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"Nada" es el título elegido por Los Enemigos para su nuevo trabajo. Febrero del 99 Años de carretera Casi se han colgado el cartel de históricos, aunque eso no suponga levantar el pie del acelerador. Este año será uno más en los que la banda "enemiga" por naturaleza ponga sus canciones en el panorama rockero español. Son ya ocho discos a sus espaldas y catorce años desde que Los Enemigos decidieran ofrecer sus canciones al público español. Los actuales Enemigos poco tienen en común con aquéllos que empezaron con la historia en el 85, pero han conseguido mantener una formación estable desde que, en 1990, Josele Santiago (voz y guitarra), Fino Oyonarte (bajo) y Chema Pérez (batería) decidieran que, con un segundo guitarrista, el grupo ya tendría el sonido que se pretendía. Fue entonces cuando Manolo Benítez comenzó a ser un miembro colaborador del grupo, tan colaborador que, al fin y a la postre, se ha convertido ya en el cuarto Enemigo, "con los papeles y todo", como él dice. En opinión de muchos, la banda nunca ha tenido el reconocimiento que se merece. Llegaron en un momento en el que la música española cabalgaba entre los lomos del épico corcel heavy y los planteamientos pintorescos que trajo consigo la "movida" madrileña. Ellos, haciendo rock, un rock muy personal y muy ligado a las letras de Josele, nunca consiguieron dar el salto hacia un público amplio y espectacular. "Para nosotros es un secreto el porqué no hemos llegado más allá a nivel de público --comenta Fino-- y nadie ha sabido nunca darnos una explicación. Cuando hemos tenido canciones que podían ser muy populares no han funcionado y, sin embargo, dos o tres años después de grabarlas, siempre aparecía alguien diciéndonos que canciones como aquéllas eran las que podrían traernos un éxito". Con todo, no parece importarles demasiado esta situación. Josele señala que "tampoco somos un grupo de patrones típicos, por lo que no encajamos mucho en las modas o en las tendencias que surgen. Para los rockeros, no somos lo suficientemente duros, y para el resto somos demasiado rockeros. Lo mejor del tema es que, aunque no hemos sido nunca un grupo de éxito, estamos aquí y hemos llegado donde muchos grupos no lo han hecho". Si algo caracteriza a los Enemigos es, precisamente, esa cuestión: hay bandas que se chiflan por tener un pelotazo, un disco que venda muchísimas copias, pero valoran poco la continuidad y el consolidarse. Para Josele y sus compañeros, mantenerse en una escena como la actual ya es un triunfo sin paliativos. "Muy pocos grupos pueden decir que han durado lo que nosotros --añade--. Particularmente, yo prefiero estar así otros veinte años que tener un éxito y desaparecer en poco tiempo". El grupo está preparando lo que será la gira de presentación de Nada, su nuevo álbum, y ya tienen contratadas más de treinta fechas. Eso puede significar no tener éxito, pero no cabe ninguna duda de que cualquier banda lo firmaría después de haber estado en la carretera más de una década. Y es que, al fin y al cabo, no estamos hablando de un grupo cualquiera, de una panda de amigos que tengan esto como hobby. Los Enemigos son ya historia viva dentro del rock madrileño y eso cualquiera lo reconoce como un hecho. Lo particular de ellos es que siempre han funcionado a un nivel sencillo, teniendo detrás de sí compañías que les valoraban aunque no les concedieran la proyección que a otras bandas más juveniles. Ha sido, en suma, la historia del rock en España durante bastantes años, esa época en la que, hasta que rompió Extremoduro, las discográficas entendían el rock como un género marginal incapaz de competir con el pop para quinceañeras o con géneros de moda que se apoyan durante un verano y luego quedan olvidados en el catálogo. "Una compañía grande --señala Josele-- te tiene casi como una imagen, como un cuadrito colgado en la pared, porque, aunque el artista les dé prestigio, ellos saben que el rock no vende". Curioso el caso. Los Enemigos han pasado por compañías