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Dover ya tiene en la calle su nuevo lanzamiento y lo presentará en Madrid en la primera semana de julio. Julio del 99 Aprovecharse de la suerte Ya está listo y, en buena lógica, esperando en las estanterías de las tiendas a que le dés tu beneplácito o tu desprecio. El nuevo disco de Dover se llama "Late at night" y es considerablemente más duro que su celebrado "Devil came to me". Siempre se ha dicho que el tercer álbum es una prueba de fuego. El primer disco de un grupo suele aglutinar el material que la banda tiene desde que empieza a componer hasta que le llega el grandioso momento de debutar discográficamente. El segundo, que ya tiene que componerse en un plazo determinado de tiempo, es el que, en el fondo, viene a dibujar los aires que van a marcar el estilo de la banda, y el tercero siempre tiene el deber de convencer a base de consolidación, evolución y, por supuesto, mejora. Muchos son los grupos que en su tercer álbum se muestran ya incapaces de llegar al público aunque su debut haya sido un exitazo; por el contrario, numerosas son las bandas que empiezan a consolidar su público a partir de la continuidad exhibida en un tercer trabajo. En el caso de Dover, la historia de sus dos discos anteriores ya es conocida por todo el mundo. "Sister", el primero, apenas tuvo repercusión, abandonado por su compañía y con unas ventas diminutas que sólo empezaron a crecer después del éxito de "Devil came to me". Este, sin embargo, ofreció la imagen de una banda cargada de canciones increíbles que traspasaron cualquier límite, llegando tanto al público mayoritario como a aquél que gusta de los grupos de culto. Con Dover se da también una circunstancia curiosa que merecería estudiarse en base a su rendimiento: cada uno de sus discos salió con una compañía y su tercer lanzamiento también hará lo propio al ser lanzado bajo la etiqueta Loli Jackson, el sello dirigido por el grupo tras la firma de su contrato con Chrysalis, una compañía multinacional que los ha acogido en su seno como su mayor esperanza de cara al futuro inmediato. Este hecho (el de firmar con una multinacional) será la mayor baza que se utilice contra Dover desde los terrenos más integristas de la música. Eso no ocurriría si no fuera porque todo lo que ha conseguido el grupo a nivel de ventas de discos lo ha alcanzado, hasta el momento, de la mano de Subterfuge, una compañía pequeña que, gracias al "Devil", consiguió tutear a los gigantes en cuanto a difusión dentro de medios mayoritarios. Quienes apoyaron al cuarteto madrileño por el simple hecho de pertenecer a una escudería independiente no dejarán de afilar sus garras ahora que Dover cuenta con una edición internacional de su segundo disco, avalada por Chrysalis, y que dispone, además, de su propio sello distribuido por una compañía grande. A los cuatro componentes de la banda les molesta tocar el tema. Se les antoja cansino y pesado y no lo consideran de interés para sus fans ni para el público que se ha fijado en ellos. "Cuando leo una entrevista de un grupo que me interesa y empiezan a hablar de rollos de sellos y compañías me lo salto directamente. Me parece aburrido", señala Amparo Llanos, la guitarra solista de Dover. "Nosotros tenemos que preocuparnos de nuestras cosas y tomar las decisiones que supongan lo mejor para nosotros, no para la compañía "--continúa--". ¿Que somos calculadores o fríos? Pues bueno. Creemos que obramos en consecuencia con lo que nosotros queremos y con lo que quieren nuestros fans". Tomar decisiones de este tipo no viene sino a poner de manifiesto el carácter autónomo e independiente de la banda, pero choca frontalmente con los ambientes en los que vender discos es algo así como una herejía y en los que ser un grupo minoritario se considera una virtud. Lógicamente la batalla abierta solamente puede ser ganada de una manera: con un buen disco. Chrysalis está encuadrada dentro del grupo EMI