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Bob Dylan. Diciembre de 1998

Un pedazo de historia

Este mes se ha puesto a la venta oficialmente uno de los piratas más emblemáticos de Bob Dylan. Se trata del más conocido de los directos que se le grabaron durante su gira por Gran Bretaña en 1966. El álbum es significativo por varios motivos: por toda la leyenda que surgió a su alrededor y por lo que significa para la historia de Dylan lo recogido en su interior.

El disco ha sido titulado "Live 1966" e incluido en las "Bootleg series" de Dylan, una colección que, hasta el momento, sólo tenía editado el álbum triple que apareció con grabaciones inéditas y que, gracias a este "Vol. 4", parece que tendrá continuación. Cuando apareció este disco, lo hizo bajo etiqueta Swing Pig, fue publicado en Luxemburgo y se lanzó en febrero del 89. Originariamente se bautizó como "The Royal Albert Hall concert" y en las notas escritas se fechaba la grabación el 27 de mayo del 66. Pronto los biógrafos de Dylan señalaron que tal fecha era equivocada y, mientras que unos señalaban que el material fue grabado en Edimburgo el 20 de mayo, otros colocaron su origen en el Manchester Trade Hall el 17 del mismo mes. Finalmente, y gracias a las notas de esta edición oficial, se puede localizar la grabación en esta última fecha, aunque para los mitómanos todavía existan algunas dudas al respecto: Michael Krogsgaard, en su libro "Master of tracks", señala un set list distinto para aquel concierto y no incluye entre las canciones interpretadas el "Like a rolling stone" que sí aparece en esta grabación. Esto, que para el oyente normal puede parecer una perogrullada, para el amante de los mitos y las leyendas es uno de esos datos que, cual aventura de Indiana Jones, sirve para encontrar el Santo Grial. Este álbum fue reconocido enseguida porque en él se recoge una increpación que una persona del público realiza a Dylan. En concreto, le llama "Judas", a lo que Dylan le responde "No te creo. Eres un mentiroso". Ese hecho diferencia a este directo del resto de grabaciones (innumerables) que han sido realizadas a Dylan en directo, oficialmente o de una manera pirata.

Judas

El hecho de llamar a Dylan "Judas" no fue, como podría parecer en principio, una petición de una canción o un insulto gratuito, sino el sentir de una enorme cantidad de aficionados puristas del folk que vieron en Dylan a un verdadero traidor. Bob Dylan representó con sus tres primeros discos ("Bob Dylan", "The freewheelin' Bob Dylan" y "The times they are a-changin'") al verdadero profeta de la folk song americana. En aquellos momentos, la música inglesa estaba conquistando el mundo de la mano de los Beatles y los Rolling Stones y Dylan era el gran baluarte no sólo de la música americana, sino también de la canción protesta, heredera de las formas folkies que popularizara Woody Guthrie. Hasta que llegó Dylan, Joan Báez y Pete Seeger eran las figuras emblemáticas del género, pero la aparición de este chico, verdadero personaje entre los círculos folkies neoyorquinos, catalizó alrededor de sus canciones masas nunca igualadas anteriormente por ningún cantautor americano. Temas suyos, como "Blowin' in the wind", "A hard rain's a-gonna fall" o "The times they are a-changin'", se convirtieron en verdaderos himnos generacionales que aún hoy son reconocidos en cualquier círculo de cantautores.

Dylan continuó su carrera con "Another side of Bob Dylan", un álbum en que apuraba sus composiciones y en el que hacía un tímido intento de recoger sus inicios rockeros. El disco no fue a más y lo cierto es que en la discografía de este hombre siempre ha sido uno de los álbumes menos reconocido por los críticos. Todo lo contrario ocurrió con "Bringing it all back home", el álbum que puede considerarse, realmente, el primer disco de rock de Dylan. El hecho de que el emblemático folk singer comenzara a empuñar una guitarra eléctrica en sus manos y se hiciera acompañar por un grupo de rock no gustó nada a muchos de sus seguidores. Casi todos los músicos y críticos del ambiente folkie no sólo le retiraron la palabra, sino que sus manifestaciones iban encaminadas, en todo momento, a despreciar públicamente el cambio estilístico de Dylan.