que ahora ven el rock español como una panacea pero que, en su momento, no consideraron al grupo como uno de sus objetivos principales. Ellos debutaron en Gasa, uno de los sellos encuadrados en Dro, compañía que ahora cuenta en su roster de artistas con Extremoduro, Platero y Tú, Rosendo, Flying Rebollos, M-Clan y otro buen paquete de rockeros. De igual modo, la salida de Enemigos de RCA vino seguida por la incorporación a esta compañía de Reincidentes, otro de los emblemas del rock nacional, una banda a la que se apoya y que se siente sumamente satisfecha con el trato que recibe de la multinacional. Se da incluso la circunstancia curiosa de que, ahora, los primeros discos de Los Enemigos, los correspondientes al catálogo de Gasa, son repuestos en las tiendas con asiduidad y frecuencia y toda la obra del grupo se puede encontrar con facilidad. "Toda excepto 'Tras el último no va nadie', nuestro primer álbum para RCA. Es el único que está descatalogado". Este álbum, llamado popularmente "El perro" por la ilustración de su portada, fue uno de los responsables, sin quererlo, de que Los Enemigos llegaran a fundar Alkilo Discos, su propio sello. La compañía editora retiró del mercado quinientas copias de vinilo por considerarlas imposibles de comercializar y, poco tiempo después, comenzó a seleccionar estrictamente los lanzamientos que publicaría en ese formato. El grupo, amante de los discos redondos, grandes y negros, mantenía la idea de seguir ofreciendo a su público las obras en vinilo, por lo que llegó a un acuerdo con RCA para que si ésta no lanzaba los álbumes de los Enemigos en el formato tradicional lo hiciera Alkilo Discos. Así ocurrió con "Gas", su disco del 96, y así sucederá con "Nada" después de haberlo estipulado en el contrato firmado con Chewaka, su actual compañía. La versión en vinilo del álbum llevará, además, más temas que la edición en CD e, incluso, se está tramitando la posibilidad de incluir en ella los temas que el grupo grabó para los homenajes discográficos que se realizaron a Rosendo, Pepe Risi y Federico García Lorca. Así, resulta que estamos delante de un grupo que, aparte de historia y canciones, tiene su propio sello discográfico. Pero no sólo eso: Enemigos también tiene en su currículum dos bandas sonoras que, próximamente, serán tres. "La primera, 'Tengo una casa', la grabamos casi al mismo tiempo que 'Gas'. Para nosotros era un experimento y nos gustó. Es divertido, aunque supone mucho trabajo, mucho más que componer sencillamente la canción. Tienes que estar ahí, pendiente del reloj y mirando continuamente un monitor con el que tienes que sincronizarte. Luego, cuando ves el resultado y te das cuenta de la fuerza que aporta el rock a las imágenes, es muy satisfactorio". Y, claro está, el grupo es de los imprescindibles cuando se trata de homenajear a un histórico o de apoyar una causa solidaria. En la última época, Los Enemigos han participado en el disco homenaje que se grabó entorno a la figura de Serrat y luego repitieron experiencia versioneando a Rosendo en el álbum "Agradecidos" y haciendo su exposición de "Chueca" en el homenaje a Pepe Risi, grabado en directo con la participación de numerosos grupos. Por homenajear, tampoco ha quedado ausente la figura de Lorca, una experiencia mucho más complicada porque, si en los otros eventos se trataba de hacer una versión de una canción ya compuesta pasada por la fábrica enemiga, en esta ocasión el reto era musicar uno de los poemas del celebrado poeta. Todo ello les ha mantenido sumamente ocupados desde que en 1996 lanzaran "Gas", el que era, hasta ahora, su último trabajo discográfico. "Puede dar la sensación de que hemos estado sin hacer nada durante dos años, pero lo cierto es que no hemos parado", dicen. Lo que ahora les ocupa es la promoción de "Nada" y la preparación de su siguiente gira. Su nuevo disco cuenta con doce canciones y fue grabado en Euskadi, en un caserío acondicionado como estudio. "Era precioso --me cuenta Fino--; es el único estudio en que he estado donde había