Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

Indice

Garth Brooks. Marzo de 1998

La mina de oro

Puede parecer curioso, pero la música country es en Estados Unidos una industria enorme, uno de esos sectores de la música construidos específicamente para fabricar dinero. Algo parecido a lo que en España es la copla. Ambos estilos parten de la tradición, son capaces de agrupar al público joven y al adulto y cuentan con el apoyo de las televisiones más tradicionales y conservadoras.

Y las similitudes entre los dos géneros continúan. Aparte de los sellos especializados que se mueven específicamente en esta música, todas las grandes compañías tienen siempre en catálogo a su "gran artista", músicos que, en la mayoría de las ocasiones, no son trabajados fuera de las fronteras de Estados Unidos. El country vende muy bien en aquel mercado, pero, como las sevillanas, difícilmente son comercializables en otros países. De vez en cuando se produce el fenómeno: un artista vaquero que es capaz de dar el pelotazo en territorio internacional de la misma forma que lo que consiguió el "Macarena" de Los del Río. El último caso que ha ocurrido dentro del country ha sido Garth Brooks. El no es ni mejor ni peor que la mayoría de sus compañeros, pero su enorme éxito nacional trajo consigo el convertirse en uno de los mayores objetivos de la Capitol. Se invirtió en él y se consiguió proyectarle en el mercado europeo, aunque, con su nuevo lanzamiento, repetir el hecho será verdaderamente difícil.

"Sevens" es el nuevo trabajo de Brooks, un artista que, como la mayoría de los que se mueven en el country, se puso a la cola de los ARs de Nashville buscando una oportunidad. Cuando le mandaron a paseo tres o cuatro veces decidió que podía aprender el negocio trabajando en los clubs de carretera con un grupo llamado Santa Fe; pero, como también es habitual, no aprendió nada que le fuera a valer delante de la gente de la industria. Lo que sí le valió fue algo más tópico, más hortera y mucho más funcional: se puso a hacer anuncios en la tele.

Puede parecer triste que los músicos del género tengan que funcionar así para ganarse un contrato, pero es que hay que considerar que el country no tiene ninguna similitud con otras músicas: en Estados Unidos su mercado es enorme y llega desde los niños hasta los ancianos, sus estrellas son tan conocidas como aquí puede serlo Isabel Pantoja (que te interesará o no pero la tienes hasta en la sopa), las inversiones en promoción son gigantescas y los contratos tienen cifras que otros artistas tardarían años en alcanzar. El caso de Brooks no fue distinto. El no entró en la música por vocación. Su padre era un ex-marine que tocaba la guitarra y su madre una cantante country que había hecho algunos discos en los cincuenta; pero lo que quería el pequeño Garth era exactamente lo mismo que quieren todos los norteamericanos cuando son críos: ser una estrella deportiva. Así, aunque a los diecisiete años tocaba con un grupo llamado The Nyle, lo cierto es que no hizo caso a la música hasta que le dijeron claramente que no iba a ganarse la vida en el deporte profesional: ni en el basket, ni en el béisbol, ni en el football, ni en el atletismo, lo que mejor se le daba.

Fue así como llegó a Nashville y recibió la primera patada para, tres años después, conseguir un contrato millonario con Capitol. Y Capitol acertó. Volcó en él un dineral y consiguió que "Garth Brooks", su debut, fuera el disco de country más vendido en los años ochenta. Y eso que se había lanzado en el 89. De la noche a la mañana su vestuario era propio de una estrella de televisión, tenía tras de sí a los mejores compositores y músicos de la escena, llevaba un espectáculo en directo propio de los Rolling Stones y aparecía en los shows televisivos de máxima audiencia. "No fences", su siguiente álbum, es el disco de country más vendido de la historia y sus siguientes trabajos le llevaron a un nivel en el que su especial televisivo "Garth. Live from Central Park" fue el programa más visto en los Estados Unidos el año pasado, más incluso que la Super Bowl o las Series Mundiales de béisbol.

Sin emabrgo, no se deben confundir los parámetros: Brooks es un buen intérprete, un regular compositor y toca la guitarra para acompañarse. La diferencia que tiene Brooks con los demás son sus medios. "Cuando empecé a preparar este disco me sentía bastante confundido "–señala refiriéndose a "Sevens"–". En aquel momento llevaba algún tiempo sin salir de gira y empecé a preguntarme hacia dónde se dirigía mi carrera. Allen se dio cuenta de que me estaba replanteando mi vida y peguntándome muchas cosas de mí mismo y, entonces, más o menos me dijo: deja que me ocupe yo de todo". Allen Reynolds es el productor de Brooks y, realmente, el responsable de "Sevens". "Me consiguió canciones que eran mucho más personales "–continúa Garth–" y con las que me sentía más identificado que muchas de las que yo mismo había compuesto. Allen trabajó a fondo para que el disco tuviera catorce canciones y para que estuvieran en el álbum en el mismo orden que se incluye finalmente". Allen consiguió más cosas, entre las que habría que citar la presencia de Trisha Yearwood, Victoria Shaw y un virtuoso como Bela Fleck en el banjo. El trabajo de Brooks fue el habitual: firmar algunas canciones, poner la imagen y cantar. "En todos mis discos siempre me permito el lujo de elegir una canción final tan sólo porque me encanta y en 'Sevens' ese tema es 'Belleau wood'". EPoder elegir piezas que le "encantan" es algo limitado en un artista como Brooks, pero no puede quejarse de los resultados: es el único artista que ha encabezado a la vez las listas de ventas de pop y country en Estados Unidos (ni siquiera Elvis lo consiguió al mismo tiempo), ha conseguido un Grammy y once American Music Awards, es miembro del Grand Ole Opry y cuenta con catorce estatuillas de la Academia de la música country.

Su éxito fue mezclar el country y el pop con un desembarco enorme de medios y ahora "Sevens" le muestra en una faceta mucho más tradicional. Con todo, es el lanzamiento más esperado de la música country y es también una de las incógnitas del mercado internacional de este año. ¿Podrá un vaquero aguantarse con éxito en el mercado europeo?

E.P.

Garth Brooks. "Sevens". Capitol 7243856599

Arriba

Indice