y tiene su sede en la Ciudad de la Imagen, en Pozuelo de Alarcón. Me han citado allí para poder escuchar el nuevo álbum de Dover algunos días antes de que se ponga a la venta. Yo soy uno de esos seres urbanos empedernidos incapaz de orientarse allá donde no haya una estación de Metro y supongo que tardo en llegar el doble de lo que tardaría una persona normal, ya que me ha dado tiempo a leerme cuarenta páginas del libro que me acompaña esta semana. Cuando aparezco por allí, me colocan delante de un equipo con CD, me preguntan atentamente si quiero tomar algo y me dejan en una habitación con una mesa y un mando a distancia. Pulso "Play" y empieza a sonar "Late at night", el tercer niño que el cuarteto madrileño más famoso del momento ha traído al mundo y que aparecerá en el mercado el 28 de junio. El primer corte que suena es "DJ", una pieza que el grupo ya había movido en directo en la última gira y que ha sido elegida como tema principal del primer single. Tras él llega "Four graves", una canción muy cañera e intensa que, sin embargo, cuenta con un interesante estribillo. "Cherry Lee", el tercer corte, es uno de los mejores del álbum y su estructura recuerda ciertamente al estilo marcado por la banda en el "Devil". "Me & my mulon" es todo lo contrario; es el otro tema que el grupo ya hacía en directo y que se muestra verdaderamente bestial, con una Cristina arramplando con todo y con una base de ritmo que casi hace temblar las paredes. "Free Kitty" es una especie de cancioncilla doverizada mientras que "Downtown" casi roza el metal por la intensidad con que suena. "Flashback" y "Straight to jail", los dos cortes siguientes, son canciones de una pieza en las que se puede apreciar la evolución de la banda: mantienen el estilo, pero suenan como cañones aunque hace un par de años podrían haber sido encuadradas en un corte más pop rockero. Tras "Sea witch", que tiene la base rítmica tremendamente marcada, llega "Far", un tema buenísimo que empieza a convencerme de que estoy escuchando un gran álbum. Solamente quedan "The real me", bestial, "The hitter", que es lo más popie del disco, y "Late at night", la canción que da nombre al álbum y en la que Cristina se luce de largo. Aún tengo tiempo para volver a escuchar algunos temas. Elijo "Cherry Lee", "Flashback", "Straight to jail", "Far" y "Late at night". Saco la conclusión de que, en este álbum, las guitarras de Dover arañan más que nunca, que batería y bajo tienen muchísima más consistencia que en los discos anteriores y que los temas del disco no son tan fáciles ni tan comerciales como eran los del "Devil". Aquí todos los cortes son de tres minutos, como siempre, pero se me hacen poco asequibles para las radiofórmulas poperas que tan bien recibieron a "Serenade" o "Loli Jackson". Queda claro que este asunto no ha influenciado en nada al grupo a la hora de abordar el nuevo álbum. Ni han buscado un resultado rápido ni se han conformado con dar más de lo mismo. "El 'Devil' gustó a mucha gente y muy diversa, pero es absurdo pensar en eso cuando te pones a componer. Hemos hecho este disco pensando que es lo mejor que sabemos hacer y que es lo que queremos hacer. Si le gustará a tanta gente, a más o a menos, lo tendrán que decir ellos cuando lo escuchen", me diría Amparo algunos días después. "Es simplemente perfecto", apostillaba Cristina evidenciando la satisfacción que les ha dejado el trabajo bien hecho. "Late at night" será presentado en Madrid en los primeros días de julio en La Riviera. El tamaño de la sala puede llamar la atención, pero los miembros de Dover tienen su propio planteamiento: "Hay que ser humildes y con cada disco hay que empezar a trabajar de nuevo. No puedes contar con que, por que el 'Devil' vendiera mucho, todo el mundo esté ahí esperando a que llegues y vuelvas a tener el mismo éxito", comentan. Junto a esta actuación, el grupo realizará otras cinco por diversas capitales españolas y lo hará también en salas de