Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

Indice

Pink Floyd. Septiembre de 1998

El fulgor del lado oscuro.

Más de un millar de semanas de permanencia en las listas del "Billboard" (récord inscrito en el "Guiness"). Más de veintinueve millones de ejemplares repartidos por todo el planeta (y contando). No falta en casi ninguna de las clasificaciones de "los mejores álbumes de la historia". El LP que encontrabas en el hogar de cualquier "enrollao" de los setenta… y en el de sus hermanos menores e incluso sus hijos. Se cumple un cuarto de siglo desde que asomara la jeta por vez primera… y EMI celebra la efemérides reeditándolo por enésima ocasión aprovechando su inagotable popularidad. Y es que "The dark side of the moon" no es sólo un clásico: es un pedazo de disco que supera la época en que fue concebido y que sigue plenamente vigente hoy en día. Veamos por qué.

La verdad es que un repaso a "El lado oscuro de la luna" confirma que contiene todos los ingredientes que explican su elevadísimo status en una perfecta amalgama de genialidad, fortuna y sentido de la oportunidad. A saber:

1) Tómese, en primer lugar, una banda con pedigrí y credenciales de primera. Cuando el disco se estrenó, en la primavera de 1973, Pink Floyd gozaba de una enorme reputación como grupo emblemático de la psicodelia británica y como conjunto pionero en la experimentación tanto sobre las tablas como en el estudio. Por tener tenían hasta su Brian Jones particular –aunque menos trágico– en la triste y enloquecida figura de Syd Barrett, el malhadado genio fundador del combo. El éxito comercial les sonreía desde sus principios en el Reino Unido ("Dark side…" sería su octavo larga duración en el Top 10 inglés). No así en Estados Unidos, aunque sus frecuentes giras por la tierra del dólar habían ido abonando el camino. Con este plástico empezarían a recoger los frutos… ¡y de qué forma! (número uno directo y quince millones de copias vendidas en quince años);

2) Añádase que, aunque se trata de un disco conceptual, se desglosa en canciones "de longitud manejable y estructura discernible", tal y como escribió Mark Blake en la revista inglesa "Q". Más cerca de Pete Townsend o Ray Davies que del "A passion play" de Jethro Tull por citar una obra contemporánea. Ni rastro de "Echoes" y sus veinte minutos de duración. Según Roger Waters, bajista y autor de las letras, "Queríamos bajar a la tierra un rato. Había muchas cosas que decir";

3) Déjese cocer a fuego lento con la ayuda de un puñado de temas memorables, intemporales, eclécticos, meticulosa y perfectamente diseñados. La banda los había ido puliendo a lo largo de su –pirateadísima– gira de 1972 y cuando entraron en los estudios Abbey Road en junio de ese año se los sabían del derecho y del revés. Además de rayar a gran altura, casi todo el material suena avanzado a su tiempo y precursor de muchas tendencias modernas. "Breathe" posee una innegable y reposada vibración de chill—out; "On the run" asombra con sus latigazos electrónicos de sintetizador y su ritmo, puro molde del rave; la expresiva, limpia y campaneante Stratocaster de David Gilmour enriquece cosas como "Time" o la enérgica y funky "Money" sin pasarse nunca de la raya e insufla vida a la candenciosa "Us and them"; "Brain damage" es perversa e hipnóticamente melódica, mientras que la final, corta y épica "Eclipse" clausura la segunda cara de la misma definitiva manera que la intrigante "The great gig in the sky" cierra la primera con los estratosféricos ejercicios vocales de la cantante invitada Clare Torry. No es de extrañar que aventureros de ámbitos distintos, como Radiohead o The Orb, profesen adoración a este LP tan repleto de sugerencias sónicas. En el número de julio de la publicación "Mojo", Mushroom, el "arquitecto de ritmos" de Massive Attack, confiesa por qué es uno de los dos CDs que lleva consigo en la gira de presentación de "Mezzanine": "'Dark side of the moon' es hip hop para mí. Loops repetitivos que se desarrollan lentamente con una melodía simple";

