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Catatonia continúa, con su nuevo disco, su éxito en Gran Bretaña. Junio del 99

Malditos y benditos en Cymru

Son ya tres los álbumes que ha puesto en la calle el quinteto galés. Su fama se ha disparado en las islas y eso puede proporcionarles un empujón en su carrera internacional, aún poco firme. España es uno de sus próximos objetivos y aquí se presentaron dos de sus miembros de cara a promocionar su nuevo trabajo.

En 1536 Cymru se convirtió en Gales. Fue entonces cuando este país quedó anexionado por conquista a la corona de Inglaterra. Hoy es un territorio un poco más pequeño que Galicia que lucha por tener una identidad dentro del Reino Unido, algo difícil después de tantos siglos de unión y con una civilización imperante en la que comienza a primar la globalidad gracias al poderío de los grandes medios de comunicación que te acercan a cualquier parte del mundo.

"Los ingleses dicen que somos más excéntricos y más outsiders que ellos, que todos somos granjeros… pero es mentira. El agua de Inglaterra proviene de Gales y vestimos mucho mejor que ellos. Somos los reyes de la moda". Cerys Matthews dice esto sin ningún sentido nacionalista; simplemente, muestra su pasión por la ropa y la peluquería, algo que se le está acabando por la enorme popularidad que está adquiriendo en el Reino Unido. "Es como lo que decía Tom Jones. Cuanto más dinero tienes para gastarte menos lo necesitas, ya que todo el mundo te hace regalos. Mi caso no es exactamente éste, pero lo cierto es que ya casi no puedo ir de tiendas porque la gente me conoce y me sigue, se paran donde yo me paro… No estoy a gusto".

Es el precio de tener dos álbumes entre los treinta más vendidos de Inglaterra, algo que parecía imposible pero que ha terminado sucediendo. Cerys es la vocalista de Catatonia, un grupo que cambió su vida tras el éxito de "International velvet" el año pasado. En el 98, Catatonia consiguió dos discos de platino por las ventas de ese álbum, realizó su primera gira por Estados Unidos y otras tres más por las islas británicas, tuvo nominaciones a un montón de premios de la industria y "canté con Tom Jones", una de las ilusiones de Cerys desde que era una cría. La aparición de "Equally cursed and blessed", su tercer álbum, ha vuelto a disparar las expectativas, ha supuesto de nuevo su entrada en los puestos altos de las listas y ha tirado de sus dos álbumes anteriores volviéndolos a meter entre los más vendidos. Ahora mismo, Catatonia son tan famosos en Gales como su selección de rugby; y eso, en Gales, lo es todo.

Owen Powell es uno de los dos guitarristas de Catatonia, banda que se completa con Mark Roberts, el otro guitarra, Paul Jones en el bajo y Aled Richards como batería. Está sentado en frente de Cerys y es algo así como su antítesis. Mientras permanece quieto y erguido en su silla, levantándose de vez en cuando para coger uno de esos cigarrillos ultra-ultra light que tanto se llevan ahora, su compañera no para de moverse y, como tiene calor, se quita la falda y se remanga las mallas que cubren sus piernas. Da un salto y se sienta cruzando sus piernas como Toro Sentado mientras no deja de mover las manos tomando siempre la palabra y contestándome en un castellano que es mejor que mi inglés.

"Catatonia fue mi primer grupo. Yo soy la única que no había estado en otras bandas antes", recuerda Cerys. Estamos hablando de 1993. Por aquella época, Mark estaba en un grupo de Cardiff llamado Y Cruff, donde coincidió con Paul. Aled, por su parte, había probado suerte en The Hepburns y Owen estuvo en un par de bandas que respondían (es un decir) a los nombres de Crumblowers y U Thant. Tres de ellos, Cerys, Mark y Paul, se juntaron con Dafydd Ieuan y Clancy Pegg. "Los cinco éramos obsesos musicales "--comenta la vocalista--". Nos pasábamos el tiempo en los bares de Cardiff hablando y soñando hasta que un día decidimos que teníamos que intentarlo. Teníamos hambre de música, hambre de éxito". "Sí "--atestigua Owen bromeando--". Eramos los más hambrientos". "Pero los que mejor vestíamos", insiste Cerys, quien a estas alturas ya me ha dejado claro que su pasión por la ropa está más allá del interés que pueda tener por el desayuno.