mediano aforo en las que no pudieron tocar en su anterior gira porque la demanda del público les obligó a afrontar recintos más grandes. Antes de todo ello, el grupo se embarcó para Portugal, donde, curiosamente, tuvieron lugar los dos primeros conciertos de una serie de actuaciones que Dover realiza fuera de nuestras fronteras. El 22 de junio el grupo comenzó una mini gira de cinco conciertos en Alemania y otros cuatro en Italia. Los intentos por salir de nuestras fronteras no son nuevos entre los cuatro madrileños. Antes de meterse a grabar "Late at night" ya tuvieron su bautismo de fuego en festivales de Alemania o Estados Unidos tocando cuando su álbum todavía no contaba con una edición internacional. Del mismo modo, Dover considera la idea de volar hasta Sudamérica antes de empezar su gira de invierno en España; todo dependerá de cómo funciona el material del "Devil" en aquella zona del mundo. Dado que este álbum ha sido editado internacionalmente hace pocos meses, la aparición de "Late at night" se retrasará en estos países hasta el mes de septiembre a fin de dar algo de recorrido al álbum anterior. Todo el éxito de su anterior disco y la previsible proyección del nuevo álbum del grupo no han cambiado para nada los caracteres de los cuatro miembros de Dover. Antes de salir para Lisboa comento con ellos su "experiencia americana", ya que "Late at night" ha sido grabado en Seattle y, gracias a ello, el grupo ha pasado una temporada de dos meses en territorio yankee. Cristina parece mucho más delgada, Alvaro (el hombre del bajo) sigue tan tímido como siempre y Jesús, el batería que se está empezando a convertir en un piercing-man, muestra su reciente corte de pelo mientras se muestra entusiasmado por haber visto ya el "Episodio 1" de "La guerra de las galaxias". "Lo de que nos llamen 'el grupo de las hermanas Llanos' es algo que nos da igual. Lo asumimos como un recurso periodístico para no estar siempre diciendo el nombre de la banda. Ocurre también con otros grupos que tienen hermanos, como Oasis o Black Crowes". La frase de Jesús muestra el modo con que Dover ha ido encajando con el tiempo aquellas cosas que, en principio, no entendían cuando se encontraron de golpe y porrazo con el éxito. Recuerdo la rueda de prensa de Festimad 98 en la que el mismo Jesús respondía a un periodista diciéndole "Sí. Somos el grupo de las hermanas Llanos, de Alvaro y de Jesús". Hoy en día ya no le conceden importancia a esos asuntos, como tampoco pierden la compostura cuando se les comenta que muchos les consideran "pijos" ("puede que sea porque tenemos dos chicas en la formación") o cuando alguien les critica su aparición en tal o cual prensa o en tal o cual programa de televisión: "sabemos que la promoción es una parte importante de nuestro trabajo, ya que, para que el disco se venda, la gente tiene que saber que ha salido. Eso no quiere decir que tengamos que hacer lo que no queremos y, desde luego, hay sitios en los que no nos gusta aparecer, en los que creemos que no pintamos nada", me decía Amparo. En el viaje a Lisboa nos acompaña un equipo de televisión que, desde que el grupo aparece en el aeropuerto, no deja de grabar cualquier gesto que alguno de los cuatro Dover haga. "Por mí mientras que no me molesten ", comenta Jesús cuando le pregunto si no llega a resultar agobiante. Casi todos los días observamos cómo bandas o solistas que han llegado al éxito empiezan a cambiar su manera de actuar ante la gente. Dover, de momento, no ha alcanzado esa tesitura y compruebo con curiosidad cómo Cristina firma un autógrafo a una mujer de edad que, gracias a la presencia de las cámaras de televisión, deduce que "vosotros sois famosos". Por la noche, después del concierto del Coliseum lisboeta, todo el grupo se iría a cenar, pero la vocalista se despistó de la "troupe" y nos enteramos, una hora después de haber descorchado el vino, que está atendiendo al público que ha asistido al concierto. "Nuestros