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Mike Oldfield. Noviembre de 1998 Suma y sigue Y van tres. Parece que el creador de "Tubular bells" lo tiene claro: periódicamente tiene que revisar su obra para que su nombre ocupe el espacio que, en su opinión, se merece dentro del mundo de la música. La idea parece un truco comercial tan válido como otro y lo más curioso es que funciona. Afortunadamente, "Tubular bells III" es infinitamente mejor de lo que llegó, hace años, bajo el título de "Tubular bells II". Se presentó en la rueda de prensa arregladito y desganado. Aunque apenas habían pasado quince días desde que su nuevo álbum había salido a la venta, le entregaron el disco de oro por haber vendido, sin ningún esfuerzo, las cincuenta mil copias de rigor. Oldfield es de esos artistas que tiene terreno abonado en España, ya que vende en este país más que en cualquier otro. No hace demasiado tiempo que se vino a vivir a Ibiza, aunque, como él dijo, eso casi fue un accidente. Estaba buscando un lugar tranquilo y bucólico y no se había enterado de que la isla era la verdadera capital de la música dance. Con ésas, cogió las maletas y la novia y se volvió para Inglaterra, donde dio forma a lo que sería "Tubular bells III". El disco sorprende por varias razones. La primera, y fundamental, es que Oldfield vuelva a recurrir a su primera obra a estas alturas. El se explica: "Escucho 'Tubular bells' cuatro o cinco veces al día. Cuando no es en un anuncio es como cabecera en un programa de radio o porque, simplemente, la ponen en un bar. Siempre está muy presente en mi trabajo y le estoy dando vueltas a su melodía. Cuando descubrí la música dance vi que me fascinaba unir 'Tubular bells' con ella". La segunda razón por la que sorprende el uso del famoso nombre es el que "Tubular bells III" tiene de "tubular" el uso de la melodía famosa que abría el disco y dos o tres riffs de guitarra que han sido adecuadamente modificados. El resto del material son temas nuevos que no tienen nada que ver con la ópera prima de Oldfield. Se da el caso, incluso, de que "Man in the rain", uno de los temas nuevos, parece un plagio moderado del famoso "Moonlight shadow". "Hay varios motivos "--señala--" para seguir llamándolo 'Tubular bells'. La campana es un símbolo de muchas cosas: paz, una boda, un incendio No voy a negar que el título ya tiene una reputación, pero creo que todo se resume a ese sonido y que no me importa retomarlo periódicamente". Conclusión: que la saga de "Tubular bells" puede ser tan larga como la de "Rocky" o más aún, dependiendo del tiempo que Oldfield quiera estar metido en este negocio. Dance Una de las cosas que muchos críticos han señalado sobre la tercera entrega del "Tubular" es su fusión con la música dance. Uno, particularmente, no encuentra aquí nada más dance que lo habitual en la música de Oldfield: ritmos programados que sirven de base a la música acústica. Puede que en esta ocasión los ritmos tengan otros sonidos más contemporáneos, pero, en todo caso, eso no va más allá de dos o tres canciones. Sin embargo, Oldfield también coincide en que ésta es una de las innovaciones del nuevo álbum. "Fue mi novia quien me introdujo en la música dance. Lo único que quiero es mantenerme al día y saber lo que se hace. El trabajo de programación de este disco ha sido muy cerebral y poco apasionado, por lo que lo pasé mejor cuando tuve que meter las guitarras". Ahondando en la conversación, Mike señaló: "Igual uso este estilo en otra ocasión, ya que es una fórmula fácil, con muchas limitaciones. Tiene tantas que me costaría bastante trabajo para representar lo que yo hago". Precisamente este año, Virgin, la antigua compañía de Oldfield, ha puesto a la venta una edición conmemorativa del primer "Tubular bells". La ocasión era pintiparada para preguntarle al compositor con cuál de sus tres entregas se quedaría si tuviera que elegir. En lugar de señalar directamente que la tercera, lo pensó, como si se diera cuenta de que este trabajo no es mejor que el original; pero, finalmente, cumplió con el papel previsto: "He estado unos días mezclando la versión en directo del nuevo y creo que me quedaría con él". Ello parece anunciar el lanzamiento en vídeo de lo que fue el concierto de presentación que se celebró en Londres el mes pasado. Aquel show fue el gran ensayo de lo que supondrá una nueva gira de Oldfield, aunque a estas alturas aún no estaban confirmadas ni fechas ni ciudades. Para terminar (hasta el momento) la historia "tubular" había que conocer la opinión de Mike sobre la versión orquestal que se hizo de la obra. Recordemos que Virgin siempre le presionó para que sacara una segunda parte de la misma en un momento en que Oldfield estaba más empeñado en el pop melódico que en virguerías conceptuales. Con ésas, la compañía aprovechó que tenía los derechos editoriales de la obra para montarse una versión con orquesta y coros de la misma. "Me avergonzó aquella versión", señaló el músico, algo bastante normal teniendo en cuenta que él no pudo meter mano por ningún lado. Y hasta aquí, de momento, la historia. Dentro de cuatro o cinco años volveremos a hablar de "Tubular bells", aunque, probablemente, lo hagamos sobre una versión virtual en CD ROM, interactiva y todas esas cosas. Lo próximo que Oldfield quiere sacar a la venta es un álbum solamente de guitarras, lo que, probablemente, empezará a tomar forma una vez que finalice la gira en la que ya, probablemente, esté embarcado. E.P.
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