ventanas, ventanales. Estabas tocando y veías todo el campo verde". Durante el proceso de grabación vivían en otro caserío vecino, en el cual daban buena cuenta de la comida norteña para acumular fuerzas. La idea principal del grupo era ofrecer, en esta ocasión, un disco más trabajado y pulido que su anterior entrega, grabada casi en directo. "Nada" incluye, de ese modo, más de cuarenta recordings de guitarra y otros veinte de bajo, trabajo que se realizó al amparo de las tierras vascas aprovechando las cualidades específicas del estudio realizado únicamente con piedra y madera. Las voces se grabaron en Madrid, en los estudios Kirios, y la mezcla se realizó en Red Led. El ya inexcusable proceso de masterización se dejó para los técnicos londinenses y solamente aportó el limar pequeños detalles que habían sido cuidados en la producción ya de una manera exhaustiva. El grupo ha trabajado en colaboración con Carlos Martos, un habitual en los discos de Los Enemigos, el cual también se encargó del sonido de la banda en "La vida mata", "Tras el último no va nadie" y "Gas". "Cambiamos un poco la tesitura --comenta Josele sobre Nada--, pero, básicamente, es una continuación de nuestro estilo. Teníamos ganas de compensar el concepto más punki que ofrecíamos en 'Gas', ya que, en aquél, no podíamos experimentar mucho. Hemos disfrutado mucho grabándolo". Las caras de Fino, Chema y Manolo les delatan mientras escuchamos la mezcla en Red Led alrededor de una enorme mesa que cubre casi por completo una de las salas de control del estudio. Con cada canción que suena, los pies empiezan a moverse y las letras de temas como "Todo a cien" o "Na de na" son cantadas entre dientes al oír el resultado. En una primera escucha, me parece un disco más blando que otras entregas de la banda, con más medios tiempos y con mucho más trabajo en le mezcla. Luego, cuando recibo el adelanto y me lo he puesto tres o cuatro veces, empiezo a percibir lo pegadizo de las letras, esos versos enrevesados que llegan acompañados de ritmos sencillos cargados de rock'n'roll. "No sé --me dice Josele-- por qué se dice que mis letras son tristes. Las letras no son lo que son por lo que hablan, sino por lo que le digan a cada uno. En el álbum se habla de todo y también hay textos optimistas. Si pones todas nuestras canciones en una balanza puede que gane el pesimismo, pero también aportamos mucha ironía. Depende de cómo te lo tomes". "Nada" supone un paso más en una historia sin final. El grupo se ha curtido, ha cambiado y ha crecido desde aquel 85 en el que Josele se juntó con unos amigos en un bar de Malasaña alrededor de un sarao que surgió con una guitarra. Coincidieron en formar una banda de rock, pero cuando tuvieron la oportunidad de telonear a los Barracudas y el concierto les salió fatal muchos dieron la espantada. Fue entonces cuando el grupo se quedó en lo que sería su primera encarnación: Josele, Roberto Arbolea y Artemio Pérez. Sus primeros pasos fueron como los de todo el mundo: ensayos, fiestas y las primeras composiciones. "Un día iba por la calle y vi una cola enorme --recuerda Josele--. Pregunté para qué era y me dijeron que se trataba de apuntarse a un concurso de rock, por lo que me puse en la cola y esperé mi turno". El concurso era el Villa de Madrid, muy prestigioso por aquella época después de que hubiera lanzado a bandas como Kaka de Luxe, Paraíso, Obús, Derribos Arias, La Frontera y a solistas como Mercedes Ferrer. Los Enemigos ganaron la edición del 86 después de sufrir su primer cambio en la formación. Michi González había sustituido a Roberto. La cosa no tuvo demasiada importancia porque el triunfo en el Villa supuso para la banda su primer contrato discográfico y la edición de "Ferpectamente". "Conocíamos a Paco Trinidad, el productor del disco, y la de Gasa fue la primera propuesta que nos hicieron. La aceptamos sin pensar más, así que nos evitamos la temporada de pasear la maqueta por todas las compañías discográficas". En aquella época, completaban sus canciones con versiones de los