fans nos respetan y saben que nosotros les respetamos. Siempre es encantador "--comentaba la vocalista--" que alguien tiemble cuando le firmas un autógrafo, pero más encantador resulta que, aunque el fan no lo note, tú estás más temblorosa que él porque alguien llega a sentir eso por ti". El tema no es difícil de entender, pero sí complicado de ver hoy en día en el panorama musical español. Puede que ello sea debido a la velocidad con la que Dover ha alcanzado el éxito. "No se puede olvidar que hace muy poco tiempo nuestras alegrías eran ver cómo el disco se iba vendiendo, cómo íbamos a Lugo y habíamos vendido todo el aforo de una sala pequeña cosas así", señalan. Asumen su fama de una manera ciertamente natural y creen firmemente que la suerte les ha sonreído a ellos, pero que su situación podía haber sido igual con cualquier otra banda que estuviera en el momento y en el lugar adecuado. "El que de repente te pase esto es fabuloso, pero no es una situación lógica. Hay multitud de grupos que trabajan tanto como nosotros, que hacen una música buenísima y que, sin embargo, no se han visto envueltos en algo como esto. Asumimos cada cosa que nos ocurre como una situación nueva, algo que puede no volver a pasar". Tal vez a cuenta de esta visión de las cosas, Dover recibió con especial atención la oferta que les realizó Chrysalis. Uno de los puntos fuertes de la proposición era la creación de su propio sello, una etiqueta en la que el grupo puede dar entrada a bandas desconocidas por las que ellos tienen predilección. El primer lanzamiento de Loli Jackson, por ejemplo, ha sido el recopilatorio "The power of Dolores", un álbum en el que han grabado "grupos que conocíamos, con los que nos hemos tropezado en el local de ensayo o con los que hemos coincidido en la última gira. Podía haber más grupos, pero preferimos que cada banda introdujera dos canciones en vez de una porque con un único tema quizás no te hagas una idea de la música que pueden aportar". En "The power of Dolores" también aparecía una versión del "The one I love" de R.E.M. interpretada por los madrileños. "Era un reclamo para nuestros fans. Si alguno quiere todo nuestro material podrá descubrir a otros grupos. Además, era una manera de no separar tanto el 'Devil' del 'Late at night'. Se nos ocurrió cuando estábamos haciendo la selección para elegir los temas a incluir en el disco", comenta Cristina. "Entre marzo y mayo teníamos hechas cuatro canciones, dos de las cuales las tocábamos en directo. Cuando acabó la gira, en septiembre, nos tomamos un mes de vacaciones y empezamos a trabajar a lo bestia. Así, entre octubre y febrero ya habíamos terminado casi todo el material del disco. Hay veces en las que haces los temas, los rehaces, los miras, los remiras y, al final, ves que no te convencen. Otros, sin embargo, te encantan desde el primer momento". El modo de trabajar de Dover es cada día más conjuntado. Prueba de ello es el resultado de "Late at night" en comparación con las canciones de "Devil came to me" y, sobre todo, con las de "Sister". "Ahora mismo nos cuesta hacer en directo las canciones de 'Sister'. Nos parecen demasiado sencillas", señalaba Cristina. En el show lisboeta que pude ver no se incluyó ninguna canción del primer álbum: se dio prioridad al material nuevo y se rescataron las canciones más sobresalientes del "Devil". Las ganas de avanzar musicalmente han sido las que han llevado al grupo a Seattle para grabar "Late at night". Aunque en ocasiones se comentó que los madrileños deseaban tener como productor a Andy Wallace, ellos señalan que no pensaron en él para este álbum. Presentaron a la compañía una lista de cinco nombres con los que se empezaron a realizar gestiones de cara a ver su disponibilidad y su entusiasmo. Barrett Jones, conocido por su labor en álbumes de Foo Fighters o The Presidents of the USA, se encandiló de los temas proporcionados en maqueta y respondió afirmativamente. Dado que Jones solamente