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Kevin Saunderson. Mayo de 1998 "Ahora, en la música, hay un mundo nuevo" Desde que tuvo su primer hit estaba convencido de que cambiaría el mundo. Y lo cambió. Kevin Saunderson ha sido uno de los máximos responsables de que la música electrónica reciba hoy la bendición de las masas. Cuando empezó a crear, el techno de Detroit era revolucionario; hoy aquella música se ha fusionado con diez mil corrientes diferentes que han creado un estilo para dar voz a los sonidos del año 2000. X Ray, Kreem, Inner City, Reese & Santonio, Tronik House, Essaray, E-Dancer, KS Experience, Master Reese, The Reese Project y Kaos son algunos de los nombres que esconden a Kevin Saunderson. Y en eso también marcó moda. Una de las cosas que más se ha criticado de la música techno es la falta de verdaderos "artistas" que puedan ser conocidos por el público. En la mayoría de los casos, los firmantes de los discos no tienen ninguna pretensión de llegar a ser estrellas y lo único que quieren es poner su material a disposición de la gente. Eso lleva consigo que cualquier tema nuevo que se cree se grabe en un maxi y salga a la venta en pocos días. Un músico creativo puede llegar a poner un maxi en la calle cada tres semanas, pero, lógicamente, no puede firmarlo siempre con su nombre porque aburriría a cualquiera. Así, no es cosa rara que un mismo músico firme sus obras con nombres diferentes atendiendo al estilo en el que se pueda ubicar cada nuevo tema. Saunderson ha puesto muy pocas veces su nombre en los discos y la mayoría de sus éxitos están firmados por diferentes proyectos que, casi siempre, tienen una vida limitada ante el nacimiento de uno nuevo. "Cuando firmaba con tantos nombres estaba trabajando en muchos proyectos a la vez y cada uno con un estilo diferente. Prefería usar un nombre distinto para cada estilo en el que componía". Obviamente, poco tiene que ver el hardcore de Tronik House con el deep house de Reese Project, aunque ambos tienen detrás al mismo hombre. Kevin Saunderson aterrizó en España para participar como cabeza de cartel en el escenario dance del último Espárrago. Apareció en escena vestido con un chandal negro que tenía en los laterales rayas amarillas. Se colocó detrás de dos focos cuya luz iluminaba el rave y solamente dejaba ver al público sus manos. Tras él, una pantalla de vídeo iba iluminando su repertorio. En Granada, Saunderson no tuvo mucha suerte: su set coincidió con la actuación de Iggy Pop y, aunque estuvo pinchando dos horas, no tuvo la respuesta de público que se esperaba. Más tarde se dedicó a atender a la prensa y nos concedió unos minutos. En sus gestos se adivinaba que no estaba satisfecho, pero, afortunadamente, siempre guardó las formas y se mostró como una persona amable dispuesta a agradar. Facetas Saunderson aúna en su música las facetas de creador, productor y DJ, aunque en los últimos años se le critica por dedicarse casi en exclusiva a esta última faceta. Nació en Brooklyn, Nueva York, hace treinta y ocho años siendo el menor en una familia de nueve hermanos. Sin embargo, su estancia en Brooklyn fue corta y pronto se mudó, junto a su familia, a Detroit. "Nadie sabe por qué en Detroit surgen tantas corrientes musicales novedosas, el sonido Motown, el punk americano o el techno, pero lo cierto es que salen de allí". Estudió en la Bellevile High School, un dato que no tendría trascendencia si no fuera porque allí coincidió con Derrick May y Juan Atkins. Entre los tres se iban a encargar de poner a Detroit la música de fin de siglo y extenderla posteriormente a todo el mundo. Al mismo tiempo que estudiaba comunicaciones, Saunderson empezó a pinchar. No tardó mucho tiempo en comenzar a componer y que su música fuera reconocida por los sellos especializados que atendían a los ambientes underground de los clubs británicos y americanos. Su primer éxito fue "Triangle of love", una canción que firmó como Kreem. Cuando Kevin la escuchó en la radio supo que algo iba a cambiar. "Desde entonces he hecho cosas muy creativas y he mejorado mucho", dice. Y