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Refused. Abril de 1998

"No vemos la música como si fuéramos intelectuales"

Procedentes de Suecia, forman parte de una nueva generación de bandas de hardcore que no se conforman en hacer música como los grupos del montón. En toda la parte norte de Europa, los grupos que practican el género lo interpretan no sólo como divertimento, sino que le dan un talante socio-cultural, lógicamente rebelde, demostrando una distinguida inteligencia.

Refused elaboran un hardcore progresivo e idealista (en estos tiempos en los que, aparentemente, todo va bien) y aprovechan culturas musicales como el jazz o el techno para adornar la rabia que contiene su música. En The shape of punk to come, su último álbum, el grupo concentra sus experiencias pasadas y elabora las ideas de sus anteriores trabajos discográficos. Se formaron en el 92 y lo componen el guitarrista Kristofer Steen, el también guitarrista Jon Brannstom (que también usa samplers), Dennis Lyxzen a las voces y David Sandstrom en la batería. Junto a ellos, en su más reciente trabajo aparece una lista adicional de violines, chelos, percusionistas… que colaboran y enriquecen instrumentalmente su propuesta. Unas horas antes de su concierto en Madrid, con motivo de su participación en el Sued(e) Palooza Tour, estuvimos charlando con ellos. Entre otras cosas, hablaron de lo que esta gira supone para el grupo y de su vuelta al sello Burning Heart, etiqueta que agrupaba a todas las bandas que tocaban en el evento y en la que ya habían militado.

— "Lo dejamos en 1993 porque era un sello muy pequeño. Entonces pensamos que Startec podía ser mejor y optamos por aquella alternativa. Mientras estuvimos en Startec publicamos mucho material, pero también estábamos pendientes del crecimiento de Burning Heart. Decidimos volver porque su distribución es muy buena. En cualquier tienda de discos europea se encuentran fácilmente nuestros discos y eso es muy interesante para nosotros. Además, nos daban la oportunidad de viajar por toda Europa".

— Actualmente parece resurgir, sobre todo en el ambiente hardcore, la idea de sentir y conservar el espíritu "underground".

— "Llevamos cuatro años sin parar de tocar de ciudad en ciudad; tenemos que tocar para vivir y pagar los gastos. Siempre nos hemos planteado este tema de seguir siendo un grupo underground y nos preguntábamos que ocurriría si llegamos alguna vez a ser un grupo de masas, ya que nos encanta gustar a la gente y vender discos. Hasta ahora estamos sintiendo una vida underground y no nos importa seguir así. Si llegamos a vender muchos discos pues… estupendo; pero, si esto no ocurre, tampoco es un problema —así de claro y honesto nos responde Kristofer—. Lo ideal sería una combinación de vida underground y vender muchos discos".

— Pienso, y creo que muchas personas pueden sacar la misma conclusión, que este álbum contiene todos los ingredientes para consolidaros y, al mismo tiempo, abrir camino para conseguir futuros fans.

— "Es lo que deseamos. aunque el disco no se hizo por esa razón —comenta Kristofer con una leve sonrisa—. Pensábamos que la gente odiaría el álbum porque es muy diferente a la música que hemos hecho anteriormente. En realidad, se trata de no aburrirnos con lo que hacemos. En 1996 hicimos ciento sesenta shows tocando nuestras canciones de entonces y después de aquello teníamos que hacer algo diferente. También es el resultado de un camino: vas aprendiendo, surgen cosas nuevas… hemos desarrollado nuestra capacidad para escribir canciones".

Antes nos hemos referido al aprovechamiento de otras texturas musicales. Refused, en The shape of punk to come, llega a conseguir cierta magia al combinar con gracia el jazz con el hardcore. En el disco aparecen también fragmentos musicales definidos de techno, sampleados… pero sin meterse de lleno en lo industrial.

— ¿Hay ganas de experimentar?