Una de sus actuaciones ha quedado para la historia como un hecho reseñable por lo significativo de la situación. Dylan tocó en el Festival folk de Newport el 25 de julio de 1965 acompañado por miembros de la Paul Butterfield Blues Band (un grupo plenamente eléctrico), Al Kooper y Barry Goldberg. Cinco días antes se había puesto a la venta el último single de Bob, "Like a rolling stone", una de las mejores canciones que se han escrito nunca (hay muchos críticos que la señalan como la mejor de Dylan en toda su carrera) y popular en estos días (una vez más) por la reciente versión que los Stones hicieron de ella en la gira del "Voodoo lounge". La canción había sido previamente grabada por los Byrds dándola un tratamiento de rock y a Dylan le gustó tanto que la interpretó así, dura y consistente, con instrumentación eléctrica y con una duración que casi alcanzaba los seis minutos.

En Newport, Dylan arrancó con "Maggie's farm", una canción incluida en "Bringing it all back home" y que sonó fatal, con muy poco volumen para la voz y con un enorme estruendo causado por las guitarras eléctricas. Tras la interpretación, una parte del público se quejó ruidosamente del sonido, pero otra comenzó a abuchear la nueva imagen de Dylan. Cuando comenzó a tocar "Like a rolling stone", los abucheos crecieron hasta el punto de tener que interrumpir el tercer tema ("It takes a lot to laught, it takes a train to cry") para abandonar la escena. Dylan reapareció en el escenario con una guitarra acústica, interpretó dos temas y se largó. La primera de las canciones que tocó fue "It's all over now, baby blue", un tema que ha quedado en la historia como la despedida de Dylan del público purista. Puede que el público de Newport no perdonara a Bob, pero éste estaba seguro de querer mantener su línea de "nuevo rockero". El tiempo le dio la razón, ya que "Like a rolling stone" se convirtió en su mayor éxito, sus siguientes conciertos se saldaron con verdaderas conversiones del público y "Highway 61 revisited", su siguiente disco, entró por derecho propio entre los mejores álbumes que se han grabado en la historia. Dylan había creado el folk rock y, con él, a un artista que ha durado hasta los noventa y que probablemente entrará en el año 2000 con un enorme prestigio.

Gran Bretaña

Después de editar "Highway 61 revisited", Dylan realizó una gira mundial en la que fue acosado literalmente por sus fans. A principios del 66 Dylan era, por derecho propio, la verdadera estrella de la música americana, muy por encima de cualquiera de sus compañeros de profesión.

A mediados de año la gira llegó a Gran Bretaña. La anterior visita de Dylan a las islas había sido un verdadero éxito y fue conocida como la "Don't look back tour", ya que durante ella se grabó la película "Don't look back", un documental dirigido por D. A. Pennebaker que reflejaba cómo Dylan asumía su contacto con el público y con la prensa. Su vuelta no iba a ser igual.

En Inglaterra y Escocia, el ambiente folk norteamericano era venerado en aquella época; cualquier cantautor folkie británico quería ser como Dylan y cada dos por tres la prensa musical hacía aparecer en su portada la imagen de un nuevo "Dylan inglés". Eso suponía que el cantautor tendría que enfrentarse, de nuevo, al recibimiento que sufrió en Newport por parte de los puristas. Y así fue.

Sus conciertos en Inglaterra no fueron de lo más felices. Realizaba medio concierto en acústico, con su guitarra, y aparecía después acompañado por su grupo, The Hawks, quienes terminarían convirtiéndose en The Band y acompañarían a Dylan en su mejor etapa. Mientras que el público recibía bien la primera parte del show, en la segunda solía haber una amplia división de opiniones. Esto es precisamente lo que sucedió en Manchester el 17 de mayo y que queda recogido en "Bob Dylan live 1966".

El álbum, como el concierto, tiene dos partes, las cuales son separadas en discos distintos. En el primero se aprecia el silencio del público, pendiente de las letras de Dylan y algo asombrado por no encontrar los mayores éxitos de los primeros álbumes en momentos puntuales. El segundo disco, que recoge la parte eléctrica, es un verdadero follón. Este concierto no fue tan desagradable como otros en los que Dylan llegó a entretenerse hasta diez minutos afinando su guitarra mientras el público dejaba de gritar, pero los intermedios entre las canciones dejan clara la intranquilidad del público. Después de tocar "Ballad of a thin man" se produce el incidente reseñado anteriormente, tras el cual Dylan comienza los fraseos de "Like a rolling stone".

Cuatro conciertos de esta gira fueron grabados por la Columbia y solamente ahora uno ve una edición oficial. Tras aquella gira, que se prolongó por Francia con iguales resultados, Dylan señaló que nunca volvería a Inglaterra.

No era cierto. Volvió en 1969 para tocar en la isla de Wight. Pero eso… es otra historia.

E.P.

Bob Dylan. "Bob Dylan live 1966". Columbia 491485

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