Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

Indice

Maceo Parker. Octubre de 1998

El saxo del funk

La aparición discográfica de "Funk overload" es una buena noticia para los amantes del funk más salvaje. Es el nuevo álbum de Maceo Parker, un hombre que había desaparecido de la escena del disco durante los últimos cuatro años, aunque, como él mismo nos dice, en este tiempo no ha estado inactivo, sino que su enorme trabajo en directo no le dejaba tiempo para realizar una incursión en el estudio.

Para los que menos siguen el género la carrera en solitario de Parker esto puede decirles poco. Sin embargo, hasta los más distantes aficionados al funk podrán reconocer su saxo en grabaciones históricas de James Brown, George Clinton y Bootsy Collins, los tres genios más emblemáticos del estilo. Parker comenzó en esto de la música tocando con sus hermanos en los intermedios que hacía en sus actuaciones la banda de Bobby Butler, su tío. Desde que nació en Kingston, North Carolina, en el 43, Maceo había estado rodeado de música, ya que su padre y su madre también eran aficionados y no dejaban de cantar en el coro de la iglesia siempre que tenían ocasión.

Con el tiempo llegó su propio grupo y sus particulares versiones de clásicos de Marvin Gaye, Ben E. King o Ruby and the Romantics. Para él, la música era, fundamentalmente, baile y diversión y sus virtudes fueron apreciadas rápidamente por quien llegó a hacerse con el título de "padrino" del soul: James Brown.

Desde entonces, su clase le permitió codearse con los mejores músicos de color siempre y cuando su música fuera bailable. "Para mí, el primer objetivo del funk es el baile. Me gusta la música que aporte algo más a la gente de lo que le da el jazz o la ópera. Con el funk la gente puede participar, se involucra, baila". Los Parliament de George Clinton o los Horny Horns de Bootsy Collins fueron otros pasos en su carrera hasta que, definitivamente, decidió establecerse por su cuenta. "Con los tres aprendí mucho. Sobre todo con James Brown. Con él tuve la oportunidad de realizar mis primeras giras, ver muchas ciudades que no conocía y acostumbrarme a lo que supone convivir con otros músicos. Con Clinton y Bootsy todo era más divertido".

En el 92 grabó "Life on planet groove", un álbum reconocido por toda la crítica y por el público más exigente. Aquella grabación permitió ver que Maceo estaba en los noventa tan vivo como siempre y le proporcionó una situación de lo más envidiable: más de doscientos conciertos cada año desde entonces. Con "Southern exposure", su siguiente trabajo, su calibre llegó hasta el punto de que Ray Charles le eligiera para que abriera sus shows durante su gira del 94. Desde entonces, su único problema fue encontrar tiempo para volver a grabar. "El hecho de que haya estado cuatro años sin disco ha venido dado porque no hemos parado de actuar. Durante todo este tiempo hemos estado de gira ininterrumpida por Estados Unidos, Europa y Japón. No nos han faltado ofertas y eso es algo que nunca se puede rechazar".

En España

Tras la aparición de su reciente "Funk overload" la gira continúa. En octubre comenzarán en Colorado un nuevo tour por Estados Unidos antes de dar el salto y venir a Europa. En noviembre se le podrá ver en España y, por lo que nos cuenta, está prevista una actuación suya en Madrid para el 14 de ese mismo mes.

"Este álbum está hecho para la parte de nuestro público a la que más le gusta el funk. No sé si seguiré en esta tónica toda mi vida; de ello dependerá mucho el resultado que tenga el álbum. Puede que con el tiempo me haga más jazzie, pero eso es algo que decidiré en los próximos meses". De momento, "Funk overload" vuelve a colocar a Parker en el mismo sitio en el que todos nos lo imaginábamos. Con todo, éste no es de los músicos que esté parado o en el mismo sitio más de dos días. En su nuevo trabajo ha dado cabida al hip hop gracias a la colaboración de Corey, su hijo. "Surgió de una manera muy natural. Compuso sus canciones, me las enseñó y me gustaron. Me dijo que quería cantarlas él, le escuché y me gustó. Todo fue así de simple".

En el nuevo álbum también hay sitio para los clásicos y, junto a sus piezas nuevas, Parker ha incluido versiones de temas reconocidos de Stevie Wonder, Rufus Thomas o Sly Stone. "Casi todas las tocamos en directo y a la gente le gustan; así que, ¿por qué no incluirlas en el disco? Cuando elijo las versiones que quiero hacer pienso, sobre todo, en que esas canciones me gusten a mí".

Sus directos son explosiones sonoras en las que el sudor está presente. Junto a su banda, compuesta siempre por músicos reconocidos dentro del género, lanza un aluvión de ritmo que incita al público a bailar. "Es algo parecido a lo que hacía con James Brown o George Clinton. La única diferencia es que cuando tocaba con ellos el enfoque de las piezas era suyo y yo sólo tenía protagonismo en mis solos. Cuando toco mi música represento totalmente mi idea… excepto cuando entra el rap, claro. Eso es cosa de Corey", dice mientras mira a su hijo sentado junto a él.

Para Parker, la música de baile no implica, necesariamente, el uso de las máquinas tal y como se está haciendo notar en el mercado. "No tengo mucho interés por ese tipo de música y, de momento, no he sentido necesidad de recurrir a la tecnología para hacer mis temas. No sé: si a la gente no le gustara lo que hago a lo mejor le prestaba más atención, pero mi público parece disfrutar bailando con lo que yo le doy", señala.

E.P.

Maceo Parker. "Funk overload". ESC 3657

Arriba

Indice