tiene razón. Después de aquello nació Inner City, un nuevo proyecto en el que cabía Paris Grey como vocalista y que consiguió un enorme éxito con "Big fun", el tema que le dio a conocer en todo el mundo. De la música de Inner City se comentaba que aunaba lo ofrecido en Detroit, Nueva York y Chicago, aunque Kevin es de otra opinión: "Yo nunca trate de hacer eso, de unificar todo en un único proyecto. Creo que en cada ciudad se hace música diferente". Sea como fuere, los hits de este hombre comenzaron a saltar barreras. No es sólo el hecho de que su música fuera tan bien recibida en Europa como en Estados Unidos, sino que, poquito a poquito, comenzó a escalar las listas de ventas del gigante norteamericano. Con el tiempo, el término "techno" se había generalizado y la corriente comenzaba a aparecer en los medios de comunicación y llegar al público masivo. "Fue todo por casualidad. Yo comencé a hacer música novedosa en un momento en que la gente estaba receptiva. Sí acepto mi responsabilidad en el hecho de que el techno se haya extendido, pero eso nunca fue algo premeditado ni que me importara". Saunderson comenzó a ser un músico cotizado y sus apariciones fueron solicitadas desde todas las partes del mundo. En 1993 apareció en el Festival de Reading como una de las estrellas del escenario de dance. "Delante del público se trata de que ponga mi experiencia a su servicio, de hacer música y de que la gente baile. Cuando trabajo en el estudio es distinto: allí de lo que se trata es de crear y realmente surgen momentos muy especiales cuando estoy en ello. Ambas cosas me gustan, aunque son completamente diferentes". Saunderson, como la mayoría de los artistas de última generación, trabaja en su casa, en su propio estudio. Dejó de vivir en Detroit cuando le robaron y le dejaron sin aparatos con los que trabajar. Ahora, en su nueva casa, ha instalado una habitación dedicada específicamente a la creación. "Es muy relajante, aunque lo tengo todo lleno de máquinas y electrónica". Recopilatorio Después de tanto tiempo en la escena y con una trayectoria tan amplia no es mal momento para recopilar sus mayores éxitos y ponerlos en un álbum. Eso es "Faces & phases", un recopilatorio en el que aparecen algunos de los temas más populares de Reese, Tronik House, E-Dancer, Reese & Santonio, Kreen, Inter City o Inner City. "He incluido mis cortes preferidos y algunos de los que han sido más importantes en mi carrera". El disco acaba de ser puesto a la venta en formato doble, pero cualquier aficionado a la música de Saunderson echará en falta enseguida algunos temas de lo más emblemáticos, como pueden ser "Hallelujah" o "Pennies from heaven". "Me habría gustado mucho incluirlos aquí, pero no obtuve los derechos necesarios, ya que la Virgin no me los concedió". Aunque Kevin tiene su propio sello, KMS, no todo su material ha sido editado en esta etiqueta, por lo que situaciones como ésta es posible que se den. Hablamos sobre la evolución que ha tenido la música de baile, sobre lo que ha dado de sí aquel engendro que nació un día en Detroit. "Se ha generalizado mucho y eso ha traído consigo nuevas conexiones y nuevas fusiones con otras músicas. Lo que hay ahora mismo es un mundo nuevo y eso es enormemente positivo". Le pregunto por su opinión sobre los fenómenos tipo Prodigy o Chemical Brothers y me dice que "no puedo opinar de ellos porque realmente no siento su música, no me llega. Si ahora te diera una opinión probablemente no podría mantenerla en un futuro". Ahora no escucha mucha música y se niega a oír a cualquier otro DJ para no dejarse influir. Sin embargo, cuando era crío escuchaba de todo, desde Chaka Khan hasta Engelbert Humperdick pasando por la música de Kraftwerk. Considera al jazz "una música muy creativa, que nace desde dentro de la persona", pero no pierde ocasión de demostrar su nulo gusto por el rock: "nunca lo he sentido y nunca he creado nada que pueda parecerse mínimamente al rock. Es una música que no me emociona". E.P. Kevin Saunderson. "Faces & phases". SSR 196
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