el álbum, Fermín está en otra habitación completando algunas de esas gestiones que siempre se pueden adelantar por teléfono. El hecho de haberse levantado de la cama tras pasar un par de días con fiebre no parece haberle hecho decelerar su ritmo habitual. Esan Ozenki, la compañía autogestionada de la que forma parte, es como todos los negocios pequeños. La gente es capaz de trabajar veinticinco horas al día en su propia empresa, pero duele conceder cinco minutos al empresario que te paga.

Esan Ozenki es uno de los escalones en la carrera de Fermín. Con sus ideas y con las de sus compañeros, era lógico que, tarde o temprano, terminaran formando una compañía en la que dar salida expresiva a sus ideas. Esan Ozenki nació en 1991, cuando Kortatu era ya historia. El grupo surgió después de un viaje a Londres, una de esas aventuras en las que Fermín y sus hermanos se aprovechaban de todos los trámites que los camioneros tenían que pasar en Irún antes de cruzar la frontera. Ellos ofrecían su compañía a cambio de que el camionero en cuestión aceptara llevarles a algún sitio en el que aún no habían estado. En una ocasión, uno de aquellos viajes recaló en Londres y allí descubrieron la magia de una Squire Telecaster y una Squire Stratocaster, el primer equipo del que se serviría lo que luego sería Kortatu. "Teníamos veinte años y queríamos comernos el mundo antes de que el mundo se nos comiera a nosotros. Era una actitud muy existencialista, ya que Sartre era un referencial para nosotros: polvo somos y aquí se acaba todo. El reivindicaba la libertad del ser humano, el compromiso y ese lema de 'protesta y sobrevive' que hicimos casi nuestro", recuerda.

Más tarde vendría Negu Gorriak, un grupo que tenía esenciales diferencias con Kortatu: "la apertura musical, la lengua y el tema de la autogestión. Con Negu ya empezamos nosotros a encargarnos de todas las facetas que están presentes en la realización de un disco".

Fue así como surgió Esan Ozenki. "Nosotros lo denominamos colectivo, ya que es norma que todo el mundo esté muy implicado. Somos una cooperativa: todos quienes trabajan aquí, si quieren, pueden ser parte de la empresa. Con los grupos es igual: todos pueden decidir en cualquier paso del proceso de su disco siempre que se esté dentro de unos criterios que se marcan previamente. Manda la transparencia en cuanto a cuentas y propuestas y nuestra infraestructura es una herramienta más para todos ellos". En las oficinas de Esan Ozenki no es extraño ver cómo una banda organiza un mailing, otra descarga su equipo después de un concierto o el miembro de una tercera se acerca a ver si ha recibido algún correo electrónico. Cuando un grupo graba con Esan Ozenki es consciente de que, cubiertos los gastos de producción y promoción con las ventas, el beneficio resultante se reparte a partes iguales entre la compañía y los músicos.

Tres días después de vernos, Fermín y un par de sus compañeros habrían de ir al notario para cumplimentar la escritura en que la compañía admitiría nuevos socios.

La importancia de Esan Ozenki no está centrada únicamente en ser el soporte de bandas como Negu Gorriak, Dut, Aztlan Underground, Joxe Ripiau, Zebda, Hechos contra el Decoro, E. H. Sukarra y otro buen montón, sino, fundamentalmente, en que su aparición trajo consigo la apertura estilística a la música vasca, un entorno hasta entonces casi monopolizado por cantautores, músicos tradicionales y seguidores del punk. "En esa cuestión ha sido clave "--comenta orgulloso Fermín--". Otras discográficas han seguido el mismo camino y se ha hecho caso a grupos a los que antes no se atendía. Nosotros fuimos haciendo esa labor de ampliar lo que había y ahora vemos que cualquier oferta musical bien hecha y cantada en euskera tiene cabida no sólo aquí, sino en otros muchos sellos". Esan Ozenki quiere decir "Dilo alto", nombre que surgió a tenor de una de las canciones en las que James Brown proponía su negritud como una virtud natural: "Dilo alto: soy negro y estoy orgulloso". El logotipo de la compañía, un hombre hablando por un megáfono, es también parte del juego estético y guarda referencia con el primer vídeo que grabó Negu Gorriak. En él, Fermín empuñaba un megáfono mientras cantaba y, según iba paseando por las calles, la gente se iba colocando a su espalda formando una manifestación.