Aquellos cinco principiantes de la capital galesa encontraron la forma de publicar "For tinkerbell EP", un disco que, para cumplir la norma de la revista, fue incluido entre los "singles de la semana" en el New Musical Express. Curiosamente, en los créditos del disco no aparecían sus nombres, sino que el de Cerys se convertía en

C. Anazapela

y el de Mark en

M. E. Zaun

. "Era una cuestión de romanticismo y una curiosidad, pero hubo que dejarlo porque en la promoción y en las notas de la compañía siempre aparecían nuestros verdaderos nombres, por lo que nadie se aclaraba sobre quién era quién o quién dejaba de serlo".

Tras aquel EP aparecieron como singles "Hooked" y "Sweet Catatonia", la primera canción en la que el grupo formó con lo que es, ahora, su actual alineación. Dafydd terminó tocando la batería en los Super Furry Animals mientras que Clancy, que se encargaba de los teclados, reapareció en Crac, una banda que, curiosamente, sólo tiene letras en galés.

Con el relativo éxito de "You've got a lot to answer for" consiguieron su derecho a grabar un álbum y así llegó "Way beyond blue" en septiembre del 96. "No conseguimos realmente lo que queríamos "--dice Cerys--". Nos colocaron muchos productores, pero no nos entendieron. Todos querían sacarnos un sonido indie que no es nuestro verdadero sonido. Nosotros preferimos probar muchos estilos y no encajonarnos". El álbum tenía todos los defectos que pueden tener los álbumes de debut. Su grabación se realizó a salto de mata y unía material antiguo, de lo primero que compuso la banda, con piezas nuevas creadas específicamente para el disco. Además, tenía en su debe la fiebre de sonido brit-pop que identificaba a cualquier banda británica que quisiera aparecer en la época. Sin embargo, el álbum también indicaba frescura y aportaba temas de verdadero interés, lo que le hizo obtener buenas críticas y que el público más exigente les prestara atención.

Era el momento de plantearse un futuro. El nombre de Catatonia empezaba a sonar y los tiempos de desorden debían quedar aparcados. "Siempre nos lo tomamos como un proyecto serio "--afirma Cerys--", pero nunca nos hemos caracterizado por ser excesivamente organizados. Creo que hasta que llegó 'International velvet' no fuimos verdaderamente una banda madura".

"International velvet" fue su segundo álbum y supuso su consolidación. "Tuvimos seis semanas para grabarlo y se hizo desde el principio hasta el final. Ya llevábamos más de año y medio girando y tocando juntos y eso se notó en el material nuevo. Tiene un sonido más auténtico, más conceptual, y demuestra mucho mejor la confianza que teníamos en nosotros mismos", añade la vocalista. Una de las cosas que resultó importante en este aspecto es que en "International velvet" únicamente contaron con la producción de Tommy D, un personaje que sólo había participado en una producción adicional en "Way beyond blue" y que se convirtió, desde aquel momento, en pieza angular del "sonido Catatonia". Tommy es también el productor del nuevo "Equally cursed and blessed". "En el estudio es prácticamente una parte del grupo. Tiene la cabeza muy abierta y se puede trabajar con él en diferentes estilos. Además, como ha sido DJ, nos ayuda mucho en el aspecto tecnológico y en la programación. Es mucho más rápido que nosotros en ese terreno".

El éxito de "International velvet" fue tal que la dinámica del grupo se trastocó. Cuando en diciembre del 97 lanzaron "Mulder and Scully", el single que iba a preceder al álbum, las radios, en plena fiebre Prodigy, apenas le hicieron caso y la promoción tuvo que ser retomada a primeros del 98. Esta vez todo fue mejor y animó un poco la salida del álbum. Este se convirtió en un verdadero bombazo y "Road rage", su segundo single, se convirtió en el primer #1 de los galeses. Habían conquistado Londres cuatrocientos sesenta y dos años después de que Inglaterra se anexionara Cymru.

