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Days of the New. Marzo de 1998

"El dolor nunca desaparece"

Aún no ha cumplido los diecinueve y ya ha vendido un millón de discos en todo el mundo. Fue descubierto por Scott Litt y, con un solo disco en la calle, ya hay quien le señala como la máxima esperanza de la nueva música americana. Es Travis Meeks, el líder de Days of the New.

Antes de entrevistarme con él me habían comentado que era un chico "especial". Tampoco me extrañó: convertirse en una figura de la noche a la mañana no es muy normal y, para un chaval de Indiana, conocer una tierra como Europa siempre es algo extraño. "Hacer entrevistas es una terapia para mí. Me ayuda a recordar mi pasado". Su pasado no es ni más triste ni más alegre que el de otros, pero Travis demostró desde los once años una especial sensibilidad para reconocer el dolor. "No escribo sobre temas concretos. Podría decir que siempre me refiero al dolor del pasado y a cómo pasar por encima de él. No es un punto de vista pesimista, porque de lo que se trata es de dar una oportunidad a la vida y tratar de sentirse agradecido por lo que uno tiene. Siempre se puede mejorar en el futuro."

Cuando habla no te mira. Su rostro, realmente hermoso, presenta unos ojos claros y una pequeña melena recogida en forma de mini cola de caballo. Se mete en su sofá convirtiéndose en un ovillo y, de vez en cuando, mueve los brazos tratando de aclarar sus palabras. En determinados momentos surge el silencio, como si no supiera explicar sus pensamientos. "Empecé en esto porque tenía necesidad, una necesidad de expresarme. Luego comencé realmente a aprender a tocar y de ahí surgieron composiciones. Fue todo natural: quería controlar mi propia música, por lo que tenía que aprender cómo hacerlo."

Se juntó con Jesse Vest y Matt Taul, bajo y batería respectivamente, para formar un grupo que, sobre todo, hacía cosas relacionadas con el metal. En poco tiempo cambiaron su residencia hasta Kentucky y la influencia de aquella tierra trajo consigo la actual faz de Days of the New. Travis trabajó en una tienda de discos y conoció otras facetas de la música. Al mismo tiempo conoció a Todd Whitener, quien se convertiría al poco tiempo en el nuevo guitarrista de la banda. Pasaron dos años y medio dando forma a un estilo acústico que llamó la atención del productor Scott Litt, quien ya trabajara para REM y Nirvana y que estaba buscando grupos para su recién creado sello.

– "Me centré en la música… no sé. Mi padre era músico y, probablemente, no valgo para otra cosa."

– ¿Sirves para ser músico?

– "Es mi forma de expresarme, la mejor manera que tengo de ser yo mismo. No es que decidiera hacerme músico. Fue como… bueno… lo necesitaba."

De vez en cuando coge un cigarrillo y se extraña cuando le ofrecen tabaco negro. No lo ha visto nunca y Travis es de las personas que parece que ha aterrizado desde otro planeta: cuando ve algo nuevo le hace un chequeo tremendo sin estar seguro de lo que tiene en la mano.

"Quiero hacer algo que no se haya hecho. No creo que haya gente que pueda hacer una música tan fuerte y tan acústica al mismo tiempo". Puede que tenga razón. Lo primero que llama la atención de su álbum de debut son, precisamente, las formas acústicas. Desgarradas, oscuras, hasta tristes… pero acústicas, con muy poca intención de divertir. "Mi música no está enfocada para divertir a la gente. Quiero que la escuchen". Su disco se grabó a finales del 96 y ha ido apareciendo paulatinamente en todo el mundo. El mercado europeo ha sido el último y su aparición en nuestro país coincide con el inicio de la preproducción de su segundo álbum. "No paro de componer. Aprendo continuamente y siempre estoy cogiendo elementos que me sirven para hacer canciones. Las letras de los nuevos temas no son ni iguales ni distintas a lo que ofrecemos en el primer álbum. Es como una continuación y, en ciertas canciones, hago referencias a piezas del otro disco, busco relación entre ambas y dejo cosas flotando para que las gente pueda unirlas y entenderlas."

Si hablando con él no da la impresión de que estemos delante de un genio, puede que esa primera impresión engañe. Travis dirige y tiene opinión en todo lo que se refiere a su grupo. No sólo compone todas las piezas, sino que además se ocupa del tema de la imagen, del merchandising, del grafismo de las portadas… todo pasa por él y tiene las ideas muy claras. "Quiero llegar a más: ganar dinero, vivir de esto y poder hacer otras cosas que también me gustan: cine, artes plásticas… Se han cumplido mis sueños, pero tengo más". Después de su gira promocional por Europa volverá a los Estados Unidos para realizar una gira por la Costa Oeste y trabajar en su próximo álbum. En nuestro continente solamente han actuado en directo en Londres y Amsterdam y, de momento, no hay planes para volver antes del verano.

– Me has hablado del dolor del pasado. ¿Ves dolor en tu futuro?

– "No me apetece que lo haya, pero, probablemente, algo habrá. El dolor nunca desaparece, pero el del pasado es más intenso porque ya lo has vivido y te ha dejado huella."

E.P.

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