 

"El huracán Mitch ya se ha marchado, / ha debido trasladarse a otra calle,/ se lo ha debido tragar el mar./ Pero hay otro tipo de huracán:/ ése que, cuando no mata de hambre, / mata de bala." (Puzka. "Soplando")

 

Fermín se declara como un militante independiente, no sujeto a ninguna estructura. "Colaboré con HB y ahora apoyo a EH, colectivos en los que se agrupa mucha gente con diferentes ideas. Para mí, eso del partido con dirección nacional que ordene y mande se acabó con la revolución sandinista", admite. Su colaboración con estas formaciones, junto a sus apariciones en la prensa como articulista, han convertido a este personaje en algo más que un músico, aunque él no se aprecia a sí mismo como punto de referencia de nada: "yo me muevo en la calle y estoy en contacto con ella, por lo que no soy muy consciente de eso. Puede que la gente me vea como una persona con mayor peso o como una formación de opinión al relacionarme con organizaciones internacionalistas, pero no creo que sea lo adecuado. Solamente colaboro en lo que creo que puedo ayudar". El hecho no es nuevo. Kortatu, el nombre de su primer grupo, era también el apodo de un mugalari de ETA que murió a manos de la policía nacional. La misión de un mugalari es la de ayudar a cruzar la frontera a gente que no puede hacerlo legalmente, hecho que se repetía con bastante frecuencia en una localidad como Irún.

Una de las cosas que también ha caracterizado la figura de Fermín ha sido que sus letras siempre han tenido un reconocimiento hacia la lucha armada. "Sí "--afirma--". Ojalá nunca hubiera que utilizar la violencia, pero siempre la he defendido cuando no existe ningún camino más. Es el caso del EZLN en México, las FARC en Colombia, el MRTA en Perú, el IRA en Irlanda o ETA aquí. Ahora nuestra situación ha cambiado y espero que esa respuesta no se vuelva a dar. Debemos buscar las posibilidades para desarrollarnos como pueblo y obtener nuestra relación con los distintos pueblos del estado español, de Europa o del mundo sin que nadie tenga que recurrir a la violencia". Ahondando en el tema, comenta que "ahora hay una tregua y un montón de esperanza de que aquí no vuelva a haber la situación de virulencia que hemos tenido antes. También sabemos que hay un montón de intentos de sabotear este nuevo marco que estamos viviendo: declaraciones políticas, apaleamientos, policías que simulan kale borroka…"

Le pregunto por la inconsistencia que supone para quien está fuera valorar las cosas iguales con distinto rasero. ¿Cómo se pueden justificar unas acciones y otras no? "Yo llevo reivindicando un proceso de paz durante más de cuatro años, pero… estoy a este lado de la barricada", contesta.

 

"Toma la palabra. Tomemos la palabra/ para opinar, para que dés tu opinión./ Armémonos de palabras./ Esta es la tribuna para/ lanzar pensamientos./ La plataforma pública: / una dosis de cruda realidad./ Las canciones también como espejos./ Aquí tienes tu altavoz:/ pólvora dialéctica. ¡Explosión!/ Bomba comunicativa ¡Explosión!" (Hitza har dezagun)

 

En "Brigadistak sound system" hay una curiosidad que no aparecía en los últimos discos en los que participaba Fermín: hay textos que no están en euskera. "Un sound system lo formaba una persona que llegaba, ponía discos y permitía que la gente cantara o hablara sobre ellos. Aquí ocurre lo mismo. Yo he escrito los textos en euskera, pero cada uno de los participantes ha incluido lo que ha creído conveniente. Así aparecen cosas en inglés, en francés, en italiano, en castellano, en catalán, en el idioma de los indios americanos, en mapuche, en kurdo o en la lengua de los mexicas. En ese aspecto el álbum es muy abierto".

El idioma fue uno de los referentes de la formación desde los primeros discos de Kortatu. "Sentíamos la necesidad de expresarnos en euskera, pero no teníamos la capacidad porque no lo conocíamos. Veíamos cómo habíamos perdido una lengua como la nuestra precisamente en nuestra generación. Eramos conscientes de que teníamos que recuperarla y, según íbamos aprendiendo, nos surgía la necesidad de componer con ella. Lo sentíamos como un compromiso con nosotros mismos: el poder vivir plenamente nuestra lengua". Hoy los dos hijos de Fermín tienen el euskera como lengua materna y él mismo se felicita de que los jóvenes vascos "aprenden euskera al mismo tiempo que el castellano y el inglés. Es fantástico".

Todo lo que captó a Fermín la herencia de la lengua no consiguieron hacerlo otras tradiciones vascas. Mientras que muchos músicos de su generación se aplicaron a recuperar parte de las tradiciones musicales abandonadas, él, junto a sus hermanos, se comprometía con la generación siguiente: "Sí "--reconoce--". Yo acepté más la enseñanza del punk como movimiento: no como estética, sino como ideología. El poder de manifestarte, de expresarte aunque no dominaras el instrumento… esa inmediatez me pareció encantadora. Y también la música, por supuesto. Respeto mucho la música tradicional y he colaborado más de una vez con músicos que se mueven en ese terreno, pero no es algo que lata directamente en mí".