"El nivel de audiencia fue muy alto "--comenta Cerys en su particular castellano--" y nos escuchaba gente que hasta entonces no nos había hecho ni caso. Para mí supuso mucha tensión, una enorme subida de adrenalina. Realmente no podía ni dormir". En Gran Bretaña los fenómenos musicales son todavía más extralimitados que aquí: cuando no eres nadie eres menos que nadie, pero cuando tienes éxito…

Probablemente por eso, el mercado internacional no empieza a fijarse en los grupos británicos hasta que no han dado un salto al extranjero. Tener un #1 en Inglaterra puede ser cuestión de un día y, si tuviéramos que hacer caso a todos los grupos que tienen esa vitola, las radios tendrían que cambiar sus listas cada semana y las compañías sus planes de promoción cada tres días. Catatonia comenzó a salir a Europa, lo que supuso para Cerys el placer de poder ver las tiendas de las grandes capitales del viejo continente, y llegaron a España, donde tocaron dentro de la programación del festival de Benicàssim. "Fue perfecto "--recuerdan--". Tocamos un día en el que la entrada era libre y la gente estaba realmente contenta. Además, teníamos piscina en el backstage y todo nos resultó fabuloso".

La gira y la consiguiente promoción permitió mostrar a un importante número de gente que Catatonia venía avalado por lo más importante: canciones de puro pop pasado por el filtro de un sonido elegante y una voz preciosa. El apartado instrumental, cuidado en base a arreglos y muy compacto, se convierte en la guinda necesaria para engrandecer las preciosas melodías de sus temas.

El grupo, animado por su éxito, decidió que era el momento para dar el salto a los Estados Unidos. Su manager consiguió su inclusión en el "Hoarde tour", un festival itinerante en el que Catatonia era de las pocas bandas no americanas que participaban. "Fue muy raro "--señala Owen--". Había muchos grupos de blues y de folk y el público era el típico de estos festivales. Nos miraban con una cara… Era evidente que no nos entendían. Las otras bandas hacían un tema en veinte minutos y nosotros tocábamos nueve. No sé si me recordaba más a Woodstock o a una convención de Microsoft". "Yo venía de Ibiza "--añade Cerys--", toda morena, con un montón de collares, purpurina y unos vestidos muy llamativos. Pensaba que iba al típico festival europeo, en el que te encuentras bebida y porros. Sin embargo, no había más que Coca Cola y mis pintas llamaron mucho la atención". "Había algún pequeño grupo "--continúa Owen, que no tiene problemas de vestuario--" que venía a vernos y que levantaba los brazos y mostraba nuestro disco como para decirnos 'os conocemos', pero lo cierto es que eran muy pocos".

La "experiencia americana" no es el único revés que ha tenido Catatonia en las últimas fechas. Recientemente han lanzado "Equally cursed and blessed" y, aunque el público ha respondido como se esperaba, la crítica no ha hecho lo mismo, algo que se ha podido observar también entre los especialistas españoles. "Allí el disco está gustando "--se defiende Cerys--": lo ven diferente, les sorprende. Creían que íbamos a hacer otra vez el mismo disco, pero para nosotros es muy importante cambiar y crear algo diferente. Puede que en España se entendiera mejor si se hubieran traducido las letras, dado que este disco tiene uno de sus fuertes en eso: es poesía con cierto toque de humor".

Owen señala que en el nuevo álbum han puesto más confianza, más honestidad: "No estamos tan preocupados por la respuesta de la gente y ofrecemos lo que queremos hacer en este momento". "Hay una pequeña línea "--filosofa Cerys sobre este tema--" entre la estupidez y la valentía. Nosotros preferimos arriesgarnos, pero, tenlo claro, no somos estúpidos".

