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Lluis Llach. Diciembre de 1998

La vuelta a la canción

El cantautor catalán ya tiene en la calle el trabajo que le va a acompañar hasta final de siglo. Se titulo "9" y supone un cambio de actitud después de la aparición de las obras conceptuales "Un pont de mar blava" y "Porrera". Ha cambiado de grupo, de productor, y asume sus cincuenta años con cierta tristeza artística.

En catalán, como señaló Llach en la presentación madrileña del álbum, "9", pronunciado "nou", también significa "nuevo". "Puede que algún alma cándida "--dijo--" pueda pensar que a los cincuenta años aún se puede hacer algo nuevo". No parece ser ésa la idea que el cantautor tenga de sus nuevas canciones. De hecho, su mayor intención ha sido volver a las piezas sencillas después de dos productos tan ambiciosos como sus dos obras anteriores. "Tenía ganas de encontrarme de nuevo con cancioncillas puras y duras. Después de hacer 'Porrera' me prohibí componer durante dos años para no caer en la reiteración. Cuando me puse a ello de nuevo, me reencontré con esa ecuación tan extraña que es la canción: una sinopsis de tres minutos de las cosas que se te ocurren". En sus nuevos temas, Llach habla de amor, ternura y, lógicamente, denuncia, ya que, como él mismo indica, "el cabreo es general y a mí me gusta estar cabreado porque me ayuda a crear. Hay muchas motivaciones para ello, pero sobre todo está la mediocridad de la clase política: todos dicen que hacen falta hombres de estado y se comportan como verduleras". Ahondando en el tema, el cantautor añadió que "se echan en falta los valores humanistas, ya que el ser humano se ha vendido al éxito, la competitividad y el codazo bien dado. Eso conlleva a una existencia sin sentido, porque de ese modo no se llega a la felicidad".

Entre las canciones se encuentra una dedicada a Pedro Guerra en recuerdo de la colaboración que tuvo lugar entre ellos en noviembre del año pasado en el Palau de la Música. Del mismo modo, otro de los temas está dedicado a Jordi Pujol, el presidente de la Generalitat. "Su chófer "--ironizó Llach--" fue amante mío durante veinte años, pero el President le convenció para que me dejara, se fuera con él y tuviera hijos. Ahora está embarazado debido a la obsesión de Pujol por la natalidad: es necesario traer hijos al mundo para ser competitivos con Europa". La visión del mundo actual que tiene Lluis se refleja en todos los temas, aunque puede quedar más palpable en "Un cinema paradís, si us plau": "La falta de puntos de referencia intelectual es ya espantosa. Todos están en poltronas y tertulias y ni provocan ni denuncian. Creía que a esto respondería la gente joven, dado que los veo más comprometidos que nunca, pero parece que no pueden por la manera en que está estructurado el poder mediático".

La juventud

Llach habló en más de una ocasión de la juventud y lo volvió a hacer al referirse a Jordi Armengol, el productor de su nuevo trabajo. "Viene del mundo del rock, pero no se lo he tenido en cuenta porque me da mucha envidia. Lo mínimo que podemos hacer es ser devotos del aprendizaje y tratar de beber de los talentos ajenos. Me gusta que mis canciones las vean otros y las perviertan, que me hagan ofertas demoledoras para que podamos pelearnos. Me ha gustado trabajar con Jordi porque no trabaja en mi género y eso supone que me puede mirar de lado o de espaldas pensando cosas diferentes a las mías. Discutir con él sobre el concepto musical de las canciones es interesante y enriquecedor. Si tuviera dieciocho años es más probable que tocara con una guitarra eléctrica distorsionada que con mi piano".

El cambio de productor ha venido también acompañado por un cambio en el grupo que acompañará a Lluis en sus próximos conciertos. "Los otros músicos se hartaron de mí "--dijo sonriendo--" y yo quería cambiar la sonoridad de mis canciones. Unos dicen que en este disco me he ido más por el camino acústico, pero yo no sé si es verdad: he cambiado elementos acústicos por elementos rítmicos, sobre todo guitarrísticos. Ahora cuento con un batería de veinte años que me va a matar encima del escenario y he vuelto a llenar el piano de espanders para obtener más ambientes sonoros".

A la hora de escribir esto no están confirmadas las fechas en las que Lluis tocará en Madrid. "En esta ciudad se tiene tanta afición al teatro que es difícil encontrar uno para tocar. Yo sólo soy capaz de llenar una semana o dos y tengo que competir con los ballets rusos y esas cosas. Espero que antes de las navidades del 99 pueda presentar aquí las nuevas canciones". Curiosamente, la infraestructura de salas de nuestra ciudad hace que el catalán sepa con enorme antelación cuándo presentará su disco en París, pero aún planea la incógnita sobre las fechas en nuestra ciudad.

Con "9", Llach ha renovado su contrato con la compañía catalana independiente Picap. Su colaboración de seis años se extenderá, por tanto, otros tres más que dan comienzo con este disco. El hecho es significativo, ya que, como el cantautor nunca oculta, Lluis ha pasado de la cincuentena. "Las etapas en este trabajo se queman muy deprisa y por eso, aunque no me siento viejo, sí me surge el hablar de mi edad cada vez que hablo de música. Es como si necesitara justificarme un poco. En un arte en el que casi no hay innovación y en el que se mantienen los esquemas acústicos y armónicos de siempre, lo único que se puede aportar es la fuerza de la juventud".

E.P.

Lluis Llach. "9". Picap 900122

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