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Ben Sidran. Diciembre 1997

"Mi mito es Horace Silver"

Ben Sidran es una leyenda viva del rhythm & blues y el jazz. A sus 54 años, este pianista y vocalista ha tocado junto a Steve Miller, los Rolling Stones, Eric Clapton o Charlie Watts; ha actuado junto a Dizzy Gillespie, Bobby Mc Ferrin o Manhattan Transfer y ha producido a Diana Ross, Michael Franks o Mose Allison entre otros muchos. Además, ha tenido varios programas de radio y televisión sobre jazz y es un erudito sobre música afroamericana.

En la actualidad dirige Go jazz, su propio sello discográfico, desde donde trata de impulsar a figuras que él valora musicalmente e intenta retirarse a un segundo plano, aunque nunca abandonando la música de forma definitiva.

A pesar de su apabullante currículum, Sidran es un hombre afable, de trato sencillo, que dialoga de manera pausada demostrando que para ser una estrella no es necesario cubrirse de ridículas ínfulas de divismo.

– Usted comenzó su carrera musical junto a Steve Miller, primero en un grupo llamado The Ardells y después con la Steve Miller Band. ¿Qué recuerdos guarda de aquella época? ¿Qué relación mantiene en la actualidad con él?

– "Conocí a Steve Miller cuando tenía 18 años. Yo entonces tocaba en un trío de jazz y no conocía el blues. Me propuso formar un grupo de blues para tocar en clubs y la idea me gustó porque haciendo jazz ganaba 35 dólares por noche y con el blues 50. Nos hicimos muy amigos y estuvimos tocando durante dos o tres años, hasta que terminamos la Universidad. Después, él se fue a San Francisco y yo a Inglaterra. Estando allí me pidió que colaborase en su disco y juntos compusimos temas como 'Space cowboy'. Actualmente somos muy amigos y mi hijo, con 20 años, compone temas para él, porque Steve Miller tiene un público muy joven en Estados Unidos."

– Ha colaborado, entre otros con Eric Clapton y los Rolling Stones; ha actuado junto a Dizzy Gillespie; ha grabado con Charlie Watts, Carole King… ¿Qué cree que han aportado estas figuras a su carrera y qué piensa que ha aportado usted a las suyas?

– "Cada caso es diferente. Por ejemplo, Dizzy Gillespie me enseñó a mantener siempre el sentido del humor y a no ser demasiado solemne. Con los Rolling estuve grabando un par de días y recuerdo que cuando llegué al estudio Mick Jagger estaba tocando al piano una balada preciosa; le pregunté si iban a grabarla y me respondió que eso no tenía nada que ver con ellos. Aquello me enseñó que la música pop es un producto, una fachada que a veces esconde cosas más profundas detrás. Quizá la lección más importante me la dio Jon Hendricks. Estábamos grabando un tema, volvimos a escucharlo y vi que yo me había equivocado, pero él dijo que había quedado maravilloso y así se quedó. Comprendí que es de los errores de donde se aprende. En cuanto a lo que yo les he podido aportar… no tengo una respuesta clara."

– ¿Cómo recuerda su etapa como periodista y locutor de programas en radio y televisión?

– "Mi interés en ese campo comenzó cuando estaba en la Universidad de Sussex, en 1971. La recién nacida revista Rolling Stone (apareció en el 69) me propuso escribir en sus páginas. En 1978 comencé mi primera producción de televisión. Quería hacer un programa de jazz para el público televisivo. En los ochenta entré en la radio pública no comercial. Para mí fue muy importante, porque en Estados Unidos hay cientos de emisoras musicales, pero todas programan la misma música. Mi intención era acercar la música que se hacía en las zonas más apartadas del país a las grandes ciudades y llevar la música de esas grandes ciudades a las zonas más alejadas."

Mitos

– En alguna ocasión dijo que con estos programas trataba de desmitificar a las grandes figuras del jazz. ¿Mantiene usted algún mito musical?

– "Sí los mantengo y no son precisamente los músicos más famosos. Guardo recuerdos mágicos de gente como Miles Davis o Diana Ross, pero para mí no son mitos. Mi mito es Horace Silver: su música me salvó la vida cuando era un adolescente. Con el tiempo llegué a conocerle y todavía hoy me quedaría mudo ante él, porque cuando le veo vuelvo a tener trece años."

– Ha producido discos, entre otros muchos, para Diana Ross, Michael Franks, Mose Allison y Jon Hendricks. Como productor, ¿qué valora más: la personalidad musical del intérprete o la calidad de aquello que interpreta?