Opine lo que opinen los que opinen, lo cierto es que "Equally cursed and blessed" sigue subiendo en las listas y el cartel de Catatonia no hace más que crecer. El grupo, que había abierto algunos conciertos en la última gira de los Manic Street Preachers a finales del año pasado, se verá el próximo verano tocando antes que los mismísimos Rolling Stones o R.E.M., algo que les tiene muy excitados.

Tanto Owen como Cerys piensan que las cosas van como ellos quieren, ya que los mercados internacionales son cada vez más propensos a aceptar a grupos que no sean necesariamente ingleses o norteamericanos. Comentando el éxito de Air o de Aqua en el Reino Unido surge la pregunta de Cerys: "¿Y por qué no llegan allí grupos españoles? Ahora hay muchos que también cantan en inglés". Se me ocurre trasladar el enigma a la representante de su compañía discográfica, que está presente, pero prefiero no hacerlo. Eso supondría tratar de explicar a los miembros de Catatonia las diferencias que existen entre la industria británica y la española en el terreno discográfico. "En Inglaterra "--comenta Owen--" todos los medios son muy cerrados a lo que no sea el inglés. La mayoría de los británicos sólo saben un idioma". "No es culpa nuestra", añade la vocalista.

Sería una tontería decir que a Cerys le gusta la ropa. Le apasiona, pero sus aficiones no se quedan ahí. Resulta ser una amante de la naturaleza y una cuidadosa jardinera. "Me gustan mucho los animales "--dice--", pero como estamos tanto tiempo de gira no puedo cuidarlos, así que los sustituyo por plantas. Ahora es una buena época para las hortalizas". Owen y Paul disfrutan de la lectura, Aled de la pesca y, como era de esperar, Mark es el futbolero del grupo. En todas las bandas británicas siempre hay algún fan de este deporte.

Les pregunto por la actual situación de Gales. Después de las elecciones en Gales y Escocia, tengo interés en saber cómo ven los galeses la evolución de su nueva situación después del referéndum que, el año pasado, les permitió formar su propia Asamblea independiente de los políticos ingleses. "Se trataba de hacer un foro de debate más cercano a los galeses. Aunque la Asamblea no ejerce poder, al menos tenemos algo, aunque no te creas que es mucho", comenta Owen. Cerys se muestra más irónica: "Antes los políticos galeses hablaban en Londres y nadie les escuchaba. Ahora hablan en galés, pero sigue sin escucharles nadie. La nuestra no es la misma situación que la de Escocia. Allí tienen un Parlamento mientras que lo nuestro es solamente una Asamblea". "El pueblo galés no tiene tanta confianza en sí mismo "--continúa Owen--" como para conseguir más". "Sólo tenemos fuerza en el bar. Ahí arreglamos el mundo, pero al día siguiente no nos acordamos de nada", sentencia Cerys.

Hablando descansadamente con ellos, uno llega a la conclusión que, con todo el cuidado que tenga Cerys con su imagen, esta gente no tiene la cabeza hueca. Cuando la conversación ya se ha relajado, terminamos hablando de la portada del disco, una puesta de sol brillante que deja ver a un zorro prevenido acercándose a un corral. En la contraportada del compacto se repite la imagen, pero en lugar de un zorro hay un gallo. "Es una reflexión sobre la vida que tiene que ver con el título del disco", comentan. El título del álbum podría traducirse como "Igualmente malditos y bendecidos". "En la vida hay que dar muchas vueltas que te ponen en situaciones sumamente diferentes. Es un círculo en el que hoy eres zorro y mañana gallo", añade Owen.

Más tarde, cuando voy andando por la calle camino de la oficina, me asalta el pensamiento de que el título del disco puede ser de lo más revelador: Catatonia fueron malditos y ahora están bendecidos. Lo que no me atrevo a pensar es cuándo la vida dará una nueva vuelta y los bendecidos volverán a ser malditos. Abandono el pensamiento y abro mi libro mientras entro en el Metro.

E.P.

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