— "Todas esas músicas las llevamos escuchando desde hace mucho tiempo. ¿Fusión? No nos gusta el término fusión, es horrible. Preferimos llamarlo asociar o cambiar, que es lo correcto: combinar un tipo de música con otra. Resulta difícil meter esos estilos en lo que nosotros hacemos. Lleva mucho tiempo y es como una especie de tabú meterlas dentro del hardcore; da la impresión de que tienes que ser más maduro para poder hacerlo. Nosotros intentamos que suene natural y auténtico".

El jazz

— La verdad es que causa extraordinaria sorpresa el uso del jazz de esa manera tan fresca dentro de algunos temas tan duros. No es la primera vez que me encuentro con músicos de hardcore que sienten un gusto especial por el jazz.

— "Nosotros no vemos la música como si fuéramos intelectuales; no hay necesidad de tener un cerebro enorme para apreciarla. La cuestión es divertirse y pasárselo bien. El jazz no es una música elitista y para saber eso basta con ver sus raíces. Lo que interesa es la manera de percibir la música, tanto si es jazz, rock o cualquier cosa. Puede que el jazz vaya más a su rollo y que el rock sea una música más directa…". Kristofer ha dejado bien expuestos sus criterios musicales. En The shape of punk to come, además de las variaciones jazzies de algunos temas, hay otras, como las de Tahhnauser/Derivé, que merecen especial atención. En él, los arreglos de instrumentación clásica protagonizan la canción. — Parece como si se saliera del disco. — "No nos importa si se sale del contexto: a nosotros nos gusta y basta. El sonido del violonchelo está tocado por el primer violinista de la Orquesta Sinfónica de nuestra ciudad, que está a sesenta kilómetros de Estocolmo. En Suecia todas las ciudades tienen su orquesta".

— ¿Y qué me dices de The Apollo programme was a hoax, el tema que cierra el disco? Es una canción muy triste.

— "Es como tener una balada dentro del disco —interviene Dennis tranquilo y seguro—. Se han combinado unas melodías muy suaves con unas letras violentas ya que, al fin y al cabo, es una canción violenta. De hecho, es la canción más revolucionaria del álbum".

A raíz de estas teorías revolucionarias le pregunto a Dennis si existía algún sentimiento o nostalgia por el mayo del 68.

— "Sí: este año se conmemora el 30º aniversario de aquello y ha de celebrarse aquel pensamiento. Nosotros nos sentimos revolucionarios y lo que tratamos es que ese pensamiento revolucionario lo capte la gente con nuestra música y se lleve a la práctica".

— Dentro del libreto del álbum parece haberse redactado un manifiesto.

— "La idea que existe está detrás de eso: es que la gente piense. Queremos llegar a hacer pensar a la gente".

Investigar

A pesar de ser y tocar hardcore, Dennis luce imagen mod. Es como ver a The Kinks o The Who (éstos últimos en su solapa como insignia) a mediados de los 60.

— "En mis letras hago referencia a la poesía beat. Siempre hemos estado investigando en otros campos artísticos, en el cine, en los libros, etc…"

— Eso se ve reflejado en la portada del disco, ¿no?

— "Sí: la mezcla de fotos es como un collage. Lo que simbolizan… es todo grande. El contenido del disco y nuestra música… es grande".

— ¿Pretende The shape of punk to come marcar alguna pauta de aquí al mañana de la música punk?

— "No —señala Kristofer—. Es un poco exagerado. El título del disco procede de un álbum de Ornette Coleman que se llama 'The shape of jazz to come'. Es un poco arrogante, pretencioso y, a la vez, divertido. Hasta es posible que alguien se moleste".

Ingeniosos los chicos de Refused, que demuestran juventud e ideas frescas. Les queda mucho camino y, tal vez, desarrollar su técnica en directo pero eso lo dirá el tiempo. Lo cierto es que The shape of punk to come es un disco brillante en lo musical y lleno de proclamas en los textos.

— "Nosotros somos anarquistas —termina Dennis— y lo que queremos es que la gente del punk rock se trate y siga comunicándose".

Pedro Moreno

Refused. The shape of punk to come. Burning Heart 71

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