Beatles y de Joe Tex, algo que han dejado de hacer en sus álbumes al cabo del tiempo. "En los directos igual hacemos alguna, pero en los discos no solemos meterlas. Hace tres años nos dio un punto y grabamos 'Hermana Amnesia', un EP que sí tenía varias versiones". Antes de editar "Un tío cabal", el segundo disco de su currículum, se incorporó al grupo Fino y para la grabación de "La vida mata" ya contaban con la formación que se ha mantenido hasta hoy, con Chema a la batería. "Fue la época más difícil --comenta Josele desde la distancia que da el tiempo--. Tras la marcha de Artemio no estaba muy claro si aquello tenía futuro. Luego, con Chema, la cosa salió adelante". La colaboración de Manolo en aquel disco y en todos los trabajos posteriores ha hecho que, para casi todos, Los Enemigos fueran más un cuarteto que un trío, algo que ya se ha consolidado incluso a nivel formal. "La vida mata" supuso, además, su contacto con Carlos Martos. "Yo le conocía --apunta Fino-- por haber trabajado con él cuando grabé el directo de Glutamato Yeyé, ya que estuve en el grupo en la última época. Trabajar con él fue muy positivo y el resultado fue directo, intenso y más adulto de lo que habíamos grabado hasta entonces". En "La cuenta atrás" les produjo Eugenio Muñoz, otro técnico de prestigio, y ya por entonces se empezaba a apreciar que, fuera con el productor que fuera, el sonido de Los Enemigos tenía una entidad propia y era reflejo de una personalidad muy definida a nivel de grupo. "Sursum corda" fue su último trabajo para Gasa antes de su entrada en RCA. "Teníamos más ganas de salir de una que de entrar en otra, aunque pensábamos que fichar por una multinacional iba a suponernos una mejor distribución. Luego resultó que no tuvimos demasiada suerte, que el equipo que nos fichó fue sustituido al poco tiempo y que la gente nueva no nos veía con el mismo interés". Entre los dos lanzamientos con RCA llegó el nacimiento de Alkilo Discos y una gira por México y Los Angeles, una de las experiencias más agradables del grupo que esperan repetir en alguna ocasión. "Supuso mucho trabajo conseguir que 'Tras el último no va nadie' se editara allí y para conseguir la subvención de la SGAE y la AIE para hacer el viaje tuvimos que pedirla trece veces. Con todo, después de la gira, no conseguimos que la compañía lanzara allí 'Gas'. Parece que no les compensaba". Ahora están esperando la confirmación de un cierto interés despertado por sus discos en Chile, algo que les permitiría tener sus obras en el continente americano y que podría completarse con la salida del disco en las tiendas de Argentina. Con "Nada" empieza una nueva etapa en un sello joven surgido al amparo de Virgin, algo que el grupo prefiere antes de lanzar sus álbumes únicamente en Alkilo. "Es una compañía muy pequeña y no tenemos ni infraestructura ni dinero ni gente como para trabajar nuestros propios discos. Además, estamos realmente muy verdes para convertirnos en empresarios; lo de hacer canciones bien, pero como nos saques de eso ". La opinión tiene un viso crítico, ya que Manolo sí ve con buenos ojos el que los álbumes de Enemigos salgan en su propia etiqueta. De momento, están preparando su propio lanzamiento de "Nada", que saldrá en edición limitada de vinilo coloreado. Aquellos interesados en conseguir copias en ese formato harían bien en ponerse en contacto con el sello (Apdo. de Correos 8038. 28080 Madrid), ya que será realmente difícil encontrarlo en las tiendas. El cuarteto se siente ilusionado ante las nuevas perspectivas, pero, más que el futuro, la banda valora su presente y el cartel conseguido hasta ahora. Les pregunto si la banda puede ser un espejo para los grupos nuevos, para muchos de los que pretenden romper con su primer disco y que se creen que ello es sinónimo de éxito y de felicidad. "No sabemos si es más fácil tener un éxito que mantenerse, pero lo que sí es seguro es que tener éxito no depende del grupo. Mantenerse sí". E.P. Enemigos. "Nada". Chewaka
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