– "Nunca trabajo con gente que no me gusta personalmente. Cada disco es diferente, pero la pregunta inicial siempre es: '¿qué puedo hacer por ti? Quiero ayudarte a realizar tu sueño'. El productor debe ser una pantalla y un canal que trate de no comunicar las preocupaciones al artista. Muchos artistas saben lo que quieren, pero no saben cómo conseguirlo. Si yo puedo contribuir a que eso suene mejor he cumplido mi función."

– Es copropietario y productor del sello Go jazz. ¿Cómo marcha este sello y cuál es su filosofía?

– "Es casi una extensión de mi familia. Trato de dar la oportunidad a músicos que tengan un estilo personal y definido y, sobre todo, una sensibilidad. A Georgie Fame, por ejemplo, nadie le grababa sus discos, así que yo tenía que trabajar con él. Lo bueno de tener tu propio sello es que puedes controlar tu trabajo. En Go jazz hay pocos músicos, pero cada uno con su estilo individual: desde el intimismo de Clementine al pop de Rickie Peterson. El mayor problema es el de la distribución, pero ¿qué sería de la vida sin problemas?"

– Realizó la banda sonora de la película "Hoop dreams". ¿Cómo fue la experiencia con el cine? ¿Piensa repetirla?

– "Los directores llevaban siete años intentando acabar la película. Me dijeron que no tenían dinero, pero empleé tres años trabajando con ellos. La banda sonora era mitad jazz y mitad rap. El equipo soñaba como mucho con que la película se pasara por televisión, pero se presentó al Festival de Sundance y ganó el primer premio. Fue muy curioso ver cómo de pronto todos eran famosos y salían en el Newsweek Magazine. La experiencia fue fantástica y probablemente vuelva a trabajar con ellos en una película sobre jazz."

– Ha expresado su intención de distanciarse del mundo de la música. ¿Es un deseo real o un músico de jazz nunca logra desvincularse?

– "Creo que el mensaje de un músico de jazz siempre es ir pasando etapas. Para mí ha llegado el momento de una nueva etapa, pero nunca podría parar de tocar. Ser músico significa reinventarse continuamente y cuanto más mayor eres más disfrutas tocando."

Madison

– En la actualidad, los beneficios de sus conciertos los destina a causas sociales. ¿Qué causas son esas?

– "Vivo en Madison, un pequeño pueblo, y son causas muy locales las que me mueven. Aportar dinero para montar una guardería o un refugio para los 'sin techo' es lo que hago. No me dedico a las grandes causas mundiales."

– Su último disco, "Mr. P's shuffle", está dedicado a un club de jazz de Madison, aunque usted dice que también es un estado de la mente. ¿Podría hablarme del club y de ese estado mental?

– "'Mr. P's' es un sitio pequeño, una construcción de unos 35 años en la zona negra de la ciudad, con diferentes tipos de cerveza, una barra donde sirven comida negra y una mesa de billar. Es exactamente igual ahora que hace 30 años: todo sigue en el mismo sitio, incluso la comida. Es algo realmente extraño en Estados Unidos, donde predomina la cultura de usar y tirar. El dueño, Mr. P., me llamó para que tocara algo de jazz, pero yo no quería tocar en Madison porque me molesta ir de famosillo del pueblo; así que le puse como condición tocar con mi hijo. Mr. P. me dijo: 'me da igual cómo vengas, pero ven'. Yo acababa de finalizar una gira con la Steve Miller Band en la que habíamos tocado ante aforos de 20.000 personas, cantidades en las que ya el público te parece que está pintado, y me resultó muy reconfortante tocar ante 30 personas donde sólo importaba la música. Fue una experiencia inolvidable."

– En este disco participan once músicos. ¿Qué piensa cuando ve discos grabados por una única persona y un ordenador?

– "En la música no hay reglas. Todo puede hacerse, pero pienso que ahora es un momento importante para volver a la escala humana. En nuestra vida ya hay demasiados ordenadores. Un ordenador, por muy perfecto que sea, no puede producir respiración ni sentimiento, y eso también es la música."

– Entre los músicos del disco se encuentra su hijo Leo. ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con él?

– "Leo ha aprendido música desde pequeño, como los flamencos. Se ha criado en un montón de estudios alrededor del mundo. Cuando toco con él me doy cuenta de que es un gran músico. Es muy serio. No encuentro palabras para expresar lo que siento cuando toco con él."

– ¿Qué cree que ha supuesto la reciente pérdida del músico español Tete Montoliú para el mundo del jazz?

– "Posiblemente, en Estados Unidos era el músico español de jazz más famoso. Era un embajador español del jazz. Mientras todos los músicos en España tratan de ser americanos, él nunca perdió sus raíces. Espero que los músicos españoles retengan ese mensaje."

Carlos Moral

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