trabaja en Los Angeles o en Seattle, Dover se decidió por esta última ciudad como cuartel general para los dos meses que llevaría la grabación y mezcla de "Late at night". "Habíamos ido a Seattle en una ocasión y habíamos hecho amigos allí "--comenta Amparo--", por lo que preferimos esa ciudad a Los Angeles". "El tema funcionó realmente bien "--añade Cristina--". Nunca habíamos tenido un productor y no sabíamos cómo sería la experiencia. Llevábamos los temas muy trabajados y estuvimos haciendo una preproducción de una semana para aclarar criterios. Barrett se encargó de pulir el sonido y de incorporar algunos arreglos que han hecho que el grupo sonara como nunca. Nosotros sólo teníamos que preocuparnos de tocar. Fue un acierto total, todo muy tranquilo y agradable". Les pregunto si la intensidad y la dureza que destilan las nuevas piezas era lo que realmente buscaban para las nuevas canciones: "No pretendíamos hacer algo más duro o más blando, pero los temas han salido así, como nos apetece sonar en este momento. Nos encantan las canciones y nos encanta, sobre todo, que no recuerden a 'Serenade', por ejemplo. No queríamos hacer otro 'Devil': sólo queríamos hacer lo que hemos hecho", señalan. Cristina, especialmente, no puede ocultar la relajación que la llena una vez terminado el trabajo: "Siempre crees que tienes tiempo y, al final, siempre te falta. A mí, particularmente, me termina agobiando un poco, por lo que cuando terminas con todo es como si te quitaras un peso de encima. Es como los exámenes: como nosotros no vamos a la universidad, tenemos esto para agobiarnos". Los cuatro miembros de Dover tienen previsto volver al nuevo mundo si "Late at night" termina editándose allí. En caso de que finalmente suceda eso será curioso ver cómo puede reaccionar el público americano ante una banda como ésta. Dover es una banda sin imagen, que toca en directo con la misma ropa con la que va por la calle y que apenas tiene cosas espectaculares que vender. Cristina toma té caliente antes de sus actuaciones mientras Jesús se bebe un RedBull por todo estimulante: "Yo en las giras sólo puedo comer y dormir. Si me voy de marcha siempre pienso que al día siguiente no voy a tocar bien, que no voy a estar en condiciones", dice. Los devaneos los deja para cuando el trabajo se lo permite y no es nada extraño verle, junto a sus compañeros, asistiendo a un concierto en cualquiera de las salas de Madrid hablando con miembros de otras bandas menos conocidas por el público. "Nos tomamos el asunto tal y como nosotros entendemos el profesionalismo y eso ha sido así siempre. Procuramos llegar pronto a la prueba de sonido, lo damos todo en el escenario y nos vamos a dormir. Nos encanta la vida que llevamos, aunque algunas veces se nos haga un poco coñazo el tiempo de carretera. Lo único que hacemos en la furgoneta es leer, escuchar música, jugar a las cartas y dormir", comenta Amparo. Probablemente una de las cosas más aplaudibles de los madrileños sea que se han tomado esto en serio desde el principio. Ahora puede parecer que todos los medios están detrás de ellos y que su actividad promocional se multiplica, pero no es así: "Con el 'Devil' todo fue más duro. Cada uno tenía su trabajo y teníamos que compatibilizar el rollo promocional, las actuaciones y nuestro curro. Cristina y yo, por ejemplo, contestábamos entrevistas por teléfono mientras estábamos trabajando en la tienda. No parábamos", recuerda Amparo. Ya parecen haber pasado los tiempos en los que su sueño era vender cinco mil discos o en los que su mayor anhelo era "simplemente estar, como estaban otros grupos de nuestro entorno que tocaban, que iban a festivales ". Las cosas han cambiado y, en ciertas cosas, para mejor: "El panorama se ha animado bastante desde el éxito del 'Devil'. Esa sorpresa hizo que todo el mundo quisiera entender lo que pasaba y que se empezara a atender a grupos a los que antes no se hacía ni caso. Ahora, por ejemplo, ya no