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Bill Evans. Noviembre 1997

De vuelta a la fusión

Debutó en la música siendo miembro del grupo de Miles Davis. De él cogió su eclecticismo, virtud que le permite abordar una inmensidad de géneros con una naturalidad pasmosa. Como saxofonista, defiende la melodía sobre todo; como músico, se encuentra más cómodo en la diversidad que en un estilo concreto. Recientemente ha publicado su nuevo trabajo, "Starfish & the moon".

Acompañado por Vinnie Colaiuta, James Genus, Davis Blamires, Arto Tuncboyacian, Adam Rogers, Jon Herington y con la producción de Jim Beard, Evans ha dado un giro de ciento ochenta grados: del jazz urbano que caracterizó sus dos últimas grabaciones a la fusión tranquila con más riqueza musical. "Soy saxofonista y, por tanto, amo la música acústica. Desde mi punto de vista, por tanto, no he tenido un cambio tan radical. Me concentro en mi instrumento y en lo que puedo hacer con él teniendo siempre como punto de mira la melodía: es el gusto por la melodía". Su anterior trabajo contó con la producción de Marcus Miller, quien imprimió un mayor sello rítmico a los arreglos. En esta ocasión ha vuelto con su conocido Jim Beard, un teclista más centrado en la experimentación melódica. "No creo que haya influido el cambio de productor, ya que en todos mis trabajos yo funciono como lo que soy: un saxofonista. Según me acomodo al instrumento le busco más posibilidades, más estilos diferentes en los que introducirme. Me aburre componer siempre con el mismo aire y prefiero entrar en cosas en las que no haya trabajado antes."

Sus anteriores "Push" y "Escape" coqueteaban con el hip hop, algo que queda muy lejano al nuevo "Starfish & the moon". "No sé si volveré a acercarme al hip hop. Con el grupo sigo tocando hip hop en directo, pero ahora mismo no tengo pensado grabar nada en esa línea. Pienso que el hip hop no es un estilo en sí, sino una forma de utilizar el ritmo que puede surgir o no: nace de la improvisación. No veo el rap como una música de denuncia ni nada parecido. Incluso, en muchas ocasiones, no entiendo lo que dicen los vocalistas. Ahora no llevo un rapper en el grupo: prefiero utilizar la voz de otra manera". Junto a "Push" publicó un CD de remezclas orientadas a las pistas de baile, algo que podía sugerir un acercamiento hacia tendencias más techno. "No: no tengo intención de hacer algo techno. El techno es algo mecánico, muy deshumanizado y carente de melodía. Yo necesito la melodía como músico y puedo hacer música para bailar sin tener que hacer techno". Con todo, el cambio siempre está presente en su obra. "Seguro que con el tiempo haré algo más sencillo y básico. Ahora quiero consolidar un estilo propio, pero soy músico de jazz y algún día también tocaré jazz tradicional. Al fin y al cabo, el jazz es una fusión de otros tipos de música y es, más o menos, lo que yo hago. La música no cambiaría sin fusión y experimentación". Lo más importante, a la hora de crear, es la diversión. "En la variación está lo divertido y, además, es mucho más fácil de lo que parece. Tocar muchas cosas es lo que te enriquece como músico y eso, al fin y al cabo, se consigue diciéndole al batería que toque un ritmo u otro. Este verano hemos estado tocando hip hop sin rapper y la gente lo disfrutaba. Luego podíamos tocar otra cosa y el público conectaba de la misma manera."

Su show ha cambiado desde la última vez que visitó Madrid. "Ahora es más puro, más acústico. La gente que viene a vernos podría definirse como mixta y recibe bien nuestro repertorio". Ya tiene confirmadas fechas para España en el mes de marzo y es probable que en esta ocasión podamos asistir a conciertos más centrados en el jazz contemporáneo, una tendencia que siempre tiene sus riesgos. "En Estados Unidos el público está más centrado en el pop y la música más comercial, lo que supone un reto para músicos como yo. Las compañías siempre nos presionan para que compongamos basándonos en el formato que programan las radios y yo, por lo menos, siempre me he negado a eso. Con el anterior disco, 'Escape', se dio una paradoja: no se radiaba en las emisoras de pop y, como tenía partes de hip hop, también se negaron a programarlo las emisoras de jazz. Lo criticaron tanto y se habló tanto de él en ese aspecto que me hicieron una enorme publicidad, la cual, además, me salió gratis. Me ayudó a vender muchos discos."

Esperemos que aquí tenga una suerte similar, ya que su "Starfish & the moon" no es, ni mucho menos, un disco del montón.

E.P.

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