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Eddie Bo. Septiembre de 1998 ¡Por fin el éxito! Parece increíble. Estoy sentado delante de una persona de sesenta y ocho años y me comenta que, por primera vez en su vida, no se preocupa del dinero. Ni siquiera cuando Little Richard grabó su "Slippin and slidin" pudo decirlo. En aquella época Richard prefirió grabar la canción de Bo, cambiarle el título, firmarla como suya y darle al verdadero autor algunos dólares. Ahora, Eddie Bo se está forrando con las remezclas que se hacen de sus temas. Es de Nueva Orleans. Y no lo puede negar. La camiseta que lleva puesta mientras deglute su desayuno le delata. Sobre un fondo azul, el nombre de su ciudad destaca más que su cuerpo. Es pequeñito y su tez negra se ve adornada por una perilla canosa que le da un aspecto entrañable. "Claro que me afecta el haber nacido en Nueva Orleans. Es muy difícil no ser músico habiendo nacido allí. Toda la ciudad está llena de sonidos y de sensaciones y en cada esquina te encuentras a un grupo o a un músico que está tocando. Te sensibilizas y, al final, te das cuenta de que es algo que forma parte de ti. Cuando estoy ausente de Nueva Orleans durante algún tiempo empiezo a notar algo extraño en mi cuerpo y en mi mente. Es el momento de volver allí y recargas las pilas". Nueva Orleans: siempre nos habían dicho que era la cuna del jazz y las películas norteamericanas se empeñan en enseñarnos entierros con desfiles en los que solamente suena música dixie. "Es difícil de explicar lo que es aquello, imposible de reflejar con ese tipo de películas. Cuando la gente toca lo hace lo mejor posible, lo sienten, expresan todo aquello que tienen". Humm Está bien. Nueva Orleans no es como nos lo cuentan y a Eddie le ha afectado por completo. Pero, y ésa es otra, Eddie hace soul, funk ¿Qué tiene que ver eso con la música de aquella ciudad? "Siempre tiene algo que ver, seguro. Es intangible, pero está ahí. Me lo puedes notar cuando me ves tocar". Por la noche le veo tocar y tampoco sé señalar que su estilo sea "nuevaorleansiano". Lo que sí capto es lo que me dejó prendado de este hombre cuando escuché "Shots from the root", su primer álbum para Soulciety publicado en el 95: Bo es pura energía vital, música negra llevada a su máxima expresión. ¿Es soul, es funk, son las dos cosas? "Es como una fusión de músicas étnicas. Puedes llamarlo funk o no porque, si en algunos temas domina el funk, en otros puedes ver claramente que no". Después de "Shots " llegó "Hole in it". Ese es, hasta ahora, su último trabajo, un disco fabuloso que le ha reivindicado en el mercado norteamericano y que le ha abierto las puertas de Europa. Antes Bo era solamente un compositor al que muchos artistas miraban para que les hiciera temas de éxito: si querías una pieza que arramplara con los pies de cualquiera podías encargársela a él. Cogía su piano y, en dos días, te presentaba un tema que te impedía estar quieto. La historia de "I'm wise" ya es clásica. Little Richard la escuchó y lo tuvo claro. Cuando Bo no era nadie era como todos: se veía obligado a ceder los derechos de sus temas a cambio de unos pocos dólares y Richard convirtió el "I'm wise" en "Slippin and slidin". Después de aquello vendrían piezas que interpretarían B. B. King, Art Neville, Etta James, The Platters y, más tarde aún, otros contactos: Elvis, Lenon y hasta Keith Richards. Pero, de lo hablado, al final nada. "Ellos entendían lo que yo hacía, pero al final no concretamos nunca nada". Cheques Sin embargo, el tiempo cambia y pone a cada uno en su sitio. "Yo sólo hago música bailable, combino ritmos y armonías Ahora resulta que muchos grupos de rap samplean mis temas y eso se está haciendo una cosa habitual con los músicos de Nueva Orleans. Por un lado está muy bien, ya que llegan cheques con regularidad, pero, por otro lado, indica que falta creatividad en los músicos de ahora, ¿no?". Puede ser, pero, al fin y al cabo, también hubo artistas de rock'n'roll que hacían sus temas. ¿También les faltaba creatividad? "No me preocupo de ello. Algunas de las versiones que hacían de mis canciones me asombraban, pero mientras que vengan los cheques". Cheques, cheques ¡Qué interés por los cheques! Pero es lógico: Bo no ha vivido siempre en esta situación. "Estaré tocando hasta final de año. Los últimos seis meses he recibido más ofertas que nunca y me he visto obligado, incluso, a rechazar algunos conciertos, algo que no me había pasado en la vida, aunque tengo que reconocer que me encanta. Afortunadamente, ahora no necesito el dinero, tengo mi propio sello, las ganancias las administra la familia todo va estupendamente". ¿Y quién tiene la culpa de eso? "Dios, desde luego. Todo se lo debo a Dios". Bueno, lo de Dios está bien, pero algo habrá tenido que ver también ese discazo que es "Hole in it", una explosión de soul que cubre uno de los mejores álbumes de los últimos doce meses. "No es algo deliberado. Yo soy como una esponja: absorbo lo que escucho y luego lo expulso en forma de canciones. Siempre lo he hecho así y siempre lo haré". Ya, ya pero ahora parece estar en un momento dulce, en uno de esos picos en los que la creatividad surge sin trabajo. "Siempre estoy en evolución o aprendiendo. Nunca puedes llegar al máximo de lo que puedes dar y siempre te influyen los sitios que ves, las personas que conoces Ahora me encuentro más inspirado que nunca y aprecio más ese don que Dios me ha dado, o me ha prestado, para componer. Ese don siempre puedes perderlo y, por eso, quiero seguir expresándome y sacando lo mejor de mí mismo mientras pueda hacerlo". Es curioso: mientras que en Europa parece que a los músicos les dan la espalda cuando se hacen mayores, un hombre como Bo vive sus momentos más felices a los sesenta y ocho años. "Es una cosa interior, es como si estuviera en una segunda juventud. Cuando ya has hecho todo lo que tenías que hacer estás perdido, pierdes como artista y personalmente te vienes abajo. Yo no me siento así, sino al contrario: estoy mejor que nunca". Eso es una verdad como un templo. Bo lo ha demostrado con sus últimas grabaciones y dejó constancia de ello con su show del mes de julio en Madrid. El soul ha vuelto (si es que alguna vez se fue) y, desde luego, con un nivelazo que hace de este hombre uno de los artistas fundamentales del año. E.P.
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