es tan raro escuchar en los 40 Principales a grupos españoles cantando en inglés y las compañías grandes se han animado a buscar bandas con criterios diferentes a los habituales. Lo más importante del 'fenómeno Dover' no fue Dover, sino el que ocurriera el fenómeno en sí. Tarde o temprano tenía que pasar y tuvimos la suerte de que sucediera con nosotros", comentan. Los cuatro saben que, tras su éxito, muchas compañías se lanzaron a la calle a buscar clónicos de Dover, pero eso, para ellos, es muy difícil de encontrar: "No hemos notado que haya bandas que quieran imitarnos. Ahora cada grupo quiere tener su estilo, ser diferente. Todas las bandas que hay ahora son muy personales y trabajan tanto como nosotros para que nadie les pueda decir que se parecen a tal o a cual. Habrá grupos que tengan algo en común con otros, pero no parece que sea la intención de nadie parecerse conscientemente a Fulano o a Mengano", afirman. "Late at night" puede llegar a convertirse en el disco de rock que más venda en este país. Las expectativas de Chrysalis son considerables, ya que, quiérase o no, la carta de libertad de Dover ha sido la más costosa que se haya pagado nunca dentro del mercado musical español. El grupo parece preparado para lo mejor y para lo peor y sigue entendiendo que la opinión del público es la que decidirá sobre las ventas mientras que ellos solamente pueden decidir sobre su música. Alvaro Díez, el bajista de Dover, no estuvo presente en la grabación de los dos discos anteriores y aterrizó en el grupo cuando el éxito de "Devil" empezaba a ser importante. El fue el primer bajista que tuvo el grupo, pero, curiosamente, dejó la formación antes siquiera de llegar a grabar el primer disco y volvió a ella cuando el nombre de la banda estaba en boca de todo el mundo. Para él, su participación en el nuevo álbum podía suponer algo trascendente, algo que no le ha pasado nunca; pero, sin embargo, habla del hecho como un paso más en su aportación a la banda. Afirma haber pasado ya por muchos estudios de grabación y está tan integrado en el grupo que apenas considera una manera particular de ver las cosas diferente a la del resto de sus compañeros. Hace dos años, un poco antes de que apareciera "Devil came to me", hablaba con los miembros de Dover y les preguntaba sobre los cinco momentos que ellos consideraban fundamentales en el devenir del grupo. Hablaban de la primera vez que se oyeron en la radio, de su primera actuación en Revólver Hoy se lo vuelvo a preguntar y les cuesta pensar en ello. Ahora pueden hablar de muchos más que cinco momentos. Recuerdan su actuación en Benicàssim, el concierto que ofrecieron en Anoeta ante nueve mil personas aunque "parecía que hubiera trescientas", su actuación en el Festimad 97, cuando tocaron en el segundo escenario, su primera experiencia europea y la grabación de este último disco. En aquellos días hablábamos en el jardín de los estudios Infinity y hoy lo hacemos en un avión mientras la azafata nos coloca el catering en esas mesitas plegables que no te dejan espacio para nada. Todo lo que hay a su alrededor ha cambiado, se ha hecho más grande y congregan más miradas que cualquier banda extranjera, pero eso no impide que Amparo me pregunte por mi chica o que Jesús hable con pasión de las tres baterías que tiene. La naturalidad es uno de los encantos que tiene Dover y ello es lo que les hace conectar con la gente que no busca necesariamente glamour o rarezas. Sólo ofrecen música y una actitud escénica que contrasta definitivamente con su timidez fuera de los escenarios. Hay quien piensa que ellos podrían ser el grupo más internacional de la música rockera española. Ellos, mientras, ni siquiera encuentran una anécdota que contar cuando les preguntas por sus giras y siguen pensando en la música. "¿Has escuchado a Thumb? "--me pregunta Jesús--". Son magníficos". E.P. Dover. "Late at night". Loli Jackson
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