4) Rellénese con un contenido temático centrado en conceptos como la locura, la alienación, al avaricia, la desilusión, la muerte y el abismo del paso del tiempo. El "ennui" de la vida urbana del fin del milenio vertido en versos punzantes y trufado con ramalazos de angustia vital. Un material de fácil cita e identificación para jóvenes (y no tan jóvenes) de cualquier generación;

Fantástico sonido

5) Sazónese con un sonido soberbio (mantenido y repulido en la remasterización digital), espacioso, diáfano, repleto de resonancias ambientales y en el que los diversos instrumentos (especialmente los teclados de Rick Wright) se disponen de manera clara. La incorporación del saxo de Dick Parry (en "Us and them" y "Money") y los coros femeninos engordan el impacto del producto final. En la consecución del mismo tuvo mucho que ver el posteriormente célebre Alan Parsons, entonces ingeniero en los Abbey Road. Nominado a los Grammy por su excelente trabajo, Parsons pasó a ocuparse del sonido en los consiguientes conciertos de presentación. Y su posterior carrera como mago del AOR electrónico se cimienta en el crédito obtenido entonces;

6) A guisa de guarnición, y en relación con el punto anterior, coméntese que la salida al mercado de "Dark side…" coincidió con la difusión masiva de los aparatos estereofónicos para los que la grabación había sido concebida. De esta manera, se erigió en el artefacto perfecto con el que probar a los amigos las bondades de tu nuevo equipo hi—fi. Otra coincidencia afortunada fue el auge en los EE. UU. de las cadenas de radio centradas en la emisión de álbumes ("album oriented"), las cuales hicieron ganar un gran cantidad de nuevo público al grupo;

7) Adórnese con precisos y misteriosos efectos sonoros que se clavan en la memoria del oyente y que contribuyen sobremanera a la leyenda del LP. Desde el metronómico latido de corazón que suena durante todo el disco debajo de las enrevesadas pautas de percusión de Nick Mason hasta las risas y fragmentos de conversaciones. Destacan al respecto la caja registradora que suena a tono al principio de "Money" (grabada por Waters en su estudio casero) o los relojes de "Time" que Parsons registró en una tienda de antigüedades para hacer una maqueta de demostración de las posibilidades del entonces novedoso sonido cuadrofónico. Pero resultan más reveladores y espeluznantes los trozos hablados, que provienen de las respuestas grabadas a gente que trabajaba o frecuentaba los Abbey Road (Paul y Linda McCartney incluidos). Las preguntas, sacadas al azar de una determinada selección, eran del tipo "¿Cuándo fue la última vez que te pusiste violento?". Los pipas Peter Watts y Roger the Hat y Jerry Driscoll, el portero de los Abbey Road, proporcionaron los comentarios más utilizables;

8) Preséntese a la mesa envuelto en un empaquetado inigualable, inédito hasta entonces e igualmente clásico, obra del equipo Hipgnosis, el más conocido e influyente en la historia del género y fundamental en la trayectoria de Pink Floyd (no en vano, sus dos líderes –Storm Thorgenson y Aubrey Powell– habían sido compañeros de piso de Barrett y se estrenaron en la profesión con "A saucerful of secrets", segundo LP del grupo). Cito de mi libro "Las mejores portadas de discos": "Para 'Dark side…' (Thorgenson y Powell) optaron (…) por dos patrones abstractos: la representación gráfica de la onda sonora de un latido de corazón, que ocupa –con las letras– el encarte interior, y la archiconocida imagen del prisma (con su reverso en la contraportada). La onda hace referencia al ritmo del latido que corre subterráneo por todas las piezas y a la temática de irracionalidad y locura (el lado oscuro de la mente) que domina el álbum. El prisma representa algo más pedestre: los 'light shows' apabullantes y atmosféricos con que los Floyd empezaban ya a deleitar a sus seguidores. Se incluían también dos posters (la banda en directo y una visita a las pirámides de Gizeh bajo la luna llena). Los Floyd aceptaron un recorte en sus royalties para que los posters no grabaran el precio total". Lástima que se sacrifiquen en esta reedición, aunque se añadan nuevas fotos y una toma alternativa de la imagen del prisma;

9) Para mejor disfrute, acompáñese con petardos de marihuana a discreción.

Gus Cabezas

Pink Floyd. "The dark side of the moon". EMI 7243829752

Arriba

Indice