Sin embargo, sí le fascinó el revival del ska proveniente de Gran Bretaña, el sello 2 Tone y sus resplandecientes estrellas. "Ahora es la constante de este último disco. Existen todas las variaciones, evolución y abanico de influencias que el reggae ha absorbido y que ha servido para influir en otros estilos. Ha sido uno de los géneros que más me ha llenado y quien haya seguido mi trayectoria habrá visto que, desde los discos de Kortatu hasta la última colaboración con Dut, todos han tenido algo de reggae. Aquí hay desde roots hasta ragamuffin, drum'n'bass, dub, ska…", comenta.

Le señalo que, mientras que en el resto de España el reggae se ve como un estilo festivo y playero, en Euskadi, donde llueve casi todo el año, es donde mejor recibido está. "Puede que sea por la otra conexión, por la reivindicativa", comenta mientras recuerda el famoso "Get up, stand up" que popularizaran los Waylers y que se convirtiera en un himno por los derechos humanos al poco tiempo de publicarse ("vamos, levántate y lucha por tus derechos", decía la canción). "Aquí hubo quien animó una Euskadi Tropical en la que el árbol de Guernica podía ser sustituido por una palmera", continúa.

 

"Alguien escribió mi nombre/ en una bala./ Vivo bajo amenaza continua./ Tengo que aprender a vivir/ con la soledad del corredor/ de fondo." (Lagun Nazakezu?. "¿Puedes ayudarme?")

 

El 24 de junio vuelve a la carretera y permanecerá en ella hasta el 14 de agosto. Luego, en la primera semana de septiembre, irá para Italia y pasará de gira una semana. Después será el momento de decidir qué hacer en el futuro.

Su vida en la carretera no siempre ha estado relacionada con la música. O tal vez sí. Ya sea con una u otra de sus formaciones, ha tocado en Argentina apoyando a las madres de la Plaza de Mayo, ha cantado colaborando con el frente Farabundo Martí en su campaña electoral en El Salvador, ha estado junto al subcomandante Marcos en Chiapas, se ha visto perseguido por la legislación española al hablar sobre las actividades realizadas en el cuartel de Inchaurrondo…

Su carrera es larga y el año pasado fue condensada en "Amodio eta gorrotozko kantak. Canciones de amor y odio (1984-1998)", un discolibro editado por El Europeo con el que, de momento, se cierran las colaboraciones que Fermín ha tenido con bandas musicales. La última de ellas fue Dut, un grupo de Esan Ozenki con el que firmó un álbum cuya gira le tuvo ocupado todo el año pasado. "Quedamos que después de ello cada uno seguiría su camino. Dut tienen una personalidad muy fuerte y han de desarrollarla por sus medios. Hicimos lo que nos apetecía en ese momento, pero siempre concretamos que no iría más lejos", comenta sobre esta colaboración.

Respecto al discolibro recopilatorio, Fermín no lo considera como el cierre de una etapa, aunque "era una manera de hacer un recorrido de mis quince años en la música". En él se pueden escuchar, y leer, canciones y textos pertenecientes a todas las etapas y grabaciones en las que ha participado. En ellas se puede apreciar una nota evolutiva constante, nota que no acaba aún y que se ve enriquecida en el actual "Brigadistak sound system" con el uso de elementos tecnológicos. "Me encanta "--afirma--". Es como si hubiéramos descubierto un instrumento nuevo que me apasiona usar. Hay muchas tomas que se han trabajado en el estudio, con cosas pregrabadas, con máquinas. De aquí en adelante pienso utilizar esta línea".

El asunto no se para, aunque el futuro está aún por determinar. "Para girar tengo una banda, pero no sé lo que haré en el futuro. Después de estas actuaciones me pararé porque creo conveniente espaciar un poco el tiempo hasta un próximo disco, pero el que venga no sé cómo vendrá. Puede ser con un grupo, puede ser en solitario… ¿quién sabe?"

En Irún sigue lloviendo. Por mucho que suenen en mis oídos los ecos de "Urrun dub" y que mi cabeza no deje de menearse, no puedo negar que el reggae va desapareciendo de mi corriente venosa según voy buscando un lugar para cenar. "Yo también estoy muy harto de la lluvia", me había dicho Fermín a la que nos despedíamos.

Y no me extraña, de verdad.

E.P.

Fermín Muguruza. "Brigadistak sound system". Esan Ozenki

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